MOSCÚ (Sputnik) — Siria en presencia de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) eliminó en junio el último hangar de las antiguas instalaciones para la fabricación de las armas químicas, declaró el representante permanente de Rusia ante el organismo, Alexandr Shulguín.

“Destacamos con satisfacción que en junio de este año en presencia de los expertos de la OPAQ fue destruido el último cobertizo para aviones de las instalaciones para la producción de las armas químicas”, dijo el diplomático al intervenir en la 85ª sesión del Consejo Ejecutivo de la OPAQ.

Shulguín criticó las acusaciones contra Rusia y Siria de que supuestamente tergiversan los datos del informe de la OPAQ sobre Jan Sheijun.

Se trata del informe que la Misión de Búsqueda de Hechos (FFM, por sus siglas en inglés) de la OPAQ publicó a finales de junio, en el que confirmó el uso de gas sarín en abril en un supuesto ataque contra Jan Sheijun, provincia siria de Idlib.

Tras publicarse el informe Washington acusó a Damasco de incumplir sus obligaciones sobre las armas químicas.

Según Shulguín, semejantes razonamientos en relación con Rusia y Siria “no toleran ninguna crítica”.

La oposición siria denunció el 4 de abril un supuesto ataque con armas químicas en la ciudad de Jan Sheijun, que se saldó con más de 80 muertos, según la Organización Mundial de la Salud.

Culpó a Damasco por la tragedia, pero las autoridades sirias refutaron la acusación alegando que todos sus arsenales químicos fueron retirados del país y eliminados en 2016 bajo la OPAQ.

El Gobierno sirio aseguró que nunca empleó sustancias tóxicas ni contra la población, ni contra la oposición, ni contra los terroristas.

El 7 de abril EEUU atacó con misiles de crucero la base aérea siria de Shairat, provincia de Homs, sin esperar la investigación ni presentar pruebas irrefutables.

En entrevista con Sputnik, el presidente sirio Bashar Asad negó que se hubiese producido un ataque químico y calificó el caso de provocación para justificar el bombardeo a la base aérea, crucial en la lucha contra el terrorismo.

Señaló que un vídeo de Jan Sheijun, filmado por los controvertidos Cascos Blancos, en el que se basan las acusaciones, muestra a los activistas sin máscaras ni otros equipos de protección, lo que contradice la tesis del empleo de gas sarín, una sustancia que causa convulsiones, parálisis y puede provocar la muerte por asfixia a las personas expuestas.

Asad indicó que si los Cascos Blancos hubieran operado en un lugar en el que realmente se usó sarín, no estarían vivos.

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