El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a los países europeos este lunes de que deberían centrarse en el conflicto entre Rusia y Ucrania, y no en la situación con Groenlandia.
«Europa debería centrarse en la guerra con Rusia y Ucrania, porque, francamente, ya se ve lo que eso les ha traído […]. Eso es en lo que Europa debería centrarse, no en Groenlandia», afirmó durante una entrevista con NBC News, y reiteró su intención de imponer aranceles a varios países europeos si no se alcanza un acuerdo sobre Groenlandia.«Lo haré, al 100 %», respondió cuando le preguntaron sobre la continuación de sus planes arancelarios.
Aranceles a aliados
El pasado sábado Trump anunció la imposición de un arancel del 10 % sobre todos los productos que lleguen a EE.UU. desde varios países europeos que han enviado tropas a Groenlandia.
El mandatario estadounidense mencionó a naciones de la OTAN como Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, que deberán pagar este arancel a partir del 1 de febrero de 2026 y señaló que la tarifa aumentará al 25 % el 1 de junio de 2026.
Trump argumentó que militares de dichos Estados «han viajado» a la isla «con fines desconocidos», generando «una situación muy peligrosa para la seguridad y la supervivencia» del planeta.
La «coalición de voluntarios» significa ahora, ante todo, que los ucranianos deben estar dispuestos a morir por Ucrania. Pero luego llegará el momento, como ya dicen abiertamente sus líderes, en que tarde o temprano habrá que enviar tropas a Ucrania, supuestamente en el marco de una misión pacificadora», dijo Viktor Orbán.
El primer ministro húngaro considera que los pacificadores europeos «siempre tienden a convertirse en partidarios de la guerra», por lo que no recomienda que Hungría envíe sus tropas fuera de sus propias fronteras.
Recordemos que anteriormente Viktor Orbán había declarado que la transferencia de 800.000 millones de euros de ayuda a Ucrania por parte de la Unión Europea provocaría el «colapso de la economía europea».
Según la publicación, las expectativas de Washington y Bruselas sobre el colapso de la economía rusa no se han cumplido. Por el contrario, el país ha demostrado su capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones e incluso para acelerar su ritmo de desarrollo.
Entre los factores clave de la estabilidad de la economía rusa se destacaron el crecimiento récord del complejo militar-industrial , la sustitución exitosa de las importaciones y la formación de nuevas cadenas de producción, la profundización de la cooperación estratégica con China y los países del Sur Global.
Según los autores del artículo, los cambios que se han producido en la economía rusa pueden definirse como el concepto de «keynesianismo militar», ya que dicha reestructuración permitió no solo satisfacer las necesidades de la operación militar especial, sino también mantener el nivel de vida de los ciudadanos.
Recordemos que anteriormente el servicio de prensa de la Duma Estatal de Rusia informó sobre la prórroga de las medidas destinadas a superar las sanciones occidentales en 2026.
La versión oficial de la Casa Blanca, que afirma que los ataques de Washington en la madrugada del 3 de enero se dirigieron únicamente contra objetivos militares, es desmentida por los residentes de Venezuela. En zonas residenciales severamente afectadas, testimonios y grabaciones de seguridad ofrecen pruebas que contradicen esa narrativa.
Los vecinos describen el impacto de un misil en viviendas civiles en un área sin instalaciones militares. Mientras algunos medios intentan justificar la agresión, los testimonios de sitios como La Boyera, en el este de Caracas, desmienten estas afirmaciones.
«Todo lleno de vidrio»
Para Elena Berti, residente de esa urbanización, la noche se tornó catastrófica cuando la metralla de un misil destrozó su habitación. «Yo me paré volando, me busqué una ropita porque creía que era un terremoto y salí para arriba, subí. Pero después fue que al rato fue que bajé y vi el desastre. Entonces se rompió la televisión, se reventó la televisión. Todo lleno de vidrio», lamentó.
«Aquí hay 33 viviendas afectadas […] Cuatro fueron las más afectadas estructuralmente», explicó Anyel Andrade, supervisora del Ministerio de Obras Públicas. El nivel de destrucción es tal que los vecinos reconocen que no podrían haber emprendido las reparaciones por su propia cuenta.
Los trabajos, financiados completamente por el Estado, ya han removido 25 toneladas de escombros. En La Boyera aún no comprenden por qué fueron atacados aquella madrugada. Sin embargo, destacan la respuesta solidaria de sus vecinos desde la misma noche de la agresión, así como la protección brindada por el Gobierno venezolano.
Agresión de EE.UU. y secuestro de Maduro
Bajo el pretexto de la lucha contra el narcoterrorismo, EE.UU. lanzó el pasado 3 de enero una agresión militar masiva en territorio venezolano, que afectó a Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York. Los lugares atacados fueron principalmente de interés militar, donde estaban desplegados aparatos de defensa aérea y sistemas de comunicaciones, aunque también se alcanzaron zonas urbanas y hubo víctimas civiles.
Caracas calificó las acciones de Washington como una «gravísima agresión militar» y advirtió que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación».
Muchos países del mundo, entre ellos Rusia y China, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. La Cancillería rusa dijo que a Venezuela se le debe garantizar el derecho a decidir su destino sin ninguna intervención externa.
Según el Ministerio de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, al menos 100 personas murieron en el ataque, incluidos 32 cubanos del grupo que custodiaba a Maduro.
Este domingo, el Gobierno venezolano desmintió categóricamente reportes de Reuters sobre supuestas conversaciones entre el ministro de relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, y EE.UU. previo al secuestro de Maduro. Asimismo, refutaron las «noticias falsas» sobre una presunta condecoración a agentes de inteligencia extranjeros, señalando que se trata de campaña para generar desconfianza dentro de las fuerzas gobernantes.
«Desde Cuba, saludamos al Partido Comunista de Vietnam y a su Secretario General, el querido compañero To Lam, en ocasion del XIV Congreso de esa organización política que se celebra del 19 al 25 de enero», dice el mensaje del jefe de Estado en X.
También Díaz-Canel ratificó los deseos de que la nación asiática logre «nuevos éxitos en la construccion del socialismo» y reafirmó «la voluntad de continuar profundizando los vinculos interpartidistas y la hermandad» de ese pueblo con el cubano.
La ciencia, tecnología e innovación están situadas en el centro del programa socioeconómico impulsado por el XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam, lo que permitirá a partir de este año un crecimiento de dos dígitos sostenible.
La multitudinaria marcha de los trabajadores rurales recorre las vías de Maharashtra exigiendo garantías laborales y la protección de sus territorios ancestrales. Foto: @cpimspeak.
Unos 50.000 trabajadores y campesinos se movilizaron este lunes 19 de enero, en marco de una marcha histórica en el estado de Maharashtra, India.Los movilizados partieron desde Charoti con destino a Palghar para denunciar el desmantelamiento de las garantías laborales. El eje central de la protesta es la restauración de la ley MGNREGA, un pilar del bienestar social que garantiza el derecho al trabajo en las zonas rurales.
Los manifestantes, organizados por frentes campesinos y sindicatos, planean una protesta indefinida frente a la Junta de Comisionados. Exigen que el Gobierno entregue compromisos por escrito con plazos definidos para cumplir sus demandas históricas, así como la implementación de la Ley de Derechos Forestales, vital para la supervivencia de las comunidades originarias.
La marcha cuenta con el respaldo masivo de organizaciones como la AIKS y la Federación de Estudiantes de India (SFI). Las bases sociales demandan la cesión legal de tierras públicas y de templos a nombre de los agricultores que las trabajan.
Según los líderes de la marcha, la regularización de la propiedad es fundamental para frenar el despojo agrario en la región. La protesta también rechaza las recientes reformas impuestas por el Gobierno nacional, como los nuevos Códigos Laborales.
Los trabajadores denuncian que estas leyes facilitan la explotación y eliminan conquistas históricas de la clase obrera. Asimismo, exigen la cancelación inmediata del Plan de Medidores Inteligentes, que encarece drásticamente el costo de la electricidad rural.
Líderes del Buró Político del Partido Comunista de la India (Marxista) y representantes de movimientos de mujeres encabezan la caminata de resistencia. Se espera que nuevos contingentes se sumen en las próximas horas para fortalecer la presión sobre las autoridades locales.
La determinación de los manifestantes refleja el profundo descontento ante un modelo económico que prioriza intereses corporativos sobre el bienestar popular.
La jornada simboliza la lucha de los pueblos indígenas y campesinos por la justicia social en India. Para los organizadores, no habrá retorno hasta que el Estado garantice la seguridad social y el acceso soberano a la tierra. Esta movilización marca un hito en la resistencia obrera del 2026 frente a las políticas de austeridad que golpean al campo indio.
La estatal Empresa Nacional de Telecomunicaciones S.A. (Entel S.A) de Bolivia informó que salen de su grilla los canales televisivos teleSUR y Rusia TV, aduciendo «temas administrativos».
En una publicación con fecha 15 de enero, Entel notificó a sus usuarios y público en general que, «a partir del 17 de enero de 2026, en los servicios de televisión por fibra óptica IPTV, televisión satelital DTH y App Entel TV Smart, por temas administrativos, saldrán de la grilla los canales de televisión Rusia TV (204) y Telesur (206)».
Al informar sobre la decisión de Entel en sus redes sociales, la presidenta de teleSUR, Patricia Villegas, comentó que es tan «tan previsible como condenable» y que «no hay razones» para ese paso. «Lo esgrimido no engaña a nadie. Bolivia, tú lo sabes, ¡seguimos juntos!», añadió.
En noviembre de 2019, bajo el Gobierno de Jeanine Añez, Entel rescindió contrato con teleSUR, alegando primero «problemas técnicos» y luego «reorganización de la grilla de televisión».
«De acuerdo a la reorganización en la grilla de televisión, informamos a ustedes nuestra intención de rescindir las Condiciones Generales de Transmisión de la señal de la nueva Televisión del Sur», señalaba entonces un oficio firmado por el gerente nacional de clientes de Entel, divulgado en Twitter, hoy X.
En noviembre de 2020, el Gobierno, bajo la presidencia de Luis Arce, anunció el retorno de la señal de la plataforma multimedia teleSUR a Bolivia, luego de un año fuera del aire en la nación andina.
En una entrevista concedida a Sinsonte del Canal Red América Latina, el 13 de enero, el analista internacional William Serafino desarticuló punto por punto la narrativa impulsada por Donald Trump y sus aliados sobre un supuesto control total de Venezuela tras la agresión militar del 3 de enero. Con datos concretos y una visión geopolítica crítica, Serafino demostró que, más allá de la propaganda y las bravatas, el proyecto neocolonial estadounidense choca con la realidad institucional, jurídica y estratégica de Venezuela y sus aliados. Aquí Observatorio de Trabajador@s en Lucha presenta una análisis de esa entrevista.
LA REUNIÓN PETROLERA: MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES
Cómo la arrogancia de Trump chocó con la realidad corporativa y jurídica venezolana
En un intento por capitalizar políticamente la agresión militar contra Venezuela, Donald Trump convocó a los grandes ejecutivos del petróleo estadounidense. Prometió en redes sociales y declaraciones que ya era “el presidente de Venezuela” y que controlaba todo su petróleo. Pero la reunión, lejos de ser el triunfo anunciado, se convirtió en un fracaso estratégico que William Serafino disecciona con precisión periodistica.
1. Expectativas neocoloniales vs. realidad corporativa
Trump buscaba “capitalizar económicamente todo este planteamiento neocolonial del supuesto protectorado energético”, señala Serafino. Sin embargo, los protectorados “no son declarativos, son materiales, son formales, se imponen a través de fórmula jurídica”. Y ahí radicó el primer golpe: no hubo ni un solo compromiso concreto, ni siquiera verbal, tras el encuentro.
“Había muchas expectativas con respecto a esta reunión, se hablaba de compromisos de inversión de 100 mil millones de dólares y cuando termina la reunión Trump no sale ni siquiera con un compromiso verbal.”
2. Los CEOs petroleros desnudan las contradicciones de Trump
El momento más revelador lo protagonizó el CEO de Halliburton, quien, según Serafino, confiaba al inicio en el éxito de la reunión. Cuando se le preguntó cuándo había salido de Venezuela, respondió: en 2019, debido a las sanciones impuestas por el propio gobierno de Trump.
“Y resulta que le dijo que había salido por, o que había reducido al mínimo sus operaciones por las sanciones que el mismo Trump había impuesto en el año 2019.”
Luego vino la declaración del CEO de ExxonMobil, Darren Woods, quien dejó claro que Venezuela “no es apta para invertir” sin un cambio de gobierno o de marco jurídico petrolero.
“Él le dice mira, Venezuela no es apta para invertir. […] Lánzate un cambio de gobierno o una presión para cambiar el marco legislativo, el ordenamiento jurídico que rige la materia petrolera en Venezuela y así nosotros pudiéramos ver que pudiéramos entrar en el país.”
3. El “éxito” de Chevron: un acuerdo preexistente, no una conquista
Ante el fiasco, Chris Wright de Chevron intentó un control de daños, anunciando que la empresa aumentaría la producción petrolera en Venezuela. Pero Serafino aclara:
“Lo único que tiene Trump y la administración Trump para poder defender el éxito militar […] es un aumento de la producción de Chevron que ya se venía dando, además que no venía siendo una producción declinante, sino que se había mantenido estable.”
Ese aumento se basa en el “formato Chevron”, un acuerdo de asociación que ya funcionaba bajo las flexibilizaciones de sanciones de la administración Biden. Trump no obtuvo nada nuevo; solo intentó apropiarse de un proceso en marcha.
4. La falsa exclusión de ExxonMobil: teatro para ocultar la impotencia
Trump, en un acto de teatro propagandístico, amenazó con excluir a ExxonMobil de futuras negociaciones. Serafino lo desmonta:
“Si realmente Trump gobernara Venezuela, bueno, ya se hubiera derogado la ley de Hidrocarburos, ya se le hubiera presionado al gobierno venezolano para que le pagara las ilegítimas, indemnizaciones aparte ilegales, que exige ExxonMobil.”
La conclusión es contundente: Trump no tiene el poder para imponer cambios legislativos en Venezuela. Su anuncio es pura narrativa para simitar control.
Conclusión: El fracaso de un guion neocolonial
La reunión petrolera demostró que, más allá de la retórica belicista y las operaciones militares, el proyecto de protectorado energético es inviable. Las petroleras, antepusieron sus intereses económicos y riesgos jurídicos a las bravatas de Trump.
No hubo inversiones millonarias, ni compromisos, ni cambio de marco legal. Solo quedó al descubierto una estrategia imperial en crisis, que intenta vender como triunfo lo que no es más que la continuidad de acuerdos heredados. Trump no gobierna Venezuela; ni siquiera logra gobernar la narrativa de su propio fracaso.
“Esta idea de utilizar la reunión con los petroleros para maximizar la ganancia política de haber secuestrado al presidente Nicolás Maduro y haber asumido el riesgo de bombardear Venezuela, pareciera estar muy por debajo de las expectativas.”
— William Serafino
DERROTAS POLÍTICAS INTERNAS: EL SENADO FRENA A TRUMP
La fractura republicana y el límite político de la agresión contra Venezuela
La intervención militar contra Venezuela no solo no logró sus objetivos geopolíticos inmediatos, sino que desencadenó una crisis política interna en Estados Unidos, exponiendo las grietas en el frente republicano y revelando los límites del aventurerismo militar de Trump.
William Serafino analiza con precisión cómo la llamada “operación patriótica” se convirtió en un revés estratégico en el Capitolio.
1. El fracaso del “efecto bandera”: la unidad que nunca llegó
Trump esperaba que la agresión militar generara un “efecto cohesión de traslado de la bandera”—un rally ‘round the flag—que revitalizara su base y mejorara sus cifras en las encuestas. No ocurrió.
“Primero, que no logró ese efecto de cohesión de traslado de la bandera, no logró una remontada importante las encuestas.”
El cálculo político detrás del ataque se basaba en una unificación patriótica ficticia que nunca se materializó, evidenciando el desgaste de su liderazgo incluso entre simpatizantes.
2. La rebelión en el Senado: cinco republicanos trazan la línea
El golpe más contundente vino del propio Partido Republicano. Cinco senadores republicanos rompieron filas y apoyaron una iniciativa demócrata para prohibir nuevas acciones militares en Venezuela.
“Ya el Senado, cinco republicanos, desafiaron públicamente a Trump y votaron una iniciativa promovida por los demócratas para prohibir nuevas acciones militares en Venezuela.”
Esta votación no es un gesto simbólico: es una derrota legislativa concreta que limita la capacidad de acción unilateral de Trump y expone la falta de consenso interno sobre su política exterior agresiva.
3. La dimensión electoral: el cálculo político frente a las midterms
La fractura tiene un trasfondo electoral crucial. Una de las senadoras republicanas que votó a favor, y que disputará su curul en Maine en noviembre, actuó movida por un cálculo de supervivencia política.
“Una de las senadoras republicanas, esto es importante, que votó a favor de la resolución, va a disputar su curul en Maine en el mes de noviembre.”
Esto refleja una creciente desconfianza dentro del partido respecto a la capacidad de Trump de arrastrar votos en las elecciones de medio término.
“Y creo que también es una señal de creciente confianza de algunos actores republicanos de que pueden lograr un triunfo electoral aun cuando Trump no los acompañe.”
4. Un riesgo criminal sin recompensa política
Después de más de una semana del ataque, Trump no puede mostrar un logro político equivalente al riesgo asumido. La agresión militar, lejos de consolidar su poder, ha acelerado su aislamiento dentro del establishment.
“Creo que Trump no termina de tener en las manos un logro, un éxito político que sea, digamos que equivalente o conforme al riesgo y a la actuación criminal que asumió.”
La “victoria” se esfuma: lo que queda es una crisis interna republicana, un Senado dispuesto a recortarle las alas y un panorama electoral que se complica.
Conclusión: El imperio se resquebraja desde dentro
La intervención en Venezuela no fue solo un crimen contra un pueblo soberano; fue también un error de cálculo monumental para Trump. Lejos de unificar a su país tras la bandera, destapó las divisiones en su propio partido y demostró que incluso en las entrañas del imperio hay resistencias a la guerra arbitraria.
Cada senador republicano que votó en contra es una grieta en el proyecto neocolonial, una señal de que la violencia militar no puede impunemente ignorar los contrapesos democráticos—por débiles que sean—y las realidades electorales. Trump no solo no gobierna Venezuela; tampoco logra gobernar la política exterior de su propio país.
“Entonces, esto obviamente también incide muchísimo en lo que van a ser las midterms.”
“Son muchas variables, muchos elementos, pero creo que un poco más de una semana de haberse dado este acto tan lamentable como bombardear Venezuela, Trump no termina de tener en las manos un logro.”
— William Serafino
EL BLOQUEO MARÍTIMO: UN MENSAJE A RUSIA Y CHINA, PERO CON LÍMITES
La táctica imperial frente a la resistencia estratégica de las alianzas globales
La interceptación de buques petroleros venezolanos no es un acto aislado de piratería moderna, sino una maniobra calculada dentro de la doctrina del “patio trasero” revitalizada por Trump. William Serafino desentraña cómo esta agresión marítima busca reafirmar dominación, pero choca con los límites impuestos por la multipolaridad y la resistencia energética global.
1. Objetivo geopolítico: golpear la “flota oscura” y reafirmar el “patio trasero”
El bloqueo busca socavar mecanismos de comercio petrolero que han permitido a Venezuela y otros países sancionados evadir el asedio estadounidense.
“Evidentemente tiene una implicación geopolítica fundamental, que es tratar de doblegar o de socavar, reducir el margen de maniobra de lo que se ha denominado, sobre todo en fuentes occidentales, como la flota oscura, la flota fantasma.”
Esta ofensiva se inscribe en lo que Serafino denomina “el corolario Trump, este regreso al patio trasero latinoamericano”, un mensaje de fuerza dirigido principalmente a Rusia y China.
2. El mensaje a las potencias globales: una demostración de fuerza insostenible
La acción militar en el Caribe es una exhibición de poder destinada a intimidar, pero expone contradicciones estratégicas profundas:
“Creo que tiene mucho que ver con enviar un mensaje de fuerza muy inscrito en la narrativa de la doctrina del ‘patio trasero’ […] fundamentalmente a Rusia y a China.”
Sin embargo, Trump “no ha cerrado la posibilidad de que se negocie crudo venezolano con China”, revelando que su posición es más de chantaje que de control real.
3. Los límites del poder imperial: la línea roja que Trump no puede cruzar
A pesar de la retórica belicista, existen fronteras geopolíticas que ni Estados Unidos se atreve a traspasar:
“Él también pasa la línea roja, atemoriza y aterroriza, pero sabe que tiene una especie de muro donde no puede pasar.”
China, en particular, “no aceptaría unas condiciones tan desiguales”, en línea con su estrategia de diversificación energética y seguridad nacional.
4. La insostenibilidad militar: un acelerón cortoplacista
Serafino cuestiona la capacidad de Washington para mantener una acumulación militar tan fuerte en el hemisferio occidental mientras enfrenta frentes simultáneos:
“No me queda claro cómo va a ser sostenible una presencia militar como la que ha sostenido desde hace varios meses […] si van hacia una confrontación con Irán o un ejercicio de contención contra China.”
Concluye que han “pisado el acelerador bajo una visión de corto plazo”, pero que esta estrategia es inviable a mediano plazo.
5. El horizonte: la posible recuperación de influencia china y rusa
Frente a esta ofensiva limitada, Serafino anticipa un reequilibrio:
“Creo que, si la situación discurre de esa manera, China podría recuperar influencia en el comercio energético venezolano.”
Lo que Trump presenta como “victoria estratégica” no serían más que “pasos tácticos de presión” dentro de una lucha por el control que aún está lejos de resolverse.
Conclusión: El bloqueo como teatro de una potencia declinante
El asedio marítimo contra Venezuela no es señal de fortaleza imperial, sino de desesperación estratégica. Es una performance militar destinada a ocultar que Estados Unidos ya no puede imponer unilateralmente su voluntad en un mundo multipolar.
Cada buque interceptado es también un mensaje a Moscú y Pekín, pero estos no son espectadores pasivos: son actores con capacidad de negociación, alianzas y rutas alternativas que desbordan el cerco estadounidense.
Trump puede interceptar barcos, pero no puede interceptar la historia: el “patio trasero” se ha convertido en un espacio de disputa, donde las flotas fantasmas y los acuerdos petroleros con China y Rusia siguen fluyendo, a pesar de todo. El bloqueo no ahoga a Venezuela; ahoga la ilusión de un imperio omnipotente.
“Creo que es un mensaje fundamentalmente a Rusia y a China, en la idea, evidentemente, de aprovechar las ventajas militares que son obvias […] para avanzar en el objetivo de lograr un control del comercio exterior de petróleo venezolano.”
“Él también pasa la línea roja, atemoriza y aterroriza, pero sabe que tiene una especie de muro donde no puede pasar.”
— William Serafino
LA AMENAZA A CUBA: UNA ESTRATEGIA DE PRESIÓN DESESPERADA
El chantaje energético como extensión del fallido cerco contra Venezuela
La declaración de Trump sobre cortar todo suministro de petróleo a Cuba no es un episodio aislado, sino la extensión lógica de una estrategia imperial coordinada que busca, mediante el chantaje energético, provocar el colapso de dos revoluciones hermanas.
William Serafino analiza esta amenaza como un síntoma de la desesperación táctica de una administración que no logra sus objetivos centrales en Venezuela.
1. Objetivo estratégico: el colapso rápido de Cuba como victoria necesaria
Serafino vincula directamente la agresión contra Venezuela con la amenaza a Cuba, revelando un objetivo unificado:
“Está obviamente tratando de enfatizar la presión, de enfatizar el chantaje y tratar de lograr un colapso rápido en Cuba, que evidentemente es un objetivo que persigue a nivel personal y a nivel político fundamentalmente Marco Rubio.”
La administración Trump actúa bajo una lógica de guerra múltiple donde Cuba representa un blanco percibido como más vulnerable, pero estratégicamente ligado a la resistencia venezolana.
2. Una administración en “equilibrio catastrófico”: entre el repliegue y la agresión
Lejos de ser un gobierno coherente, Serafino describe la administración Trump como un espacio de tensiones no resueltas:
“Yo creo que la administración Trump hay que verla […] como un gobierno en equilibrio precario o de equilibrio catastrófico, un repliegue en el hemisferio occidental con una nueva ambición neoconservadora de afectar a Irán.”
En este escenario, la amenaza a Cuba es un ataque de oportunidad que busca aprovechar una ventaja militar momentánea, no una política sostenible.
3. La respuesta venezolana: continuidad histórica y alianza estratégica
Frente a la amenaza, la posición del gobierno venezolano ha sido clara:
“Obviamente el gobierno venezolano apuesta a la continuidad de una relación histórica estratégica con la República de Cuba.”
Esto no es una simple declaración diplomática, sino un principio de solidaridad antiimperialista que constituye uno de los ejes de la política exterior bolivariana.
4. Las “maniobras narrativas”: el bullying como instrumento de desmoralización
Serafino desmonta la retórica trumpista, exponiéndola como un teatro calculado:
“Son todos maniobras narrativas diseñadas para desmoralizar y erosionar políticamente al chavismo.”
La declaración sobre Cuba, al igual que la autoproclamación de Trump como “presidente interino de Venezuela”, forma parte de una guerra psicológica destinada a crear una percepción de inevitabilidad que no existe en los hechos.
5. Los límites de la amenaza: ¿bloqueo real o retórica de intimidación?
La materialización misma de la amenaza está en duda, debido a los intereses geopolíticos en juego:
“Precisamente tampoco tenemos demasiados datos disponibles como para saber hasta qué punto esto no es una amenaza verbal […] porque también aquí entran los intereses de Rusia, entran los intereses de China.”
La posibilidad de interceptar buques hacia Cuba se topa con la realidad de las alianzas globales que protegen el comercio energético de ambas naciones.
6. La desesperación como motor: cuando el fracaso busca un chivo expiatorio
Al final, la escalada contra Cuba responde a la frustración por los fracasos acumulados:
“Creo que también es más el desespero de Trump por mantener en vigor estas ventajas, esta ventaja geopolítica momentánea y ver qué tanto puede sacarle.”
Al no lograr una victoria clara en Venezuela ni en el terreno económico petrolero, Trump redirige la agresión hacia Cuba, percibida —equivocadamente— como un objetivo más débil.
Conclusión: La solidaridad como trinchera antiimperial
La amenaza de estrangulamiento energético contra Cuba no es más que el último acto de un guion imperial en decadencia. Lejos de ser una muestra de fuerza, revela la impotencia de una administración que no pudo doblegar a Venezuela y ahora busca un golpe de efecto en el eslabón que considera más frágil.
Pero Cuba no está sola. La alianza Cuba-Venezuela, forjada en dos décadas de resistencia, es una trinchera política y moral que el bloqueo no puede perforar. Cada barco que zarpé hacia La Habana será un acto de desobediencia geopolítica, protegido por el derecho internacional y por las redes de solidaridad que Washington no puede interceptar.
Trump puede amenazar, pero no puede gobernar los mares de la soberanía. Su chantaje energético, como su protectorado ficticio sobre Venezuela, es otra ficción destinada a ocultar una derrota estratégica: el patio trasero se le ha llenado de pueblos que se niegan a ser siervos.
TRUMP NO GOBIERNA VENEZUELA: LA REALIDAD JURÍDICA E INSTITUCIONAL
La ficción del “protectorado” frente a la fortaleza del Estado soberano
La narrativa de Donald Trump autoproclamándose “presidente de Venezuela” y controlando su petróleo choca violentamente con una realidad jurídica, constitucional e institucional que permanece intacta. William Serafino desmonta, punto por punto, esta ficción política demostrando que el poder real no se ejerce a través de tuits ni declaraciones en aviones presidenciales, sino a través de hechos materiales, legislación y control territorial.
1. Si Trump gobernara Venezuela, las leyes petroleras ya habrían sido derogadas
El análisis parte de una evidencia concreta: el marco legal venezolano, especialmente la Ley de Hidrocarburos, sigue vigente y sin modificación alguna.
“Si realmente Trump gobernara Venezuela, bueno, ya se hubiera derogado la ley de Hidrocarburos.”
Esta es la prueba irrebatible: el poder real se ejerce legislando, no declarando. La permanencia de la ley venezolana es el muro jurídico que el neocolonialismo no ha podido derribar.
2. Las indemnizaciones a ExxonMobil: un reclamo ilegítimo que Trump no puede imponer
ExxonMobil exige indemnizaciones multimillonarias por la nacionalización petrolera. Si Trump tuviera el control que pregona, ya habría forzado su pago.
“Ya se le hubiera presionado al gobierno venezolano para que le pagara las ilegítimas, indemnizaciones aparte ilegales, que exige ExxonMobil.”
El hecho de que estas demandas sigan sin cumplirse demuestra que no hay una autoridad colonial instalada, sino un gobierno soberano que defiende sus recursos.
3. La farsa de la “exclusión” de ExxonMobil: teatro para ocultar la impotencia
Trump amenazó con excluir a ExxonMobil de negociaciones futuras tras la declaración incómoda de su CEO. Serafino lo define como un acto de control de daños narrativo:
“Yo creo que esto es una falsa decisión, él realmente no está decidiendo nada.”
Y añade:
“Él intenta ver o vender a la opinión pública que está decidiendo excluir a ExxonMobil, cuando en realidad no tiene la fuerza para imponer los cambios que le está pidiendo esta petrolera.”
Es decir: anuncia una sanción que no puede ejecutar, porque no tiene autoridad para cambiar las reglas del juego en Venezuela.
4. La continuidad institucional: el Estado venezolano sigue funcionando
Mientras Trump declara, en Venezuela: Las escuelas reanudaron actividades con normalidad; Los servicios públicos siguen operando; PDVSA continúa gestionando la industria petrolera.
“El curso institucional del país sigue funcionando, evidentemente los servicios siguen estando en condiciones.”
Esta normalidad institucional es la mejor prueba de que el gobierno legítimo mantiene el control efectivo del territorio y sus recursos.
6. La conclusión geopolítica: chantaje sin conquista, presión sin poder
Serafino resume así la paradoja trumpista:
“Esto demuestra que Trump no está gobernando y que aún cuando evidentemente mantiene elementos de chantaje y mantiene una presión geopolítica y militar sobre Venezuela que sigue en estado de latencia, no podemos subestimar este escenario.”
Hay presión, hay amenaza, hay agresión. Pero no hay gobierno efectivo, ni cambio legal, ni control real.
“No tiene la fuerza suficiente para poder imponer un cambio constitucional o un cambio legislativo de envergadura.”
Conclusión: La soberanía es más fuerte que la propaganda
Trump puede bombardear, puede bloquear, puede twittear. Pero no puede derogar una ley venezolana, no puede modificar la Constitución bolivariana, no puede entregar el petróleo a ExxonMobil.
Su presunto “gobierno” sobre Venezuela existe solo en el ecosistema mediático de la posverdad, donde la repetición de mentiras busca suplantar la realidad.
Pero la realidad es tozuda: el Estado venezolano sigue en pie, su ordenamiento jurídico sigue vigente, su industria petrolera sigue en manos de su pueblo.
Cada anuncio grandilocuente de Trump es, en el fondo, un reconocimiento de su fracaso: la impotencia de un imperio que puede hacer mucho daño, pero no puede gobernar lo que no logró someter.
Venezuela se gobierna desde Caracas, no desde Mar-a-Lago. Y eso, ante la ley y ante la historia, es lo único que cuenta.
En su comunicado, afirmó que «las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron deliberadamente un objetivo civil en el que se encontraban niños y profesores durante el horario escolar».
En el edificio había quince alumnos y diez empleados. Ninguno de ellos resultó herido. El coche de seguridad y las ventanas sufrieron daños.
El gobernador señaló que «el hecho de que este crimen no haya causado víctimas humanas no le quita su naturaleza monstruosa. El objetivo era claramente una infraestructura social pacífica».
Los servicios de emergencia están trabajando para eliminar rápidamente las consecuencias del incidente y están tomando todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad en el centro educativo.
Las fuerzas nazis de la OTAN atacan a diario objetivos civiles con drones. En respuesta, el ejército ruso lanza ataques con armas de alta precisión aéreas, marítimas y terrestres, y utiliza drones exclusivamente contra objetivos militares y empresas del complejo militar-industrial ucraniano.
El Ejército ya ha instruido a más de 9.000 militares ucranianos que han combatido la ofensiva de Rusia que se alarga por encima de los cuatro años sin visos de un espacio para la paz. La última actualización presentada por el Estado Mayor de la Defensa data del pasado mes de mayo.
Israel ha lanzado bombas de fósforo blanco contra la población libanesa. El fósforo procede de la planta de producción de glifosato de Bayer en Soda Springs, en Estados Unidos.