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Idealismo, materialismo dialéctico y libertad.

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“Convirtiendo el objeto de algo externo en algo interno, la inteligencia se asimila a sí misma. Estas dos cosas, la interiorización del objeto y el recuerdo del espíritu, son una misma cosa´´. Hegel.
“El hombre no es libre en la medida en que no piensa, pues entonces se está comportando en función de otro´´. Hegel.
“El hombre no es libre en la medida en que se comporta en función de otro, en función de lo externo, esto es, en la medida en que no regresa a sí mismo en lo otro´´. Byung-Chul Hang, sobre el poder.
La libertad de mano del idealismo, no es una verdadera libertad, sino una falsa libertad; lo único que se obtiene con la supuesta independencia del pensamiento es una apariencia de libertad.
El filósofo idealista cree que separa su pensamiento del mundo material, de lo empírico, algo que es imposible, pues sus propios pensamientos, derivan del mundo material, de lo empírico, sus pensamientos e ideas son sólo un reflejo de lo material en otra forma de materia, el cerebro, la razón sólo permite llegar a conclusiones alejadas de la realidad, de la verdad, pero no permite la separación total de si misma respecto a lo material, lo empírico, sino una separación parcial, combinando realidades concretas materiales en la imaginación para inventar en el cerebro nuevas realidades, por ejemplo, el grifo, la criatura mitad león mitad águila, esta criatura no existe más que en nuestro cerebro, por supuesto, es una criatura imaginaria, un pensamiento derivado de lo material, en un proceso en que la razón combina diversos aspectos de la realidad. Este pensamiento, los idealistas lo dan por cierto, por verídico, creen que no se puede imaginar algo que no existe, e ignoran el proceso de conocimiento y el papel de la razón en él. Sucede con Dios lo mismo que con el grifo.
Los materialistas, por el contrario, verifican el pensamiento en el mundo material y, esta es, por supuesto, la única manera de llegar a conocer la verdad, con la unión de la razón con lo empírico, pero, como la dialéctica enseña y los materialistas mecanicistas (positivistas…) ignoran, quedándose en la apariencia de los fenómenos, sin ver más allá de los efectos de los mismos, sin explicar sus causas (esto es, sin saber explicar el movimiento) y, por tanto, sin explicar la realidad; no se puede llegar a la verdad sin la dialéctica, aplicada al materialismo, esto es, el materialismo dialéctico.
Los filósofos idealistas, al creer separar sus pensamientos del mundo material, creen que liberan sus pensamientos (liberándose a sí mismos de las ataduras del mundo material), que dejan de estar determinados por el mundo material, esto es, como todo materialista sabe, imposible, sus pensamientos e ideas nunca van a dejar de depender de lo material, de estar determinados por lo material, pues éstos son tan sólo un reflejo de la realidad material en otra forma de materia, el cerebro, y la razón, no permite la separación total del pensamiento respecto a lo material por esto mismo, sino sólo una separación parcial, llegando a conclusiones falsas y, en la práctica, estando las acciones del filósofo idealista, más determinadas por lo material al no poder explicar los fenómenos y, por tanto, influir sobre éstos.
Los drogadictos o aquellos que consumen drogas, tienen algo en común con los filósofos idealistas, buscan una evasión que consiste en una apariencia de libertad más allá de la realidad material, a través del máximo alejamiento posible del pensamiento respecto a lo material, a lo empírico. Por supuesto, tanto unos como otros, sólo obtienen más dependencia respecto a lo material, más los drogadictos, en tanto que están adictos a un aspecto concreto de la realidad material, las drogas, dependen de ellas y determinan sus vidas en casi todos sus aspectos, esta es la libertad que consiguen buscándola en la evasión mediante narcóticos.
La razón se debe usar para hacer abstracción de lo concreto a lo general, y viceversa, partiendo de los elementos comunes de los fenómenos, buscando sus causas, y no para separar las conclusiones del pensamiento de la verdad absoluta del mundo material.
La verdadera libertad sólo puede ir de la mano del materialismo dialéctico, del marxismo, pues explica la realidad material y sus fenómenos permitiendo influir en éstos, cambiarlos, eliminarlos… y, por tanto, dejando de estar determinados totalmente por éstos y, a su vez, con la acción consciente (la práctica basada en la teoría) determinar los fenómenos. La libertad absoluta es imposible, pero, si el marxismo nos alumbra, la libertad relativa sí es posible.

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