«Yo, Ulrike, grito», de Dario Fo. La situación que vivió Ulrike Meinhof durante su encierro en una cárcel de exterminio en Alemania

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Yo, Ulrike, grito…

Dario Fo

(Italia 1926 – 2016)

“Nombre: Ulrike. Apellido: Meinhof. Sexo: femenino. Edad: cuarenta y un años.

Sí, estoy casada. Dos hijos, nacidos con parto cesáreo.

Sí, separada de mi marido.

Profesión: periodista. Nacionalidad: alemana. Llevo más de cuatro años encerrada en una cárcel moderna de un Estado moderno.

¿Delito? Atentado a la propiedad privada y a las leyes que defienden dicha propiedad y el consiguiente derecho de los propietarios a ampliar en demasía la propiedad de todo.

Todo: incluyendo nuestro cerebro, nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestros gestos, nuestros sentimientos, nuestro trabajo y nuestros años. En resumen, toda nuestra vida.

Por eso habéis decidido eliminarme, amos del Estado de Derecho. Vuestra ley es realmente igual para todos, menos para aquellos que no estén de acuerdo con vuestras leyes sagradas. Habéis llevado a la mujer a su máxima emancipación: en efecto, aun siendo una mujer, me castigáis exactamente como a un hombre.

Os lo agradezco. Me habéis gratificado con la más dura de todas las prisiones: aséptica, helada, como un depósito de cadáveres, y me aplicáis la más criminal de las torturas, es decir, “la privación de lo sensorial”.

(…) Todo mi cuerpo es de polvo disuelto como un detergente en la espantosa lavadora: lo recojo…, lo amontono…, me recompongo… ¡No! ¡No! Tengo que resistir…, no lograreis hacerme enloquecer… ¡Tengo que pensar! ¡Pensar! Entonces pienso…, pienso en vosotros que me mantenéis en esta tortura: os veo agolpados con la nariz aplastada contra el gran cristal de este acuario donde me habéis dejando flotando, y me observáis con interés. Disfrutáis con el espectáculo… Teméis que yo sepa resistir. Teméis que otros como yo y mis compañeros vuelvan a tratar de estropearos este hermoso mundo que os habéis inventado…

… Y cuando llegue el momento adecuado se ocuparán personalmente, me darán la orden de suicidarme y puesto que en esta celda no hay barrotes y una correa, ellos me echarán una mano…, o incluso más de una mano. Un trabajito limpio. Tan limpio como la socialdemocracia, que se dispone a matarme… dentro de un orden.

… Los únicos que sentirán crecer el odio y la rabia, lo sé, serán aquellos que sudan y revientan en la sala de máquinas de vuestro gran navío: los emigrantes turcos, españoles, italianos, griegos, árabes y las mujeres, todas las mujeres que han comprendido su condición de sometidas, humilladas y explotadas, ellas comprenderán también porqué me encuentro aquí y por qué este Estado ha decidido matarme…, exactamente como a una bruja en el tiempo de las brujas. Y se convencerán, si no lo han hecho ya de que el hoy sigue siendo tiempo de brujas para el poder. Y que las brujas deben estar en los telares, en las máquinas, en las prensas, en la cadena de montaje, en el ruido, en el estrépito, en los chirridos…”.

Foto. Dario Fo.

Sobre el autor:

Dramaturgo. Situado en el entorno de la izquierda política italiana, Darío Fo ha escrito ácidas sátiras políticas contra el poder político, el capitalismo, la mafia y el Vaticano. Entre sus obras más conocidas están Muerte accidental de un anarquista y Aquí no paga nadie. En el monólogo Yo, Ulrike, grito… cuenta la situación que vivió Ulrike Meinhof durante su encierro en una cárcel de exterminio en Alemania.

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