Turquía, Rusia e Irán han expresado su rechazo a la decisión de Estados Unidos de reclutar a 30.000 kurdoárabes para combatir en Siria.

El Gobierno de Irán denunció este martes la “injerencia abierta” de Estados Unidos (EE.UU.) en Siria, donde planean formar una Fuerza de Seguridad Fronteriza para supuestamente proteger las fronteras de la República Árabe.

“El anuncio sobre la creación de una nueva fuerza fronteriza por parte de Estados Unidos en Siria es una abierta injerencia en los asuntos internos del país”, dijo el portavoz de la Cancillería iraní, Bahram Qasemi.

La llamada Fuerza de Seguridad Fronteriza es una iniciativa de Washington, al igual que de la coalición que lidera, para emplear un contingente de 30.000 milicianos kurdoárabes.

Uno de los objetivos del ejército es “evitar el resurgimiento de los terroristas” del grupo autodenominado Estado Islámico (Daesh en árabe), aseguró la coalición en comunicación con el canal ruso RT.

En cambio, Qasemi considera que la estrategia de EE.UU. llevará al deterioro de la situación en Siria, donde el Ejército ha logrado recuperar la mayoría del territorio tras la lucha contra Daesh, en conjunto con las Fuerzas Armadas de Rusia.

Uno de los primeros en pronunciarse en contra de la Fuerza de Seguridad Fronteriza fue el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quien criticó la decisión de EE.UU., “al que llamamos aliado”. “Nuestra misión es estrangularlo antes de que nazca”, aseguró.

Rusia, Turquía e Irán desarrollan una intensa actividad política y diplomática para lograr la solución del conflicto sirio por vías ajenas al belicismo.

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