Leonardo Gabriel Ogaz Arce

El triunfo de la huelga de ferrocarriles (del 18 de octubre al 26 de octubre) alentó una protesta masiva que se transformó en una huelga general en la ciudad de Guayaquil.

Este acontecimiento en que una huelga general de trabajadores termina siendo aplastada por una masacre, es necesario entenderlo como un episodio de la confrontación entre clases antagónicas, en donde queda de manifiesto que el papel esencial del Estado y su ejército es la defensa de los intereses de la clase empresarial.

Desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX se fue formando en Guayaquil una clase trabajadora en la manera y la forma en que se ha formado la  clase trabajadora en los países dependientes y semicoloniales desde las pequeñas industrias, talleres, artesanías, astilleros, comercios y servicios, estos trabajadores se fueron organizando y adquiriendo un nivel de organización y conciencia de clase elemental y defensivo al comienzo y relativamente avanzado y clasista después. Los sectores más avanzados de ese proletariado hicieron suya una ideología política, el anarquismo, que en mayor o menor medida orientó los procesos de lucha y organización obrera.

La primera guerra mundial y las plagas en las plantaciones de cacao agudizaron una crisis estructural en la formación social ecuatoriana que tenía un muy bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, esos dos hechos afectaron la producción de cacao principal producto de exportación del Ecuador a la época, mermando a grado extremo las condiciones de la vida popular. Las clases dominantes además hicieron recaer el costo mayor de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y capas pobres de la ciudad de Guayaquil. Las formas opresivas y explotadoras de las clases dominantes se enfrentaron a la organización y conciencia clasista de los trabajadores que los llevaron a organizar huelgas en defensa de sus más elementales derechos. “Había hambre, había deseo de más consideración y se querían ver respetadas las leyes del país”, dice Carlos Puig Vilazar (1).

El triunfo de la huelga de ferrocarriles (del 18 de octubre al 26 de octubre) alentó una protesta masiva que se transformó en una huelga general en la ciudad de Guayaquil. Las reivindicaciones más importantes eran la jornada laboral de 8 horas y el aumento de salarios. Es decir se trataba de terminar con la sobreexplotación de la plusvalía absoluta para pasar a un régimen de explotación con plusvalía relativa. Lo más importante de los sucesos está dado por el proceso de organización y lucha que dieron como fruto la constitución de una central clasista independiente la FTRE (Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana) y como corolario de este hecho un organismo de poder popular que dirigió la huelga que fue el GAT, la Gran Asamblea de Trabajadores. Esto es lo que hace que el 15 de noviembre sea un hecho del pasado cargado de futuro, puesto que las formas de democracia obrera al interior de la gran asamblea, más las formas de ejercer el poder en una ciudad que quedó de hecho bajo su control son los embriones de un proyecto de Democracia Socialista como posible horizonte de futuro.

En su libro Patricio Martinez J. nos relata un episodio que es revelador del grado de movilización, conciencia de clase y poder popular de los trabajadores y que reproduzco aquí:

“Al siguiente día, 9 de noviembre, a primeras horas de la mañana, la Policía y el Ejército ocuparon la planta eléctrica de la ciudad… obligando a la continuación del trabajo. De inmediato se presentaron los dirigentes de la FTRE y de la Asociación Gremial del Astillero… y encabezaron una protesta en medio de la calle, iniciándose un tenso diálogo a gritos con los oficiales de Zapadores N·2 Montúfar, durante el cual los obreros portaron y agitaron como símbolo movilizador banderas nacionales en las que habían reemplazado los gallardetes por grandes panes incrustados en las puntas de las astas. Al poco rato concurrió el Intendente de Policía, quien dirigió un mensaje conciliador y pidió y obtuvo de los huelguistas la promesa de suministrar energía eléctrica a la ciudad exclusivamente para el alumbrado público de la siguiente noche, quedando aceptado tácitamente el corte de fluido eléctrico hacia los tranvías y hacia las casas y fábricas, tanto diurno como nocturno”(2).

Las principales influencias externas que influyeron en este hecho histórico son el anarquismo que como corriente obrera mundial llega a Guayaquil, la Primera guerra mundial (1914-1918) que afecta seriamente la economía del Ecuador, la Revolución de Octubre (1917) cuyos ecos resonaron en la huelga general del 15 de noviembre y curiosamente un poco menos la Revolución Mexicana (1910-1917) quizás por el hecho de ser una revolución campesina y por el tradicional cerco que el poder mundial tiende sobre los países hermanos de América Latina y que hasta el día de hoy nos tiene aislados y separados.

Las repercusiones de esa gran huelga de trabajadores de Guayaquil son extraordinarias, ni más ni menos que se constituye en un antecedente del fin de la dominación plutocrática a través de la Revolución Juliana (julio de 1925) que fue un movimiento cívico militar que estalló 3 años después de la huelga general de Guayaquil y que tuvo un contenido progresista modernizador que contó con el respaldo de capas medias y sectores populares. Más tarde nace el Partido Socialista 1926 como expresión política de los trabajadores y parte de los sectores medios, posteriormente nace la seguridad social en 1928, de una escisión del Partido Socialista, se oficializa el Partido Comunista en 1933, además se aprueba el primer código del trabajo en 1938. Además toda la organización sindical posterior al 15 de noviembre de 1922 tiene como pilar y referencia base la gran huelga de Guayaquil.

(1) Puig Vilazar, Carlos, Sacrificio de un pueblo 15 de Noviembre de 1922, pág. 17, colección Movimiento obrero ecuatoriano núm.2, 1983. Litografía e imprenta de la Universidad de Guayaquil. Carlos Puig fue un abogado que representó a los trabajadores en la huelga ferroviaria y en la huelga general.

(2) Patricio Martínez J., Guayaquil Noviembre de 1922. Política Oligárquica el Insurrección Popular, CEDIS. Quito-Ecuador, 1988, pág. 66.

https://kaosenlared.net/ecuador-la-huelga-general-del-15-de-noviembre-de-1922/

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