La OTAN “destruyó Libia por la codicia del Occidente, que quería seguir explotando las riquezas de África, según un portavoz del fallecido Gadafi.

Musa Ebrahim reveló que la intervención militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Libia, liderada por EE.UU., que, de hecho, posibilitó el derrocamiento de Muamar Gadafi en 2011, tenía como objetivo impedir que el mandatario libio pusiera fin a “la explotación extranjera” del continente africano.

Contrario a lo que se alega, la Alianza Atlántica no buscaba, en realidad, detener los supuestos crímenes del Gobierno de Gadafi, que aparecían en informes “completamente falsos” o “extremadamente exagerados” como se probó después, dice Ebrahim en una entrevista publicada el domingo a la cadena rusa RT.

Gadafi pretendía romper el control que el Occidente ejercía sobre África y para ello iba a aplicar una serie de iniciativas que “perjudicaban los objetivos del Occidente” en el continente, explicó el que fuera portavoz del mandatario libio.

Ebrahim precisó que, entre los planes de Gadafi que nunca llegaron a materializarse, figuraban la creación de nuevo sistema monetario basado en el patrón del oro, un Banco Central africano y una fuerza militar panafricana.

“Miren la Libia actual. Matanzas, guerra civil, guerras tribales, asesinatos, terrorismo, robo de las riquezas nacionales. ¿A qué les recuerda todo eso? a Irak, Siria, Afganistán, Yemen, es la misma historia repetida”, argumenta.

De hecho, en la era del colonialismo y poscolonialismo, se ha utilizado mucho la  “táctica” consistente en dividir y debilitar a la nación elegida, en provocar una crisis en la misma y mantenerla viva, lamentó.

¿Cómo empezó el conflicto en Libia?

Las superpotencias han intentado controlar a países de África y del Oriente Medio debido a su riqueza y a su ubicación geoestratégica. La caída de Gadafi se entiende desde estas premisas.

En Libia, con el derrocamiento de Gadafi en octubre de 2011 por la intervención militar de la OTAN, surgieron dos facciones principales: una, liderada por el general Jalifa Belqasim Haftar, con sede en la ciudad de Tobruk (este), y la otra, el llamado Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN), apoyado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con sede en Trípoli (norte).

Además del caos político, la intervención militar del bloque occidental provocó la entrada en el país de varios grupos terroristas como el EIIL (Daesh, en árabe).

El periódico árabe Rai Al-Youm reveló en enero de 2018 un acuerdo secreto alcanzado por EE.UU. y varios países árabes para trasladar a miles de simpatizantes de Daesh, de Al-Qaeda y de otras células extremistas de Irak, Siria y El Líbano a Libia.

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