Washington duplicó en 2017 sus ataques aéreos en Afganistán, en consonancia con la nueva estrategia del presidente estadounidense, Donald Trump, y lanzó aproximadamente 4300 bombas en el territorio afgano so pretexto de atacar los grupos terroristas.

Según informó el viernes la cadena afgana Tolo News, basándose en estadísticas de la Fuerza Aérea de EE.UU., el número de bombardeos estadounidenses en Afganistán alcanzó el año pasado un nuevo récord 4300; una cifra que duplicó a las de 2016 y 2015.

De acuerdo con este informe, la Fuerza Aérea de EE.UU. llevó a cabo un promedio de 15 ataques aéreos diarios solo en el sur del país, una de las zonas más conflictivas con Talibán, así como el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe).

Por su parte, el portavoz de la misión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para Afganistán, Thomas Gresback, ha resaltado que este aumento de bombardeos coincide con la nueva estrategia anunciada el pasado agosto por Trump que pide aumentar las tropas y el ritmo de los ataques aéreos en Afganistán.

“Los ataques aéreos han aumentado significativamente en 2017, principalmente debido a la política de Asia del Sur y Afganistán que el presidente Trump había firmado”, explicó Gresback.

En 2001, Washington y sus aliados invadieron Afganistán en el marco de la llamada “guerra contra el terrorismo”. La ofensiva apartó del poder al grupo armado Talibán, pero la inseguridad, pese a la presencia de miles de soldados extranjeros —8400 de ellos estadounidenses—, sigue dominando gran parte del territorio afgano.

Además, la recién aparición del grupo terrorista EIIL en Afganistán ha dificultado aún más la situación y ha intensificado los enfrentamientos en este país asiático.

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