Tras analizar el manifiesto, firmado por más de 300 organizaciones, mediante el cual se convoca el día 27 de septiembre la “huelga mundial por el clima” en España, el Buró Político del PCTE declara lo siguiente:

  • Compartimos la preocupación por el insostenible deterioro medioambiental que sufre nuestro planeta a todos los niveles, incluyendo el cambio climático de origen antrópico, y expresamos nuestro firme compromiso con la lucha por la preservación del planeta y los ecosistemas y para que las futuras generaciones puedan tener una vida digna en un entorno sostenible.
  • Esta preocupación nos ha llevado a iniciar un análisis de la situación ambiental actual, con especial incidencia en la cuestión climática, para situar de forma objetiva y científica cuáles son las causas, los procesos y las dinámicas ambientales y, especialmente, los métodos más correctos para abordar la lucha para conseguir los objetivos mencionados anteriormente.
  • El PCTE, que es conocedor de las tradiciones y formas de lucha de la clase obrera y los sectores populares – de quienes son los sectores más castigados por los problemas ambientales en España – considera que denominar “huelga” a las movilizaciones ahora convocadas es una maniobra dirigida a desnaturalizar el sentido y la finalidad de una de las herramientas más valiosas que posee la clase obrera para conquistar sus objetivos económicos inmediatos y mejorar sus condiciones laborales y de vida.
  • Existe una feroz campaña política y mediática para promover lo que se ha denominado “capitalismo verde”, que consiste en tratar de confundir y engañar a la mayoría obrera y popular sobre quiénes son responsables y quiénes víctimas de los problemas ambientales. Grandes grupos de presión empresariales, mediáticos, o instituciones de la Unión Europea pretenden culpabilizar a las familias trabajadoras sus hábitos mientras dejan intactos los intereses de ciertos sectores del capital monopolista. Ese “capitalismo verde”, en puertas de una nueva crisis económica, es la base perfecta -lo está siendo ya- para legitimar el mayor empobrecimiento y empeoramiento de las condiciones de vida de las familias trabajadoras en lo tocante a alimentación, transporte, ocio, vivienda o calefacción.
  • El manifiesto y la convocatoria del 27-S forman parte de esa campaña de promoción del “capitalismo verde” que, a pesar de una cierta retórica anti-establishment, pretende apuntalar el modelo socioeconómico – el capitalismo – que está destruyendo el planeta; posiciones que dentro del manifiesto se evidencian, entre otros, en los siguientes planteamientos:
    1. La reticencia a definir qué modelo de producción es el causante de los problemas ambientales que estamos viviendo, desligando así el problema de su causa y dejando la puerta abierta a una reforma “verde” del capitalismo como posible solución al problema climático, hecho que implícitamente se demuestra en todo el texto.
    2. La consideración del modelo de producción y del modelo de consumo como causas al mismo nivel del cambio climático, negando de facto la relación causa-efecto entre ambos – esto es, el modelo de consumo como consecuencia de la necesidad del capitalismo de sacar a la venta su incesante producción de bienes y servicios –. Ésta es la base que hace que los ataques cada vez más agresivos de algunos sectores del movimiento ecologista se dirijan, en vez de a los procesos de producción, a los hábitos de consumo de la población, sobre todo a los sectores más empobrecidos, y del creciente número de soluciones individuales – por tanto ineficaces – planteadas frente a un problema colectivo – social – de primer orden.
  • La exigencia de reducir las emisiones de CO2 sin exigir al mismo tiempo todas las medidas necesarias para aumentar el denominado “secuestro de carbono”. Haciendo una analogía económica, equivaldría a reducir gastos sin aumentar ingresos, lo cual supone cambiar las cosas “a medias” y por extensión generar una mayor pobreza entre la mayoría obrera y popular, dado que este argumento se utiliza con una preocupante frecuencia para defender planes de desindustrialización que en España ya han condenado a comarcas enteras a la ruina más absoluta y a la despoblación.
  1. Una concepción del Estado por encima de la lucha de clases, manifestada de forma recurrente a lo largo del texto y que lleva a plantear como un objetivo factible, por ejemplo, “la reorganización del sistema de producción”. Aquí nos remitimos a las palabras de Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista, cuando señalan que “El Gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”. Difícilmente pueden los administradores cuestionar o reorganizar el sistema de producción de sus amos o favorecer la “democratización de los sistemas energéticos, alimentarios, de transporte, etc.” controlados por sus amos. No se puede pedir a un Estado capitalista que ataque el capitalismo, su propia razón de ser.
  • Consideramos que el desarrollo sostenible, el cual es un objetivo prioritario para la supervivencia no sólo del planeta sino del propio ser humano, sólo puede ser alcanzado a través de la propiedad social de los medios de producción concentrados, la planificación económica y la ordenación de los recursos y el territorio, cuestiones que son completamente antagónicas a un capitalismo que cada vez necesita más recursos y más baratos para no ahogarse en la miseria que produce. Naturalmente, y al igual que en otros ámbitos de lucha, se pueden arrancar ciertas mejoras -temporales – en el seno del capitalismo, pero éstas sólo pueden resistir tanto como el capital no necesite prescindir de ellas. La lucha por preservar el planeta no puede desligarse, en tanto que deriva de ella, de la contradicción capital-trabajo, y por tanto sólo puede tener éxito real dentro de la lucha por el derrocamiento del capitalismo y la construcción de una sociedad nueva y justa, sin las ataduras del modelo de producción actual: el socialismo-comunismo.

Todo lo mencionado anteriormente nos obliga a adoptar una posición activa en defensa de nuestro medio ambiente, que es por definición contraria a una convocatoria de “huelga” promovida por sectores capitalistas a los que actualmente les beneficia una fachada verde para sacar ventaja frente a otros competidores capitalistas. El PCTE no participará ni apoyará de forma alguna la denominada “huelga mundial por el clima” convocada para el 27 de septiembre, y seguirá en su proceso de análisis de la situación ambiental actual en España para construir, también desde el punto de vista ambiental científico, un país para la clase obrera.

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