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Kosovo ¿La ofensiva final?

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Hoy, día 14 de Junio de 2016, ha tenido lugar una reunión entre el Ministro de Exteriores alemán, Steinmeyer y el Primer Ministro albanés,Edi Rama en Tirana.

La visita diplomática alemana no es un mero intercambio de opiniones entre representantes políticos europeos. Es un paso más de la geopolítica alemana en los Balcanes, que ha recuperado vigor, tras su momentáneo desinterés por el escenario ucraniano y  la relajación en su papel de  azote de los países euro sureños, con una abatida Grecia reducida a la triste imagen de una descolorida postal turística, con una deuda inasumible.

 

La gira del ministro de exteriores alemán coincide con una ofensiva albano-kosovar en toda la región contra intereses serbios. Si bien algunos, cargados de cinismo o con una visión tan distorsionada como pérfida,  intenten hacernos creer que se trata de dos países diferentes, esto es refutado por los protagonistas de forma tajante. El mismo señor Rama, en su última visita a Pristina del pasado viernes, despejó cualquier duda al respecto sobre la independencia kosovar, franqueado por  un satisfecho Hashim Thaci. Señor del vilayet kosovar. 

Declarando que  Kosovo y Albania son: “un mismo país, una sola nación y un sueño común”.

 

Pese a la enérgica y contundente reacción por parte del gobierno serbio que calificó estas afirmaciones como de propaganda de ideas Gran Albanesas y de ser contrarías a la política de reconciliación llevada por el gobierno de Belgrado, el gobierno alemán no dedicó una sola palabra de reprobación al comportamiento del gobierno albanés. Aun siendo groseramente contrario a cualquier decoro político, por el solo hecho, de que Pristina sea todavía parte de Serbia según Naciones Unidas, lo que agrava más la irresponsabilidad y belicosidad manifiesta de estas palabras.

 

Cuando las directrices alemanas centradas en los Bálcanes parece que apenas han sufrido cambios sustanciales desde los tiempos del Káiser, quizá sea hora de denunciarlas con firmeza y obviar las posibles conspiraciones con las que se pretende ridiculizar a todo aquel con un mínimo conocimiento de la historia, o la economía de la zona rechaza las formulas imperialistas, una veces, fascistas otras impuestas a Yugoslavia primero, y a sus residuos nacionales después. En la memoria quedan las campañas de la “cárcel de pueblos” yugoslava , y la supuesta Gran Serbia genocida y exterminadora de la población albanesa de Kosovo y Metohija. La excusa que justificó la guerra con la que la OTAN reapareció en el escenario internacional, para vaciar de contenido a la ONU, y reafirmarse como poder militar absoluto tras el hundimiento de la Urss. Una guerra necesaria contra el tírano gana-elecciones serbo-socialista Slobodan Milosevic.

 

Si nos atenemos a los últimos datos del gobierno serbio, avalados por los principales organismos internacionales, apreciaremos como Serbia, gracias a Kosovo,conoce el mayor foco de inmigración interno de Europa. Un cuarto de millón de personas desplazadas de sus hogares a otras zonas de su país, en una situación muy precaria, incluso más marginados que si se tratara de refugiados extranjeros. Este grupo lo integran mayoritariamente serbios, gitanos  y albanokosovares cristianos.

¿Quién es el genocida? ¿Y quién sigue ejerciendo la limpieza étnica apoyado por las potencias europeas y Estados Unidos?

Hay silencios, complicidades, y gestos humanitarios que conforman la peor de las ofensas, por la total indefensión que provocan al ofendido. Y esta es la posición de Serbia desde la destrucción de Yugoslavia. 

 

Un palmario ejemplo de los fingimientos y dobles raseros. Alemania si lo utiliza magistralmente. Mientras su ministro de exteriores alecciona al primer ministro socialista albanés sobre las reformas económicas pendientes y las ventajas de la irrelevancia económica  absoluta del país, Eslovenia, fiel aliado de Berlín y Viena apoya a Kosovo en la obtención de su plena y total independencia, y le encamina también a aplicar las medidas necesarias para poder entrar en la Unión Europea y en la OTAN.

Todo sea por la buena vecindad, progreso y armonía entre los pueblos balcánicos. Sangrante paradoja, todos porfiando por entrar en una institución supranacional como la UE tras haber librado una cruenta y larga guerra con el único fin de destruir un país plural y multiétnico como Yugoslavia.

Centenares de miles de muertos, millones de refugiados y tercermundismo económico y social después, todos se reencuentran para el bien de la “libertad” (de mercado).

 

Esto únicamente sería mordaz, si la realidad no fuese mucho más despiadada. La prepotencia política alcanza niveles de insolencia inalcanzables en el caso de la UE.  

París, pero sobre todo Berlín propugnan que Croacia no mantenga su veto a la entrada de Serbia en la Unión Europea para una buena vecindad. Cuando por otra parte el gobierno alemán , lejos de condenar el acoso que sufren las minorías en Kosovo y Metohija , las legitima al exigir a Serbia otra humillante claudicación, equiparar e igualar sus atribuciones a las de Pristina. Es decir aceptar a Kosovo como miembro de la ONU. Estas son las condiciones imprescindibles e inaceptables para que la adhesión serbia a la UE pueda continuar. Política de gestos con las que se fraguan los sueños europeos de algunos.

 

Las consecuencias y efectos de la política alemana no terminan aquí. Como potencia y principal desestabilizadora de Europa, Alemania está interesada en que las funciones del EULEX se prorroguen dos años más. Oficialmente se hace para garantizar la seguridad y el imperio de la ley en la ocupada provincia serbia de Kosovo y Metohija. Y realmente si, queda mucho por hacer. Vistos los escándalos del EULEX cerrados en falso, la naturaleza criminal del para-estado de Kosovo, las denuncias de tráfico de órganos de la misma UE, la lucha clánica entre facciones rivales por el poder, la crisis migratoria, y el auge del islamismo yihadista en Kosovo merecen ser tratados más profundamente. Pero perdura  la sospecha que se trata de otro caro y poco exitoso lavado de cara. Con el que se pretende subvertir la actitud imperialista y abiertamente saqueadora de Kosovo para convertirla una vez más, tras los denodados esfuerzos de lo mejor de nuestras sociedades y comunidad internacional en un acto solidario y humanitario.

 

Pero queda otro tema candente, el futuro de la red de municipios serbo-kosovares, caballo de batalla de la oposición albanokosovar (llamarlos radicales es absurdo cuando el presidente del “país” es el criminal Hashim Thaci). Las zonas pobladas por serbios, si bien han sido fruto de la limpieza étnica y de la política demográfica islamista( de sultanes de ayer como Mehmet o de hoy con Erdogan con sus tres hijos por matrimonio) se organizan en una necesaria y admirable gesta de supervivencia, tanto de su  lucha  por la existencia como grupo humano verdaderamente autóctono, como por la defensa del maravilloso patrimonio artístico- histórico serbo-bizantino que ni tan siquiera la OTAN se aventura a abandonar .Los desastres de Nínive y Palmira aún recaen sobre muchas sensibilidades y decencia.  

Los serbokosovares siguen padeciendo violencia,discriminación, acoso e incomunicación. La constitución de esta confederación de municipios, les demuestra que no están solos y que sus hogares seguirán siendo suyos, como su tierra, identidad e historia, que no pueden ser borradas ni por el invasor albanés ni por las fuerzas atlantistas de ocupación.

 

Los municipios serbokosovares, pugnan por dar sus primeros pasos, de recabar apoyos, de aunar fuerzas e idear proyectos para la supervivencia. Otros claman por una partición, dejando a las áreas pobladas por serbios próximas a Kosovska Mitrovica fuera del espacio kosovar, abandonando a  numerosos núcleos dispersos de población serbia  a su suerte. 


Algunos, especialmente los medios, intelectuales y académicos  insisten en las tesis de EEUU,  la del estado democrático y multiétnico kosovar, que no es otra cosa que uan estocada mortal al mundo cristiano-eslavo en los Balcanes. 

En consecuencia la Gran Albania avanza más rápida y amenazadoramente. Las zonas aledañas al valle de Presevo, en el sur de Serbia, escenario  en el pasado de graves episodios de violencia terrorista del UÇK,, son ahora objeto de especulación y compra de granjas, terrenos, explotaciones y casas de serbios empobrecidos, de gentes que emigran por el miedo , la miseria , los recuerdos y heridas afligidas por el terrorismo kosovar, o simples oportunistas que venden sus posesiones a albaneses que las repueblan con familias albano musulmanas

Esta kosovización del sur de Serbia presenta más de una afinidad con el avance desenfrenado de los “gran albaneses” en la Antigua República de Macedonia, que seguirán explotando las debilidades del “país” balcánico en su prolongada crisis política a la cual contribuirán en gran medida.

 

El desmantelamiento de Yugoslavia, y la creación de Gran Albania tienen una característica y objetivo común, la destrucción de Europa.

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