miércoles, agosto 5, 2020
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El occidente y sus mentiras sobre la Segunda Guerra Mundial

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Darío Herchhoren.— Hace pocos días se celebró el 75 aniversario de la derrota del nazifascismo en la guerra mundial de 1939/45.

El nazifascismo no es otra cosa que la exacerbación del capitalismo en su forma más brutal y criminal. Significa que el estado burgués se quita la máscara, y aparece su cara más horrible y siniestra.

En 1941, dos millones de soldados invadieron la URSS, penetrando profundamente en su territorio, donde cometieron crímenes de lesa humandad que luego fueron juzgados en el tribunal de Nuremberg. La URSS se defendió como pudo, y 27 millones de soviéticos dejaron su vida como consecuencia de ese ataque.

Los paises occidentales (EEUU, Gran Bretaña y Francia), al principio miraron para otro lado, y ayudaron con cuentagotas a la URSS, que pedía insistentemente la apertura de un segundo frente que aliviara la agresión a su territorio; pero ello se retardaba con la intención clara de producir un desangramiento de la URSS y por ende del socialismo. Era un secreto a voces que el primer ministro inglés Winston Churchill simpatizaba con el duce Mussolini, y mantenía con él una muy abundante correspondencia. Igual ocurría con personajes de los EEUU como Henry Ford que no dejaban de proclamar su admiración por Hitler; sobre todo porque había metido en cintura a la clase obrera alemana que soportó unas jornadas de trabajo interminables, bajos salarios, una vida miserable. Las huelgas estaban prohibidas en Alemania, y miles de trabajadores fueron muertos, ejecutados por el aparato represivo del nazismo bajo la dirección de la Gestapo y las SS, un ejército personal de Hitler, bajo la dirección de un personaje tan criminal como Heinrich Himler.

Pero últimamente se ha producido todo un movimiento político e histórico contra la actuación de la URSS en la guerra, pretendiendo otorgar el triunfo sobre el nazismo a los EEUU, y en ese intento se han mezclado los gobiernos occidentales, cierta prensa amarillista y algunos «tertulianos».

Es como querer tapar el sol con la mano. Es imposible negar la verdad histórica. En la invasión de la URSS se pretendió adjudicar la victoria sobre el nazismo al barro, a la nieve y al frío; pero el argumento es tan torpe que se desmonta con una sola pregunta: ¿Ese barro, esa nieve y ese frío, lo sufrían también los soviéticos o no?

En esa invasión los nazis utilizaron lo mejor de su arsenal con sus carros de combate, sus baterías de artillería, su fusilería. El mejor militar especialista en blindados era sin duda el general Hans Guderian, que años después reconoce la valentía, el coraje y la entrega total a la defensa de la patria de los soldados soviéticos.

En esta guerra hay que reconocer desde el punto de vista militar dos momentos que significaron un punto de inflexión, y que volcaron el resultado final para el nazismo, y ellos fueron la batalla de Stalingrado, y la batalla de Kursk.

En Stalingrado, los alemanes tuvieron 200 mil prisioneros entre los cuales estaba el Mariscal Von Paulus, 23 generales, y unos tres mil oficiales de menor rango; así como material de guerra valioso.

Ya parada la invasión nazi a la URSS, había que reconquistar el territorio perdido, y la puntilla para los nazis fue la batalla de Kursk, la más grande de la historia reciente de blindados.

Los nazis lanzan a la batalla nada menos que 4.300 panzer al mando del General Guderian, y los soviéticos están apoyados por 4500 tanques, al mando de los mariscales de la URSS Georgi Zhukov, Rokossovsky, Gromov, Gretchko y Timoshenko, que arrollan a los nazis, y prácticamente los muelen.

Los nazis ya habían perdido su supremacía en los cielos, y los aviones soviéticos Mikoyan, volaban sin peligro sobre todo el territorio de la URSS.

Ahora vamos a analizar someramente las razones por las cuales los llamados aliados retrasaban la apertura del segundo frente.

Ya era evidente luego de Stalingrado y de Kusrk, que la URSS iba a derrotar finalmente al nazismo; y que en su persecución era muy probable que su ejército rojo ocupara grandes porciones de Europa, entre ellas Francia, y posiblemente la España fascista de Franco; y ese es el motivo principal por el cual se abre el segundo frente. No es por el miedo al nazismo, más bien es por el miedo al socialismo, que se implantaría en naciones de primer orden como Alemania y Francia.

Ahora a 75 años de la proeza de la URSS, se intenta torcer la historia y ponerse laureles que no se corresponden con la realidad. El vencedor indiscutible de la guerra es la URSS. Honor y Gloria eternos a sus soldados.

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