Ni siquiera los empleados públicos que atienden a los niños inmigrantes sin documentación están de acuerdo con la política de separación de familias aplicada por la Administración Trump.

Según la revista Vice, un alto funcionario del campamento de Tornillo, en Texas, aseguró que los técnicos que atienden a los niños indocumentados “odian esta misión” porque consideran que los menores de edad no deberían estar separados de sus padres.

En Tornillo, campamento abierto hace dos semanas, se encuentran 326 niños, niñas y adolescentes, que son atendidos por un personal contratado por una empresa privada para operar las instalaciones. Este lunes se permitió el acceso a la prensa.

La mayoría de los jóvenes tiene edades entre 13 y 17 años, y llegaron a EE.UU. procedentes de Nicaragua, Guatemala, Honduras y El Salvador. La estancia diaria de cada uno de ellos cuesta unos 700 dólares, según Mark Weber, vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos, mientras que el costo en los refugios estatales es de unos 250 dólares.

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