C. Suárez (Unidad y Lucha).— Los yankis genocidas, y la sanguinaria monarquía marroquí, han acordado en este verano la construcción de una nueva base militar en Tan-Tan. Un paso más en la consolidación de Marruecos como socio preferencial de la dictadura de D. Trump, y su desesperada estrategia imperialista.
Esta nueva instalación se presenta como: un centro avanzado para la experimentación con drones e innovación militar, además de la lucha antiterrorista en el norte de África y el Sahel.
Obviamente esa denominación es una tapadera, simplemente un engaño más. Este acuerdo no es otra cosa que una base militar logística, necesaria para facilitar el saqueo y la represión en el continente.
La monarquía marroquí es el colaborador necesario para el control imperialista del noroeste africano. Detrás están el Sáhara Occidental, Argelia, Libia, Mauritania, y todo el Sahel hasta llegar a Somalia, a orillas del Índico. Los sionistas son socios empotrados en este negocio.
Marruecos reconoció a la entidad sionista de Israel el año 2020, a cambio de que EE. UU. admitiera su soberanía sobre el Sáhara Occidental. Desde entonces, y ya antes también, los genocidas talmúdicos se convirtieron en aliados del sátrapa marroquí. Esa alianza hoy se consolida y amplía.
El saqueo del continente africano no tiene límites. Uno de los mejores bancos pesqueros del mundo en aguas canario-saharauis, fosfatos, oro, coltán, uranio, petróleo, gas, etc. Todo importante, y todo de un altísimo valor económico y estratégico.
Las revoluciones del Sahel colocan estas políticas de saqueo ante dificultades crecientes. Es necesario desplegar al ejército!
Y hoy, cuando los estrechos se han convertido en elementos tan sensibles (Ormuz, Bab el-Mandeb, Malaca, Suez, Panamá), el Estrecho de Gibraltar adquiere una importancia estratégica superior.
Esta nueva base, que debe estar operativa en 2030, pero desde la que ya mismo se están realizando maniobras con fuego real, va configurando la estrategia de la OTAN en el continente: Lajares (Azores), Oeiras (Lisboa), Beja (Alentejo), Rota y Morón (Andalucía), Tan-Tan (Marruecos), Gando, Pájara, Guacimeta y otras (Canarias). Y, el siguiente paso, será forzar también la incorporación de Cabo Verde. Dónde, por ahora, su Constitución prohíbe este tipo de ocupaciones militares.
Los grandes centros de decisión del imperialismo saben que ya no hay acumulación capitalista sin guerra. Y por ello el continente africano será objeto de un incremento intensivo de ocupación militar, con nuevas bases situadas en todos los países con gobiernos neocoloniales lacayos.
Tan-Tan está a 300 km escasos de la isla de Lanzarote. La envolvente marroquí sobre el gobierno español es constante y progresiva. En 2020 su Parlamento aprobó dos leyes de delimitación de aguas territoriales y Zona Económica Exclusiva que invaden ampliamente las aguas canarias. Al tiempo que mantiene una firme disputa por el control del espacio aéreo de Canarias y el Sáhara Occidental. Pedro Sánchez no dice palabra alguna, tampoco dice nada de esta base en Tan-Tan. Ya anteriormente se sometió en la cuestión saharaui. “Y Marruecos es un socio amigo”.
¿En qué momento algún gobierno en el Estado español va a fijar una política internacional estratégica sobre el noroeste del continente africano? ¿Existe hoy alguna política internacional, o la única política es la sumisión? Una política internacional que se sustente en el respeto a la soberanía de los pueblos, y en una estrategia de paz y desarme, es un objetivo imposible en el capitalismo realmente existente.
La UE cada día cuenta menos como sujeto político. Ausente y subordinada.
El imperialismo anglo-yanki-sionista está configurando una línea a lo largo de toda la Macaronesia, con el objetivo de controlar militarmente el litoral occidental del continente.
Cuatro mil millones de euros para instalar 20 eurofighter en Gando, y el ejército en Canarias patrullando por campos y ciudades, para implantar la aceptación de las políticas de guerra en la población, esa es toda la política de Margarita Robles. Sumisa, callada.


