Inicio Artículos Akelarre de parásitos en Bucarest: las casas reales de Europa en los...

Akelarre de parásitos en Bucarest: las casas reales de Europa en los funerales del rey de Rumania

154
0
Compartir

Mañana en Bucarest se citará ese grupo de parásitos que, como característica principal, tienen que no han trabajado ni un día de su vida y cuyos miembros obstentan, legalmente o no, el título de reyes. Entre ellos, aparte de las familias reales de Suecia, Gran Bretaña, Bélgica o Noruega, o de las derrocadas de Grecia y de la propia Rumania, también participarán en el akelarre de vagos redomados y chupasangres los ex-reyes de España, dos de los cuatro caraduras que comparten el título de reyes en la España democrática de hoy (los reyes de fapto y los honoríficos).

Muere Mihai I, el último superviviente de los jefes de estado del eje fascista de la Segunda Guerra Mundial

Juan Carlos de Borbón y su mujer Sofía han presentados sus respetos a su camarada de clase parasitaria, Mihai de Hohenzoller, hoy viernes, en el Palacio Real de Rumania, dejando de lado el hecho conocido de que no se soportan el uno al otro y que el viejo rey de España ha engañado a la interesadamente paciente reina con incontables mujeres, litros de alcohol y otros medidas variadas de difernentes vicios (es decir, se ha pasado por el forro a su mujer igual que hacía con su pueblo).

Mañana participarán ambos, junto a otros gorrones de su especie (todos familia, por la tradicional endogamia que ha provocado tantos problemas físicos y mentales entre sus miembros), en el entierro que se celebrará en Curtea de Arges, en el monasterio donde están enterrados todos los reyes de Rumania (Mihai será el cuarto de ellos y, como sus antepasados, salvo quizás su padre Carol II, tampoco habla fluidamente la lengua del pueblo sobre el que reinó).

Será todo un akelarre de vividores improductivos, en la que la suma de jornadas de trabaja de todos ellos se cuentan con los dedos de una mano, como mucho de dos.

Mihai I era primo de Sofía de Grecia y, como su marido, Juan Carlos, es conocido por su atracción por el fascismo: el primero, fue jefe de estado de Rumania durante la Segunda Guerra Mundial, cuando su gobierno, dirigido por el genocida Mariscal Antonescu, estaba a órdenes de Hitler, hasta que los comunistas rumanos le obligaron a romper su alianza con el nacionalsocialismo alemán y el local para ordenar al ejército volver las armas contra su alíada Alemania (también contó, es cierto, que el Ejército Rojo estaba ya a las puertas de Rumania en su camino imparable hacia Berlín).

Juan Carlos I, su primo político, fue formado y criado por otro genocida sanguinario, el General Franco, que le educó en los principios del Movimiento Nacional Fascista que gobernara España durante 40 años, sembrándola de fosas comunes donde yace todavía olvidados miles de luchadores por la libertad, plasmándose lo anterior sin solución de continuidad, salvo el ineficaz maquillaje, en la supuesta democracia que se impuso tras la muerte de Franco, que elegiría como sucesor en la jefatura del estado a su delfín Borbón.

En todo caso, a todos ellos, las familias reales y sus reyes, les une el mínimo común múltiplo de ser chupones, de importarles poco cuál sea el régimen político o económico mientras ellos puedan vivir tocándose las narices, sin dar palo al agua, y a costa del presupuesto público y los impuestos de su “amado” pueblo. Así que, en malabarísticos cambios de chaqueta, se han caracterizado todos por apoyar a un bando o a otro alternativamente siempre con el objetivo único de seguir chupando del bote.

Uno de los ejemplos más obvios de este oportunismo político es el propio Mihai I, del que se celebran hoy (a costa, por supuesto, del presupuesto del estado rumano, es decir, de los impuestos de sus trabajadores) sus exequias.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here