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Los chorizos también lloran

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B. – Como los ricos de aquel culebrón de los años 80. Ver llorar a una “dama de hierro” (iron maiden) como Esperanza Aguirre por Ignacio González quien, a su vez, pusiera en su día a funcionar su aparato lacrimal cocodrilesco por Espe, es señal de que algo huele a podrido en el solar patrio. Si a esto le agregamos la citación a declarar de un paladín de la “democracia” como Francisco Franco Marhuenda ya, señores, podemos despedirnos de esta malhadada democracia que, mal que bien, funciona y se han dado a sí mismo los españolitos de a pie (me voy a dar una ducha de democracia y, de paso, me ponga cuarto y mitad de democracia, que un día es un día, aivalaostia, como dicen en Bilbao). Si un pilar del Estado de Derecho como Marhuenda cae, adiós democracia. La prueba de fuego de una democracia no es que no haya corrupción, sino que, habiéndola, se destape, como ocurre en España: la democracia sale reforzada. Es más: si no hubiera corrupción a manta, no habría democracia, que es lo que no hay, pues no sé, en Corea del Norte, por ejemplo. Por eso yo no quiero ser norcoreano (surcoreano -país podrido de corrupción, pero, ah, democrático, cuidadín- igual sí, oiga).

Como ven los miles y miles y cientos de miles de lectores de este insobornable blog que sólo se casa con la causa del proletariado, caso que exista, hay dudas, por lo visto, y la Revolución con mayúscula, y con la minúscula también, si verdaderamente lo es, también aquí sabemos hacer “populismo”, aunque del malo, lo admitimos. El bueno, el populismo sano y bienhechor, se lo dejamos a los chicos de “Podemos” tipo Espinar, o “Kichi”, a los que este tipo de corruptelas les vienen de perlas para asomar la alicaída cabeza con “tramabuses” y demás infantiladas que señalan, son los únicos, a los corruptos. Es otra forma de vivir (políticamente, vamos a decir piadosamente) de la corrupción, pero, ¿cómo decir?, al revés, vale decir, esto es, dame una corruptela que llevarme a la boca para enseñar media teta como la “Marianne” del cuadro de Delacroix en la revolución francesa de 1830. Es lo lúdico de la democracia, que haya casos de corrupción para monopolizar su denuncia. Su imperfección nos alienta y nos da vidilla.

La Espe llorando, joé, esto se pone interesante, divertido. Yo que Mariano (Rajoy), andaría con ojo pues esta no anda con ostias y no se cae con los palos del sombrajo, sino con todo el equipo.

Bah, ya será menos, Bianchi, me dicen por aquí.

Arrivederci Roma.

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