Putin advierte que Europa defiende intereses de la industria militar

Los líderes europeos mienten a sus ciudadanos cuando promueven que Rusia se prepara para atacar y que deben elevar los gastos militares, denunció el presidente, Vladímir Putin, señalando que parecen defender los intereses de la industria militar privada.

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A Petro le advertimos que le saldría mal

No solo el ELN, también diferentes organizaciones de Derechos Humanos, liderazgos sociales, la academia y hasta la propia Defensoría del Pueblo, le hemos insistido al Presidente Petro, por casi tres años, que su idea de otorgar reconocimiento político a estructuras paramilitares y mafiosas, para fragmentarlas y dividirlas después, no conduce a su desmovilización, ni a la reducción de la guerra; por el contrario, ha conducido a agudizar la tragedia humanitaria del país.

La causa del problema del presidente, sigue siendo su lectura equivocada del conflicto colombiano. Desconociendo la continuidad de un conflicto armado interno con causas profundas y estructurales, que aún están lejos de transformarse, el presidente insiste en su tesis de las guerras regionales por el control de economías ilícitas.

Las disputas regionales existen, pero no se pueden analizar al margen de la existencia del conflicto armado interno y sus causas; mucho menos, pretender que fraccionando grupos armados, para negociar con cada uno y por separado, va a ir logrando pequeñas paces territoriales, cuya sumatoria sea su publicitada Paz Total. Se equivoca, el resultado de dividir la guerra, ha sido su multiplicación.

Antes de enero de 2023, el Estado Mayor Central (EMC) no existía; las disidencias de las Farc eran estructuras dispersas y disgregadas en algunas regiones del territorio nacional, que solo se coordinaban para realizar negocios de la mafia. No tenían coordinación política ni mandos nacionales. Esto se los permitió el presidente Petro. Hasta el nombre del “Estado Mayor Central”, fue tomando forma en la mesa de negociaciones con el gobierno, pues en meses y semanas pasaron de ser “las verdaderas Farc”, a ser “las Farc aún en armas” hasta llegar al EMC.

Este lavado de imagen ocurrió gracias a la mesa de negociación con el actual gobierno, que les facilitó reunirse a los supuestos comandantes, que en otras condiciones ni se coordinaban. El apoyo fue tal, que su fortalecimiento hubiera sido imposible sin la “cumbre de comandantes” que les permitió hacer el gobierno, en febrero de 2024, para la que incluso liberaron a varios integrantes que estaban en las cárceles.

El país conoce lo que pasó después. Como ´mal paga el diablo a quien bien le sirve’, un año después, la banda Dagoberto Ramos arreció despiadadamente contra las comunidades indígenas del norte del Cauca y asesinó a la mayora Carmelina Yule. Acción tras la que, el gobierno suspendió el cese el fuego de forma regional en el suroccidente. El cálculo del gobierno fue el mismo, dividir. Así dio paso a la creación de la disidencia de la disidencia, que la bautizó luego como “Estado Mayor de Bloques y Frentes”. Reincidió el gobierno, y le otorgó reconocimiento político y una nueva mesa de negociación.

El pacto de no agresión y de protección a estas bandas por parte del Estado, lo vimos concretarse en el Catatumbo. Gracias a estos buenos oficios del Estado, la banda del 33 se fortaleció durante el 2024, pese a las denuncias de las organizaciones sociales, a las advertencias del ELN y a las alertas tempranas de la Defensoría del Pueblo. Bastante responsabilidad le cabe a este gobierno, sobre la situación desatada en esta región desde inicios de este año.

Así, de tumbo en tumbo, llegamos al escándalo de la semana pasada. Más allá del show preelectoral que pretende montar Noticias Caracol, lo que vemos no es nada nuevo. Particularmente en el Catatumbo, el país lo supo y el ELN lo denunció, se puso en práctica esta alianza entre militares, funcionarios del gobierno y bandas narcoparamilitares.

No hay que olvidar la extracción de los jefes del 33 en helicópteros de las Fuerzas Armadas, o la orden de Otty Patiño para esconder a alias mocho Olmedo en un apartamento en Bogotá, o la idea de resguardarlos en una Zona de Ubicación Temporal.

Pero no solo ocurre en el Catatumbo; durante los últimos años se han conocido numerosos casos de militares y policías, que venden armamento e información a estas bandas; incluso, hace un año la noticia era que militares trasladaban a sus integrantes desde el Cauca hasta Arauca y hasta ‘les gastaban cerveza’.

Una cosa queda clara con los refritos de la prensa. Este gobierno ha propiciado y facilitado todo este despelote, mientras niega el carácter insurgente y revolucionario del ELN, única organización rebelde que se ha mantenido en defensa de los territorios y comunidades, confrontando a militares y paramilitares, que, como sigue quedando claro, la misma cosa son.

Guerra en Ucrania fue desatada por EE.UU.

Irán afirmó que “la guerra en Ucrania fue desatada por EE.UU.» y denunció que Washington “traiciona incluso a sus propios amigos”, mientras intenta imponer un plan de 28 puntos al país que él mismo involucró en el conflicto.

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Zombis, corruptos y vasallos

Sergio Torres.— Andan en manadas y evidencian un profundo miedo por las personas vivas, a las que llaman de izquierda, guerrilleras.

En el interregno caótico están apareciendo los monstruos. Como en las historias fantásticas, aparecen personajes de maldad extrema y con el objetivo de someter el mundo entero. El problema es que no es una ficción distópica, es la realidad y su proyección. Nuevamente, como en los momentos del nazismo, la realidad supera las ficciones.

Colombia no podía quedarse atrás y estar por fuera de esta realidad maligna. Para ello tiene sus propios personajes de ficción, de película de bajo presupuesto, pero los tiene: la derecha colombiana. Que en medio de la contienda electoral por la presidencia y el Congreso, afloran sus características más inverosímiles.

Como zombis, andan erráticamente balbuceando muerte, sangre y guerra. Su incapacidad mental se refleja en los símbolos que enarbolan: bates, armas y representaciones patriarcales. El odio visceral les ha copado su ser; no existe amor, ni bondad en estas personas. Han entregado lo que les quedaba de características humanas al amo y señor imperial, que aspira a engullir países y amenaza con guerras por doquier.

La derecha mafiosa y arrodillada a los intereses de Estados Unidos, seguirá haciendo todo lo posible por perpetuar la guerra. Ese es el único escenario en el que pueden existir y que le garantiza la sumisión al imperio. Con desfachatez y sin vergüenza se han puesto del lado de quienes pretenden invadir y saquear nuestros pueblos.

Ya no es un asunto de derechas y de oposición; quien clama por una invasión extranjera a su propio país, es un traidor, un agente externo en suelo propio. Esta derecha mafiosa colombiana, ante el temor, la incapacidad y su absoluta falta de ideas, se arrodilla ante una plutocracia criminal ávida de sangre y recursos naturales, que le permita menguar un poco su caída indetenible.

Con todo, el escenario al interior del imperio también está cambiando, y la historia nos afirma que ante lo insostenible, el capitalismo echará mano del fascismo en sus estados más infames. Fascismo que está siendo confrontado por voluntades de cambio real y nuevos modelos.

En Colombia, la única posibilidad de pasar la página de la guerra y la violencia es combatir las desigualdades abismales generadas en tantos años de gobiernos oligárquicos. Desarrollar las transformaciones profundas que el país necesita y que han sido la causa del conflicto en todas sus dimensiones. Queda claro que dichas transformaciones estructurales, solo se pueden realizar por medio de una revolución. Solo el levantamiento popular unitario y organizado en pro de esos cambios posibilita derrotar la derecha zombi.

Para esto, hay que derrotar esa derecha que se supone muerta y parece estar reanimada por una especie de brujería, algún embrujo autoritario, que domina su voluntad, es decir, hay que derrotar a los zombis, para posibilitar la construcción de un país distinto, con condiciones de bienestar y vida digna para las mayorías populares.

Murcia entrevista Daniel Lobato UyL

El compañero Daniel Lobato Bellido, de larga trayectoria en el trabajo de solidaridad con Palestina, nos expone algunas de las principales ideas de la ponencia que desarrolló en esta semana de actividades de solidaridad con Palestina en Murcia.
¡Del Río al Mar Palestina vencerá!
¡Viva la Resistencia Palestina!

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Economista: La agresión a Venezuela está reconfigurando el poder de EEUU en América Latina

Richard Wolff*.— ¿Saben qué está pasando realmente en el Caribe mientras todos miran hacia otro lado? Buques de guerra rusos acaban de atracar en puertos venezolanos. Y esto no es un desfile militar ni una visita de cortesía, es una declaración geopolítica que cambia todo el tablero de ajedrez hemisférico.

Durante décadas he estado analizando las contradicciones y crisis inherentes al sistema capitalista, trabajando para popularizar la compleja teoría económica y abogar por los lugares de trabajo democráticos.

Rusia, una potencia nuclear está posicionando activos militares a menos de 2.000 millas de nuestras costas. ¿Por qué ahora? ¿Por qué Venezuela? La respuesta revela las grietas fundamentales en el orden mundial que Washington insiste en mantener.

Desde que Estados Unidos impuso sanciones devastadoras contra Venezuela, sanciones que, según la ONU, han causado sufrimiento masivo a civiles inocentes, Caracas ha tenido que buscar aliados donde pueda encontrar y Rusia junto con China ha respondido no por caridad, sino porque entienden algo que muchos se niegan a admitir. La era del dominio unipolar estadounidense está terminando.

Cada barco ruso en la Guaira representa un mensaje directo a Washington. Sus intentos de aislar regímenes que no se alinean con sus intereses económicos ya no funcionan como antes. El mundo multipolar no es una teoría académica, está anclado literalmente en puertos latinoamericanos mientras hablamos.

Ahora bien, para entender completamente lo que significa esta llegada de la Armada rusa a Venezuela, tenemos que retroceder y examinar cómo llegamos a este punto tan crítico. Y cuando digo retroceder, no me refiero solamente a los últimos 5 o 10 años.

Tenemos que mirar la historia completa de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, porque sin ese contexto histórico nunca vamos a comprender por qué Venezuela se encuentra en una posición donde necesita o quiere la presencia militar rusa en sus costas. Y créanme, esto no sucedió de la noche a la mañana.

Desde el siglo XIX, Estados Unidos ha mantenido lo que ellos mismos llamaron la doctrina Monroe. ¿Recuerdan esa doctrina de sus clases de historia? Básicamente decía que el hemisferio occidental era el patio trasero de Estados Unidos y que las potencias europeas no tenían derecho a interferir aquí.

Suena razonable en papel, ¿verdad? proteger a las nuevas repúblicas latinoamericanas de la Reconquista europea. Pero en la práctica lo que significó fue que Estados Unidos se dio a sí mismo el derecho exclusivo de intervenir, controlar y explotar toda América Latina y lo han hecho repetidamente durante casi dos siglos.

Golpes de estado en Guatemala, intervención militar en República Dominicana, el bloqueo de Cuba que ha durado más de 60 años, la invasión de Granada, la invasión de Panamá, el apoyo a dictaduras militares brutales en toda la región durante la Guerra Fría. La lista es tan larga que podríamos estar aquí todo el día enumerando solamente las intervenciones documentadas.

Entonces, cuando hablamos de Venezuela hoy, no podemos separar esa historia. Venezuela es un país que tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo. Déjenme repetir eso porque es absolutamente crucial. Las reservas de petróleo más grandes del mundo, más que Arabia Saudita, más que Rusia, más que cualquier otro país del planeta.

Y ese petróleo durante décadas fue controlado y explotado principalmente por compañías estadounidenses y europeas. Las ganancias salían de Venezuela hacia Nueva York, hacia Londres, hacia Houston. El pueblo venezolano veía muy poco de esa riqueza tremenda que estaba literalmente bajo sus pies.

Cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999, prometió cambiar esa dinámica y lo hizo. Nacionalizó la industria petrolera o más precisamente recuperó el control que Venezuela constitucionalmente ya debía tener sobre sus propios recursos naturales. utilizamos esos ingresos petroleros para programas sociales masivos, educación gratuita, atención médica gratuita, vivienda subsidiada programas de alimentación, millones de venezolanos salieron de la pobreza. La desigualdad se reduce dramáticamente.

Ahora, pueden estar de acuerdo o en desacuerdo con las políticas específicas de Chávez. pueden criticar aspectos de su gobierno y hay mucho que criticar legítimamente, pero el hecho fundamental es que él redistribuyó la riqueza del petróleo hacia la población general en lugar de permitir que continúe fluyendo hacia las corporaciones extranjeras. Y eso desde la perspectiva de Washington y de Wall Street fue un pecado imperdonable, porque aquí está la cuestión que raramente se discute abiertamente en los medios estadounidenses.

El sistema económico global que Estados Unidos lidera depende de mantener a los países del sur global en una posición subordinada. Sus recursos naturales deben estar disponibles a precios baratos para nuestras corporaciones. Sus mercados deben estar abiertos a nuestros productos. Sus gobiernos deben ser amigables con nuestros intereses empresariales. Y cuando un país dice, «No, vamos a usar nuestros propios recursos para beneficiar a nuestra propia gente primero, entonces ese país se convierte en un problema que debe ser resuelto.

No importa si ese país es democrático o no. No importa si la redistribución de riqueza está ayudando a millones de personas o no. Lo que importa es que está desafiando el orden económico que beneficia a nuestras élites corporativas.

Entonces, ¿qué hace Estados Unidos cuando un país como Venezuela toma ese camino? Primero, intentan desestabilizar el gobierno desde adentro. Apoyan a la Oposición política, grupos financieros que organizan protestas, utilizan organizaciones que suenan muy nobles, como la National Endowment for Democracy, para canalizar millones de dólares hacia actores políticos que favorecen los intereses estadounidenses.

Esto no es teoría conspirativa, es política exterior documentada. Pero las sanciones económicas son violencia, son guerra económica están diseñadas específicamente para causar tanto sufrimiento a la población civil, que la gente se levanta y derroque a su propio gobierno.

Las sanciones contra Venezuela han sido devastadoras, han colapsado la economía, han causado escasez de alimentos, escasez de medicamentos, escasez de productos básicos de todo tipo. han empujado a millones de venezolanos a la pobreza y han forzado a millones más a emigrar. Las Naciones Unidas han documentado que estas sanciones han causado millas de muertes. No estoy exagerando.

Esto está en los informes oficiales de la ONU. personas que no pudieron acceder a tratamientos médicos porque los hospitales no pueden importar medicamentos o equipos debido a las sanciones. Empresas que no pueden hacer negocios porque los bancos internacionales tienen miedo de violar las sanciones estadounidenses. El gobierno venezolano no puede vender su petróleo en los mercados internacionales, no puede acceder a sus propios activos congelados en bancos extranjeros. No puede importar los bienes que necesita para su economía.

Es un asedio económico total diseñado para asfixiar al país hasta la sumisión. Ahora, los defensores de estas políticas dirán que las sanciones son contra el gobierno de Maduro, no contra el pueblo venezolano. Pero eso es una ficción conveniente. Cuando colapsan una economía entera, quien sufre más es siempre la gente común. Las élites siempre encuentran maneras de protegerse. Son los trabajadores, los ancianos, los enfermos, los niños quienes pagan el precio más alto. Y ese es precisamente el punto de las sanciones, crear tanto sufrimiento que la población se vuelva contra su gobierno. Es colectivo, es brutal y según el derecho internacional es absolutamente una forma de guerra.

Entonces, Venezuela bajo este asedio económico tremendo, ¿qué opciones tiene? ¿Pueden rendirse? ¿Pueden instalar un gobierno que Washington apruebe? ¿Pueden volver al modelo anterior donde las corporaciones extranjeras controlan sus recursos y las ganancias fluyen hacia afuera, mientras la mayoría de la población vive en pobreza?

Esa es la opción que Estados Unidos prefiere o los venezolanos pueden resistir. Pueden buscar aliados que también estén dispuestos a desafiar el orden económico dominado por Estados Unidos. Pueden tratar de sobrevivir hasta que el equilibrio de poder cambiar global lo suficiente como para que puedan respirar nuevamente. Y eso es exactamente lo que Venezuela ha estado haciendo. Y aquí es donde entran Rusia y China. Estos países están en sus propias batallas con Estados Unidos.

Rusia ha estado bajo sanciones desde la anexión de Crimea en 2014 y esas sanciones se intensificaron masivamente después de la invasión de Ucrania. China está en una competencia geopolítica y económica de largo plazo con Estados Unidos por el liderazgo global. Ambos países tienen un interés estratégico en demostrar que el poder estadounidense tiene límites, que Washington no puede simplemente dictar términos a todo el mundo, que existe una alternativa al orden unipolar dominado por Estados Unidos.

Venezuela representa una oportunidad perfecta para hacer precisamente eso. Cuando buques de guerra rusos atracan en Venezuela no es solamente sobre Venezuela, es un mensaje global. Le dice a cada país en el mundo que está considerando desafiar las demandas estadounidenses. No están solos. Hay otras potencias que los apoyarán.

El imperio estadounidense no es todopoderoso. Le dice a otros países latinoamericanos que están cansados de la dominación económica estadounidense. Hay alternativas. Pueden comerciar con China, pueden obtener inversión de Rusia, no tienen que someterse a las demandas del FMI y el Banco Mundial. y le dice a Estados Unidos mismo, «Su era de dominio incuestionable ha terminado.

El mundo se está volviendo multipolar, les gusta o no, y su habilidad para imponer su voluntad unilateralmente está disminuyendo. Ahora muchos van a escuchar esto y van a decir, «Pero Rusia no es mejor que Estados Unidos. Putin es autoritario. Rusia tiene sus propios intereses imperiales. No están ayudando a Venezuela por altruismo y tienen razón en todo eso. Rusia está persiguiendo sus propios intereses estratégicos. No son benefactores desinteresados.

Pero aquí está el punto crucial que a menudo se pierde en estas discusiones. No tiene que ser una cuestión de buenos contra malos. Podemos reconocer que Rusia es autoritaria, que tiene sus propias ambiciones imperiales, que Putin no es un defensor de la democracia o los derechos humanos y al mismo tiempo reconocer que en este contexto específico la presencia rusa en Venezuela está cumpliendo una función. que limita el poder estadounidense, de manera que podría beneficiar no solo a Venezuela, sino a la autonomía de todo el hemisferio.

El problema fundamental no es si Rusia es buena o mala. El problema es el sistema unipolar donde una potencia puede decidir unilateralmente estrangular económicamente a cualquier país que no se alinee con sus intereses. El sistema unipolar estadounidense es inherentemente antidemocrático a nivel global, a diferencia de un mundo multipolar donde Múltiples centros de poder se equilibran entre sí, donde los países más pequeños pueden jugar a diferentes potencias. una contra otra para mantener su propia autonomía. Ese mundo es potencialmente más democrático que uno donde una superpotencia es la reina suprema.

Y déjenme ser claro sobre algo más. Cuando critico la política exterior estadounidense, cuando señala las intervenciones, las sanciones, el apoyo a golpes de estado, no es porque odie Estados Unidos. Vivo aquí, trabajo aquí, este es mi hogar. Es precisamente porque me importa este país que creo que debemos enfrentar honestamente lo que nuestro gobierno hace en nuestro nombre alrededor del mundo.

La grandeza real de una nación no viene de su capacidad de dominar a otros, viene de su capacidad de cooperar, de respetar la soberanía de otros países, de construir un orden internacional basado en la igualdad en lugar de la jerarquía.

Y cuando miro la situación en Venezuela, veo todas las mismas dinámicas que hemos visto repetirse una y otra vez a lo largo de la historia. Un país del sur global intenta tomar control de sus propios recursos, intenta redistribuir la riqueza hacia su propia población y las potencias del norte global hacen todo lo posible para sabotear ese esfuerzo. A veces funciona, a veces no.

En Chile funcionó. Derrocaron a Allende e instalaron a Pinochet. En Cuba no lo logró. El gobierno revolucionario ha sobrevivido 65 años de bloqueo. En Nicaragua, en los 80 financiaron a los contras para derrocar a los sandinistas. En Bolivia en 2019 apoyaron el golpe contra Evo Morales, aunque el partido de Morales eventualmente volvió al poder. El patrón es consistente, incluso cuando los resultados varían.

Lo que hace que Venezuela sea particularmente significativo en este momento histórico es que está sucediendo justo cuando el El equilibrio de poder global está cambiando esencialmente. Cuando Estados Unidos derrocó a Allende en Chile eran los años 70 y Estados Unidos estaba en la cima de su poder global. La Unión Soviética existía, pero estaba debilitándose. China estaba saliendo del caos de la revolución cultural. El resto del mundo en desarrollo era mayormente impotente. Estados Unidos podía hacer básicamente lo que quisiera en América Latina sin consecuencias reales.

Pero, ahora estamos en 2025 y el mundo es radicalmente diferente. China es la segunda economía más grande del mundo y en muchas medidas ya superó a Estados Unidos. Rusia ha reconstruido su capacidad militar y ha demostrado en Siria y ahora en Ucrania que está dispuesta a usar esa capacidad. India es una potencia emergente. Brasil está afirmando su propia voz regional.

El sur global está cada vez más coordinado en instituciones como los BRICS. El orden económico global está fragmentándose entre un bloque liderado por Estados Unidos y estructuras alternativas construidas alrededor de China y Rusia. En este contexto, cuando Rusia envía buques de guerra a Venezuela, representa algo mucho más grande que un solo país ayudando a otro. representa el fin de la era donde Estados Unidos podía simplemente declarar que el hemisferio occidental es su zona exclusiva de influencia y esperar que el resto del mundo lo aceptara representa la realidad de que otros países ahora tienen la capacidad y la voluntad de proyectar poder en áreas que Estados Unidos consideraba su territorio privado. presenta un cambio sísmico en las relaciones internacionales que va a definir el resto del siglo XXI.

Y déjenme abordar el argumento que inevitablemente surge en estas conversaciones. ¿Qué pasa con la democracia en Venezuela? ¿No deberíamos apoyar a la oposición democrática contra un régimen autoritario? Y miren, estas son preguntas legítimas. La situación política en Venezuela es complicada. Hay problemas reales con la gobernanza democrática.

Pero aquí está la pregunta que tenemos que hacernos honestamente. ¿Es la preocupación de Estados Unidos realmente sobre la democracia? Porque si miramos el historial, Estados Unidos ha apoyado dictaduras brutales por todo el mundo cuando esas dictaduras servían a los intereses estadounidenses. Lo he visto esto con mis propios ojos a lo largo de mi carrera. Apoyamos a Pinochet en Chile, a los generales en Argentina durante la guerra sucia, a Somoza en Nicaragua, a Batista en Cuba, a Suharto en Indonesia, al Sha en Irán, a Mubarak en Egipto, a la familia Saúd en Arabia Saudita, que es quizás el régimen más autoritario en el planeta. La lista continúa y continúa. Claramente la democracia no es el factor determinante en si Estados Unidos apoya o se opone a un gobierno extranjero.

El factor determinante es si ese gobierno sirve a los intereses económicos y estratégicos estadounidenses. Un dictador que abre su economía a las corporaciones estadounidenses, que vota con Estados Unidos en las Naciones Unidas, que aloja bases militares estadounidenses. Ese dictador es llamado un aliado, un socio, un país amigable, un gobierno democráticamente electo que nacionaliza sus recursos, que comercia con países que Estados Unidos no aprueba, que vota independientemente en foros internacionales. Ese gobierno es llamado autoritario, una amenaza, un régimen que debe ser removido.

Entonces, cuando escuchamos a políticos estadounidenses expresar preocupación sobre la democracia en Venezuela, tenemos que tomar eso con un grano de sal muy grande. Si realmente les importa la democracia en Venezuela, no estarían imponiendo sanciones que castigan colectivamente a toda la población. no estarían apoyando intentos de golpe de estado como el de Juan Guaidó en 2019, donde simplemente declararon que él era el presidente legítimo sin ninguna base legal o constitucional.

EEUU está tratando de estrangular económicamente al país hasta que la gente esté tan desesperada que acepte cualquier cambio de régimen. Esas no son políticas que promuevan la democracia, son políticas diseñadas para imponer un cambio de régimen favorable a los intereses estadounidenses, sin importar lo que la población venezolana realmente quiera. Y esto me lleva a un punto más amplio sobre la hipocresía en la política exterior.

Estados Unidos se presenta como el defensor del orden internacional basado en reglas. Invocamos constantemente el derecho internacional, la soberanía nacional, la democracia, los derechos humanos. Pero luego violamos sistemáticamente todos esos principios cuando nos conviene. Invadimos Irak sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Imponemos sanciones unilaterales que violan la soberanía económica de otros países.

Apoyamos golpes contra gobiernos democráticamente electos. Torturamos prisioneros en Guantánamo y sitios negros alrededor del mundo. Tenemos el mayor arsenal nuclear del planeta, pero decimos a otros países que no pueden desarrollar armas nucleares. Espiamos a líderes mundiales, incluyendo a nuestros propios aliados. La lista de violaciones al orden internacional basada en reglas por parte de Estados Unidos es enorme.

Entonces, cuando Rusia proyecta poder militar en Venezuela y Estados Unidos lo condena como una violación de normas internacionales, hay que reconocer la ironía monumental. Estados Unidos tiene aproximadamente 800 bases militares en países extranjeros alrededor del mundo. 800. Rusia tiene algo así como 20. China tiene dos o tres.

Pero cuando Rusia estaciona algunos buques en Venezuela por algunas semanas, de repente es una crisis, una amenaza al hemisferio, una violación del orden internacional, la falta de auto-conciencia. es asombroso.

Lo que realmente está sucediendo es que el orden internacional dominado por Estados Unidos, el orden que fue establecido después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos era la potencia hegemónica incuestionable, ese orden está siendo desafiado y las élites estadounidenses, tanto demócratas como republicanos, están teniendo mucha dificultad aceptando esta nueva realidad. están acostumbrados a un mundo donde Estados Unidos establece las reglas y todos los demás las siguen, un mundo donde el dólar es la moneda de reserva indiscutible, donde el FMI y el Banco Mundial imponen políticas neoliberales en todo el sur global, donde las corporaciones estadounidenses tienen acceso preferencial a recursos y mercados en todo el mundo, donde la OTAN se expande hacia el este sin consecuencias, donde Estados Unidos puede invadir países cuando quiera sin enfrentar sanciones o condena internacional real, pero ese mundo está muriendo.

No va a morir mañana, no va a morir el próximo año, pero está en su fase terminal y la presencia de la armada rusa en Venezuela es solo un síntoma más de esa muerte. China ahora comercia más con América Latina que Estados Unidos. Países alrededor del mundo están comenzando a comerciar en yuanes en lugar de dólares.

Los BRICS están estableciendo instituciones financieras alternativas al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Más y más países se están negando a seguir automáticamente el liderazgo estadounidense en asuntos internacionales. El sur global está encontrando su voz colectiva y exigiendo un asiento en la mesa donde se toman las decisiones globales.

Y esto nos lleva de vuelta a Venezuela y lo que representa. Venezuela no es solo un país bajo asedio económico, es un campo de batalla en una lucha mucho más grande sobre el futuro del orden mundial. Va a ser un orden unipolar donde una superpotencia dicta términos o va a ser multipolar, donde el poder está más distribuido.

¿Van a poder los países del sur global controlar sus propios recursos y destinos? o van a continuar subordinados a los intereses de las potencias del norte global. Estas son las preguntas fundamentales de nuestra era y se están disputando en lugares como Venezuela, Siria, Ucrania, el mar del sur de China y docenas de otros puntos de conflicto alrededor del mundo.

Personalmente creo que un orden multipolar, a pesar de todos sus problemas es preferible a un orden unipolar, no porque las otras potencias sean necesariamente mejores que Estados Unidos en términos morales, sino porque el poder concentrado siempre tiende hacia el abuso.

Cuando reina una potencia suprema no tiene controles sobre su comportamiento, puede hacer lo que quiera sin consecuencias. Eso inevitablemente lleva a la arrogancia, a la explotación, a la violencia. Un sistema donde Múltiples potencias se equilibran entre sí, donde hay competencia real, donde los países más pequeños pueden tener opciones sobre con quién alinearse ese sistema. Tiene el potencial de ser más justo, más democrático a nivel global. Ahora, tengo que terminar con esto porque es absolutamente crucial.

Nada de lo que he dicho debe interpretarse como apoyo incondicional al gobierno venezolano o al gobierno ruso. Ambos tienen problemas serios, ambos merecen crítica, pero podemos criticar a gobiernos específicos mientras también reconocemos las dinámicas de poder más grandes en juego. Podemos oponernos al autoritarismo donde quiera que aparezca, ya sea en Moscú, Caracas, Washington o cualquier otro lugar, mientras también nos oponemos al imperialismo, a las sanciones económicas que matan a civiles, a las intervenciones que violan la soberanía nacional.

Estas posiciones no son contradictorias, son complementarias. Un verdadero compromiso con la justicia requiere que seamos consistentes en nuestros principios. Esa es la lección que he aprendido después de décadas estudiando las contradicciones del capitalismo global y las luchas de los pueblos por su autodeterminación. Y es una lección que debemos llevar con nosotros mientras navegamos este momento histórico de transformación mundial.

* Economista estadounidense 

Rusia asegura que Europa se autoeliminó de negociaciones de paz con Ucrania

La disputa diplomática en torno al conflicto ucraniano entró en una nueva fase tras las declaraciones del canciller ruso, Serguéi Lavrov, quien afirmó que Europa «se ha autoeliminado» de las negociaciones orientadas a una salida política.

 

El jefe de la diplomacia rusa sostuvo que los Gobiernos europeos «socavaron todos los acuerdos previos», en referencia a los Acuerdos de Minsk de 2014 y 2015, y que, por tanto, han perdido cualquier capacidad de influencia en la arquitectura negociadora actual.

Moscú considera que cualquier instancia futura dependerá exclusivamente del entendimiento entre Estados Unidos y Rusia, mientras Ucrania atraviesa un momento interno de extrema fragilidad.

Según Lavrov, las recientes declaraciones de Angela Merkel, reconociendo que Minsk sirvió para fortalecer militarmente a Kiev antes de un choque armado inevitable, confirmaron que la Unión Europea no actuó como garante, sino como parte interesada en un conflicto prolongado. Para Rusia, este antecedente invalida a Europa como actor confiable en cualquier negociación de paz.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, profundizó en esta línea y advirtió que «cada día de retraso es un día perdido para Zelenski», señalando que el Gobierno ucraniano enfrenta un deterioro simultáneo de sus posiciones militares y de su estabilidad política. Peskov subrayó que el poder en Kiev «se resquebraja por la corrupción» en torno al manejo de recursos provenientes de Estados Unidos y la Unión Europea, y afirmó que el futuro del actual Ejecutivo ucraniano es «imposible de pronosticar».

En paralelo, el país atraviesa una crisis interna luego de que las autoridades anticorrupción realizaran registros en las residencias de altos funcionarios, incluido el ahora dimitido jefe de gabinete Andréi Yermak, quien además coordinaba el equipo negociador frente a Rusia. La caída de Yermak dejó al Gobierno sin su principal interlocutor internacional en medio de la fase más delicada del proceso.

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Mientras Europa queda relegada, Estados Unidos ha intensificado su diplomacia directa con Kiev. Este domingo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, encabezó en Florida una reunión de cuatro horas con la delegación ucraniana, a la que calificó como «productiva, pero aún con mucho trabajo por hacer».

Rubio sostuvo que el objetivo no es únicamente detener la guerra, sino «asegurar el futuro económico y la prosperidad a largo plazo de Ucrania», un eje que Washington considera central en cualquier pacto.

El encuentro contó también con la participación del enviado especial Steve Witkoff, quien viajará a Moscú la próxima semana, y del asesor presidencial Jared Kushner. Por Ucrania asistió el secretario del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, Rustem Umérov, acompañado de altos funcionarios.

La delegación ucraniana afirmó que Estados Unidos mostró una postura «comprensiva», aunque Kiev sigue bajo presión tras el plan estadounidense filtrado la semana pasada, que planteaba, entre otros puntos, una reducción del ejército ucraniano.

El documento, que Trump habría dado de plazo aceptar antes del Día de Acción de Gracias, generó fuerte preocupación en Kiev y rechazo en sectores europeos excluidos de la discusión. Sin embargo, las negociaciones de Ginebra del fin de semana derivaron en una nueva propuesta de 19 puntos, con ciertos elementos favorables para Kiev y sus aliados.

Las conversaciones avanzan entre Washington y Moscú mientras Ucrania negocia desde una posición debilitada, marcada por la crisis política, el desgaste militar y el aislamiento diplomático europeo.

UNICEF alerta que la desnutrición aguda amenaza a 9.300 bebés en Gaza

Según UNICEF, dos de cada tres niños menores de cinco años consumieron dos o menos de los ocho grupos alimenticios recomendados durante la semana anterior a una encuesta realizada en octubre, limitándose principalmente a cereales, pan o harina. Foto: EFE.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alertó recientemente que casi 9.300 niños y niñas menores de cinco años en la Franja de Gaza padecen desnutrición aguda, lo que los sitúa en extrema vulnerabilidad ante las bajas temperaturas y las críticas condiciones sanitarias que ha generado el Ejército de Israel en el territorio palestino ocupado con sus incesantes ataques aéreos, bombardeos y demoliciones durante los últimos dos años.

La agencia subrayó que la combinación de hambre, frío y enfermedades representa una amenaza letal para la vida de los menores. Aunque la cifra actual de casos de desnutrición aguda es inferior a los 11.746 registrados en septiembre y los 14.363 de agosto, octubre sigue marcando una de las tasas mensuales más altas, casi cinco veces superior a la observada en febrero de 2025, durante el anterior alto el fuego.

“A pesar de los avances, miles de niños y niñas menores de cinco años siguen sufriendo desnutrición aguda en Gaza, mientras que muchos más carecen de refugio, saneamiento y protección adecuados contra el invierno”, afirmó Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF.

La llegada del invierno agrava dramáticamente las condiciones de vida en una región donde miles de familias desplazadas permanecen en refugios improvisados, sin ropa de abrigo, mantas ni protección contra las inclemencias del tiempo. Condicines a las que se suman los constantes ataques del Ejército israelí contra los civiles en Gaza.

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Asimismo, las fuertes lluvias ya han provocado inundaciones que arrastran desechos y aguas residuales hacia zonas pobladas, incrementando el riesgo de propagación de enfermedades, especialmente entre los más pequeños.

Según UNICEF, dos de cada tres niños menores de cinco años consumieron dos o menos de los ocho grupos alimenticios recomendados durante la semana anterior a una encuesta realizada en octubre, limitándose principalmente a cereales, pan o harina.

En tanto, los alimentos de origen animal siguen siendo inaccesibles para la mayoría de las familias, pese a la reciente entrada de ayuda humanitaria que ha reducido los precios en el mercado y mejorado parcialmente el acceso a la alimentación.

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La desnutrición y las enfermedades se retroalimentan en Gaza: cada condición acelera y empeora la otra. Las bajas temperaturas aumentan drásticamente las necesidades energéticas del cuerpo, lo que pone a los niños desnutridos en grave riesgo de hipotermia, dado que carecen de reservas de grasa y músculo.

Ante esta emergencia, UNICEF intensificó su respuesta nutricional, ampliando de siete a 26 los puntos de tratamiento para la desnutrición aguda en la Ciudad de Gaza, epicentro de la hambruna declarada en agosto. Desde el débil alto el fuego, la organización ha entregado más de 5.000 tiendas de campaña familiares, 247.000 lonas impermeables, 692.000 mantas, 50.500 colchones y 206.000 conjuntos de ropa de invierno.

La distribución ha llegado incluso a zonas previamente desatendidas, como Jabalia, en el norte de Gaza, donde Israel destruyó la casi totalidad de instituciones médicas y los servicios básicos son casi inexistentes. No obstante, los suministros no se reponen con la suficiente rapidez a causa de los obstáculos que impone el gobierno israelí a la entrada de ayuda, incumpliendo con el acuerdo de la tregua.

Por ello, UNICEF exige la apertura simultánea de todos los cruces hacia la Franja de Gaza, con procedimientos burocráticos simplificados y acelerados, y el uso de todas las rutas viables —incluyendo Egipto, Israel, Jordania y Cisjordania— para facilitar la entrada urgente, a gran escala, de suministros vitales, incluidos aquellos previamente denegados o restringidos.

“Demasiados niños en Gaza continúan padeciendo hambre, enfermedades y exposición al frío, condiciones que ponen en riesgo sus vidas. Cada minuto cuenta para proteger a estos niños”, concluyó Russell.

Frente a la agresión imperialista, todo el apoyo a Venezuela

El imperialismo de EE.UU se prepara para cometer su enésimo crimen, esta vez contra el pueblo de Venezuela. Un imperio que agoniza, con su economía hundida, con 37 millones de personas en situación de miseria y cerca de 30 millones sin asistencia sanitaria alguna, se dispone a reeditar lo que ha hecho desde el primer momento de su existencia: provocar golpes de estado, instigar guerras entre pueblos e invadir países. En definitiva, destruir y matar para saquear.

 

Pretende hacer lo mismo que en Iraq, Afganistán, Yugoslavia, Libia y Siria: asesinar a sus dirigentes, introducir mercenarios asesinos e instaurar el caos y la barbarie. Su obra de devastación es bien evidente: hacer retroceder a sociedades avanzadas, aniquilar sus estructuras sociales públicas, expandir la hambruna, hacer que reine el tráfico de drogas y de órganos o la venta de esclavos.

Los crímenes contra los pueblos se han preparado mediante montajes mediáticos destinados a anestesiar conciencias y a alimentar a quienes en Occidente, erigiendo discursos centrados en la descalificación de dirigentes de países agredidos, objetivamente se colocan una vez tras otra del lado del imperialismo.

En Venezuela, el montaje mediático es tan burdo, que ni siquiera los medios de comunicación han podido presentar un escenario mínimamente creíble. El bombardeo por parte de EE.UU de modestos barcos de pesca acusándoles de narcotráfico, violando los más elementales principios del derecho internacional, es tan rastrero que refleja por sí mismo su desesperada decadencia. Es imposible olvidar el uso sistemático del narcotráfico por parte del imperialismo anglosajón, desde China, a Nicaragua, a Kosovo…La lista es interminable.

La agresión que se está urdiendo contra Venezuela tiene por objetivo el robo a mano armada de sus recursos. Tan simple y tan brutal como eso.

Los pueblos del mundo sólo tenemos una opción: movilizarnos al lado del pueblo de Venezuela y de su gobierno legítimo. Exigir al gobierno de España que no se someta a las presiones de EE.UU y se pronuncie y actúe contra los planes criminales de agresión a Venezuela.

¡Fuera las garras imperialistas de Venezuela!
¡Todo el apoyo a la Venezuela que se prepara para resistir!
¡Solidaridad internacionalista frente a la agresión imperialista!

1 de diciembre de 2025

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