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Ledezma: España sigue siendo el refugio de los peores criminales venezolanos

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En 2015 Maduro denunció un plan para matarlo que involucraba, entre otras personalidades de la oposición, a Antonio Ledezma. Por ello, fue imputado por los delitos de conspiración y asociación para delinquir, y en ese mismo año se le impuso un arresto domiciliario por razones humanitarias.

El plan de magnicidio, llamado Operación Jericó, consistía en un bombardeo al Palacio de Miraflores y la sede de TeleSUR en Caracas, desde un avión Tucano. El dirigente de Alianza Bravo Pueblo estuvo implicado en el crimen, como confirmaron las pruebas presentadas ante los tribunales.

Desde entonces “El Vámpiro” Ledezma estuvo privado de libertad hasta que ayer escapó de su arresto domiciliario y cruzó la frontera hacia Colombia, desde donde se trasladó a España, donde vive su mujer, Mitzy Capriles.

De Pedro Carmona, pasando por Carlos Vecchio, Luisa Ortega Díaz y los “protegidos” de la CIA, el FBI y la DEA, a Antonio Ledezma, todos tienen el signo del golpe. Muchos de ellos se refugian en Colombia y otros en España.

La fuga de Antonio Ledezma se da en un contexto en el que la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) se encuentra dividida internamente, se anuncia el regreso de las mesas de diálogo entre el Gobierno nacional y la oposición y, además, el chavismo tensa el músculo electoral con la alta participación a las elecciones constituyentes y la victoria del 15 de octubre pasado, por los comicios regionales.

Ledezma forma parte de una parte de la reacción venezolana que no reconoce los procederes actuales de la MUD, puesto que se ubica del lado de las María Corina Machado y los Freddy Guevara de la oposición. El contraste entre los confrontacionistas (los Machado-Guevara) y los electoralistas (los Ramos Allup de la partida) es bastante pronunciado, y en ese juego político ya no cabe una figura como Ledezma, quien ni siquiera pudo terminar de ejercer el último cargo público por el que fue electo, debido a los mencionados planes de magnicidio contra el Presidente de la República y sus posteriores consecuencias.

En tiempos donde se impone la vía política para resolver los conflictos entre antagonistas en Venezuela, gracias a la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Ledezma sólo estorbaría por ser uno de los dirigentes de la oposición que ha favorecido los escenarios violentos, como fue su apoyo al plan “La Salida” de 2014 que dejó más de 40 muertos y miles de heridos.

De hecho, este año se fundó un nuevo movimiento opositor antagonista de la MUD, Soy Venezuela, financiado por el Departamento de Estado y del cual Ledezma, junto a la Machado, es una de sus caras más visibles.

En agosto de este año, Ledezma fue trasladado durante tres días a la cárcel militar de Ramo Verde por un plan de fuga que fue denunciado en su momento por el Gobierno Bolivariano.

Ledezma es la versión más acabada del político de la Cuarta República de fin de siglo. No es el más devaluado y repulsivo de la Quinta, un cargo que ocupa Ismael García. Pero “El Vámpiro” Ledezma es el prototipo de la Cuarta República por excelencia.

Es uno de los políticos venezolanos que más cargos públicos ha ocupado en Caracas. Su perfil dan las claves en torno a una figura que encarna una de las personalidades más detestadas por las clases populares caraqueñas.

Entre 1992 y 1993 fue gobernador de Caracas por mandato presidencial, antes de que se implementaran las elecciones regionales y municipales. El periodo 1996-2000 fue alcalde electo por voto popular de la capital. Durante esa etapa aparecieron grupos de exterminio a lo interno de la Policía Metropolitana de Caracas, llamados “Los Pantaneros” y otro de nombre “Grupo Fénix”. Se hicieron famosos en los noventa por haber protagonizado escándalos de matanzas en barrios de la capital, en el marco de una política represora de corte clasista, es decir, contra estudiantes, desempleados, buhoneros, ancianas y ancianos, niños de la calle, homosexuales, incluso colombianos, todos pobres.

Sus conexiones lucrativas con la Cámara Inmobiliaria dieron pie, precisamente, a la especulación inmobiliaria y parcelaria de Caracas, cuyas consecuencias aún se perciben y reproducen en ese viacrucis en torno a la vivienda en la capital.

Sus inicios políticos con Acción Democrática lo ligan más a la línea de Carlos Andrés Pérez, que se funde con los altos ejecutivos de Nueva York.

Por los cargos con que fue detenido, más su participación activa durante el plan fallido “La Salida” en 2014, es notorio que una fuga, para Ledezma, representa otro fracaso político, así como de la vía violenta al golpe contra el chavismo.

Ledezma se suma a la lista de dirigentes opositores que se rasgaron las vestiduras en el pasado para decir públicamente que lucharían hasta el final contra “el régimen” y terminaron por vivir cómodamente en el exterior (Colombia, Estados Unidos, España).

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