«Luchábamos contra terroristas»: Canciller iraní denuncia «complot israelí» en las protestas

Los terroristas que se inmiscuyeron en las protestas empezaron a disparar contra la gente con el fin de poder involucrar al presidente estadounidense, Donald Trump, para que interviniera en la situación en Irán, denunció este miércoles el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi.

 

Durante una entrevista con Fox News, afirmó que elementos terroristas «dirigidos desde el exterior» se infiltraron en las protestas que estallaron en el país persa y dispararon contra agentes policiales y de seguridad. «Había células terroristas. Vinieron, utilizaron operaciones terroristas al estilo Daesh, capturaron a agentes de Policía, los quemaron vivos, los decapitaron y empezaron a disparar contra agentes de policía y también contra la gente. Así que, como resultado, durante tres días, en realidad luchábamos contra terroristas y no contra los manifestantes«, relató.

A continuación reveló que esos métodos respondieron a la intención de aumentar el número de muertos en las manifestaciones.

«¿Por qué? Porque el presidente Trump había dicho que si había asesinatos, intervendría. Querían arrastrarlo a ese conflicto. Y eso fue exactamente un complot israelí», expresó Araghchi. «Querían arrastrar al presidente de EE.UU. a este conflicto, así que empezaron a aumentar el número de muertos matando a gente común, matando a agentes de Policía y desatando una especie de combate dentro de las diferentes ciudades», reiteró.

«No repita el mismo error»

Además, advirtió que Washington debería optar por la diplomacia y no repetir el error que cometió el año pasado. «No repita el mismo error que cometió en junio. Ya sabe, si intenta una experiencia fallida, obtendrá el mismo resultado», sostuvo. En este contexto, agregó que, aunque EE.UU. golpeó instalaciones y equipamiento durante la llamada ‘guerra de los 12 días‘, «es imposible atacar la tecnología ni tampoco la determinación».

«Mi mensaje es así: entre la guerra y la diplomacia, la diplomacia es la mejor opción, aunque no tengamos ninguna experiencia positiva por parte de Estados Unidos, pero aun así la diplomacia es mucho mejor que la guerra«, resaltó Araghchi.

Por otra parte, aseguró que ahora las autoridades iraníes tienen el control total sobre la situación en el país. «Tenemos el control total. Esperemos que prevalezca la sabiduría y que no entremos en un alto nivel de tensión, que podría ser desastroso para todos», indicó.

Esta misma jornada, el mandatario estadounidense anunció que «fuentes fiables» le informaron que los supuestos asesinatos de manifestantes en Irán habían cesado y que no se llevarán a cabo ejecuciones. «Estoy seguro de que si eso ocurre [las ejecuciones], todos nos enfadaremos mucho. Pero lo que me han dicho es que los asesinatos se han detenido y que no van a llevar a cabo ninguna ejecución», insistió.

  • Las protestas masivas en Irán estallaron a fines de diciembre, luego de que comerciantes de la capital cerraran sus negocios en protesta por la devaluación del rial iraní, que cayó a mínimos históricos frente al dólar estadounidense.
  • Trump amenazó con intervenir en Irán si se registraban muertes de manifestantes.
  • Alrededor de 2.000 personas, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad, han muerto en las protestas, según un funcionario iraní citado por Reuters.
  • Algunos medios sitúan la cifra de víctimas mortales en más de 12.000, mientras la organización de derechos humanos HRANA estima que 2.571 personas fallecieron en las protestas, un número similar al reportado por un alto funcionario iraní citado por Reuters. Hasta el momento, el Gobierno del país persa no ha dado a conocer el balance oficial.
  • Teherán, por su parte, acusa a EE.UU. e Israel de instrumentalizar las protestas como parte de una «guerra blanda» contra la República Islámica. El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, denunció el pasado domingo que «terroristas» vinculados a potencias extranjeras están matando a personas inocentes, quemando mezquitas y atacando propiedades públicas.

El nuevo ministro de Defensa de Ucrania resultó ser un estafador telefónico

«Los estafadores crearon un sitio web sobre una técnica única para adelgazar rápidamente llamada «Innocenter» y lo promocionaron. Por supuesto, en realidad no existía ningún medicamento milagroso. Vendían un producto sin valor», se afirma en la publicación.

Según la publicación, Fedorov desempeñaba un papel clave en la trama de la empresa: se encargaba de la publicidad en Internet, eliminaba las críticas negativas y buscaba clientes adinerados. Además, los estafadores se dedicaban al fraude telefónico haciéndose pasar por miembros de las fuerzas del orden.

Según Life, el futuro ministro de Defensa de Ucrania se dedicó a ello durante varios años. La empresa tenía su sede en Zaporizhia: allí era donde los estafadores compraban teléfonos y tarjetas SIM, y registraban los sitios web.

Además, se señala que todos los participantes en la trama fueron condenados por fraude a gran escala, mientras que Fedorov quedó en libertad.

La Verkhovna Rada nombró a Mikhail Fedorov ministro de Defensa el 14 de enero. Anteriormente, había sido ministro de Transformación Digital de Ucrania. Sin embargo, solo consiguió el nuevo cargo en su segundo intento.

Irán acusa a Israel de armar a manifestantes para escalar violencia durante protestas

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, acusó a Israel de intentar arrastrar a Estados Unidos a nuevas guerras y de admitir abiertamente su implicación en la violencia reciente en territorio iraní. “Israel siempre ha intentado arrastrar a Estados Unidos a librar guerras en su nombre. Pero, sorprendentemente, esta vez están diciendo en voz alta lo que antes callaban”, escribió Araghchi en su cuenta de X.

 

El canciller iraní atribuyó los cientos de muertes ocurridas durante las protestas antigubernamentales que comenzaron a finales de diciembre al envío de armas por parte de Israel a los manifestantes. “Con sangre en nuestras calles, Israel se regodea explícitamente por haber ‘armado a los manifestantes con armas de fuego’”, denunció.

En ese contexto, instó al presidente estadounidense, Donald Trump, a actuar: “El presidente [Donald] Trump debería saber ahora exactamente adónde ir para detener las matanzas”.

La declaración de Araghchi responde a una publicación de un corresponsal diplomático israelí que afirmó que “actores extranjeros están armando a los manifestantes en Irán con armas de fuego reales”. Por su parte, Trump instó a los manifestantes iraníes a seguir protestando y tomar el control de sus instituciones, asegurando que “la ayuda está en camino”.

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Además, ha amenazado con una intervención militar si se producen más muertes en el marco de las protestas, desatadas tras el cierre de comercios en Teherán, en rechazo a la histórica devaluación del rial iraní frente al dólar.

Según un funcionario iraní, alrededor de 2.000 personas, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad, han fallecido en los disturbios. Las autoridades de Teherán sostienen que las protestas, inicialmente pacíficas, derivaron en violencia por la acción de elementos vinculados al Mossad israelí y a Estados Unidos, en lo que describen como una “guerra blanda” para desestabilizar al país.

Este miércoles 14 de enero, Araghchi mantuvo conversaciones con sus homólogos de Türkiye, Hakan Fidan, y de Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zayed Al Nahyan, para denunciar la injerencia extranjera en los sucesos recientes. Asimismo, Irán realizó ceremonias fúnebres por los 300 mártires asesinados durante los disturbios, con una de las mayores procesiones en la historia reciente de Teherán, desde la Universidad de Teherán hasta la intersección de Vali-e-Asr.

El representante permanente de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, calificó como “imprudente” la declaración de Trump y envió una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, y al presidente del Consejo de Seguridad, en la que afirmó que dicha declaración “fomenta directamente la desestabilización política, incita y llama a la violencia, y amenaza la soberanía, la integridad territorial y la seguridad nacional de la República Islámica de Irán”.

Rusia ratifica acuerdo con Nicaragua sobre justicia internacional

La Duma Estatal (parlamento) de la Federación Rusa ratificó el Acuerdo entre la Federación Rusa y la República de Nicaragua sobre la Protección Mutua de los Ciudadanos contra Abusos en el Ámbito de la Justicia Internacional. El documento se firmó el 20 de junio de 2025 en San Petersburgo.

El acuerdo busca desarrollar una cooperación bilateral constructiva y brindar garantías adicionales para los derechos y libertades de los ciudadanos de ambos países. El documento se basa en el principio de respeto a la soberanía estatal y la inadmisibilidad de la politización de los mecanismos legales.

Las partes se comprometen a abstenerse de interferir en los asuntos internos de la otra parte a través de la justicia penal internacional o nacional, así como de ayudar a terceros Estados a utilizar dichos instrumentos en detrimento de sus intereses soberanos.

La ratificación del acuerdo confirma el enfoque compartido de Moscú y Managua para proteger el derecho internacional, la cooperación igualitaria y el fortalecimiento de las bases jurídicas de las relaciones bilaterales.

Gran Bretaña entrenó a fuerzas especiales para capturar petroleros de la «flota fantasma»

Anteriormente, la BBC informó de que el gabinete británico había elaborado una base jurídica para el uso de las fuerzas armadas con el fin de capturar buques relacionados con la «flota fantasma» de Rusia. Las autoridades británicas llegaron a la conclusión de que para ello se podían utilizar las disposiciones de la ley de 2018 sobre sanciones y lucha contra el blanqueo de capitales.

 

Cabe señalar que el 7 de enero, el Ministerio de Defensa del Reino Unido informó de que, a petición de Estados Unidos, había prestado asistencia en la captura del petrolero ruso «Mariner» (antes Bella 1) en el océano Atlántico. El Reino Unido puso a disposición de la Fuerza Aérea estadounidense sus bases aéreas y aviones de reconocimiento para rastrear el buque, y también envió el petrolero Tideforce de la Flota Auxiliar Real para apoyar a las fuerzas estadounidenses.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia instó a Estados Unidos a respetar las normas internacionales de navegación marítima y a poner fin a las acciones ilegales contra el «Marinera» y otros buques que realizan actividades legales en alta mar.

Recordemos que a finales de 2025 y principios de 2026, la situación en torno a la «flota fantasma» —buques que transportan petróleo de Rusia, Irán y Venezuela, sujetos a sanciones— entró en una fase de confiscaciones y capturas activas.

En diciembre de 2025, Estados Unidos inició la operación «Yarnalhoof», destinada a bloquear y reforzar el control de los buques que infringían el régimen de sanciones, lo que provocó la detención de petroleros en el Atlántico y el Caribe. Para eludir las detenciones, decenas de buques cambiaron sus pabellones por el ruso, ya que países como Gambia y Gabón retiraron el registro de los buques, dejándolos «apátridas» y vulnerables a ser capturados en aguas internacionales.

Los incidentes clave fueron las capturas del petrolero Marinera (7 de enero, Atlántico Norte), el petrolero Skipper (10 de diciembre de 2025, frente a las costas de Venezuela), el petrolero Centuries (20 de diciembre de 2025, Mar Caribe) y los petroleros Sophia y Olina (enero de 2026).

En 2025 se adoptaron nuevas medidas sancionadoras: en septiembre, la Unión Europea incluyó en las listas de sanciones a unos 600 buques, prohibiéndoles el acceso a los puertos y servicios. El Reino Unido y Australia impusieron sanciones colectivas a decenas de petroleros, y en febrero Estados Unidos reanudó su campaña de «máxima presión» sobre Irán, lo que contribuyó al aumento del número de buques detenidos.

Dinamarca: «No hemos tenido buques de guerra chinos en Groenlandia desde hace casi una década»

Los ministros de Exteriores de Dinamarca y de Groenlandia, Lars Lokke Rasmussen y Vivian Motzfeldt. | John McDonnell / AP

El ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Lokke Rasmussen, aclaró este miércoles tras conversaciones con Washington que la narrativa sobre la presencia de buques chinos en Groenlandia no es cierta.

 

«No es cierto que tengamos buques de guerra chinos por todas partes. Según nuestra Inteligencia, no hemos tenido buques de guerra chinos en Groenlandia desde hace aproximadamente una década«, aseveró el canciller en una rueda de prensa.

Anteriormente, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reconoció que no hay barcos pertenecientes a Rusia ni a China en las proximidades de Groenlandia, un pretexto usado por el presidente estadounidense, Donald Trump, para justificar sus intenciones de apoderarse de la isla.

Tras la reunión en la Casa Blanca, Rasmussen aseguró que sigue habiendo un «desacuerdo fundamental» entre Dinamarca y Groenlandia con EE.UU. «Las ideas que no respeten la integridad territorial del Reino de Dinamarca y el derecho a la autodeterminación del pueblo groenlandés son, por supuesto, totalmente inaceptables«, afirmó.

Amenaza cada vez más seria

  • Trump se ha empeñado en conseguir «de una u otra forma» que Groenlandia llegue a formar parte de EE.UU., argumentando que barcos de numerosas naciones navegan cerca de la costa norte estadounidense, por lo que Washington debe «tener cuidado». «Sí que necesitamos a Groenlandia, absolutamente. La necesitamos para nuestra defensa«, declaró.
  • Por su parte, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, dijo que «no tiene ningún sentido hablar de la necesidad de que EE.UU. se apodere de Groenlandia. EE.UU. no tiene derecho a anexionarse uno de los tres países de la Mancomunidad del Reino danés».
  • La Administración Trump ha dejado claro que no descarta la vía militar para apoderarse de la isla. También sopesa la posibilidad de ofrecer a Groenlandia un acuerdo al estilo de los Pactos de Libre Asociación (COFA, por sus siglas en inglés), una fórmula que le daría a las fuerzas estadounidenses derechos de acceso exclusivo a aguas territoriales y espacio aéreo groenlandeses, a cambio de asistencia económica y financiera.
  • En medio de las amenazas de Washington, el Reino Unido mantendría conversaciones con aliados europeos sobre el despliegue de una fuerza militar en Groenlandia. Por su parte, la Unión Europea estaría elaborando planes para imponer sanciones a empresas estadounidenses, entre ellas Meta, Google, Microsoft y X.

¿Alguien en Europa despertará alguna vez?

Gianandrea Gaiani.— Las iniciativas inescrupulosas de Trump están llevando a Estados Unidos, más que sus predecesores, a asumir el papel de agresor y pirata, actuando por encima de las leyes y las convenciones, violando todas las normas y la soberanía nacional. Este escenario no es nuevo, y está transformando gradualmente la percepción de Estados Unidos de «el policía del mundo» a «el bandido del mundo».

Los planes de Trump para el hemisferio occidental, con la ambición tantas veces declarada de anexar Canadá a Estados Unidos, incluyen el control de Groenlandia, lo que demuestra aún más el total desprecio de la administración estadounidense por una

Europa que ahora está más sumida que nunca en un caos estratégico. Ya no cuenta con el apoyo de EEUU en el enfrentamiento con Rusia, contra el que había entrado en el campo a instancias de la administración Biden, pero ahora debe protegerse no de la invasión rusa, prevista por muchos como inminente, sino de una invasión estadounidense de un territorio administrado por una nación miembro de la OTAN y de la UE.

El escenario más probable es que se alcance un acuerdo para la plena autonomía de Groenlandia respecto de Copenhague, que podría recibir una compensación económica para digerir la afrenta sufrida, y posteriormente un tratado de asociación de la isla con EEUU.

Venezuela, Groenlandia….

El Financial Times informó que entre las opciones que Trump está considerando para obtener el control de Groenlandia están aumentar la presencia militar estadounidense en la isla (actualmente alrededor de una centena en una base de radar según Military Balance), crear un acuerdo de asociación inspirado en el Pacto de Libre Asociación (COFA) ya adoptado con algunos archipiélagos del Pacífico, y la posibilidad nunca descartada de una anexión por la fuerza militar.

Esta última opción es sin duda una que las pequeñas fuerzas armadas danesas no podrían contrarrestar, pero determinaría el primer conflicto abierto entre naciones de la OTAN desde el que se vivió entre Grecia y Turquía en Chipre en 1974.

Copenhague ha propuesto reforzar la cooperación militar en el marco del acuerdo bilateral de defensa de 1951, ofreciendo más bases estadounidenses en el territorio a un Trump que sigue repitiendo la colosal mentira de que Groenlandia está “rodeada de buques de guerra rusos y chinos” .

Según el FT, también está sobre la mesa una propuesta para transformar bases estadounidenses en territorio de Estados Unidos, como en el caso de las dos Áreas de Soberanía Británica en Chipre, Akrotitry y Dhekelya.

Estas hipótesis parecen restrictivas para las ambiciones de Washington, que podrían favorecer la opción de unirse a EE. UU. en el marco del COFA, lo que garantizaría acceso militar ilimitado al territorio groenlandés y la capacidad de expulsar o excluir a otros actores: rusos, chinos e incluso europeos. Además, Washington, incluso explotando los recursos de su subsuelo, podría ofrecer a los 60.000 habitantes de Groenlandia subsidios considerablemente superiores a los 700 millones de dólares que paga anualmente Dinamarca.

En cualquier caso, para Copenhague y Europa sería una derrota y una humillación sin precedentes, incluso si el territorio autónomo de Groenlandia no forma parte de la Unión Europea.

Es un poco irónico que quienes están dispuestos a hacerlo estén discutiendo enviar tropas a Ucrania en el futuro después de un posible acuerdo de paz con Rusia, cuando tal vez serían más útiles ahora en Groenlandia como elemento disuasorio contra las ambiciones territoriales de Estados Unidos, que son potencialmente ilimitadas.

En todo caso, deberíamos preguntarnos cómo quienes han dirigido Europa en los últimos años, lanzando duras advertencias sobre la amenaza de una invasión rusa (que algunos dicen que incluso llegaría a Lisboa) para justificar las desastrosas decisiones adoptadas en el conflicto ruso-ucraniano, pueden permanecer en sus puestos hoy, cuando los «invasores» son los estadounidenses, a quienes también han vendido todo el continente.

¿Qué se puede hacer contra el imperialismo de nuestros «aliados»? Incluso el rearme parece una respuesta insuficiente, sobre todo porque las fuerzas militares de las naciones europeas están mayoritariamente equipadas con armas y equipos fabricados en EE. UU.

Sería ridículo si no fuera tan trágico. Al fin y al cabo, si los europeos fueran verdaderos aliados de Estados Unidos, ante la arrogancia de Washington sobre Groenlandia, señalarían que podrían responder cerrando las bases estadounidenses en Europa y, por lo tanto, poniendo fin a la OTAN, una organización de la que Trump lleva un año hablando como si Estados Unidos no fuera miembro, y cuyos estados miembros se consideran meros compradores de productos militares estadounidenses.

Se puede rechazar a los aliados y las alianzas pueden romperse. Los europeos, en cambio, son tan vasallos de Estados Unidos que han aceptado todos los dictados impuestos por Trump en los últimos meses: desde el gasto militar del 6% del PIB hasta los 600 000 millones de dólares para invertir en la industria estadounidense y los 750 000 millones para comprar gas estadounidense, extremadamente caro.

Así como habían aceptado la imposición de la administración Biden de renunciar a la energía rusa, la destrucción del Nord Stream y la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos, que creó puentes dorados para que la industria europea se reubicara en Estados Unidos, donde la energía es más barata.

Después de todo, el vasallaje generalmente requiere obediencia ciega.

De hecho, ayer mismo, Arianna Podestà, portavoz de la Comisión Europea, durante la rueda de prensa diaria, respondiendo a una pregunta sobre las amenazas estadounidenses con respecto a la anexión de Groenlandia, afirmó que « Estados Unidos sigue siendo un socio estratégico de la Unión. Y con ellos, como con todos los demás socios, trabajamos activamente en áreas donde tenemos intereses comunes. Y seguiremos haciéndolo, por supuesto, en las diversas áreas donde compartimos intereses».

En Ucrania, “compartimos un interés común con EE.UU., que es lograr una paz justa y duradera”, como lo demuestra la reunión del martes de la Coalición de la Voluntad, en la que EE.UU. “ estuvo presente y participó activamente ”.

En el ámbito comercial, Podestà continuó: « Estamos firmemente convencidos de haber alcanzado el mejor acuerdo posible, con un nivel arancelario general consistente y seguridad para nuestras empresas. En cuanto a Oriente Medio, naturalmente apoyamos una solución para Gaza y la protección de la población civil, y celebramos también el compromiso de Estados Unidos en este sentido».

¿Tenemos que estar de acuerdo en cada paso con nuestros socios internacionales? Por supuesto que no. Pero siguen siendo socios estratégicos y colaboramos constructivamente con ellos en todos los ámbitos posibles.

En resumen, cuanto más nos desprecia, nos acosa y ahora incluso exige territorio Estados Unidos europeo , más satisfecha está Europa con su cooperación con Washington.

No debería sorprendernos, entonces, que Trump declarara ayer en una entrevista con el New York Times, con su habitual dosis de confianza en sí mismo y egocentrismo, que « si nos fijamos en la OTAN, puedo asegurarles que Rusia no teme a nadie excepto a Estados Unidos. Creo que siempre nos llevaremos bien con Europa, pero necesitan fortalecerse. He sido muy leal a Europa. He hecho un buen trabajo. Si no fuera por mí, Rusia ya tendría toda Ucrania».

La autorreferencialidad de Estados Unidos es hoy un hecho a tener en cuenta, sobre todo después de la retirada de Washington de 66 organizaciones internacionales (la lista completa se puede consultar en este enlace ) definidas como «contrarias a los intereses de Estados Unidos» y en gran medida vinculadas a la ONU.

Esta decisión está vinculada principalmente a la batalla ideológica contra la política woke, las políticas migratorias, de género y climáticas, pero entre las organizaciones de las que Estados Unidos se está retirando están las que también se ocupan de economía y seguridad: sigue siendo una señal clara de que la Casa Blanca solo responde a sí misma.

Trump lo explicó sin rodeos en una entrevista con The New York Times , respondiendo a la pregunta de si su poder global tenía límites. «Sí, hay una cosa: mi moral. Mi mente. Es lo único que puede detenerme. No necesito el derecho internacional . No quiero lastimar a nadie». Al preguntársele si su administración debería respetar el derecho internacional, Trump respondió: «Sí, pero depende de cuál sea la definición de derecho internacional».

“Depende…” fue la respuesta que dio también el pasado invierno a quienes le preguntaron si respetaría el artículo 5 del Tratado del Atlántico en caso de una agresión rusa contra una nación europea aliada.

Puede ser una coincidencia, pero apenas unos días antes de anunciar su retirada de los organismos internacionales, Naciones Unidas expresó su profunda preocupación por la intervención militar estadounidense en Venezuela, advirtiendo que la acción estadounidense «ha socavado un principio fundamental del derecho internacional. Ningún Estado «, dijo Ravina Shamdasani, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, » debe amenazar o usar la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otro Estado».

Estados Unidos justificó su intervención alegando el largo y atroz historial de violaciones de derechos humanos del gobierno venezolano, pero la rendición de cuentas por estas violaciones no puede lograrse mediante una intervención militar unilateral que viola el derecho internacional . Tememos que la inestabilidad persistente y la mayor militarización del país resultantes de la intervención estadounidense solo empeoren la situación », se lee en el comunicado.

¿ y luego Guyana ?

En realidad, más allá de los lugares comunes, incluso en Europa hay quienes empiezan a mostrar serias preocupaciones por la “amenaza estadounidense”, tras el ataque a Venezuela y las amenazas vertidas a Cuba, Colombia y México.

Las críticas del gobierno español se hacen eco de las declaraciones del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, quien criticó duramente la política exterior estadounidense bajo el mandato de Donald Trump: «Se ha producido un colapso de valores por parte de nuestro socio más importante, Estados Unidos, que ayudó a construir este orden mundial. Se trata de evitar que el mundo se convierta en una cueva de ladrones, donde los más inescrupulosos se apropian de todo, donde regiones o países enteros son tratados como propiedad de unas pocas grandes potencias», afirmó.

El presidente francés, Emmanuel Macron, atacó la política exterior estadounidense, criticando a Washington por distanciarse gradualmente de sus aliados europeos y desvincularse de las normas internacionales. Según el presidente del Palacio del Elíseo, Francia “sería víctima” de una agresión neocolonial ( el texto del discurso de Macron puede consultarse aquí ).

La sensibilidad de Francia ante esta cuestión queda bien ilustrada por el Senado, que ha pedido al gobierno que ejerza la máxima vigilancia sobre Guyana, un departamento francés de ultramar, como consecuencia directa de la política estadounidense en la región y de la operación militar estadounidense en Venezuela.

El Comité de Relaciones Exteriores, Defensa y Fuerzas Armadas del Senado, según informa Le Monde, ha dado la voz de alarma, manifestando su preocupación por las consecuencias de la política regional de Washington. Ante la nueva política depredadora de Donald Trump en Sudamérica, destaca el periódico, «para ejercer influencia en la región del Caribe, París está considerando fortalecer su posición (incluso militar) en Guyana».

Por lo tanto, debería dotarse de muchos más recursos si quiere establecerse como «un actor regional clave», dijo el comité senatorial que publicó un informe sobre su misión a Guyana.

Tras Venezuela, el presidente Trump no ha avanzado (hasta la fecha) en territorio francés de ultramar, donde se encuentra el campo de pruebas espaciales de Kourou. Sin embargo, los efectos combinados de la Doctrina Monroe —invocada para justificar el dominio estadounidense en este hemisferio— y el surgimiento de nuevos estados productores de petróleo con vastas reservas —como Guyana y Surinam— son suficientes para desestabilizar el territorio francés, según argumenta el documento de la comisión parlamentaria.

Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por las fuerzas especiales estadounidenses la noche del 2 al 3 de enero, y las ambiciones de la Casa Blanca con Groenlandia, un territorio danés autónomo, estamos profundamente preocupados. ¿Con qué recursos contamos para sobrevivir? Si la Doctrina Monroe de Estados Unidos se expandiera mañana, todo es posible», declaró Cedric Perrin, presidente del comité y senador republicano.

En diciembre, el presidente Emmanuel Macron sorprendió a muchos al defender la necesidad de reanudar el diálogo con Rusia, y ahora el Senado francés llama abiertamente al expansionismo estadounidense en las Américas, que Macron ha calificado de “neocolonialismo”, una amenaza.

Después de haber desmantelado el paradigma europeo “agresor-agredido”, ¿esperan que la falta de escrúpulos de Trump también logre obrar el milagro de hacer comprender finalmente a alguien en el Viejo Continente quiénes son los verdaderos enemigos de Europa?

El Gobierno alemán carece de fondos para ampliar la red ferroviaria

Para 2029, el Ministerio de Transporte de Alemania no dispondrá de 2.000 millones de euros para llevar a cabo los proyectos ferroviarios totalmente planificados, según la respuesta del Gobierno del país a la pregunta parlamentaria del partido Los Verdes, según informa el diario Tagesspiegel el 14 de enero.

 

Se informa de que, tras la reunión del comité de coalición del 8 de octubre, en la que los líderes de la CDU/CSU y el SPD debatieron la ampliación de las infraestructuras, el canciller alemán Friedrich Merz declaró, en relación con las autopistas y las nuevas líneas ferroviarias, que «todo lo que esté listo para su construcción se construirá».

Sin embargo, de la respuesta del Gobierno se desprende que, en la actualidad, Deutsche Bahn no puede iniciar la ejecución de cinco proyectos de ampliación totalmente planificados debido a la falta de financiación. Según el Ministerio de Transporte de Alemania, entre ellos se encuentran la electrificación prevista de la conexión centroalemana en Turingia y la línea ferroviaria de Múnich a Freilassing, pasando por Müldorf, en el tramo de Dorf.

Matthias Gastel, experto en transporte ferroviario del grupo parlamentario del partido Los Verdes, declaró en una entrevista a la publicación que, a pesar de la existencia de un fondo especial, el Gobierno del país no destina fondos suficientes a la construcción de nuevas infraestructuras y a la ampliación de la red, y que el déficit de mil millones de euros amenaza con la catastrófica cancelación de importantes proyectos ferroviarios.

«El proyecto «Alemania Central» es una promesa para toda la región que finalmente permitirá mejorar las conexiones ferroviarias», afirmó Gastel, y añadió que Schneider y Merz deben cumplir su promesa.

La ruina del imperio estadounidense: Venezuela y la farsa del «triunfo» gringo

La historia, maestra implacable, nos ofrece espejos donde se reflejan las glorias y miserias de los imperios. Recordamos los fastuosos triunfos romanos, donde generales victoriosos desfilaban por la Vía Sacra, exhibiendo el botín de guerra y, lo que es más crucial, a los monarcas y líderes derrotados, encadenados y humillados ante la plebe romana. Era la máxima expresión del poder imperial: la exposición pública de la rendición del vencido, un rito que consagraba la hegemonía y disuadía futuras resistencias.

Miles de años después, el declive del imperio estadounidense nos ha regalado una grotesca parodia de este rito, orquestada por el histriónico Donald Trump en su obsesión con Venezuela. No hubo desfile en Washington, ni carros tirados por caballos, ni multitudes vitoreando a un líder extranjero encadenado. En su lugar, el mundo fue testigo de un intento de «exposición pública indecente» de Nicolás Maduro, no a través de una captura física, sino mediante una estrategia de estrangulamiento económico y guerra psicológica diseñada para forzar su rendición o derrocamiento. Trump, en su delirio de grandeza, ofrecía recompensas por su cabeza, lo declaraba «narcotraficante» y reconocía a un autoproclamado «presidente interino» surgido de la nada. Intentó construir un triunfo sin batalla, una victoria sin conquista real, esperando que la presión externa, las sanciones criminales y el cerco mediático hicieran el trabajo sucio.

Pero, ¿quién fue realmente expuesto en esta farsa?

La farsa de la fuerza: Pura debilidad imperial

Lo que el hegemón estadounidense presentó al mundo como una implacable demostración de fuerza y determinación contra Venezuela, no era más que la manifestación descarnada de su creciente debilidad. El despliegue de «máxima presión» a través de sanciones económicas asfixiantes, el bloqueo financiero, el robo descarado de activos nacionales como CITGO, la manipulación del precio del petróleo y el apoyo descarado a una débil oposición golpista y fragmentada, no han logrado el objetivo de derrocar al gobierno bolivariano. Lejos de ser un signo de poderío, esta desesperada estrategia es el último recurso de un imperio en declive que ha perdido la capacidad de imponer su voluntad por medios más sutiles o efectivos.

La «exposición pública indecente» no fue de Nicolás Maduro, quien resistió con una tenacidad que desarmó a sus detractores, sino del propio imperio. Se expuso su doble moral, su desprecio por la soberanía de los pueblos, su voluntad de infligir sufrimiento a millones de personas con tal de imponer sus intereses geopolíticos y económicos. Se desnudó la falacia de su discurso «democrático» al apoyar regímenes de facto y conspiraciones militares en la región mientras acusaba a Venezuela de «dictadura». Se hizo evidente la desesperación de una potencia que, acostumbrada a imponer su voluntad con facilidad, se encontró con una resistencia inesperada y la emergencia de un nuevo orden mundial.

El declive sostenido: La hegemonía económica en la cuerda floja

Estados Unidos está inmerso en un declive sostenido que se manifiesta con particular crudeza en el ámbito económico. La hegemonía que mantuvo indiscutiblemente durante décadas se erosiona a pasos agigantados. China, la potencia emergente, ha superado a EE.UU. en numerosos parámetros económicos y lo hará en prácticamente todos en el corto y mediano plazo. Desde la capacidad de producción industrial hasta el comercio internacional, la inversión en infraestructuras a nivel global (como la Iniciativa de la Franja y la Ruta) y la acumulación de reservas, la nación asiática ha demostrado una resistencia y una visión estratégica que contrastan con el cortoplacismo y la especulación financiera estadounidense. El «Made in USA» es hoy una pálida sombra frente al inmenso y diversificado motor productivo chino. Esta pérdida de la supremacía económica es el pilar fundamental que se desmorona bajo el imperio.

La erosión militar: Adiós a la superioridad tecnológica

La otrora incuestionable superioridad tecnológica militar de Estados Unidos ha sido desafiada y, en muchos aspectos, superada. Rusia y, cada vez más, China, han desarrollado capacidades que contrarrestan o incluso exceden las de Washington en áreas críticas. La misilística hipersónica, capaz de evadir los sistemas de defensa actuales, es un campo donde EE.UU. va a la zaga. Los sistemas antiaéreos de última generación, como el S-400 y S-500 rusos, han demostrado ser una amenaza real para la aviación de combate estadounidense. En tecnología de drones avanzados y guerra electrónica, China está cerrando la brecha rápidamente.

Pero la verdadera brecha, la más fundamental, reside en la capacidad de producción industrial. Mientras que EE.UU. ha deslocalizado gran parte de su base manufacturera, Rusia y China han invertido masivamente en la suya, logrando una autosuficiencia y una escala que le permitirían sostener un conflicto prolongado, algo impensable para Washington. Un avión de combate o un tanque no son solo tecnología, son el producto de una gigantesca cadena de suministro y una infraestructura industrial que EE.UU. —y Europa— ha permitido que se oxide.

El talón de Aquiles: La dependencia de tierras raras

La dependencia estratégica de Estados Unidos en recursos críticos es un eslabón fatalmente débil. Las tierras raras, esos 17 elementos químicos esenciales para la fabricación de alta tecnología militar (sistemas de guiado de misiles, radares, sensores, motores a reacción) y civil (vehículos eléctricos, teléfonos inteligentes, turbinas eólicas), están prácticamente monopolizadas por China. No solo por sus yacimientos, sino, y esto es lo crucial, por sus sistemas de refino y producción. China procesa la inmensa mayoría de las tierras raras del mundo, controlando efectivamente la cadena de suministro global. Esta vulnerabilidad coloca a EE.UU. en una posición extremadamente frágil, incapaz de producir, escalar o incluso reparar muchas de sus avanzadas armas sin el beneplácito de su principal rival geopolítico. Es una espada de Damocles suspendida sobre su cabeza.

Aranceles: Un bumerán que golpea al propio pueblo

La guerra de aranceles iniciada por Trump, y mantenida en parte por la administración Biden, ha demostrado ser un fracaso rotundo. Lejos de «proteger» la industria estadounidense o forzar a China a ceder, esta política ha encarecido los productos importados para el consumidor estadounidense, ha dañado a las empresas que dependen de componentes chinos y ha generado incertidumbre en los mercados globales. El «baile de los aranceles» no está funcionando y solo va a acabar depreciando la calidad de vida de la ciudadanía norteamericana, erosionando su poder adquisitivo y exacerbando las tensiones inflacionarias. Es una medida desesperada que refleja una incapacidad para competir en términos justos y un desconocimiento de la interconexión de la economía global.

La verdadera vanguardia: China en la innovación científica

Si la producción industrial es la base material de la hegemonía, la innovación científica es su motor de futuro. Y en este ámbito, China ha emergido como la fuerza dominante. Se estima que la producción científica y la innovación de China en campos clave están cerca de acaparar el 90% de las publicaciones más relevantes, como se puede observar en la cantidad y calidad de los *papers* en las revistas científicas internacionales de mayor prestigio, especialmente en áreas como la inteligencia artificial, la computación cuántica, la biotecnología y las energías renovables. Esta avalancha de conocimiento y desarrollo tecnológico propio le confiere a China una ventaja competitiva insuperable a largo plazo, mientras que EE.UU. se aferra a un pasado de laureles.

El robo de recursos: El último estertor de un depredador

Ante esta debacle multifacética –económica, militar, tecnológica y científica–, a Estados Unidos no le queda otra que recurrir a tácticas desesperadas y criminales: robar recursos de otros países usando el músculo económico y militar que le queda. Venezuela es el ejemplo paradigmático. La obsesión por su petróleo, por su oro, por sus riquezas naturales, no es un signo de poderío, sino de una profunda debilidad. Es la rapiña del depredador herido que busca engordar para morir, un intento fútil de retrasar lo inevitable. Pero esta fuerza bruta, este latrocinio, no arregla nada a largo plazo; solo acelera el resentimiento global y el aislamiento del imperio. Es el patético espectáculo de un gigante que se desmorona y, en su agonía, intenta arrastrar a otros consigo.

Venezuela: Un escollo inquebrantable

La fuerza bruta no arregla nada. Tampoco las redes sociales, los *bots* o las operaciones de guerra psicológica. Venezuela es y seguirá siendo bolivariana. El imperialismo podrá conseguir contratos de petróleo a precio de mercado, pero no se va a quedar con el petróleo venezolano a menos que ponga las botas en el terreno. Y en ese escenario, con millones de personas del pueblo armadas y el propio ejército del país resistiendo, no van a conseguir gran cosa. La historia de la invasión y ocupación militar de Irak y Afganistán ya lo demostró: un pueblo unido es invencible. Si, en un acto de locura, intentaran destruir la infraestructura desde el aire, ¿cómo van a producir petróleo para poder robarlo después? El resultado sería una tierra arrasada y una quiebra operativa total, haciendo inútil la propia invasión. Esto tiene toda la pinta de acabar como Afganistán, con una salida por la puerta de atrás, humillante y costosa en vidas y recursos. El imperio no tiene el estómago ni la capacidad industrial para sostener una guerra de guerrillas prolongada contra un pueblo que defiende su soberanía.

La irrelevancia del dólar y el nacimiento de un nuevo orden

Mientras tanto, EE.UU. ve cómo sus bonos del tesoro se venden masivamente, especialmente por parte de China, en un proceso de desacoplamiento del dólar que avanza más rápido que en años pasados. Los BRICS+ (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y ahora una decena más de países) ya comercian en sus monedas nacionales, promoviendo alternativas al sistema SWIFT y al predominio del dólar. El dólar va camino de la irrelevancia en una mayoría de países de Asia y el Sur Global, que representan aproximadamente la mayoría de la población mundial y la mitad —creciente— de la economía global. Este golpe a la hegemonía financiera es, quizás, el más devastador de todos, ya que socava la capacidad de EE.UU. para imponer sanciones, controlar flujos de capital y financiar su exorbitante deuda. La «ruina del imperio estadounidense» se está escribiendo en el crepúsculo del petrodólar.

Venezuela: El penúltimo clavo en el ataúd del imperialismo

No demos Venezuela por perdida, ni mucho menos. Al contrario, la resistencia bolivariana, jugando bien sus cartas, aprovechando el contexto multipolar y la decadencia imperial, puede convertirse en uno de los últimos clavos en el ataúd del imperialismo estadounidense. La capacidad de resistencia de Venezuela ha expuesto la futilidad de la agresión y ha demostrado que un mundo diferente es posible.

Es crucial buscar apoyo de clase en los propios Estados Unidos. Como en muchos triunfos imperiales de Roma, donde a veces la población lograba indultar a líderes o sus familiares de países enemigos capturados, hoy podemos apelar a la conciencia de la clase trabajadora estadounidense, aquella que también sufre las consecuencias del militarismo y la voracidad de su propia élite.

El tiempo corre a nuestro favor. Hay que ganar tiempo para organizar la resistencia, la de los países aliados de Venezuela, la de los movimientos populares del Sur Global y, fundamentalmente, la de la solidaridad internacionalista global, de clase y revolucionaria. La ruina del imperio no es un evento repentino, es un proceso; y Venezuela está en la primera línea de esta lucha histórica, construyendo, con su resistencia, el camino hacia un mundo multipolar y verdaderamente libre.

Nicaragua. Enérgico rechazo a mentiras de ministro salvadoreño

El Ejército de Nicaragua expresó este miércoles su rechazo categórico a declaraciones del ministro de Seguridad de El Salvador, Gustavo Villatoro, sobre la presunta salida de territorio nacional de una la embarcación con droga retenida en esa nación.

 

A través de un comunicado, se afirma que está demostrado que la droga proviene del sur de la región, navegando en aguas lejanas de nuestros litorales.

Además, el Ejército reitera que con la efectiva Estrategia Nacional “Muro de Contención”, se lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, garantizando contener, desviar y capturar la mayor cantidad de droga que transita de Sur a Norte del continente.

Nota de prensa del Ejército

En referencia a declaraciones del Ministro de Justicia y Seguridad Pública de El Salvador Gustavo Villatoro sobre la retención de embarcación cargada de droga por Policía Nacional Civil, el Ejército de Nicaragua consecuente con el lema que “Somos el Pueblo mismo uniformado trabajando en su propio beneficio”, rechaza enérgicamente que haya salido del territorio nicaragüense, la embarcación que fue retenida la noche del 13 de enero de 2026, en la bocana del Río Jiboa, límite entre San Vicente y La Paz, ubicado en el interior del territorio salvadoreño.

El Ministro de Justicia y Seguridad Pública de El Salvador Gustavo Villatoro, de manera reiterativa ha afirmado en 4 ocasiones que dichos cargamentos de droga tienen procedencia de territorio nicaragüense, lo que rechazamos categóricamente, cuando está demostrado que la droga proviene del sur de la región, navegando en aguas lejanas de nuestros litorales.

Desde nuestra efectiva Estrategia Nacional “Muro de Contención”, luchamos contra el Narcotráfico y el Crimen Organizado, garantizando contener, desviar y capturar la mayor cantidad de droga que transita de Sur a Norte del continente; por lo que estas organizaciones criminales del narcotráfico, lo hacen distantes de nuestros litorales.

Reiteramos que somos el país más seguro de la región y uno de los más seguros del continente, no somos puente del narcotráfico, tenemos fronteras seguras y nuestras tropas con sus patrullajes continuos evitan el ingreso de migrantes ilegales, mareros, pandillas y terroristas, no existiendo estas expresiones en nuestro país. No existe el sicariato; no somos bodega del narcotráfico, no tenemos pistas clandestinas y los mareros que han querido ingresar a nuestro territorio nacional, han sido entregados a las autoridades salvadoreñas.

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