Vícitimas de Orlando

Pero ¿y los cristianos del mundo Occidental «avanzado»? ¿Qué piensan?

Ucrania tiene fecha

La nueva doctrina militar de Kiev cree que antes de 2020 se logrará la plena compatibilidad de su Ejército con las fuerzas de los países de la banda terrorista OTAN, así que hagan sus cuentas

La compatibilidad con el nazismo la tienen en Ucrania desde el golpe de Estado del EuroDisneyMaidán.

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Las raíces históricas del leninismo; Stalin, 1924

«El leninismo se desarrolló y se formó bajo el imperialismo, cuando las contradicciones del capitalismo habían llegado ya a su grado extremo, cuando la revolución proletaria se había convertido ya en una cuestión de la actividad práctica inmediata, cuando el antiguo período de preparación de la clase obrera para la revolución había llegado a su tope, cediendo lugar a un nuevo período, al período de asalto directo del capitalismo.

Lenin llamó al imperialismo «capitalismo agonizante». ¿Por qué? Porque el imperialismo lleva las contradicciones del capitalismo a su último límite, a su grado extremo, más allá del cual empieza la revolución. Entre estas contradicciones, hay tres que deben ser consideradas como las más importantes.

La primera contradicción es la existente entre el trabajo y el capital. El imperialismo es la omnipotencia de los trusts y de los sindicatos monopolistas, de los bancos y de la oligarquía financiera de los países industriales. En la lucha contra esta fuerza omnipotente, los métodos habituales de la clase obrera, los sindicatos y las cooperativas, los partidos parlamentarios y la lucha parlamentaria resultan absolutamente insuficientes. Una de dos: u os entregáis a merced del capital, vegetáis a la antigua y os hundís cada vez más, o empuñáis un arma nueva: así plantea la cuestión el imperialismo a las masas de millones de proletarios. El imperialismo lleva a la clase obrera al umbral de la revolución.

La segunda contradicción es la existente entre los distintos grupos financieros y las distintas potencias imperialistas en su lucha por las fuentes de materias primas, por territorios ajenos. El imperialismo es la exportación de capitales a las fuentes de materias primas, la lucha furiosa por la posesión monopolista de estas fuentes, la lucha por un nuevo reparto del mundo ya repartido, lucha mantenida con particular encarnizamiento por los nuevos grupos financieros y por las nuevas potencias, que buscan «un lugar bajo el sol», contra los viejos grupos y las viejas potencias, tenazmente aferrados a sus conquistas. La particularidad de esta lucha furiosa entre los distintos grupos de capitalistas es que entraña como elemento inevitable las guerras imperialistas, guerras por la conquista de territorios ajenos. Esta circunstancia tiene, a su vez, la particularidad de que lleva al mutuo debilitamiento de los imperialistas, quebranta las posiciones del capitalismo en general, aproxima el momento de la revolución proletaria y hace de esta revolución una necesidad práctica.

La tercera contradicción es la existente entre un puñado de naciones «civilizadas» dominantes y centenares de millones de hombres de las colonias y de los países dependientes. El imperialismo es la explotación más descarada y la opresión más inhumana de centenares de millones de habitantes de las inmensas colonias y países dependientes. Extraer superbeneficios: tal es el objetivo de esta explotación y de esta opresión. Pero, al explotar a esos países, el imperialismo se ve obligado a construir en ellos ferrocarriles, fábricas, centros industriales y comerciales. La aparición de la clase de los proletarios, la formación de una intelectualidad del país, el despertar de la conciencia nacional y el incremento del movimiento de liberación son resultados inevitables de esta «política». El incremento del movimiento revolucionario en todas las colonias y en todos los países dependientes, sin excepción, lo evidencia de modo palmario. Esta circunstancia es importante para el proletariado, porque mina de raíz las posiciones del capitalismo, convirtiendo a las colonias y a los países dependientes, de reservas del imperialismo, en reservas de la revolución proletaria.

Tales son, en términos generales, las contradicciones principales del imperialismo, que han convertido el antiguo capitalismo «floreciente» en capitalismo agonizante.

La importancia de la guerra imperialista desencadenada hace diez años estriba, entre otras cosas, en que juntó en un haz todas estas contradicciones y las arrojó sobre la balanza, acelerando y facilitando con ello las batallas revolucionarias del proletariado.

Dicho en otros términos: el imperialismo no sólo ha hecho que la revolución sea prácticamente inevitable, sino que se hayan creado las condiciones favorables para el asalto directo a la fortaleza del capitalismo.

Tal es la situación internacional que ha engendrado al leninismo.

Todo eso está bien, se nos dirá; pero ¿qué tiene que ver con esto Rusia, que no era ni podía ser el país clásico del imperialismo? ¿Qué tiene que ver con esto Lenin, que actuó, ante todo, en Rusia y para Rusia? ¿Por qué fue precisamente Rusia el hogar del leninismo, la cuna de la teoría y de la táctica de la revolución proletaria?

Porque Rusia era el punto de convergencia de todas estas contradicciones del imperialismo.

Porque Rusia estaba preñada de revolución más que ningún otro país del mundo, y eso hacía que sólo ella se hallase en estado de resolver estas contradicciones por vía revolucionaria.

Señalaremos en primer lugar que la Rusia zarista era un foco de todo género de opresión –capitalista, colonial y militar– en su forma más inhumana y más bárbara. ¿Quién ignora que, en Rusia, la omnipotencia del capital se fundía con el despotismo zarista; la agresividad del nacionalismo ruso con las atrocidades del zarismo contra los pueblos no rusos; la explotación de zonas enteras –Turquía, Persia, China–, con la anexión de estas zonas por el zarismo, con las guerras anexionistas? Lenin tenía razón cuando decía que el zarismo era un «imperialismo militar-feudal». El zarismo era la condensación de los aspectos más negativos del imperialismo, elevados al cubo.

Además, la Rusia zarista no sólo era una importantísima reserva del imperialismo occidental porque abría sus puertas de par en par al capital extranjero, que tenía en sus manos ramas tan decisivas de la economía nacional de Rusia como los combustibles y la metalurgia, sino también porque podía poner al servicio de los imperialistas occidentales millones de soldados. Recordad el ejército ruso de catorce millones de hombres, que derramó su sangre en los frentes imperialistas para asegurar fabulosas ganancias a los capitalistas anglo-franceses.

Además, el zarismo no sólo era el perro de presa del imperialismo en el Oriente de Europa, sino también el agente del imperialismo occidental para exprimir de la población centenares de millones: los intereses de los empréstitos que el zarismo obtenía en París y en Londres, en Berlín y en Bruselas.

Finalmente, el zarismo era el aliado más fiel del imperialismo occidental en el reparto de Turquía, de Persia, de China, etc. ¿Quién ignora que el zarismo hacía la guerra imperialista aliado a los imperialistas de la Entente y que Rusia era un elemento esencial en esta guerra?

Por eso, los intereses del zarismo y del imperialismo occidental se entrelazaban y acababan fundiéndose en una sola madeja de intereses del imperialismo.

¿Acaso podía el imperialismo del Occidente resignarse a la pérdida de un puntal tan poderoso en el Oriente y de una fuente tan rica en fuerzas y en recursos, como era la vieja Rusia zarista y burguesa, sin poner a prueba todas sus fuerzas para sostener una lucha a muerte contra la revolución en Rusia, a fin de defender y conservar el zarismo? ¡Naturalmente que no!

Pero de aquí se desprende que quien quería golpear al zarismo, levantaba inevitablemente la mano contra el imperialismo; que quien se sublevaba contra el zarismo, tenía que sublevarse también contra el imperialismo, pues quien derrocara al zarismo, si en realidad no pensaba sólo en derribarlo, sino en acabar con el definitivamente, tenía que derrocar también al imperialismo. La revolución contra el zarismo se aproximaba de este modo a la revolución contra el imperialismo, a la revolución proletaria, y debía transformarse en ella.

Entretanto, en Rusia iba en ascenso la más grande de las revoluciones populares, a cuyo frente se hallaba el proletariado más revolucionario del mundo, un proletariado que disponía de un aliado tan importante como los campesinos revolucionarios de Rusia. ¿Hace falta, acaso, demostrar que una revolución así no podía quedarse a mitad de camino; que, en caso de triunfar, debía seguir adelante, enarbolando la bandera de la insurrección contra el imperialismo?

Por eso Rusia tenía que convertirse en un punto de convergencia de las contradicciones del imperialismo, no sólo porque en Rusia precisamente estas contradicciones se ponían de manifiesto con mayor facilidad a causa de su carácter tan escandaloso y tan intolerable, y no sólo porque Rusia era el puntal más importante del imperialismo occidental, el puntal que unía al capital financiero del Occidente con las colonias del Oriente, sino también porque solamente en Rusia existía una fuerza real capaz de resolver las contradicciones del imperialismo por vía revolucionaria.

Pero de esto se desprende que la revolución en Rusia no podía menos de ser proletaria, no podía menos de revestir, desde los primeros momentos de su desarrollo, un carácter internacional, y no podía, por tanto, menos de sacudir los cimientos mismos del imperialismo mundial.

¿Acaso los comunistas rusos podían, ante semejante estado de cosas, limitarse en su labor al marco estrechamente nacional de la revolución rusa? ¡Naturalmente que no! Por el contrario, toda la situación, tanto la interior –profunda crisis revolucionaría– como la exterior –la guerra–, los empujaba a salirse en su labor de ese marco, a llevar la lucha a la palestra internacional, a poner al desnudo las lacras del imperialismo, a demostrar el carácter inevitable de la bancarrota del capitalismo, a destrozar el socialchovinismo y el socialpacifismo y, por último, a derribar el capitalismo dentro de su país y a forjar para el proletariado un arma nueva de lucha –la teoría y la táctica de la revolución proletaria–, con el fin de facilitar a los proletarios de todos los países el derrocamiento del capitalismo. Los comunistas rusos no podían obrar de otro modo, pues sólo siguiendo este camino se podía contar con que se produjesen en la situación internacional ciertos cambios, capaces de garantizar a Rusia contra la restauración del régimen burgués.

Por eso, Rusia se convirtió en el hogar del leninismo, y el jefe de los comunistas rusos, Lenin, en su creador.

Con Rusia y con Lenin «ocurrió» aproximadamente lo mismo que había ocurrido con Alemania con Marx y Engels en la década del 40 del siglo pasado. Entonces, Alemania estaba preñada, como la Rusia de comienzos del siglo XX, de una revolución burguesa. Marx escribió entonces en el «Manifiesto Comunista»:

Los comunistas fijan su principal atención en Alemania, porque Alemania se halla en vísperas de una revolución burguesa y porque llevará a cabo esta revolución bajo las condiciones más progresivas de la civilización europea en general, y con un proletariado mucho más desarrollado que el de Inglaterra en el siglo XVII y el de Francia en el XVIII, y, por lo tanto, la revolución burguesa alemana no podrá ser sino el preludio inmediato de una revolución proletaria.

Dicho en otros términos: el centro del movimiento revolucionario se desplazaba a Alemania.

No cabe duda de que precisamente esta circunstancia, apuntada por Marx en el pasaje citado constituyó la causa probable de que fuese Alemania la cuna del socialismo científico, y los jefes del proletariado alemán, Marx y Engels, sus creadores.

Lo mismo hay que decir, pero en mayor grado todavía, de la Rusia de comienzos del siglo XX. En ese período, Rusia se hallaba en vísperas de la revolución burguesa y había de llevar a cabo esta revolución en un ambiente más progresivo en Europa y con un proletariado más desarrollado que el de Alemania en la década del 40 del siglo último –sin hablar ya de Inglaterra y de Francia–; además, todo indicaba que esta revolución debía servir de fermento y de prólogo a la revolución proletaria.

No puede considerarse casual el hecho de que ya en 1902, cuando la revolución rusa estaba todavía en sus comienzos, Lenin dijese, en su folleto «¿Qué hacer?», estas palabras proféticas:

«La historia plantea hoy ante nosotros una tarea inmediata, que es la más revolucionaria de todas las tareas inmediatas del proletariado de ningún otro país. La realización de esta tarea, la demolición del más poderoso baluarte, no ya de la reacción europea, sino también –hoy podemos afirmarlo– de la reacción asiática, convertiría al proletariado ruso en la vanguardia del proletariado revolucionario internacional» (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; ¿Qué hacer?, 1902)

Dicho en otros términos: el centro del movimiento revolucionario debía desplazarse a Rusia.

Sabido es que el desarrollo de la revolución en Rusia ha justificado, y con creces, esta predicción de Lenin.

Y, siendo así, ¿tiene algo de asombroso que el país que ha llevado a cabo semejante revolución y que cuenta con semejante proletariado haya sido la patria de la teoría y la táctica de la revolución proletaria?

¿Tiene algo de asombroso que el jefe del proletariado de Rusia, Lenin, haya sido, a la par, el creador de esta teoría y de esta táctica y el jefe del proletariado internacional?». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Los fundamentos del leninismo, 1924)

Enésimo ridículo de la «justicia» franquista

«Esto no tiene nada que ver con el tráfico de armas ni con Corea del Norte» ha manifestado. Claro que no. Tiene que ver con que desde hace 100 años nos están diciendo que el comunismo es un sistema fracasado. Si así lo fuera ¿qué necesidad tendrían de seguir machacando a la gente con la misma canción?. Cao de Benós representa lo contrario a sus afirmaciones, representa aquello que más odian porque haría peligrar sus privilegios y corrupciones. Tarde o temprano serán ellos quienes comparecerán ante Tribunales populares.

El juzgado de instrucción número 8 de El Vendrell ha acordado la libertad provisional, con comparecencias periódicas en el juzgado de Totana (Murcia), de Alejandro Cao de Benós, el ciudadano español que ejerce de embajador no oficial de Corea del Norte en España.

Cao de Benós fue detenido en Tarragona dentro de una operación contra el tráfico de armas prohibidas. El acusado se ha acogido a su derecho de no declarar y tiene condición de “investigado”.

Kosovo ¿La ofensiva final?

Hoy, día 14 de Junio de 2016, ha tenido lugar una reunión entre el Ministro de Exteriores alemán, Steinmeyer y el Primer Ministro albanés,Edi Rama en Tirana.

La visita diplomática alemana no es un mero intercambio de opiniones entre representantes políticos europeos. Es un paso más de la geopolítica alemana en los Balcanes, que ha recuperado vigor, tras su momentáneo desinterés por el escenario ucraniano y  la relajación en su papel de  azote de los países euro sureños, con una abatida Grecia reducida a la triste imagen de una descolorida postal turística, con una deuda inasumible.

 

La gira del ministro de exteriores alemán coincide con una ofensiva albano-kosovar en toda la región contra intereses serbios. Si bien algunos, cargados de cinismo o con una visión tan distorsionada como pérfida,  intenten hacernos creer que se trata de dos países diferentes, esto es refutado por los protagonistas de forma tajante. El mismo señor Rama, en su última visita a Pristina del pasado viernes, despejó cualquier duda al respecto sobre la independencia kosovar, franqueado por  un satisfecho Hashim Thaci. Señor del vilayet kosovar. 

Declarando que  Kosovo y Albania son: «un mismo país, una sola nación y un sueño común”.

 

Pese a la enérgica y contundente reacción por parte del gobierno serbio que calificó estas afirmaciones como de propaganda de ideas Gran Albanesas y de ser contrarías a la política de reconciliación llevada por el gobierno de Belgrado, el gobierno alemán no dedicó una sola palabra de reprobación al comportamiento del gobierno albanés. Aun siendo groseramente contrario a cualquier decoro político, por el solo hecho, de que Pristina sea todavía parte de Serbia según Naciones Unidas, lo que agrava más la irresponsabilidad y belicosidad manifiesta de estas palabras.

 

Cuando las directrices alemanas centradas en los Bálcanes parece que apenas han sufrido cambios sustanciales desde los tiempos del Káiser, quizá sea hora de denunciarlas con firmeza y obviar las posibles conspiraciones con las que se pretende ridiculizar a todo aquel con un mínimo conocimiento de la historia, o la economía de la zona rechaza las formulas imperialistas, una veces, fascistas otras impuestas a Yugoslavia primero, y a sus residuos nacionales después. En la memoria quedan las campañas de la «cárcel de pueblos» yugoslava , y la supuesta Gran Serbia genocida y exterminadora de la población albanesa de Kosovo y Metohija. La excusa que justificó la guerra con la que la OTAN reapareció en el escenario internacional, para vaciar de contenido a la ONU, y reafirmarse como poder militar absoluto tras el hundimiento de la Urss. Una guerra necesaria contra el tírano gana-elecciones serbo-socialista Slobodan Milosevic.

 

Si nos atenemos a los últimos datos del gobierno serbio, avalados por los principales organismos internacionales, apreciaremos como Serbia, gracias a Kosovo,conoce el mayor foco de inmigración interno de Europa. Un cuarto de millón de personas desplazadas de sus hogares a otras zonas de su país, en una situación muy precaria, incluso más marginados que si se tratara de refugiados extranjeros. Este grupo lo integran mayoritariamente serbios, gitanos  y albanokosovares cristianos.

¿Quién es el genocida? ¿Y quién sigue ejerciendo la limpieza étnica apoyado por las potencias europeas y Estados Unidos?

Hay silencios, complicidades, y gestos humanitarios que conforman la peor de las ofensas, por la total indefensión que provocan al ofendido. Y esta es la posición de Serbia desde la destrucción de Yugoslavia. 

 

Un palmario ejemplo de los fingimientos y dobles raseros. Alemania si lo utiliza magistralmente. Mientras su ministro de exteriores alecciona al primer ministro socialista albanés sobre las reformas económicas pendientes y las ventajas de la irrelevancia económica  absoluta del país, Eslovenia, fiel aliado de Berlín y Viena apoya a Kosovo en la obtención de su plena y total independencia, y le encamina también a aplicar las medidas necesarias para poder entrar en la Unión Europea y en la OTAN.

Todo sea por la buena vecindad, progreso y armonía entre los pueblos balcánicos. Sangrante paradoja, todos porfiando por entrar en una institución supranacional como la UE tras haber librado una cruenta y larga guerra con el único fin de destruir un país plural y multiétnico como Yugoslavia.

Centenares de miles de muertos, millones de refugiados y tercermundismo económico y social después, todos se reencuentran para el bien de la «libertad» (de mercado).

 

Esto únicamente sería mordaz, si la realidad no fuese mucho más despiadada. La prepotencia política alcanza niveles de insolencia inalcanzables en el caso de la UE.  

París, pero sobre todo Berlín propugnan que Croacia no mantenga su veto a la entrada de Serbia en la Unión Europea para una buena vecindad. Cuando por otra parte el gobierno alemán , lejos de condenar el acoso que sufren las minorías en Kosovo y Metohija , las legitima al exigir a Serbia otra humillante claudicación, equiparar e igualar sus atribuciones a las de Pristina. Es decir aceptar a Kosovo como miembro de la ONU. Estas son las condiciones imprescindibles e inaceptables para que la adhesión serbia a la UE pueda continuar. Política de gestos con las que se fraguan los sueños europeos de algunos.

 

Las consecuencias y efectos de la política alemana no terminan aquí. Como potencia y principal desestabilizadora de Europa, Alemania está interesada en que las funciones del EULEX se prorroguen dos años más. Oficialmente se hace para garantizar la seguridad y el imperio de la ley en la ocupada provincia serbia de Kosovo y Metohija. Y realmente si, queda mucho por hacer. Vistos los escándalos del EULEX cerrados en falso, la naturaleza criminal del para-estado de Kosovo, las denuncias de tráfico de órganos de la misma UE, la lucha clánica entre facciones rivales por el poder, la crisis migratoria, y el auge del islamismo yihadista en Kosovo merecen ser tratados más profundamente. Pero perdura  la sospecha que se trata de otro caro y poco exitoso lavado de cara. Con el que se pretende subvertir la actitud imperialista y abiertamente saqueadora de Kosovo para convertirla una vez más, tras los denodados esfuerzos de lo mejor de nuestras sociedades y comunidad internacional en un acto solidario y humanitario.

 

Pero queda otro tema candente, el futuro de la red de municipios serbo-kosovares, caballo de batalla de la oposición albanokosovar (llamarlos radicales es absurdo cuando el presidente del “país» es el criminal Hashim Thaci). Las zonas pobladas por serbios, si bien han sido fruto de la limpieza étnica y de la política demográfica islamista( de sultanes de ayer como Mehmet o de hoy con Erdogan con sus tres hijos por matrimonio) se organizan en una necesaria y admirable gesta de supervivencia, tanto de su  lucha  por la existencia como grupo humano verdaderamente autóctono, como por la defensa del maravilloso patrimonio artístico- histórico serbo-bizantino que ni tan siquiera la OTAN se aventura a abandonar .Los desastres de Nínive y Palmira aún recaen sobre muchas sensibilidades y decencia.  

Los serbokosovares siguen padeciendo violencia,discriminación, acoso e incomunicación. La constitución de esta confederación de municipios, les demuestra que no están solos y que sus hogares seguirán siendo suyos, como su tierra, identidad e historia, que no pueden ser borradas ni por el invasor albanés ni por las fuerzas atlantistas de ocupación.

 

Los municipios serbokosovares, pugnan por dar sus primeros pasos, de recabar apoyos, de aunar fuerzas e idear proyectos para la supervivencia. Otros claman por una partición, dejando a las áreas pobladas por serbios próximas a Kosovska Mitrovica fuera del espacio kosovar, abandonando a  numerosos núcleos dispersos de población serbia  a su suerte. 


Algunos, especialmente los medios, intelectuales y académicos  insisten en las tesis de EEUU,  la del estado democrático y multiétnico kosovar, que no es otra cosa que uan estocada mortal al mundo cristiano-eslavo en los Balcanes. 

En consecuencia la Gran Albania avanza más rápida y amenazadoramente. Las zonas aledañas al valle de Presevo, en el sur de Serbia, escenario  en el pasado de graves episodios de violencia terrorista del UÇK,, son ahora objeto de especulación y compra de granjas, terrenos, explotaciones y casas de serbios empobrecidos, de gentes que emigran por el miedo , la miseria , los recuerdos y heridas afligidas por el terrorismo kosovar, o simples oportunistas que venden sus posesiones a albaneses que las repueblan con familias albano musulmanas

Esta kosovización del sur de Serbia presenta más de una afinidad con el avance desenfrenado de los «gran albaneses» en la Antigua República de Macedonia, que seguirán explotando las debilidades del «país» balcánico en su prolongada crisis política a la cual contribuirán en gran medida.

 

El desmantelamiento de Yugoslavia, y la creación de Gran Albania tienen una característica y objetivo común, la destrucción de Europa.

Acartonados

El “Superdebate a 4” del pasado lunes me retrotrajo a ese attrezzo. Todo era grandilocuente, con una trascendencia aumentada y vendida televisivamente como un combate de lucha libre. Puro cartón piedra.

La realidad no es que el debate estuviera acartonado –que lo estaba y en considerable medida- sino que es el país –y sus habitantes- los que estamos acartonados.

Hay un 30 % del país que es inmune a una corrupción generalizada y sistémica. Roben lo que roben, hagan lo que hagan, mientan lo que mientan: ellos votan al poder, al status quo, a la imagen que le venden las televisiones afines y sus “salvames” de la hora de la siesta en el sofá.

La corrupción nos cuesta 80.000 millones al año que se detraen de nuestro bienestar común y de nuestros impuestos. ¡Les da igual! Ellos votan a un señor que miente más que habla, que baja impuestos con una mano y los sube con la otra.

El debate nos mostró esa realidad acartonada. Tres moderadores del establishment haciendo un ridículo papel de cronometradores oficiales de la “Vuelta a España” y a cuatro vendedores de plumas y crecepelo.

A Rajoy le tocó el papel de interpretar el papel “institucional”. Un señor que convive desde hace treinta años con las cajas en B, la financiación ilegal, las comisiones en negro y los sobres llenos de billetes para representar el papel de la “responsabilidad de Estado”. Entre trágico y cómico. Cercado, no por los debatientes sino por la realidad, enmudeció durante cinco segundos cuando se había hablado de la corrupción, de “su” corrupción. Cuando reacciono sacó el consabido “y tú más”, y hala, a presumir de haber ganado el debate y de responsabilidad y buen gobierno.

Pedro Sánchez es la viva imagen de la derrota y la impotencia. Repartiendo a derecha e izquierda sin saber dónde está él y, sobretodo, donde va a quedar. Con tantos enemigos internos como externos parece interpretar un aria triste: la de la autoinmolación en el templo de la nada.

Albert Rivera es como un muñeco de guiñol. En cada momento se nota que “interés” está tirando de su cuerda: ora son los bancos, ora son los nacionalismos centralistas y en otras se nota demasiado que es un “invento” de los que mandan desde la sombra. Cartón piedra puro, oportunista y con camisa blanca.

Pablo Iglesias está demasiado atrapado por su cliché. La imagen del “estadista” responsable le sobrepasó. No obstante, como se moderó, no insultó, ni gritó, ganó con creces el debate.

Lo malo es lo que hay al fondo. El país está en quiebra: económica y de valores. Albert Camus lo entrevió hace casi setenta años, La Peste, que asolaba un imaginario Orán es la misma que nos asola a nosotros.

“Ha habido en el mundo tantas pestes como guerras y sin embargo pestes y guerras cogen a las gentes siempre desprevenidas. El doctor Rieux estaba desprevenido como lo estaban nuestros conciudadanos y por esto hay que comprender también que se callara, indeciso entre la inquietud y la confianza.”

Las ratas de la peste corrupta están tan extendidas –el 30 %- que circulan por nuestras calles con absoluta normalidad. O acabamos con ellas o perecemos todos.

¿Sabías que…

¿Sabías que en 2012 Mario Conde lideraba Sociedad Civil y Democracia, un partido político creado por él y que en las elecciones autonómicas de Cataluña, pidió el voto para Ciudadanos?

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¿Te das cuenta de lo que pasa cuando se jala del ovillo?

Por cierto, qué curioso era el lema de su partido…

SER… imperialistas

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Nicolás, el problema es que en España no hay justicia

“Desde Madrid se conspira contra Venezuela y se financia los planes conspirativos contra Venezuela (…). La corrupción política de España se unió a la corrupción política de la ultraderecha venezolana”, denunció el martes desde el Palacio presidencial de Miraflores, en la ciudad capitalina de Caracas.

Maduro ratificó que las acciones de la ultraderecha española amenazan la estabilidad, la soberanía e independencia del territorio venezolano.

“Un grupo de la ultraderecha ha colocado a Madrid como centro de sus operaciones económicas y financieras para accionar contra Venezuela (…) Ojalá la justicia española hiciera una investigación sobre los negocios turbios de la ultraderecha de España”, indicó.

El jefe del Gobierno del país suramericano se mostró confiado en que pese a todas estas acciones provocativas, Venezuela defenderá sus derechos. «No habrá dificultad que haga que Venezuela se detenga. En paz y en democracia seguiremos el camino del socialismo”.

hispantv.ir

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Donald Trump y el White Power

Wright Millsen su libro “The Power Elite” (1.956), indica que la clave para entender la inquietud norteamericana se encontraría en la sobre-organización de su sociedad. Así, establishment sería “el grupo élite formado por la unión de las sub-élites política, militar, económica, universitaria y mass media de EEUU”, lobbys de presión que estarían interconectadas mediante “una alianza inquieta basada en su comunidad de intereses y dirigidas por la metafísica militar”, concepto que se apoya en una definición militar de la realidad y que habría transformado la economía en una guerra económica permanente y cuyo paradigma serían los Rockefeller al participar en los lobbys financiero, industria militar y judío y uno de cuyos miembros, David sería el impulsor de Trilateral Comission” (TC) o Trilateral(1973). El actual sistema dominante o establishment estadounidense utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas, teniendo como pilar de su sistema político la sucesiva alternancia en el Poder del Partido Demócrata y del Republicano, ambos fagocitados por el lobby judío.

Trump y el cambio cualitativo

El concepto de estabilidad o equilibrio se refiere a un sistema que permanece estable aunque registre un cambio, principio que trasladado a la esfera política de EEUU y a las próximas Elecciones Presidenciales de EEUU, se traduciría en la presencia de candidatos auspiciados por la dirección de los Partidos hegemónicos en EEUU ( Demócrata y Republicano) para perpetuar el estatus quo dominante, cuyas figuras visibles serían Hillary Clinton y Ted Cruz. En la orilla antónima, encontramos el concepto de cambio cualitativo o discontinuidad que se produce cuando simples cambios cuantitativos pasan a ser otra cosa diferente y el sistema se transforma internamente de modo radical en una nueva realidad que modifica su situación de equilibro interno y se crea una situación nueva , tesis representada por los iconoclastas Trump y Sanders.

Sin embargo, la sorpresiva irrupción en el campo republicano de un candidato independiente y refractario a la disciplina de partido como Trump, habría desatado las alarmas en el seno de las cúpulas dirigentes por lo que serán asociados por el aparato mediático del sistema dominante (mass media) con el advenimiento del caos. Por caos (Khaos o “vacío que ocupa un hueco en la nada”) entendemos algo impredecible y que se escapa a la miope visión que únicamente pueden esbozar nuestros ojos ante hechos que se escapan de los parámetros conocidos pues nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos, con lo que inevitablemente recurrimos al término “efecto mariposa” para intentar explicar la vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas que terminarán por configurar el puzzle inconexo del caos ordenado que se estaría gestando en EEUU y que por efecto mimético se extenderá al resto del mundo.

El citado” efecto mariposa” trasladado a sistemas complejos como la Demoscopia tendría como efecto colateral la imposibilidad de detectar con antelación un futuro mediato pues los modelos cuánticos que utilizan serían tan sólo simulaciones basadas en modelos precedentes, con lo que la inclusión de tan sólo una variable incorrecta o la repentina aparición de una variable imprevista provoca que el margen de error de dichos modelos se amplifique en cada unidad de tiempo simulada hasta exceder incluso el límite estratosférico del cien por cien, de lo que sería paradigma la próxima nominación de Trump como candidato oficial del Partido Republicano y su posible elección como Presidente de EEUU en las Presidenciales de Noviembre.

Las clases medias y el retorno del White Power

Según el Pew Research Center, la clase media ( con unos ingresos anuales de 73.400 $) ya no sería el segmento poblacional dominante en la sociedad estadounidense actual al sufrir una lenta pero progresiva caída en las últimas 4 décadas. Así, según el Pew, en 1971, la clase media representaba el 61% de la población (unos 80 millones de habitantes) mientras que en la actualidad no alcanzaría el listón del 50% (49,9%) debido a la crisis de las subprime, estallido de la burbuja inmobiliaria y posterior crash bursátil del 2008. Conviene resaltar que entre los “perdedores de la crisis” además de afroamericanos y latinos aparecen por primera vez jóvenes universitarios endeudados y adultos blancos de más de 45 años sin estudios universitarios y con empleos de bajo valor añadido que tras quedar enrolados en las filas del paro, habrían terminado sumido en un círculo explosivo de depresión, alcoholismo, drogadición y suicidio tras ver esfumarse el mirlo del “sueño americano”, lo que habría tenido como efecto colateral la desafección de dichos segmentos de población blanca respecto del establishment tradicional demócrata y republicano. Así, según una reciente encuesta de la NBC, el 54% de la población blanca estaría “enfadada con el sistema”, frente al 43 % de los latinos y el 33% de los afroamericanos que siguen confiando en el sueño americano, lo que habría llevado a los votantes blancos a apoyar posiciones políticamente incorrectas y refractarias a los dictados del estabishment tradicional demócrata y republicano y que se habrían canalizado en el apoyo masivo de los jóvenes universitarios lastrados por una deuda media de 50.000 $ al demócrata Sanders y de los indignados blancos mayores de 45 años a Trump.

Por otra parte, la nominación de Hillary Clinton como candidata oficial del Partido Demócrata a las Presidenciales de Noviembre hará inviable la apuesta social propugnada por el candidato demócrata Sanders, por lo que Trump aprovechará la ocasión para absorber buena parte del voto de los jóvenes universitarios seguidores de Sanders lo que sumado al voto seguro de los indignados blancos de mediana edad y al voto forzado de las clases altas de raza blanca, instaurar el White Power en una sociedad en la que la evolución demográfica provocará que la población blanca será minoritaria en el escenario del 2.043. Así, según la Oficina del Censo de EEUU, hacia el 2043 los blancos dejarán de ser la mayoría de la población estadounidense y serán desplazados por la suma de la población hispana que aumentaría de 53,3 millones en la actualidad a 128,8 millones en 2060 y la afroamericana, que pasaría los 41,2 millones actuales a los 61,8 millones previstos por las proyecciones.

La hora de la AIPAC

La AIPAC sería el más influyente grupo de presión pro-ísraelí en EEUU pues cuenta con más de 100.000 miembros (150 de ellos dedicados exclusivamente a presionar al Congreso, a la Casa Blanca y todos los organismos administrativos en la toma de decisiones políticas que puedan afectar a los intereses del Estado de Israel). Durante el segundo mandato de Obama, asistimos a la escenificación de un “desencuentro en las formas” Israelí- EEUU debido al concepto geopolítico imperante en la Administración Obama y cuyo cerebro sería el ex-Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter,Zbigniew Brzezinski. Así, Brzezinski en un discurso ante al Consejo Nacional Irano-estadounidense (NIAC), afirmó que “creo que los EE.UU. tiene derecho a decidir su propia política de seguridad nacional y no seguir cual mula estúpida lo que hagan los israelíes”. Además, Brzezinski, estaría enfrentado con los lobbys neocon republicano y judío de EEUU y con su habitual mordacidad habría desacreditado la miopía geoestratégica de ambos grupos de presión al afirmar que “están tan obsesionados con Israel, el Golfo Pérsico, Irak e Irán que han perdido de vista el cuadro global: la verdadera potencia en el mundo es Rusia y China, los únicos países con una verdadera capacidad de resistir a Estados Unidos e Inglaterra y sobre los cuales tendrían que fijar su atención”.

Por su parte, Donald Trump contará con las bendiciones del marginado establishment neocon republicano y judío liderado por Henry Kissinger, lo que supondrá la entronización del G-2 (EEUU y China) como “primus inter pares” en la gobernanza mundial y al aumento de la presión del lobby pro-israelí de EEUU ( AIPAC) para proceder a la desestabilización de Siria e Irán por métodos expeditivos en la etapa post-Obama. Dicha guerra será un nuevo episodio local que se enmarcaría en el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría EEUU-Rusia e involucrará a ambas superpotencias teniendo como colabores necesarios a las potencias regionales (Israel, Egipto, Arabia Saudí e Irán), abarcando el espacio geográfico que se extiende desde el arco mediterráneo (Libia , Siria y Líbano) hasta Yemen y Somalia y teniendo a Irak como epicentro ( rememorando la Guerra de Vietnam con Lindon B. Johnson (1963-1.969).y cuyo desenlace podría tener como efectos colaterales el diseño de una nueva cartografía favorable a los intereses geopolíticos de EEUU, Gran Bretaña e Israel con la implementación del Gran Israel (“ Eretz Israel”).

¿Hacia un régimen autocrático?

La autocracia, del griego autos (por sí mismo) y kratos (poder o gobierno), sería la forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes autocráticos (inflexible, xenófobo y paternalista), lo que corrobora la tesis de Lord Acton “El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”. Así, los sistemas autocráticos (gobiernos de facto), serían pues una especie de dictaduras invisibles sustentados en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas) y represión social (promulgación de Leyes que rozarán la constitucionalidad pero que quedarán revestidos por el barniz democratizador del Tribunal Supremo de turno ) y que en la práctica supondrán una severa constricción de los derechos y libertades civiles de la sociedad estadounidense, síntomas evidentes de una deriva totalitaria que cristalizará con la implementación por Donald Trump de un régimen Presidencialista con claros tintes autocráticos

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

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