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Mientras que el Pentágono asegura que sus F-22 interceptaron dos Su-25 rusos cuando estos presuntamente cruzaron la línea para evitar conflictos en Siria, el Ministerio de Defensa ruso declara que sus dos aviones acompañaban a un convoy humanitario. El diario Svobodnaya Pressa trató de averiguar quién interceptó a quién en el cielo sirio.

El 14 de diciembre medios de comunicación informaron que dos F-22 estadounidenses interceptaron dos Su-25 rusos. Los cazas F-22 tuvieron que pilotar de manera agresiva e incluso utilizar bengalas térmicas y reflectores antirradar, se añadió.

Más tarde, el Ministerio de Defensa ruso desmintió esta información y afirmó que el 13 de diciembre dos aviones de ataque rusos Su-25 acompañaban a un convoy humanitario cerca de la ciudad de Al Mayadín en la orilla occidental del río Éufrates. Desde la orilla oriental se les acercó un caza estadounidense F-22 y al lanzar bengalas térmicas obstaculizó la misión de dos Su-25 rusos. Un Su-35S que escoltaba a los cazas rusos a 10.000 metros de altitud se acercó al F-22 tras lo cual el avión estadounidense abandonó la zona.

El experto militar ruso Alexéi Leonkov, entrevistado por el diario ruso, cree que se trata de una provocación por parte del Ejército estadounidense en el cielo sirio.

“El avión estadounidense intentó interferir en el trabajo de nuestro Su-25. La aparición del Su-35 lo obligó rápidamente a retirarse al territorio controlado por sus aliados estadounidenses”, observó.

Según el analista, la maniobra del piloto estadounidense “puede llamarse vandalismo, pero de hecho, es una flagrante provocación”.

Leonkov añadió que es poco probable que los estadounidenses hubieran logrado interceptar el avión ruso.

“Después del incidente de 2015, cuando fue derribado nuestro Su-24, todos los vuelos de los aviones rusos, tanto bombarderos como los de asalto, están necesariamente acompañados de aviones Su-35 y Su-30. Por lo tanto, tan pronto como aparece una amenaza, siempre llega la ayuda. El piloto estadounidense tuvo suerte de que sus acciones no provocaran una seria respuesta”.

El experto opinó que EEUU quiere utilizar este incidente para rehabilitar los fracasos de la aviación estadounidense en el cielo sirio. Sin embargo, de acuerdo con el memorando firmado hace tiempo por ambas partes, Rusia informa a EEUU de sus vuelos en Siria. Por lo tanto, era imposible que los estadounidenses no supieran dónde actuarían los Su-25.

Es decir, las acciones de los estadounidenses representan una grave violación del acuerdo, subrayó.

Leonkov añadió que EEUU podría también perseguir otro objetivo: la venta de armamento.

“Estados Unidos está haciendo todo lo posible para aumentar la venta de armas. Pero tiene problemas”, explicó.

De acuerdo con el experto, los medios estadounidenses informaron que el F-35 llevó a cabo varias operaciones de combate de manera secreta sin que el S-400 ruso lo notara. “Pero, en realidad, no fue así y los potenciales compradores de esta aeronave se enteraron de esto”, agregó.

Por lo tanto, EEUU trató de realizar alguna operación y eligieron dos aviones incomparables: el F-22 y el Su-25 ruso.

“El Su-25 es un avión de ataque terrestre, y puede luchar contra un F-22 solo de manera limitada, siempre que disponga de armas apropiadas. Aquel avión no llevaba este tipo de armas. Es bastante obvio que no podía oponerse al F-22. Por lo tanto, estaba acompañado de un Su-35, que rápidamente hizo frente al problema”.

De hecho, fue el Su-35 ruso el que interceptó al F-22 de EEUU, aseguró el analista.

“EEUU esperaba que este incidente permaneciera sin respuesta y posteriormente sirviera como una buena publicidad para su avión. Pero terminó en fracaso”, concluyó Leonkov.

 

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