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Informe en el Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro; Giorgi Dimitrov, 1948

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«De acuerdo con el planteamiento marxista-leninista el régimen soviético y el de democracia popular son dos formas de un mismo poder: el de la clase obrera en alianza y al frente de los trabajadores de la cuidad y campo. Se trata de dos formas de la dictadura del proletariado. La forma específica de la transición del capitalismo al socialismo en nuestro país no deroga ni puede derogar las leyes naturales, fundamentales, del período de transición del capitalismo al socialismo, comunes para todos los países. El paso al socialismo no puede efectuarse sin la dictadura del proletariado contra los elementos capitalistas y sin la organización de la economía socialista». (Georgi Dimitrov; Informe en el Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, 1948)

Introducción de «Bitácora (M-L)»

El texto a continuación es una traducción de una traducción al inglés del texto original en búlgaro. El objetivo de la propagación del documento en castellano, es fomentar el estudio de los textos de uno de los grandes ideólogos del marxismo-leninismo, el búlgaro Georgi Dimitrov, figura que pese a que antaño era respetado, y recomendadas sus obras; desafortunadamente hoy en día entre los marxista-leninistas ha quedado relegado a un segundo plano, por detrás incluso de figuras no marxista-leninistas.

Este documento puesto a disposición del lector constaba en realidad de dos partes, la primera es un recorrido desde la fundación del partido hasta el 9 de septiembre de 1944, y la segunda, desde dicha fecha hasta el Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro de 1948.

En la primera parte, podemos observar una pugna parecida a la de otros jóvenes partidos comunistas de entonces por lograr su bolchevización. Inicialmente observaremos que como los bolcheviques rusos, la historia de los comunistas búlgaros comienza en una lucha entre marxistas revolucionarios y reformistas vestidos de marxistas –los socialistas «estrechos» y los socialistas «amplios»– acabando escindiéndose los «comunistas» de la corriente reformista y fundando un nuevo partido. Igualmente presenciaremos que pese a la lucha de la dirección de entonces –comandada por Dimiter Blagoev– contra el oportunismo socialdemócrata, su dirigencia no acaba de desligarse de teorías y prácticas tanto derechistas como izquierdistas –cercanas al luxemburguismo, el trotskismo, y el anarquismo–, lo que impide que el partido afronte con madurez el golpe de Estado de 1923 en Bulgaria –tomando una posición de indiferencia–. Tras esto, veremos una rectificación de la línea en la que Georgi Dimitrov influyó mucho con sus escritos y donde el partido intenta contraatacar –formando un frente junto a los agraristas y lanzándose a la insurrección contra el fascismo–. Durante los años de la clandestinidad, igual que en años anteriores, se intenta equiparar al socialismo «estrecho» búlgaro al bolchevismo, algo a lo que Georgi Dimitrov y Vasil Kolarov se opondrían, señalando las diferencias palpables, a las que apunta como causante de que el partido no haya podido alcanzar una posición justa en la mayoría de asuntos.

Durante los años más duros en el partido crecen tendencias liquidacionistas e incluso terroristas que son condenadas por los elementos marxista-leninistas. A finales de los años 20 el partido es tomado por una tendencia izquierdista y sectaria –que sería conocida como la versión búlgara del trotskismo–, esto llevaría al partido a alejarse de las masas, y a emitir análisis ajenos a la situación real que vive el país, virando a desastre las políticas del partido y mermando su influencia en la clase obrera y el resto de clases trabajadoras. Sería gracias a la intervención de la Komintern a inicios de los años 30, que criticando las posturas de la dirección izquierdista-sectaria búlgara, se impulsaría a la dirección a Georgi Dimitrov, Vasil Kolarov y otros –algo parecido a la asistencia de la Komintern al Partido Comunista de España por esos días con la nefasta dirección de José Bullejos–. Hay que añadir, que la nueva línea del partido iba ligada a la línea que después se plasmó en el VIIº Congreso de la Komintern de 1935, algo que reforzaría la autoridad de la nueva dirección, la cual empezaría a establecer estrategias y tácticas acordes a la realidad del momento, retomando el partido su fuerza y poderío de antaño, y preparándose para el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial al cual acudiría con una mejor preparación.

La segunda parte del informe, que consta de los siete capítulos, informa al lector las tareas a las que el Partido Obrero (comunista) Búlgaro y Georgi Dimitrov se encomiendan en ese tiempo; asumen  la ardua tarea de la reconstrucción del país desde 1944 y posteriormente: la construcción de las bases económicas del socialismo y la paulatina transformación ideológica de la sociedad; para ello, el autor expondrá en su informe como tareas fundamentales: la revolución económica y la revolución cultural, ambas ejes que permitirían superar el camino capitalista que arrastraba su país.

Igual que se demostró en su día con el Partido Comunista de Albania, el Partido de los Trabajadores Húngaros, el Partido Obrero Unificado Polaco y otros; ciertos errores de línea ligados sobre todo a la inexperiencia de gobernar y al hecho de llevar unas colosales tareas de transformación social, emergieron en los partidos de Europa del Este. Errores, dudas, y directamente tendencias claras que intentaron cristalizarse bajo fracciones que buscaban imponer líneas de corte nacionalista y derechista dentro de los propios partidos comunistas que retardaran dichas transformaciones, e incluso que las voltearan totalmente; de hecho, en otros documentos editados, ya mostramos la lucha de los partidos comunistas y sus direcciones sanas contra desviacionistas como Władysław Gomułka –que creía que la democracia popular era un Estado intermedio– en Polonia,  Sejfulla Malëshova –que pensaba en estimular a la burguesía nacional– y Koçi Xoxe –que pensaba que el frente primaba sobre el partido– en Albania, los cuales no eran más que una reproducción de las teorías de Browder, Tito, Mao Zedong o Bujarin. De hecho la propia Bulgaria no escapó a estos males, por ello titoistas como Traycho Kostov serían las figuras a quienes Georgi Dimitrov estigmatizaría públicamente varias veces antes de fallecer. El marxista-leninista francés relataría que una vez superadas las deficiencias en estos puntos la democracia popular en Bulgaria sería un gran ejemplo de comprensión de los axiomas universal del marxismo-leninismo a las condiciones nacionales a diferencia de otras experiencias que jamás lograron superar sus desviaciones. En su día, este informe de Dimitrov en el Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro de 1948, estuvo considerado junto al informe de Bolesław Bierut en el Iº Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco también de 1948, como los dos  informes que marcaron un punto de inflexión en los procesos revolucionarios de Europa Central y del Este, pues significaron dos discursos que explicaban de forma muy sencilla y concreta que era el concepto de democracia popular, a la vez que fustigaban las especulaciones oportunistas de tipo derechista de la democracia popular.

Dimitrov en el presente informe realiza una autocrítica muy dura contra la tolerancia en su partido a dichas corrientes extrañas al comunismo. Y subrayaba de forma honesta, que gracias a la ayuda ideológica de la Kominform, el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética y del propio Stalin pudieron corregir con mayor rapidez dichos hábitos extraños en su partido. Este testimonio de Georgi Dimitrov, como el de otros dirigentes de aquellos días, moldea una imagen de Stalin como mentor de los líderes de las nuevas democracias populares, y esto se tradujo en la práctica, como no podía ser de otra manera, que quién se apartaba de los consejos generales de Stalin y de los pilares básicos del marxismo-leninismo a la hora de edificar el socialismo como hicieron en su día yugoslavos y chinos bajo la excusa de las «particularidades nacionales» acabaría zozobrando tarde o temprano en el revisionismo, viniendo la restauración del capitalismo de la mano y la transformación de su república en una democracia burguesa ordinaria.

En el caso de Bulgaria, no se debe de buscar las causas de la restauración del capitalismo en las políticas de Georgi Dimitrov y el Partido Obrero (comunista) Búlgaro de entonces, los cuales fueron fieles y humildes partidarios del marxismo-leninismo y la construcción socialista, sino en la mano jruschovista que promocionó a Todor Zhivkov y en la aceptación de éste último de la tutela del jruschovismo en el país. De hecho durante años como ya hemos comentado, se consideró a este informe como texto fundamental en la lucha contra las tendencias derechistas, contra el revisionismo. De ahí que gran parte del mismo informe de Dimitrov fuera censurado por los propios zhivkovistas como ahora veremos, pues les resultaba incomodo para sus políticas oportunistas.

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ ó Descarga en PDF AQUÍ.

[2] Todos los documentos de Giorgi Dimitrov en el Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos editados por el «Equipo de Bitácora (M-L)» en el apartado BIBLIOTECA.

http://bitacoramarxistaleninista.blogspot.com.es/...

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