Crecen las huelgas: no es la inflación, es la crisis del sistema

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Toda la culpa se la están achacando a la invasión rusa en Ucrania; antes, la culpa era de la pandemia, pero lo cierto es que la actual crisis no es tan nueva como algunos dizque expertos analistas económicos pretenden hacer ver, pues para nadie es un secreto que toda la economía mundial viene cuesta abajo en una pendiente desde el 2008 y en estos 14 años jamás han logrado atajar esa tendencia descendente, y ni ellos mismos, los apologistas del capitalismo se atreven a esconderlo o minimizarlo.

 

Ahora se ha vuelto moda el terminajo de la inflación, como explicación o fórmula mágica para describir o más bien esconder la gravedad del cáncer que carcome a toda la economía mundial que en medio de la superproducción de mercancías, se ahoga en su propia abundancia. Hoy, el centro de gravedad o la mirada, está puesta en el tema de los combustibles, y no porque sea la única rama de la producción donde se manifiesta, sino porque es la que por estos días está de moda, y la han cogido como caballito de batalla para achacarle la causa de la crisis. El hecho es que los precios de los combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas natural tienen a la economía en lo que ellos llaman una gran crisis energética, que conlleva a un crecimiento desmedido de su precio en el mercado, incremento que a lo burgués, se traslada directamente al bolsillo de la población convirtiéndose de inmediato en baja de salarios, desempleo, hambre y miseria para la población.

Pero la crisis ha contribuido, paradójicamente, a mostrar con mayor claridad uno de los fenómenos sociales que como un fantasma recorre el planeta, es la agudización cada vez mayor de la contradicción entre el capital y el trabajo; los intereses económicos, políticos y sociales que enfrentan a proletarios y burgueses en todo el mundo siguen agudizándose frenéticamente y esa verdad ya expuesta desde hace años por los comunistas revolucionarios, cada vez más salta a la palestra volviéndose incuestionable y tomando una importancia cardinal para el desarrollo de la lucha de clases.

Las huelgas por todo el mundo son una expresión, no la única, pero sí muy evidente de esa agudización, y no solo porque conlleva la parálisis de importantes sectores de la economía, sino además porque el contenido general de la lucha por alza de salarios, ha dejado de ser un problema particular de uno u otro sector, para volverse una bandera general del movimiento obrero contra el conjunto de la burguesía mundial. Mientras toda la burguesía se junta para descargar todo el peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores, la contraparte se levanta en huelgas y paros por contrarrestar esa política general; así, se ha elevado de ser una mera lucha de resistencia a una lucha política de clase contra clase.

El Reino Unido y los Estados Unidos, son solo un par de botones de muestra; allí, las huelgas están en pleno furor, así lo registra uno de los medios en la internet:

Al otro lado del Atlántico, una huelga ferroviaria ha estado a punto de paralizar EEUU este viernes. El telón de fondo era la inflación, la más alta en 41 años, aunque por encima de todo exigían derechos laborales básicos. Biden ha conseguido que sindicatos y empresarios lleguen a un acuerdo, pero la conflictividad laboral de Estados Unidos sigue siendo la mayor de décadas.
En Reino Unido, el mismo sector lleva en pie contra el Gobierno todo el verano, y a él se le han sumado los estibadores de Felixstowe, al sureste del país, por donde llega cerca de la mitad del tráfico de contenedores de Reino Unido. Casi cada día Reino Unido se está enfrentando a una nueva ola de protestas de trabajadores. El «verano del descontento», como se le calificó hace unos meses, empezó en junio y está agravándose, con el país afrontando ya la mayor ola de huelgas en 30 años.

El Reino Unido, y sobre todo Inglaterra, afronta una de las peores crisis de las últimas décadas en su economía, con una devaluación de la opulenta Libra Esterlina, que en lo que va del año, ha perdido más del 15% de su valor frente al Dólar, y eso impacta directamente los precios de las importaciones, y por ende del precio de las mercancías, lo que el Estado traslada directamente al bolsillo de los trabajadores, buscando aminorar el golpe a la ganancia de los grandes magnates y obviamente salvaguardando al capital financiero.

Las huelgas se han extendido y lo seguirán haciendo, en países como Francia, República Checa, Suecia, Bélgica, Austria, Alemania, y en otros continentes la situación no es diferente, lo que se configura como una gran movilización general contra las políticas que son comunes en todas partes del mundo. Crece como espuma, y junto a las huelgas se conmociona toda la sociedad al desencadenarse levantamientos de millones de personas que se toman las calles de las principales ciudades del mundo para paralizar la producción, tumbar gobiernos y exigir cambios drásticos que realmente resuelvan las necesidades de pueblo.

Por parte de los reaccionarios, a través del Estado, la respuesta es totalmente negativa y en la mayoría de los casos con brutal represión pues ceder ante las exigencias del pueblo, sería incrementar la crisis de sus amos imperialistas lo cual no puede permitir por las buenas; el enfrentamiento entre clases antagónicas es cada vez más evidente y decisivo para el desarrollo de las contradicciones en perspectiva progresista y revolucionaria.

Las pretensiones de los reformistas de encontrar salidas conciliatorias cada vez más se vuelven inocuas y evidentemente ilusas, y los comunistas y verdaderos revolucionarios deben jugar su papel de elemento consciente que armados con el materialismo dialéctico muestren a las masas, y sobre todo al proletariado, la única salida revolucionaria: destruir el Estado reaccionario con la fuerza poderosa de la guerra popular dirigida por auténticos Partidos Comunistas de Vanguardia; solo con esa perspectiva, la lucha por hacer retroceder a los gobiernos actuales en sus políticas contra los trabajadores podrá obtener triunfos importantes y servir como abono a las batallas decisivas por el socialismo.

1 COMENTARIO

  1. En realidad la crisis económica que tanto golpea a todos los pueblos del mundo es la propia crisis del capitalismo… Son muchísimos los indicadores socio económica los que señalan directamente quien es el responsable de estás crisis recurrentes…En todo caso es de necios “revisar” el sistema capitalista…lo que todos debemos impulsar es la caída, para siempre, del sistema capitalista e instaurar un sistema nuevo, moderno…el Socialismo…. claro, por ahí algún despistado saldrá a decir que el Socialismo es un sistema fracasado traendo cómo ejemplos la experiencia de China o Rusia….lo que ahí fracaso es el revisión ismo y no el Socialismo….en todo caso, para que entiendan ese proceso histórico tendrían que leerlo a Marc antes de prejuzgar….algo que no entienden….

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