Crítica al reformismo del PCC

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Ha aparecido en el Semanario VOZ, órgano del Partido Comunista Colombiano, un artículo titulado Reforma o revolución, reloaded1 escrito por Óscar Sotelo Ortiz. Allí el autor trata de hacer una defensa de su partido ante las críticas provenientes desde diversos sectores sobre el carácter reformista de su organización. Una de estas críticas que el compañero cita es un comentario que hice en Twitter a raíz de la intervención de Claudia Flórez, secretaria general del PCC, en el canal RCN:

 

«El problema no es que el PCC haya emitido un mensaje por RCN (…) La crítica debe ser hacia el contenido reformista, pacifista y cretino parlamentario del mensaje. En este se puede ver claramente su carácter socialdemócrata: se muestra un partido respetuoso del orden capitalista y que desea integrarse cada vez más a este». 2

El compañero no responde a la crítica en el sentido de demostrar que la alocución de su dirigente no tiene un contenido “reformista, pacifista y cretino parlamentario”, sino que se va por la cuestión de la relación entre reforma y revolución. Nos dice: Sobre el debate de reforma o revolución, lo primero que se debe decir es que no estamos ante una discusión nueva. Eso es correcto. La discusión sobre la relación reforma y revolución, así como la polémica entre revolucionarios y reformistas, no es nueva, ya que se ha presentado casi que desde los orígenes del movimiento obrero internacional.

El autor trata de encubrir las posiciones reformistas del PCC echando mano de los clásicos del marxismo. En este caso utiliza el libro ¿Reforma o revolución? de Rosa Luxemburg, del cual toma una cita de la introducción sobre la relación entre reforma y revolución. Efectivamente, nosotros los comunistas no rechazamos la lucha por reformas, por mejorar la situación de la clase obrera bajo el orden social existente, pero la concepción que tiene la Unión Obrera Comunista (mlm) de la lucha por reformas es distinta a la que sostiene el Partido Comunista Colombiano.

Lenin caracteriza a los reformistas como aquellos que se circunscriben directa o indirectamente los anhelos y la actividad de la clase obrera a las reformas.3 Un partido revolucionario contribuye en la lucha por reformas, pero siempre planteando que estas son de carácter limitado, ya que mientras subsista el capitalismo los trabajadores seguirán siendo explotados y, por tanto, es necesaria la revolución.

La posición del autor sobre el carácter de las reformas es ambigua, lo que demuestra la incoherencia de la línea política de su partido. En una parte afirma acertadamente que las reformas “son limitadas” y luego, siendo fiel a la política de su partido, comenta que están en el gobierno de Petro porque queremos transformaciones profundas y su papel como organización es la de impulsar y acompañar las luchas para las transformaciones, ¿por qué se habla de “transformaciones”? ¿no se supone que las reformas son limitadas? Además, eso de que con las reformas se lograrán “transformaciones profundas” es sembrar ilusiones en este sistema. Justamente, esa es una de las características de los reformistas: crear ilusiones entre los trabajadores de que las transformaciones sociales pasan por las reformas. Cuando no es así, la transformación social es diferente de la reforma, por su contenido, la primera solo puede venir con la revolución social. No llevan a un mismo camino, sino a caminos distintos.

El papel de un partido comunista digno de tal nombre ni siquiera es hacer de “acompañante” del movimiento obrero, sino aspirar a dirigirlo, a ser vanguardia. Por otra parte, los comunistas vemos las reformas como un aspecto secundario que viene de la misma lucha revolucionaria de la clase obrera. Como dice Lenin: Las reformas son un producto secundario de la lucha de clases del proletariado revolucionario. El convertir en oficio “propio” la obtención de productos secundarios significa incurrir en el reformismo liberal burgués.

Igualmente, las reformas no logran “transformaciones profundas” porque estas son limitadas y se hacen bajo el capitalismo, no rompen con éste. Las reformas no son duraderas, porque se conceden con una mano y se retiran con la otra. La misma Rosa Luxemburg menciona en su libro antes mencionado que las llamadas reformas sociales son promulgadas en beneficio del capital. Por eso no es extraño que las actuales reformas del gobierno cuenten con el aval de organizaciones imperialistas como la OCDE, el FMI o el Banco Mundial. Los funcionarios del gobierno se han encargado muchas veces de hacerles ver a los más recalcitrantes burgueses que las reformas también les traerán beneficios.

Un aspecto a tener en cuenta sobre la lucha por las reformas es la relación entre éstas y el movimiento obrero. La dependencia hacia la burguesía y sus gobiernos reformistas de turno por parte del movimiento obrero es reflejo de la influencia de los reformistas entre los obreros. Eso es lo que sucede en Colombia y los compañeros del PCC contribuyen a esa dependencia con su apoyo irrestricto y acrítico ante el actual gobierno. No mantienen una posición de independencia de clase. La hegemonía de las fuerzas que componen el Pacto Histórico, mantienen a la clase obrera en un papel pasivo y dependiente en el trámite de estas reformas. Los llamados a la “movilización” por parte de la coalición de gobierno al movimiento obrero y de masas es bajo una concepción de simple defensa del gobierno y sus proyectos legislativos. Por eso es que a la burguesía y sus partidos (incluso algunos como el Partido de la U que hacen parte del Pacto Histórico) les ha quedado “más fácil” anular con diversas artimañas el efecto de las reformas (Lenin).

Por otra parte, las reformas que adelanta el gobierno no solamente son limitadas, sino que cumplen la función de ser un muro de contención a la revolución. El mismo Petro dijo en su discurso en el balcón el primero de mayo que: El intento de coartar las reformas puede llevar a una revolución. Agradecemos esa muestra de sinceridad del presidente. El gobierno del Pacto Histórico ahogó la indignación popular contra el régimen en las pasadas elecciones presidenciales, dándole un respiro al dominio de los capitalistas. Esas palabras de Petro representan un llamado de alerta a los representantes políticos de algunos sectores de la burguesía que se oponen a las reformas. Saben que, si no se cumple con lo que se ha comprometido, el pueblo trabajador se volverá a levantar. Pero a pesar de sus buenos deseos, las limitadas reformas del gobierno no podrán solucionar de fondo las causas sociales que dieron origen al estallido social porque se van a estrellar contra las limitantes que le impone el marco burgués:

«Es obligación decir que sea quien quede en la presidencia no podrá resolver el problema de la explotación asalariada y la dominación semicolonial imperialista, causas profundas de la crisis de la sociedad colombiana. Ni siquiera Petro, así quisiera, podrá llevar a cabo las promesas reformistas de su campaña, porque cualquier medida a favor del pueblo se estrella contra el muro de la sacrosanta propiedad privada sobre los grandes medios de producción, que necesitan y deben ser expropiados a los capitalistas y entregados como propiedad social al pueblo». 4

Prosigamos. El compañero en su artículo menciona que el PCC no solo está en el gobierno, sino que participa en otros espacios de lucha como en los barrios, empresas, universidades, etc., como si eso fuera una evidencia de su carácter “revolucionario”. Otras organizaciones igual de reformistas o incluso que están más a la derecha como el MOIR (hoy llamado Dignidad y Compromiso) también han participado en esos espacios y cuentan en sus filas con líderes sindicales, campesinos, dirigentes estudiantiles, etc. La cuestión de fondo es la orientación con la que se participa en esos frentes de masas. Si se hace para sembrar ilusiones constitucionales y con una práctica economicista, o con una concepción revolucionaria.

Pero el Partido Comunista va más allá, es parte de la coalición de gobierno y tiene una dirigente que ocupa la cartera del ministerio del Trabajo. 5 Este acto de entrada de un miembro del partido comunista en un gobierno capitalista -sí, el gobierno del Pacto Histórico es capitalista: defiende la propiedad privada sobre los medios de producción y las instituciones políticas burguesas, y en varias ocasiones han manifestado que buscan desarrollar el capitalismo en Colombia en contra del “feudalismo”, el PCC ha guardado silencio ante esas posiciones- se conocía en el movimiento obrero bajo el nombre de “ministerialismo”. Curiosamente, Rosa Luxemburg, en el libro antes mencionado, fustiga fuertemente a los “comunistas” que caen en esa táctica reformista: la entrada de los socialistas en un gobierno burgués no es, como se cree comúnmente, una conquista parcial del Estado burgués por los socialistas, sino una victoria parcial del Partido Socialista por el Estado burgués.

El compañero Sotelo menciona que su partido está liderando las reformas sociales al interior de un Gobierno progresista. La misma Rosa Luxemburg les respondería que: el gabinete ministerial no es, en general, un campo de acción para un partido en la lucha de clase del proletariado… 6

Los compañeros del PCC no ven ese inconveniente de participar en la gestión del régimen burgués, ya que desde hace tiempo han abandonado la concepción marxista del Estado como un órgano de dominación de clase y la han reemplazado por una concepción social liberal. La cual el compañero en su artículo cita de boca del pseudo-leninista García Linera, el cual afirma que el Estado (burgués) es la síntesis jerarquizada de la sociedad, es el monopolio de estas esperanzas. Si el Estado es el monopolio de estas esperanzas del pueblo oprimido y explotado, pues ya no se va aspirar a derrocarlo, sino a cambiarlo desde adentro.

Sotelo lo plantea como un “desplazamiento”: lo que caracteriza una revolución social es el desplazamiento de las clases dominantes del poder. Eso es revisionismo, no es un desplazamiento, sino su derrocamiento mediante la violencia revolucionaria. Porque el Estado burgués no es el “monopolio de las esperanzas” de la clase obrera y las masas populares, sino es un aparato burocrático militar que sirve a las clases dominantes capitalistas, es su Estado, su organización política, la cual no cambia, sino que se hace cada vez más burgués: El Estado, es decir, la organización política del capitalismo, y las relaciones de propiedad, es decir, la organización jurídica del capitalismo, se vuelven cada vez más capitalistas (Rosa Luxemburg). Por esa razón, la clase obrera y su partido no debe apoderarse de esta máquina llamada Estado, sino que debe derrocar, tirar abajo, y oponerle su propio poder político: La liberación de la clase oprimida no sólo es imposible sin una revolución violenta, sino también, sin la destrucción del aparato estatal, creado por la clase dominante (Lenin).

La política del PCC es reformista, y no es de ahora, sino que es un camino que viene recorriendo desde el frente popular con López Pumarejo. Las alusiones al “socialismo” o a la “revolución” son meramente enunciativas porque no concuerdan con su línea y práctica políticas. La lucha por el “socialismo” queda como algo para el después, para los días de fiesta, para los foros, los primero de mayo, o los artículos académicos. La clase obrera y las masas explotadas de Colombia necesitan un nuevo partido comunista que realmente esté a la altura de estos tiempos. Entre sus filas hay comunistas sinceros que creen fielmente que luchan ardorosamente por la revolución, sin duda alguna, pero están yendo hacia un camino distinto, es momento de ir por otro sendero.

León 
Vocero de la Unión Obrera Comunista (mlm)
mayo de 2023

Notas:

1 https://semanariovoz.com/reforma-o-revolucion-reloaded/

2 https://twitter.com/VoceroRO/status/1618316513089576961

3 https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/12-ix-13.htm

4 Comité de Dirección de la Unión Obrera Comunista (mlm). “Preparase para el inevitable estallido social”, Revolución Obrera, 13 de junio de 2022. Disponible en la web: https://www.revolucionobrera.com/editorial/estallido-social-2/

5 Para ver una crítica a lo que significa la participación del PCC con una ministra en un gobierno burgués: https://www.revolucionobrera.com/actualidad/ministra-de-trabajo/

6 https://www.marxists.org/espanol/luxem/1899/xx/mill.htm

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