Solo el socialismo y el internacionalismo proletario lograron la paz y la convivencia en el Cáucaso. Conflicto en Nagorno Karabaj

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En el colmo del cinismo, diversos analistas capitalistas están intentando explicar el conflicto actual como consecuencia de la configuración de las Repúblicas Socialistas de Armenia y Azerbaiyán durante el periodo soviético. En concreto, los analistas pro-armenios culpan a Lenin y a Stalin por haber mantenido Alto-Karabaj en la República Socialista Soviética de Azerbaiyán, en lugar de haberla integrado en la RSS de Armenia. La realidad histórica es la contraria. Precisamente solo el poder soviético y el internacionalismo fueron capaces de llevar la paz y la convivencia a la región.

Tras la Revolución de Octubre de 1917, que llevó a los sóviets al poder, los gobiernos burgueses de lo que entonces era la República Democrática Federal de Transcaucasia (que integraba a Georgia, Armenia y Azerbaiyán) se posicionaron en contra de la Revolución y, a la vez, se demostraron incapaces de sostenerse e integrar las diferentes nacionalidades que la componían. Se forman las repúblicas de Georgia, Armenia y Azerbaiyán, dominadas por la burguesía reaccionaria y por posiciones nacionalistas. Comienzan diversas guerras (guerra georgiano-armenia, por ejemplo) por el dominio de varios territorios en disputa, siendo el conflicto más sangriento y brutal la guerra armenio-azerí. Además, se desarrolla de forma paralela la guerra turco-armenia, precedida por el genocidio armenio a manos de los turcos.

Ya con anterioridad se habían producido diversos casos de violencia étnica, con matanzas, persecuciones y expulsiones de miles de personas, siendo los más graves los de 1905. Pero, a partir de 1918 comienza una guerra abierta, con persecuciones, matanzas y combates militares abiertos, en los que el dominio de Alto Karabaj fue una de las causas más importantes. Esta guerra, en la que intervinieron potencias imperialistas como Reino Unido, solo fue frenada por la instauración del poder soviético gracias al Ejército Rojo.

A la Unión Soviética, a Lenin y a Stalin (como comisario para las nacionalidades) les critican ahora desde posiciones nacionalistas precisamente por no haberse basado en los criterios étnicos para la delimitación de fronteras entre las diferentes repúblicas soviéticas. Según algunas de estas críticas, la URSS debería haber decidido que Alto Karabaj perteneciera a Armenia. En sus limitadas concepciones nacionalistas, son incapaces de comprender que las repúblicas soviéticas se basaban en el internacionalismo y la búsqueda de la paz, no en la uniformidad étnica y el chovinismo.

En el contexto de 1920, con la guerra civil aún sin terminar, después de varios años de matanzas, guerras y expulsiones de población, la prioridad soviética fue la paz y la convivencia. Por ello, el líder soviético azerí, Nariman Narimanov, en un gesto inimaginable para un nacionalista burgués, llegó a declarar que por la convivencia entre los pueblos, Karabaj y otras zonas como Najicheván, debían ser armenias. En Najicheván, con amplia mayoría de población azerí, se realizó un referéndum y acabó integrándose en la RSS de Azerbaiyán. Karabaj, para evitar reabrir las tensiones, finalmente permaneció en la RSS de Azerbaiyán pero con una amplia autonomía.

Y la URSS no solo buscó la paz entre armenios y azeríes, sino también la buena relación con la recién creada República de Turquía, con la que se firmó el tratado de Kars, dando fin a años de guerras entre turcos y armenios.

Durante el periodo soviético, hubo 70 años de convivencia entre armenios y azeríes. Tal vez no fue una convivencia perfecta, tal vez se mantuvieron pequeñas tensiones, pero fue una convivencia en la que predominaron la paz y el internacionalismo. Como sucedió en otras repúblicas y regiones de la URSS, o como sucedió en Yugoslavia, la caída del Socialismo supuso el resurgir de los odios nacionalistas, de la guerra y de las destructivas maniobras imperialistas. La actual guerra armenio-azerí demuestra nuevamente la necesidad de un Frente Mundial Anti-imperialista y del internacionalismo proletario.

Juan

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