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¿Acuerdo Obama-Putin para defenestrar a Al Asad?

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La irrupción mediática de Edward Snowden, ex-técnico de Booz Allen, sub-contrata de la CIA, confesando ser el autor material de las filtraciones a The New York Times y The Guardian sobre el programa PRISM (espionaje de las telecomunicaciones a cargo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), habría desatado todas las alarmas en la CIA ante el peligro evidente de destapar los secretos inconfesables de los sótanos secretos del establishment. Putin habría jugado con maestría sus bazas y tras conceder a Snowden el asilo temporal, apareció ante el Mundo como adalid de la defensa de los Derechos Humano, diluyendo de paso su imagen de represor en el conflicto checheno, aunque consciente de la nueva dinámica acción-reacción propia de escenarios de Guerra Fría en la que verán envueltas las relaciones ruso-estadounidenses a partir de este momento.

Al Asad y el avispero sirio

Tras el encuentro bilateral dentro del la Cumbre del G-8 que se desarrolló en Lough Erne (Irlanda del Norte), Putin y Obama escenificaron ante las cámaras la ceremonia del desencuentro debido al conflicto sirio, pues Putin bloqueó hasta el final de la Cumbre el acuerdo del G- 8 sobre una salida negociada al avispero sirio y anunció la continuación de la ayuda militar, logística y de asesoramiento al régimen de Bachir el Asad, “ el único representante legítimo de Siria”, según sus palabras. Por su parte, EUU estableció como condición que “ Asad no puede jugar ningún papel en el futuro de su país y tiene que abandonar la presidencia”, algo a lo que se opuso frontalmente Rusia, consciente de que jugaba con ventaja en este pulso diplomático con Obama ante la incapacidad de EE UU y sus aliados europeos de marcar la iniciativa en un nuevo conflicto en Oriente Próximo, por lo que aprovechó la gran oportunidad que se le presentaba.

Así, la jugada maestra de Putin convenciendo a Assad para que entregara todo su arsenal de armas químicas, el escaso apoyo internacional recibido por Obama para iniciar su operación militar contra Siria y el decidido apoyo militar ruso a all-Asad, forzará a las partes implicadas a una nueva Conferencia de Viena que levantará acta de la división “de facto” de Siria en dos partes ( rememorando la Guerra de Laos y los Acuerdos de Ginebra de 1.954 con Jruschov), con lo que la crisis siria se limitaría de momento a una puesta en escena en la que los actores participantes usarán el escenario sirio como banco de pruebas para un posterior conflicto a gran escala que englobará a Israel y Egipto y que podría reeditar la Guerra de los Seis Días en el horizonte del próximo quinquenio.

Así,según la agencia Itar Tass, Rusia reforzará su base naval en el puerto sirio de Tartus con el objetivo de resucitar la extinta Flota del Mediterráneo, (disuelta en 1992 tras la extinción de la URSS) y cuya columna vertebral estará formada por la Flota del Mar Negro , la del Norte y la del Báltico, estimando que estará operativa para el 2.015 y se verá complementada según el diario Al-Quds Al-Arabi con la futura base militar de Jableh en el noroeste de Siria, mucho más sofisticada que la anterior. Así, el Director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) de EEUU, Teniente General, Michael Flynn, en un informe al Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense y publicado por la agencia Bloomberg, avisaba de que “el arsenal sirio de misiles convencionales es móvil y puede alcanzar gran parte de Israel y grandes proporciones de Iraq, Jordania y Turquía desde lugares bien visibles dentro del país”, añadiendo que “Rusia ha vendido a Siria un misil de crucero supersónico llamado Yajont, un arma con un alcance de 300 km que supone una gran amenaza para los buques que se hallan en el este del Mediterráneo”, lo que hacía inviable una zona de exclusión marítima como Libia al tiempo que mantenía operativa la base aérea de Jemeim para asegurar una zona de exclusión aérea sobre Damasco.

Por su parte, según aurora-israel.co.il, el viceministro israelí de Exteriores Zeev Elkin, advirtió a Rusia de que los misiles antiaéreos rusos S-300 destinados a Siria amenazan la seguridad nacional del país, pues señaló que “los S-300 son un arma de alcance estratégico, apenas son relevantes para el conflicto interno sirio, pero son capaces de derribar objetivos en el espacio aéreo y marítimo israelí”, por lo que Netanyahu visitará a Putin en breve para explicarle que “Israel se reserva el derecho a la intervención armada en el escenario sirio si ve amenazado su espacio vital”. Además, según el diario Kommersant, Rusia habría empezado ya la entrega a Siria de los primeros cazas MiG-29M/M2, de un total de doce contratados en 2007, (suministro aplazado tras el inicio del conflicto en Siria), de lo que se deduce que la capacidad militar del Ejército oficial sirio dejaría pocos resquicios a las fuerzas opositoras al régimen de Al-Assad.

En la orilla turca, Erdogan se negó a participar en las sanciones occidentales contra Moscú y compró a China misiles de defensa antiaérea HQ-9 y manifestó su deseo de integrarse en la Nueva Ruta de la Seda permitiendo inversiones del Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) por lo que Erdogan sería un obstáculo para el diseño de la nueva doctrina de EEUU. En efecto, la nueva doctrina geopolítica de Erdogan pretende dejar de gravitar en la órbita occidental y convertirse en potencia regional, lo que implica que la lealtad a los intereses anglo-judíos en Oriente Próximo estaría en entredicho debido al previsible apoyo de Erdogan a la facción palestina Hamas y a los Hermanos musulmanes y al consiguiente enfrentamiento con Israel y Egipto así como la guerra sin cuartel declarada contra el PPK kurdo y su aliado sirio el PYD que chocaría con la nueva estrategia geopolítica de EEUU para la zona pues la obsesión de Erdogan sería impedir el surgimiento de una autonomía kurda en Siria que sirva de plataforma al PKK por lo que el Congreso turco habría aprobado una ley que permite al Ejército turco (TSK) entrar en Siria e Irak para combatir a “grupos terroristas”, eufemismo bajo el que se englobarían no tanto el ISIS como el PKK y el PYD kurdo-sirio, aliado y hermano del PKK.

La frontera turco-siria sería el paso natural de los grupos yihadistas para abastecerse de armamento y sufragar el mantenimiento de sus operaciones militares mediante la venta de petróleo a precios irrisorios, términos reconocidos por el general Wesley Clark quien según la televisión libanesa de Hezbolá (Almanar) reconoció que “Turquía apoya al autodenominado Estado Islámico (EI) aunque nunca lo reconocerá” pero los bombarderos rusos sobre los tanques petrolíferos del ISIS supondrían un misil en la línea de flotación de los pingües beneficios obtenidos por Turquía mediante la reventa del crudo exportado por los yihadistas por lo que la miopía política de Erdogan le habría llevado a planificar el derribo del caza ruso SU-24 en la creencia de que contaría con el respaldo inequívoco de la OTAN y de EEUU así como a chantajear a la UE con el tema de los refugiados, logrando con su suicidas maniobras convertirse en un paria internacional, un aliado inseguro para EEUU y la bestia negra para un Putin que esperará pacientemente el momento de tomarse su venganza. De todo lo anterior se deduce que Al Assad y Erdogan serían obstáculos insalvable para el diseño de la nueva cartografía del Oriente Próximo, por lo que Kerry y Lavrov habrían llegado a un acuerdo que implicará sacrificar a ambos peones en aras de lograr la pacificación de los avisperos sirios e iraquíes, (previo desalojo de las tropas del ISIS que extenderán sus tentáculos hacia Libia), por lo que tras la prevista formación de un Gobierno de Unidad consensuado entre el Parlamento de Trípoli (Bando del Oeste) y el de Tobrouk (Bando del Este), la tarea será completada con la intervención de fuerzas especiales de la OTAN en Libia para limpiar el territorio de los yihadistas del ISIS desplazados desde Siria e Irak y así conformar un anillo de seguridad que evite las oleadas de refugiados hacia Italia y la posibilidad de acciones terroristas del ISIS en suelo europeo.

Nos encontraríamos pues en un momento crucial para definir el futuro mediato de Oriente Próximo y Medio (Oriente PROME), pues si fracasa la vía diplomática de Obama en Oriente PROME, aumentaría la presión del lobby pro-israelí de EEUU ( AIPAC) para proceder a la desestabilización de Irán y Siria por métodos expeditivos, momento que será utilizado por EEUU, Gran Bretaña e Israel para proceder a rediseñar la cartografía del puzzle inconexo formado por dichos países y así lograr unas fronteras estratégicamente ventajosas para Israel, siguiendo el plan orquestado hace 60 años de forma conjunta por los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel y que contaría con el respaldo de los principales aliados occidentales. Dicha guerra será un nuevo episodio local que se enmarcaría en el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría EEUU-Rusia e involucrará a ambas superpotencias teniendo como colabores necesarios a las potencias regionales (Israel, Egipto, Arabia Saudí e Irán), abarcando el espacio geográfico que se extiende desde el arco mediterráneo (Libia , Siria y Líbano) hasta Yemen y Somalia y teniendo a Irak como epicentro ( rememorando la Guerra de Vietnam con Lindon B. Johnson (1963-1.969).Así, Siria, Líbano e Irak serían tan sólo el cebo para atraer tanto a Rusia como a China y tras desencadenar una concatenación de conflictos locales (Siria, Irak y Líbano), desembocar en un gran conflicto regional que marcará el devenir de la zona en los próximos años y cuyo desenlace podría tener como efectos colaterales el diseño de una nueva cartografía favorable a los intereses geopolíticos de EEUU, Gran Bretaña e Israel con la implementación del Gran Israel (“ Eretz Israel”).

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ- Analista

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