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Sudán del Sur o cómo disimular un genocidio

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Se calcula en más de tres millones y medios de desplazados, sólo en Uganda hay un millón trescientos mil refugiados, en Sudán el número ronda los 350 mil. Respectos a las bajas la cuenta es incierta, como resultado de la confusión y lo irregular de la guerra los organismo internacionales han dejado de contabilizar a los muertos en 2015.

Ya que los bandos en pugna atacan a la población civil saqueando, incendiando, pueblos enteros. Los cuerpos pueden ser incinerados, despedazados para regocijo de las fieras y alimañas, abandonados en parajes solitarios, o lanzados a los ríos. En esos asaltos, los hombres son torturados y castrados antes de asesinarlos, incluso existen denuncias de canibalismo. La tropa, ya que no reciben su paga, están autorizados a saquear y robar las pertenecías del enemigo, violar a todas las mujeres, incluso niñas o ancianas, y después hacer con ellas los que les plazca, desde venderlas a asesinarlas. Los niños en muchos casos son incorporados como combatientes.

En el área de Yei, convertida en uno de los epicentros de la guerra civil, con una población aproximada de 45 mil personas, donde se asienta la etnia Kakwa, ya condenada a desaparecer, las tropas del gobierno, han quemado casi 20 mil viviendas, según lo constata las imágenes satelitales. En muchas de esas viviendas había quedado sus habitantes, la cifra de muertos en esa acción nunca podrá conocerse.

Debido a los actos de barbarie cometidos por sus tropas, donde el alcohol y la droga corre deliberadamente, los generales del ejército del presidente Salva Kiir, Henry Oyay Nyago y Khalid Ono Loki han renunciado. Y responsabilizaron a Kirr de estar llevando a cabo una verdadera limpieza étnica, en lugares como Malakal y Bentiu, en el norte del país y Nimule y Yambio, en el sur, lo que sin duda ya tiene categoría de genocidio.

La guerra ha provocado, la destrucción de miles de sembradíos por lo que el país está “técnicamente” en Estado de Hambruna desde febrero último, aunque por cuestiones políticas no ha sido decretado oficialmente, ya que los fondos de Naciones Unidas, que tendrían que implementarse para contener la hambruna, fluyen hacia Irak y Siria.

502 Bad Gateway Demasiado parecido a Ruanda

Según los expertos, incluidos funcionarios de las Naciones Unidas, el cuadro es demasiado parecido a lo sucedido en Ruanda en 1994, donde en poco más de cien días la etnia Hutu, logró exterminar cerca de un millón de miembros de la etnia Tutsi, por lo que no se comprende la inoperancia de los organismos internacionales, para intervenir de lleno en el conflicto.

Los burócratas de la ONU, asumen ese anunciado genocidio sólo “podría” suceder, aunque en realidad ya está en pleno desarrollo, fuera de los Centros de Protección de Civiles, simples campos de concentración para desplazados, que en más de una oportunidad fueron reducidos a la nada, como el de Malakal que albergaba 52 mil refugiados, con las consecuentes matanzas sin que los Cascos Azules puedan hacer más que salvar sus propia vidas.

Excepto Juba la capital del país, el resto de las poblaciones ha cambiado de manos varias veces como es el caso de Leer la segunda ciudad del país que fue tomada y retomada ocho veces, para dejar siempre un mismo panorama: verdaderos campos de muerte, donde quedan multitudes de civiles ejecutados, hechos carroña por la rigurosidad del clima, para beneficio de los buitres.

En la ciudad de Leer, Amnistía Internacional, ha denunciado que miles de prisioneros fueron torturados y asesinados, mientras otros murieron asfixiados dentro de contenedores metálicos, hacinados en eso compartimientos de metal a temperaturas exteriores de más de 43 grados.

Ya nadie se encarga, de recoger los miles de cuerpos que se pudren en caminos, ríos y poblaciones, para evitar que contaminen y generen epidemias.

Naciones Unidas, descree que lo que sucede en Sudán del Sur sea un genocidio, ya que para ellos: “No es fácil montar un genocidio, porque requiere una organización para las matanzas que quizá el Gobierno de Sudán del Sur no tiene”.

El último tres de abril, la aldea de Pajok, fue atacada al amanecer por miembros de la tropa de elite conocida como Lion Brigade que responden al presidente Kiir. Según el relato de algunos sobrevivientes entraron al poblado disparado, entrando a las casas y asesinado a todo el que encontrasen. Cerca de un centenar de personas fueron asesinadas en pocos minutos y el pueblo fue absolutamente saqueado y destruido.

Human Rights Watch, ha constatado ejecuciones por aplastamiento bajo las cremalleras de un tanque, torturas, personas quemadas. El informe continúa explicando que existen brigadas del ejército cuya única labor es violar mujeres.

Uno de los responsables de estas masacres en el Jefe del ejército el general Paul Malong, un verdadero fanático dinka ha sido destituido por el presidente Salva Kiir, lo que podría acarrear un intento de golpe de estado ya que Malong, cuenta con tropa propia. Lo que podría obligar a Kiir a abandonar la capital del país Juba, y trasladarse a Lankien, en el corazón del territorio dinka.

Más allá de los minués políticos o militares, la hambruna está avanzado mucho más rápido de lo que especulaban los técnicos como está sucediendo en el Estado de Aweil, donde la población civil ya está comiendo, raíces y las hojas de los árboles. Son más de 5 millones de personas que ya se encuentran en riesgo de morir de hambre.

Quizás 5 millones de muertos pueda ser un buen número para que los organismos internacionales puedan atender la crisis, o puedan esperar un poco más total Sudán del Sur, está lejos y no se nota mucho.

Guadi Calvo
Escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central

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