La Comisión Pontificia contra la pedofilia sacerdotal, creada en 2013, ha quedado como cabía esperar: en agua de borrajas. Tras un año cargado de obstáculos, el mandato de sus miembros expiró el domingo sin que el Vaticano los haya reemplazado por otros.

Bergolio creó la Comisión a bombo y platillo para lavar la cara a los curas católicos. Como suele ocurrir, la iniciativa generó ilusiones entre los creyentes pero, cuatro años después, todo se ha esfumado en el aire.

En marzo, una de sus miembros, la irlandesa Marie Collins, víctima de violaciones sacerdotales, dimitió por la resistencia de la burocracia romana a cualquier iniciativa. “Hay hombres en el Vaticano que aún no ven la protección de los niños como una prioridad”, dijo tras dar el portazo.

Diez días atrás, Peter Saunders, otra víctima de violaciones que formaba parte de la Comisión, también renunció decepcionado, según sus propias palabras.

“El hecho de que la Comisión haya caducado dice mucho sobre cuán importante es la protección de los niños para los funcionarios de la Iglesia”, dijo Barbara Dorris, directora de comunicación de la Red de Sobrevivientes de los Abusados por Sacerdotes (SNAP), la mayor organización internacional de víctimas de violaciones por parte de miembros del clero católico.

Miles y miles de niños sufrieron agresiones sexuales de sacerdotes en todo el mundo. Las comisiones gubernamentales demuestran que es un problema generalizado y actual.

Los portavoces vaticanos aseguran que solo es una cuestión burocrática y que el problema se resolverá en abril, promete el periódico católico estadounidense National Catholic Reporter. Pero es mentira. Una vez pasada la avalancha inicial y la campaña de imagen de Bergoglio, no tiene sentido investigar nada, no vaya a ser que se abra la caja de Pandora.

El jueves de la semana pasada, en la Basílica de San Pedro, Bergoglio bendijo al cardenal estadounidense Bernard Law, antiguo arzobispo de Boston y uno de los encubridores de curas pedófilos más famosos del mundo. Durante más de dos décadas, Law ocultó decenas de casos de violaciones en su diócesis, que fueron revelados por una investigación periodística del diario The Boston Globe, retratada luego en la película Spotlight.

Aunque la bendición papal es costumbre en los funerales cardenalicios, la imagen de Francisco junto al ataúd de Law no cayó bien a las víctimas de los crímenes sacerdotales. “Law no merecía un entierro en la Basílica de San Pedro con presencia del Papa –lamentó Dorris–. Ese hombre se ocupó de trasladar a abusadores sexuales a comunidades desprevenidas. Puso a niños en riesgo”.

http://www.perfil.com/internacional/preocupa-el-futuro-de-la-comision-que-creo-el-papa-contra-la-pedofilia-clerical.phtml

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.