La OTAN y la Unión Europea desempeñan funciones complementarias

A principios de la década de los noventa, la situación interna en Yugoslavia era estable. No había conflictos entre los diferentes grupos nacionales (serbios, croatas, eslovenos, bosnios, albaneses) o grupos religiosos (católicos, cristianos ortodoxos, musulmanes). Como en la Unión Soviética, la población no tenía en cuenta la nacionalidad o la religión de sus vecinos.

 

En Yugoslavia nadie pensaba en una guerra, y menos en una guerra civil. Una parte importante de la población no se consideraban serbios, ni croatas, ni eslovenos; se consideraban yugoslavos exclusivamente y con orígenes nacionales y religiosos mezclados en las ciudadades y barrios. Muchas familias eran mixtas, con padres y abuelos de diferente origen.

Los imperialistas atizaron el enfrentamiento dentre las mismas familias y con los vecinos más cercanos. Fue una operación a la vez diplomática (Unión Europea) y militar (OTAN) en la que Alemania desempeñó un papel estelar, de la mano de su ministro de Relaciones Exteriores, Hans Dietrich Genscher, que impulsó la nueva política exterior de su gobierno durante 18 años, entre 1974 y 1992.

Genscher maniobró de una manera muy sucia. Prometió en secreto a Eslovenia y Croacia no solo el reconocimiento de la Unión Europea si se separaban de Yugoslavia, sino también sumas considerables de dinero y armas para apoyar su futuro independiente.

Fue la primera salida del ejército alemán fuera de sus fronteras después de la caída del III Reich en 1945 y hasta los británicos se quedaron sorprendieron por las manipulaciones de Genscher, como reconoció Peter Carrington, negociador europeo para Yugoslavia. Pero con la URSS fuera de juego, los imperialistas necesitaban aprovechar la oportunidad para instalar a la OTAN en los Balcanes e imponer la política característica de “divide y vencerás”.

Donde antes sólo había un país, promotor del movimiento de los “no alineados”, apareció una constelación de nuevos países: Croacia, Eslovenia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Montenegro, Macedonia y, sobre todo, un fantasma: Kosovo.

No hubo manera de salvar ni un pedazo del territorio. Iniciamente trataron de crear la federación de Serbia y Montenegro. Pero incluso eso seguía siendo una espina en el pie de los estrategas de la OTAN. La federación garantizaba a Serbia, un aliado histórico de Rusia, el acceso al Mar Adriático y, en consecuencia, al Mediterráneo.

Los imperialistas maniobraron. Primero, separaron a Montenegro de Serbia y luego prepararon a la población del nuevo estado de Montenegro, hostil a la OTAN, para la adhesión a la Alianza.

La cooperación estrecha de Milo Dukanovic, un delincuente convertido en político, no sorprendió a nadie. Así es como un país sin ejército, se convirtió en miembro de una coalición militar. La única razón fue la ubicación geográfica de Serbia, que en consecuencia perdió su único acceso al mar estratégicamente importante.

Este tipo de países están obligados a hacer reverencias y muestras de servilismo a cada paso. No puede extrañar que Montenegro, un país muy cercano a Rusia, haya prohibido al ministro de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov, volar sobre su territorio mientras viajaba a Serbia para una visita de trabajo.

Si los imperialistas podían destruir a Yugoslavia, podían seguir cortando pedazos con los restos. El cambio de Montenegro fue impuesto por la OTAN y, como hemos explicado, siguió el mismo patrón que Ucrania.

Después de que Montenegro se uniera a la OTAN, solo quedaba Macedonia, otro país vecino de Serbia, fuera de la OTAN. El problema se resolvió en 2020, una vez más gracias a la diplomacia “amistosa” de la OTAN y la Unión Europea, que le obligaron a cambiar hasta el nombre.

El gobierno de Macedonia eligió la humillación y se unió a la OTAN en 2020, mientras espera su adhesión a la Unión Europea desde 2005.

Macedonia del Norte es el típico minifundio, un país sin importancia económica y militar. El interés de la OTAN se debe únicamente a su cercanía con Serbia, que es el país a aislar y someter en los Balcanes. En la situación actual es casi un milagro que el Estado serbio todavía subsista en su forma actual. Los equilibrios del presidente serbios, Aleksandar Vucic, no pueden extrañar.

Pero el objetivo principal de la OTAN siempre fue Rusia, tanto antes como después de 1990. Los imperialistas quieren debilitar y desestabilizar a Rusia de forma duradera.

Algunos países, como Georgia, han necesitado tiempo para apercibirse de los manejos entre bastidores, y las iniciativas de la OTAN ya no encuentran tantas facilidades como en los años noventa, cuando cayó la URSS.

Pero la sintonía entre la Unión Europea y la OTAN sigue en marcha en otros países como Ucrania. Se formalizó en un acuerdo vinculante firmado en enero de 2023. El punto 9 de la Declaración conjunta sobre la cooperación UE-OTAN de 10 de enero de 2023 establece: “Nuestra asociación estratégica que se refuerza mutuamente está ayudando a fortalecer la seguridad en Europa y más allá. La OTAN y la UE desempeñan funciones complementarias, coherentes y que se refuerzan mutuamente en la promoción de la paz y la seguridad en todo el mundo. Seguiremos utilizando las herramientas comunes a nuestra disposición, ya sea política, económica o militarmente, para perseguir nuestros objetivos comunes en beneficio de nuestros mil millones de ciudadanos” (*).

(*) https://www.consilium.europa.eu/de/press/press-releases/2023/01/10/eu-nato-joint-declaration-10-january-2023/

Putin revela los verdaderos objetivos de los «supuestos pacificadores europeos»

El presidente de Rusia, Vladímir Putin. | RIA Novosti / Sputnik

Europa tiene como objetivo la continuación de las hostilidades con Rusia y no la paz, afirmó este viernes el presidente ruso, Vladímir Putin, durante su visita a uno de los puestos auxiliares de la agrupación conjunta de tropas de su país.

 

«Tanto el propio régimen de Kiev como los llamados supuestos pacificadores europeos -cuyo objetivo real no es la paz, sino la continuación de la guerra contra Rusia hasta el último ucraniano- confirman con sus declaraciones y acciones prácticas nuestras suposiciones sobre sus verdaderas intenciones», afirmó Putin.

Además, recordó que en la declaración conjunta de algunos líderes de la Unión Europea, del 7 de junio de 2026, «se afirma que acogen con satisfacción el uso innovador, como ellos dijeron, de tecnologías no tripuladas por parte del régimen de Kiev».

«Ya hablé públicamente de ello. Dije que, bueno, por supuesto, fue una pregunta puramente retórica: ‘¿significa eso que también se refieren a ataques contra nuestras instalaciones civiles, contra la infraestructura civil, contra el transporte con civiles y niños, contra residencias estudiantiles? ¿Significa todo eso su estímulo a ataques de ese tipo?'», dijo.

«Esas ideas están en el aire, se están llevando a cabo, y nosotros debemos responder en consecuencia», resumió el mandatario ruso.

Por lo tanto, sostuvo, «debe continuarse con la realización de ataques masivos en grupo contra la infraestructura del complejo militar-industrial de Ucrania y contra los objetivos que aseguran su funcionamiento».

«Cuantos más ataques intente lanzar el enemigo contra nuestros objetivos civiles, nosotros, por supuesto, debemos ante todo hacer lo necesario para proteger esos objetivos y proteger a la población civil. Pero cuantas más tentativas de ese tipo lleve a cabo el enemigo, mayor zona de seguridad tendremos que crear en el territorio colindante», instruyó.

Suicidio: A epidemia que ninguén quere mirar

Suicidio: A epidemia que ninguén quere mirar.

A epidemia que ninguén quere mirar

Máis de 4.000 persoas suicídanse cada ano no Estado español. Once persoas cada día. No mundo, arredor de 800.000 persoas pérdense por suicidio cada ano: aproximadamente unha cada 40 segundos. Once vidas que se apagan. Once familias que quedan destrozadas. Unha traxedia humana de dimensións globais que, porén, apenas ocupa espazo nos informativos, nos debates políticos ou nas prioridades de quen goberna.

E na Galiza a realidade é aínda máis preocupante. O noso país figura habitualmente entre as comunidades autónomas con maiores taxas de suicidio do Estado, por riba da media estatal, e coa provincia de Lugo rexistrando algúns dos índices máis elevados de España. Non son simples estatísticas: son veciños, compañeiros de traballo, familiares e amizades. Son vidas truncadas e familias marcadas para sempre por unha traxedia que demasiadas veces continúa envolta no silencio.

Vivimos nunha sociedade capaz de converter calquera polémica nun espectáculo permanente, pero incapaz de mirar de fronte unha das maiores traxedias sociais do noso tempo. O suicidio segue a ser un tabú. Agóchase, silénciase e trátase coma se fose un asunto exclusivamente individual, cando en demasiadas ocasións tamén reflicte o sufrimento provocado pola precariedade, a soidade, a exclusión, a falta de atención sanitaria ou a ausencia de redes de apoio.

Non todos os suicidios teñen as mesmas causas. Reducir unha realidade tan complexa a unha única explicación sería un erro. Existen problemas de saúde mental, enfermidades, circunstancias persoais e familiares moi diferentes. Pero precisamente por esa complexidade resulta aínda máis incomprensible que durante tantos anos se dedicase tan pouca atención e tan poucos recursos á prevención.

Unha sociedade defínese por como coida de quen máis sofre. E cando máis de catro mil persoas chegan cada ano ao extremo de quitarse a vida, non abonda con expresar condolencias ou gardar un minuto de silencio. Hai que preguntarse que está fallando e que podería facerse mellor.

Necesitamos reforzar a sanidade pública e a atención á saúde mental, facilitar o acceso a profesionais, combater a pobreza e a precariedade, reducir o illamento social e construír comunidades onde pedir axuda non sexa motivo de vergoña. Porque o suicidio non pode seguir tratándose como unha estatística fría nin como unha noticia pasaxeira.

Cada número ten un nome, unha historia e persoas que nunca volverán ser as mesmas. Detrás de cada morte hai pais, nais, fillos, irmáns, amizades e compañeiros que cargarán con preguntas para as que, moitas veces, nunca atoparán resposta.

Quizais o verdadeiro fracaso da nosa sociedade non sexa unicamente que once persoas se suiciden cada día. O fracaso é que aprendésemos a convivir con esta realidade sen sentir a urxencia de cambiala. Que unha traxedia de semellante magnitude apenas provoque indignación colectiva di moito das nosas prioridades.

E mentres tanto, seguiremos discutindo sobre bandeiras, sobre faladoiros televisivos e sobre os escándalos de cada semana, mentres once persoas ao día deixan de atopar un motivo para seguir vivindo. Quizais esa sexa a maior derrota colectiva do noso tempo.

Unha sociedade que presume de progreso non pode resignarse a perder máis de catro mil vidas ao ano por suicidio. Fai falta máis sanidade pública, máis profesionais da saúde mental, máis prevención, máis políticas que combatan a precariedade e a soidade e, sobre todo, máis humanidade. Porque ningunha persoa debería sentirse tan soa, tan desesperada ou tan abandonada como para crer que a morte é a única saída.

A verdadeira grandeza dun país non se mide polo crecemento do PIB nin polos beneficios das grandes empresas. Mídese pola súa capacidade para coidar de quen máis sofre. E mentres sigamos aceptando esta traxedia coa mesma indiferenza coa que se acepta o parte meteorolóxico, estaremos fracasando como sociedade.

 

André Abeledo Fernández 

General Italiano escribe sobre la gran paradoja del belicismo europeo

Francesco Cosimato*.— El discurso de seguridad occidental se basa en una profunda contradicción. Por un lado, los líderes europeos de la OTAN avivan los temores de una inminente invasión rusa del corazón del continente. Por otro, la misma clase política parece estar firmemente convencida de que puede infligir una «derrota estratégica» a Moscú mediante fuerzas militares interpuestas.

Si Rusia realmente posee las capacidades que Occidente le atribuye, entonces es difícil argumentar que pueda ser derrotada mediante el apoyo indirecto a Ucrania. Sin embargo, si carece de tales capacidades ofensivas contra Europa, no hay justificación para la alarma permanente. Este dilema lógico pone de manifiesto la paradoja de la defensa europea: uno se declara fatalmente vulnerable ante un enemigo que, al mismo tiempo, presume poder someter.

Los países europeos miembros de la OTAN se consideran vulnerables a un posible ataque ruso. Sin embargo, no existen pruebas concretas de una intención real de Rusia de atacar una zona caracterizada por una fuerte dependencia energética, una progresiva desindustrialización y profundas tensiones sociales.

El general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa (SACEUR), ha declarado que no existen indicios de inteligencia que señalen la intención rusa de atacar Europa. Si esta es la valoración del máximo comandante militar de la OTAN en Europa, resulta difícil comprender por qué el debate político sigue planteando la amenaza inminente de una agresión rusa contra el continente.

La OTAN insiste en declarar, a través de sus líderes, que es una alianza defensiva. En particular, cada ministro de Asuntos Exteriores reitera en cada oportunidad que su país no está en guerra con Rusia. Sin embargo, es evidente que todos estos países contribuyen significativamente al esfuerzo bélico ucraniano.

Se sabe que Ucrania importa una parte importante de componentes para drones de países europeos (como Polonia, la República Checa y Alemania), que luego se ensamblan o integran localmente.

Según los principios del derecho internacional humanitario, las instalaciones industriales destinadas directamente a la producción de material bélico pueden, en determinadas circunstancias, considerarse objetivos militares, siempre que cumplan con los requisitos del derecho internacional humanitario.

Un análisis de los datos numéricos de código abierto sobre las fuerzas y los sistemas de armas de la OTAN (Fuente: Índice Global de Poder de Fuego – Tabla 1) y la posible comparación entre el bloque ruso-bielorruso y los países denominados «dispuestos» (Tabla 2) ofrece una explicación inmediata. Estas cifras también incluyen a Estados Unidos, cuya contribución representa el componente decisivo de las capacidades militares generales de la OTAN.

Tabla 1: Datos de la OTAN

Para la Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump, la América es la zona prioritaria de intervención de Estados Unidos. Si restamos las cifras estadounidenses de los datos de la OTAN (Tabla 1), sobre todo los activos estratégicos —satélites de comunicaciones y reconocimiento, así como transporte estratégico—, queda muy poco.

En esencia, los países europeos de la OTAN carecen de fuerzas suficientes para defenderse o, peor aún, para atacar y lograr la «derrota estratégica» de Rusia.

Por eso, los gobiernos europeos, al menos de palabra, están declarando su intención de aumentar el gasto en defensa. No solo por las reiteradas peticiones de la administración Trump, sino también porque sus fuerzas son objetivamente totalmente insuficientes para sostener un hipotético conflicto contra Rusia.

La tabla 2 destaca las deficiencias en aviones de combate, tanques y artillería de la coalición de los dispuestos

Tabla 2: Comparación de los bloques ruso y bielorruso con la coalición de los “dispuestos” (Italia, Alemania, Francia, Reino Unido, Polonia, Hungría, España)

Rusia + Bielorrusia Coalición de los Dispuestos
Personal
3.833.000 2.881.460
Poder aéreo
4.477 4.038
Tanques
6.257 2.042
Vehículos de combate de infantería
138.443 348.792
Armas de saturación
5.525 1.151
Artillería
8.720 616
Lanzacohetes
3.211 288
Poder naval
419 826
Mano de obra industrial
77.364.000 181.793.000

 

Desde una perspectiva estrictamente geopolítica, Rusia parece no tener ningún interés estratégico en atacar a una Europa que, al carecer de autonomía energética y recursos naturales, no ofrece a Moscú ninguna ventaja competitiva.

No obstante, tecnócratas y figuras políticas clave europeas insisten en la inevitabilidad de la agresión rusa, señalando, basándose en proyecciones no verificadas, a 2029 como un punto de inflexión. El general británico Sir Richard Shirreff ya había predicho una invasión de este tipo para noviembre pasado. Esta predicción no se ha visto confirmada por los acontecimientos posteriores sobre el terreno.

Todos los instrumentos militares desmantelados tras el fin de la Guerra Fría están siendo reevaluados, lo que ha llevado a varios países a reconsiderar incluso el modelo del servicio militar obligatorio, que podría restablecerse en países como Alemania, Francia, Dinamarca y el Reino Unido.

Sin embargo, en Italia, los argumentos a favor de restablecer el servicio militar, en pleno cumplimiento del artículo 52 de la Constitución, siguen relegados a los márgenes del debate institucional (una postura que el autor apoya plenamente).

El panorama se está volviendo claramente complejo: la OTAN parece ser una organización muy poderosa, pero al borde de la disolución debido a las críticas estadounidenses.

Un dato interesante: Estados Unidos, miembro de la OTAN, atacó a Irán, un país que no pertenece a la OTAN, y, cuando se vio en apuros, solicitó ayuda a países europeos. Intervenir con un contingente militar tan lejos del territorio nacional es una operación difícil, incluso para el simple transporte de las fuerzas, y mucho más sin ellas.

Además, Italia se ha dotado de unas fuerzas armadas que, según admitió explícitamente el Ministro de Defensa, están destinadas exclusivamente a operaciones de mantenimiento de la paz. ¿Quizás los estadounidenses desconocían esta característica, que compartimos con otros países europeos que afirman estar dispuestos a ello?

Un elemento crucial para comprender la complejidad de la situación actual es evaluar el desarrollo del conflicto en Ucrania sobre el terreno.

La narrativa estratégica occidental insiste en que el apoyo militar continuo a Kiev podría conducir a la «derrota estratégica» de Moscú. Sin embargo, los informes desde el frente presentan una imagen diferente y mucho más compleja para Occidente. Rusia mantiene la iniciativa y prosigue su ofensiva, avanzando lenta pero constantemente.

Es cierto que los drones ucranianos están atacando en territorio ruso, pero esto no significa que el rumbo del conflicto esté cambiando. La capacidad de atacar en lo profundo del territorio enemigo no equivale necesariamente a la capacidad de cambiar el curso estratégico de un conflicto.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis lograron atacar Londres con misiles V1 y V2 al final del conflicto. Sin embargo, esto no impidió que los Aliados avanzaran desde Francia hacia Alemania. El curso de esa guerra dejó a los misiles nazis inservibles. En última instancia, y en directa contradicción con la evidencia sobre el terreno, los líderes europeos —a menudo sin un sólido apoyo popular— persisten en respaldar una guerra que ahora parece perdida. No por Ucrania, sino por todos nosotros.

Autor

Francesco Cosimato

Nacido en Roma el 12 de noviembre de 1959, cursó el 162.º Curso de Cadetes en la Academia Militar de Módena. Es paracaidista militar, director de lanzamiento e inspector de actividades de control de armamento. Ha ocupado numerosos puestos de mando y estado mayor, incluyendo misiones en Somalia (1993), Bosnia (1998 y 2006) y Kosovo (2000). Comandó unidades como el 1.er Grupo del 33.er Regimiento de Artillería Terrestre Acqui y el 21.er Regimiento de Artillería de Trieste. También ha prestado servicio en el Estado Mayor del Ejército y en la OTAN.

* General de estado mayor italiano 

Suicidio: La epidemia que nadie quiere mirar

La epidemia que nadie quiere mirar

Más de 4.000 personas se suicidan cada año en España. Once personas cada día. A escala mundial, alrededor de 800.000 personas pierden la vida por suicidio cada año; aproximadamente una cada 40 segundos. Son cifras estremecedoras que hablan de una auténtica epidemia silenciosa, de una tragedia humana que, pese a su enorme magnitud, sigue sin ocupar el lugar que merece entre las prioridades políticas y sociales.

Y en Galicia la realidad resulta todavía más preocupante. Nuestra tierra figura habitualmente entre las comunidades autónomas con las tasas de suicidio más elevadas del Estado, superando la media nacional y con la provincia de Lugo registrando algunos de los índices más altos de España. No son simples estadísticas: son vecinos, compañeros de trabajo, familiares y amigos. Son vidas rotas y familias marcadas para siempre por una tragedia que demasiadas veces sigue envuelta en el silencio.

Vivimos en una sociedad capaz de convertir cualquier polémica en un espectáculo permanente, pero incapaz de mirar de frente una de las mayores tragedias sociales de nuestro tiempo. El suicidio sigue siendo un tabú. Se esconde, se silencia y se trata como si fuera un asunto exclusivamente individual, cuando en demasiadas ocasiones también refleja el sufrimiento provocado por la precariedad, la soledad, la exclusión, la falta de atención sanitaria o la ausencia de redes de apoyo.

No todos los suicidios tienen las mismas causas. Reducir una realidad tan compleja a una única explicación sería un error. Existen problemas de salud mental, enfermedades, circunstancias personales y familiares muy diferentes. Pero precisamente por esa complejidad resulta todavía más incomprensible que durante tantos años se haya dedicado tan poca atención y tan pocos recursos a la prevención.

Una sociedad se define por cómo cuida a quienes más sufren. Y cuando más de cuatro mil personas llegan cada año al extremo de quitarse la vida, no basta con expresar condolencias o guardar un minuto de silencio. Hay que preguntarse qué está fallando y qué podría hacerse mejor.

Necesitamos reforzar la sanidad pública y la atención a la salud mental, facilitar el acceso a profesionales, combatir la pobreza y la precariedad, reducir el aislamiento social y construir comunidades donde pedir ayuda no sea motivo de vergüenza. Porque el suicidio no puede seguir tratándose como una estadística fría ni como una noticia pasajera.

Cada número tiene un nombre, una historia y personas que nunca volverán a ser las mismas. Detrás de cada muerte hay padres, madres, hijos, hermanos, amistades y compañeros que cargarán con preguntas para las que muchas veces nunca encontrarán respuesta.

Quizá el verdadero fracaso de nuestra sociedad no sea únicamente que once personas se suiciden cada día. El fracaso es que hayamos aprendido a convivir con esa realidad sin sentir la urgencia de cambiarla. Que una tragedia de semejante magnitud apenas provoque indignación colectiva dice mucho de nuestras prioridades.

Porque ninguna sociedad puede llamarse verdaderamente humana mientras miles de personas pierdan la esperanza cada año y el resto siga mirando hacia otro lado.

Y mientras tanto, seguiremos discutiendo sobre banderas, sobre tertulias y sobre los escándalos de cada semana, mientras once personas al día dejan de encontrar un motivo para seguir viviendo. Quizá esa sea la mayor derrota colectiva de nuestro tiempo.

Una sociedad que presume de progreso no puede resignarse a perder más de cuatro mil vidas al año por suicidio. Hace falta más sanidad pública, más profesionales de la salud mental, más prevención, más políticas que combatan la precariedad y la soledad y, sobre todo, más humanidad. Porque ninguna persona debería sentirse tan sola, tan desesperada o tan abandonada como para creer que la muerte es la única salida.

La verdadera grandeza de un país no se mide por el crecimiento del PIB ni por los beneficios de las grandes empresas. Se mide por su capacidad para cuidar a quienes más sufren. Y mientras sigamos aceptando esta tragedia con la misma indiferencia con la que se acepta el parte meteorológico, estaremos fracasando como sociedad.

 

André Abeledo Fernández

«Juegan a nuestro favor»: Putin sobre el actuar del régimen de Kiev

Militares rusos en la zona de la operación militar especial, 2 de mayo de 2026. | RIA Novosti / Sputnik

Los relatos de líderes ucranianos sobre los ficticios éxitos de su Ejército en el frente son útiles para Rusia, ya que tales declaraciones dificultan tanto a ellos mismos como a sus socios evaluar la situación, estimó este viernes el presidente ruso, Vladímir Putin, durante su visita a un puesto militar.

 

«Las declaraciones triunfalistas de los cabecillas del régimen de Kiev sobre éxitos que, en realidad, como sabemos, no existen, en principio juegan a nuestro favor», declaró Putin.

«Esos comediantes, que en realidad no saben hacer otra cosa y no fueron instruidos para otra cosa, con sus acciones y declaraciones, sin duda, se desorganizan tanto a sí mismos como a sus patrocinadores«, explicó.

En cuanto a los supuestos éxitos ucranianos en el campo de batalla, el presidente sugirió «tener presente que, para reforzar sus leyendas, sus mentiras y sus declaraciones falsas, el enemigo puede emprender determinados actos de carácter diversionista y terrorista, realizar incursiones, aunque con fuerzas reducidas, pero con gran pompa propagandística, con el fin de confirmar sus tesis sobre logros ficticios».

«Hay que estar preparados para esas posibles incursiones», argumentó Putin.

El Consejo de Europa reserva 800.000 millones de euros para el rearme y la guerra

El 27 de mayo del año pasado el Consejo de Europa aprobó el SAFE (Security Action for Europe), un nuevo instrumento financiero destinado a proporcionar apoyo financiero a los países miembros con el fin de acelerar el rearme y la creación de una industria europea de guerra.

 

El SAFE proporcionará hasta 150.000 millones de euros en préstamos a largo plazo a los miembros que necesiten asistencia financiera para inversiones en la fabricación equipos militares. Los préstamos financiarán esfuerzos de contratación urgentes y a gran escala, asegurando que la industria europea de guerra pueda proporcionar el equipamiento necesario.

El programa de rearme apoya los objetivos fijados por el Consejo Europeo de marzo del año pasado para aumentar la preparación para la guerra. Es el primer pilar del plan ReArm Europe/Readiness 2030 de la Comisión Europea, que tiene como objetivo liberar más de 800.000 millones en gastos de defensa en la Unión europea. A España le corresponden 1.000 millones de euros del total previsto.

Además de armamento, el programa también comprende la ayuda a Ucrania y otros “socios de confianza”. Es un nuevo capítulo en la cooperación militar de la Unión Europea con terceros países “de confianza”.

Desde el principio, Ucrania y los países del EEE-AELC participarán en pie de igualdad con los Estados miembros de la Unión Europea. El EEE-AELC es un acuerdo que permite que los países de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) formen parte del mercado único sin necesidad de ser miembros de la Unión Europea.

Por lo tanto SAFE va a permitir a terceros países participar en las compras conjuntas al complejo militar industrial que se forme en Europa.

Aunque sólo los países miembros pueden obtener préstamos SAFE, también podrán participar en la contratación pública común los candidatos y candidatos potenciales para la Unión Europea, incluida Ucrania, así como los países que han firmado asociaciones de seguridad y defensa con la Unión Europea, como Albania, Canadá, Japón, Moldavia, Macedonia del Norte, Noruega, Corea del sur y Reino Unido.

Sobre la base de los planes nacionales de inversión en defensa presentados, 15 Estados miembros llevarán a cabo proyectos militares con Ucrania.

Díaz-Canel: «Lo que le están haciendo a Cuba, se lo pueden hacer a cualquier país del mundo»

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, advirtió que no es pertinente que la comunidad internacional guarde silencio ante el arreciamiento del bloqueo impuesto por EE.UU. contra la isla desde hace más de seis décadas, ya que tal «omisión» eventualmente le abrirá la puerta a la aplicación de esa misma estrategia coercitiva en cualquier otro lugar del mundo.

«Defender a Cuba en esta situación no es solo defender a Cuba, es defender las causas del antiimperialismo, la causa del socialismo, la causa de la lucha anticolonial, la causa por la justicia social. Quien se levanta por Cuba en estos tiempos, como dijo [José] Martí, se levanta para todos los tiempos. Porque lo que le están haciendo a Cuba se lo pueden hacer a cualquier país en el mundo. El mundo no puede ser cómplice por omisión, por quedarse callado ante lo que está pasando. Porque si se acostumbran a hacérselo a Cuba, y se acostumbran a hacérselo a otro, ¿a dónde vamos a llegar?», alegó el mandatario en una entrevista concedida al diario portorriqueño Claridad, aparecida esta jornada.

En ese contexto, argumentó que «un tema como el de Cuba hoy debería estar en el debate del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas», pero no lo está debido a la existencia del veto en ese organismo, que impide de facto la condena a EE.UU. y sus aliados, tal y como ha sucedido con la situación en Gaza –que calificó de «genocidio»– y con la reciente agresión de Washington y Tel Aviv contra Irán.

«Yo creo que, también, bloques regionales de integración, como son el Grupo de los 77 y China, el CARICOM en el área del Caribe, el Movimiento de Países No Alineados, deben estar demandando en la Asamblea General de las Naciones Unidas que se levante de inmediato el bloqueo a Cuba y todas estas sanciones y toda esta práctica genocida. Yo creo que los gobiernos solidarios tienen que encontrar mecanismos legales y humanitarios que les permitan llegar con ayuda a Cuba y romper con ese cerco imperialista», redondeó.

Abiertos al diálogo con EE.UU.

Díaz-Canel reiteró que, de conformidad con su posición histórica, Cuba ha estado abierta a la posibilidad de establecer «un canal de comunicación» que permita, «por la vía del diálogo, solucionar los problemas» con EE.UU. y cualquier otra nación, independientemente de las diferencias ideológicas que medien, pero sobre la base del respeto. A su parecer, esto es perfectamente posible en el mundo actual y el propio país norteamericano es un ejemplo vivo de ello, al mantener nexos bilaterales «con otros países que no son sus aliados», como China o Rusia.

«Cuba siempre ha planteado que un diálogo tiene que ser sobre la base del respeto a nuestra autodeterminación, a nuestra soberanía, a nuestra independencia, sin cuestionamientos a nuestro sistema político, sin condicionamientos iniciales para entablar una conversación. Un diálogo que ayude a preservar la seguridad nacional de Cuba, la seguridad nacional de EE.UU., incluso la estabilidad del área de América Latina y el Caribe. Que ese diálogo nos permita trabajar y distinguir zonas, esferas, ámbitos en los cuales podamos hacer construcciones y proyectos que beneficien a ambos pueblos, y que es lo que se merecen. Estos pueblos no se merecen una confrontación», abundó.

En cuanto a las condiciones que han de prevalecer para el desarrollo de los intercambios, el líder socialista puntualizó que «se tiene que partir de la disposición de ambas partes, tiene que partir de una sensibilidad, porque están en juego las relaciones bilaterales». A ello sumó «momentos de discreción» que permitan «abordar una agenda» que posibilite los avances en las conversaciones y dejar de lado la confrontación.

«Nosotros estamos tratando de construir ese canal de comunicación y todos los días hay una sanción distinta para una entidad cubana o para una persona cubana, todos los días hay una retórica amenazando con que nos van a invadir o que nos van a agredir. Todos los días hay una ofensa hacia nuestro pueblo, todos los días se aprietan más las tuercas del bloqueo. Cuando esas cosas pasan, se pierde confianza en lo que se pueda hacer en el diálogo», sostuvo.

Escudo

En línea similar, el dignatario catalogó la posición de Cuba y EE.UU. frente a su relación bilateral como de «total asimetría», visto el «comportamiento totalmente mentiroso y calumnioso por parte del Gobierno de EE.UU.», que echa mano del «pretexto» de que la nación antillana «es una amenaza extraordinaria e inusual» para su seguridad nacional a fin de justificar sus acciones.

Además, insistió en que las autoridades estadounidenses afirman falsamente que «Cuba es un país que apoya el terrorismo», aunque la realidad muestra que ha sido víctima de ese flagelo, apoyado por distintos inquilinos de la Casa Blanca. «Hay mucha hipocresía y muy poca dignidad en esas posiciones, mucha mentira y mucha calumnia, mucho odio y mucha prepotencia», agregó.

En ese marco, llamó a recordar que «el pueblo cubano es un pueblo rebelde, un pueblo consecuente con su historia» y, por tal razón, su gobierno se ha «planteado un escudo» de cinco componentes para defender su soberanía, su autodeterminación y su «resistencia creativa».

Incluye, entre otros aspectos, la defensa del país, la politización de la población, el protagonismo de los jóvenes en los procesos de toma de decisiones, la ofensiva comunicacional, la construcción de un movimiento de solidaridad internacional con la isla, la procura de la soberanía alimentaria y la transición energética.

«Hemos estado elevando los niveles de disposición para la defensa. Nuestra concepción es totalmente defensiva. Nosotros no nos preparamos para agredir, nosotros nos preparamos para disuadir, para que el que intente una aventura de agresión a Cuba sepa cuán costosa puede ser. Para que no haya sorpresa, para que no haya derrota«, concluyó.

Los ucranianos están dispuestos a disparar sus drones contra Polonia

En una entrevista, el comandante de una unidad ucraniana de drones, Yuri Syrotyuk, afirma que, si las tensiones con Polonia aumentan —y está dispuesto a desempeñar su papel en ello—, lanzará sus drones contra las ciudades polacas.

Syrotyuk es un descendiente (nieto y sobrino) de cuadros dirigentes de la UPA, el grupo nazi ucraniano que colaboró ​​con las SS y perpetró el genocidio de 150.000 polacos durante la guerra.

No es la primera vez que profiere este tipo de amenazas sin que el gobierno de Zelensky le haya contradicho jamás y, como bien dice el refrán, “el que calla otorga”.

Los nazis son glorificados en Ucrania desde 2014 porque el gobierno de Kiev depende de ellos para cumplir con el papel que la OTAN le ha reservado.

Por su parte, los polacos han denunciado, una y otra vez, el papel de los nazis ucranianos. No hay más que leer las redes sociales a un lado y otro de la frontera. “El odio que algunos ucranianos albergan hacia Polonia es asombroso. Parece que nos odian incluso más que a los rusos. ¡Qué rápido han olvidado que deben su existencia, entre otras cosas, a que les ayudamos y seguimos haciéndolo!”.

Para Polonia, la Ucrania posterior a la guerra supone una amenaza, dice uno. “Ucrania nos está acercando a Rusia”, comenta otro. Son las consecuencias de olvidar y falsificar la historia, la de la Segunda Guerra Mundial y la de la lucha contra el fascismo, que empieza por desconocer el papel de la URSS y de los comunistas en aquella época y en las sucesivas.

La tensión entre Ucrania y Polonia revela la complejidad del frente antirruso que apoya a Ucrania desde 2014. Los acuerdos de la posguerra, sacudidos desde la caída de la URSS y el fin de la Guerra Fría, se vuelven cada vez más frágiles debido a sus propias contradicciones internas.

El frente, inicialmente implementado por Estados Unidos con el apoyo de la Unión Europea, ha durado muy poco y no han logrado volver soldarlo con invocaciones vacías a la “amenaza rusa”.

El choque entre Ucrania y Polonia es el estandarte de esa crisis. Al comienzo de la guerra, Ucrania quiso llegar a un acuerdo con Rusia, pero la OTAN les obligó a optar por la guerra.

Si en 2014 pusieron a los nazis ucranianos en primer plano para dar un Golpe de Estado, desde el inicio de la guerra los volvieron a utilizar como fuerza de choque contra el ejército ruso. Es lógico que los nazis traten de cobrarse sus medallas honoríficas y es lógico que los rusos hablen, como en 1941, de una guerra contra el fascismo.

En Europa occidental los cretinos de la “izquierda domesticada” se lamentan del crecimiento de la “extrema derecha”, mientras ocultan su origen político, que es siempre el mismo: los nazis de antes y los de ahora son los encargados de hacer el trabajo sucio de los imperialistas.

Estados Unidos firma acuerdos que no está dispuesto a cumplir

Estados Unidos firma acuerdos que no está dispuesto a cumplir. Ocurrió con Irán y ocurre ahora con sus vecinos, México y Canadá. El miércoles el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que el gobierno de Trump se niega a renovar el T-MEC en su forma actual, lo que va a desencadenar un ciclo de revisiones anuales que podría durar hasta diez años. Sin embargo, el acuerdo sigue en vigor mientras continúan las conversaciones con Canadá y México, según el Washington Times (*).

La fecha límite del 1 de julio obligaba a los tres países a elegir entre una prórroga de dieciséis años, hasta 2042, o el inicio de una nueva ronda de negociaciones sin una fecha de finalización garantizada. Washington optó por esta última opción.

Estados Unidos ha establecido una distinción entre los dos vecinos: México se muestra más sumiso con respecto a los aranceles estadounidenses, a diferencia de Canadá, a la que acusa de no admitir los que Washington quiere imponer.

En junio Trump dejó claras sus intenciones al afirmar que Estados Unidos no necesitaba nada que Canadá o México poseyeran. El acuerdo, que él mismo negoció durante su primer mandato para reemplazar el TLCAN —concluido bajo la presidencia de Clinton en 1994—, se mantiene vigente desde julio de 2020. La Casa Blanca conserva la opción de retirarse formalmente del mismo, un procedimiento que requeriría un preaviso de seis meses.

La causa es que Estados Unidos pierde terreno en el mercado mundial. El año pasado registró un déficit comercial de 46.000 millones de dólares con Canadá y de 197.000 millones de dólares con México. El T-MEC no ha logrado contener esos déficits que, por el contrario, se ampliaron durante la presidencia de Biden. No obstante, el comercio trilateral ha aumentado un 37 por cien desde la entrada en vigor del acuerdo, superando ahora los 1,9 billones de dólares.

El presidente del Consejo Estadounidense de Política Automotriz, Matt Blunt, abogó por una pronta resolución de las negociaciones en curso, citando las ventajas competitivas de la integración regional de las cadenas de suministro automotrices. Por el contrario, Brian Bryant, presidente de la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales, que representa a 600.000 trabajadores, afirmó que el acuerdo no había impedido el traslado de la industria estadounidense a México.

Las conversaciones entre Washington y México ya están en marcha. Una tercera ronda de negociaciones está programada para el 20 de julio. Sin embargo, no se ha fijado una fecha equivalente con Ottawa, donde las conversaciones bilaterales aún no han comenzado formalmente. El futuro del acuerdo dependerá ahora del resultado de estas sucesivas rondas de revisiones, sin garantía de un plazo fijo antes del límite legal de 2036.

Una empresa minera contrata a la mafia para amenazar a sus trabajadores

La empresa minera Camino Rojo, ubicada en Zacatecas (México), recurrió a la mafia para amenazar a sus trabajadores, según denunció en abril la comisión especializada del Mecanismo de Respuesta Rápida (RRM) del tratado T-MEC.

La mina de oro y plata Camino Rojo es propiedad de Orla Mining Ltd, que tiene su sede en Vancouver.

El Mecanismo constató los actos de violencia y amenazas de muerte, en asambleas sindicales y en sus hogares, contra los trabajadores de un sindicato, para obligarlos a afiliarse a otro: la Federación Nacional de Sindicatos Independientes, controlado por la empresa.

La empresa minera contrató a un traficante de drogas para interrumpir las reuniones sindicales con personas armadas, emitir amenazas de muerte y presionar a los trabajadores para que abandonen el sindicato y se unan a los amarillistas.

La comisión concluyó que la empresa es directamente responsable de las presiones mafiosas, además de señalar que la empresa matriz canadiense mantuvo una postura pasiva ante las denuncias, sin investigar ni actuar contra la violación de los derechos laborales.

En noviembre de 2024, el sindicato United Steelworkers (USW) con sede en Toronto (Canadá), declaró que había presentado una queja bajo el T-MEC en nombre de los trabajadores, que estaban sufriendo agresiones y amenazas de muerte para que se unieran al sindicato amarillo.

La denuncia fue investigada por el RRM y documentó la negación continua y sistemática de los derechos de los trabajadores a la libertad de asociación y la negociación colectiva.

El caso podría influir en futuras controversias dentro del T-MEC.

(*) https://www.washingtontimes.com/news/2026/jul/1/trump-refuses-renew-usmca-deal-kicking-starting-review-canada-mexico/

Últimas noticias

La democracia sin trabajadores es una democracia incompleta

La democracia sin trabajadores es una democracia incompleta Nunca me he considerado un político. Ni lo soy ni creo que quiera serlo. En una ocasión...

No quieren que la clase trabajadora gobierne

No quieren que la clase trabajadora gobierne Nunca me he considerado un político. Participé una vez como cabeza de lista en unas elecciones municipales porque...

Los «expertos» de la ONU entrenados por el imperialismo y encargados de justificar la...

«Expertos» de la ONU con vínculos a Occidente y la CPI fueron elegidos para condenar a Venezuela, ignorando las agresiones imperialistas que la asfixian.

Presidente de un país de la OTAN lanza advertencia sobre la alianza

Las declaraciones se producen pocos días antes de la cumbre que celebrará la alianza en Ankara (Turquía) el 7 y 8 de julio.

Rusia cierra las fronteras ferroviarias con tres países de la Unión Europea

Rusia endurece los controles en las fronteras occidentales. A partir del 1 de julio, ha suspendido las operaciones en siete pasos fronterizos ferroviarios con Finlandia, Estonia y Letonia.