Course de la paix-La carrera de la paz

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La 110ª edición del Tour de Francia arrancó el sábado 1 de julio 2023 en Bilbao, 22 equipos con unos 176 ciclistas participaban en el suceso. El Tour de Francia es entre los grandes eventos deportivos comparable con el mundial de futbol o la Eurocopa; además, es – de las tres grandes competiciones sobre dos ruedas junto con el Giro de Italia y la Vuelta ciclista a España – la más comercial y la más lucrativa para los patrocinadores y los ciclistas profesionales. Desde su primera edición en 1903 ha sido dominado por el rendimiento comercial que perseguían los organizadores, promotores, patrocinadores y también los ciclistas. La bicicleta y el ciclismo como deporte eran a finales del siglo XIX un fenómeno relativamente nuevo, surgido como pasatiempo entre la burguesía de la época y pronto usado para competiciones cortas y entretenimiento del público. A los vencedores de las primeras carreras ciclistas pagaron premios importantes, incluso los ganadores de carreras en biciclos (con una rueda muy alta) recibieron considerables cantidades. El editor de “The Boneshaker”1 – revista de la época para los entusiastas del ciclismo en Gran Bretaña – escribió sobre una de las primeras carreras que se realizaron en 1868 en el parque de Saint-Cloud en las afueras de Paris que los ganadores Moore y Poloni recibieron una medalla de oro por valor de 100 francos. James Moore en adelante se dedicaría profesionalmente a las carreras ciclistas que le proporcionaban unos ingresos elevados y una situación económica desahogada.

En la época del capitalismo próspero a finales del siglo XIX – la Belle Époque para la burguesía industrial y recién enriquecida – hubo dos sectores, a parte de los ciclistas, con intereses económicos en las carreras: los periódicos deportivos y los productores de bicicletas. Desde el principio el ciclismo llevó camisetas con publicidad.

El único objetivo de la producción capitalista es acumular capital y riqueza mediante el trabajo productivo, haciendo referencia al enriquecimiento individual y las asociaciones con fines de lucro y a un crecimiento económico de la sociedad. Las carreras ciclistas y después de 1903 en primer lugar la carrera en etapas por toda Francia, son un ejemplo de como el sistema capitalista desde el principio fue capaz – y lo es hoy más que nunca – de integrar todo en su sistema de revalorización, de transformar cualquier cosa o humano en mercancía que con su sistema de producción y explotación creará plusvalía. La producción cultural y los eventos deportivos, pues, forman parte de la industria cultural, para finalmente convertirlo todo en una sociedad del espectáculo. “El espectáculo se muestra a la vez como la sociedad misma, como una parte de la sociedad y como instrumento de unificación” (Guy Debord).

Si en el espectáculo se reflejan los valores de la sociedad, el deporte es el espacio predestinado para transmitir estos valores. En una sociedad con economía capitalista cuenta más ser competitivo, aprovechar la debilidad del rival, el individualismo por encima de lo colectivo, el consumismo y la adoración de los ricos. Pero ¿quién decide la vigencia de estos conceptos? Pues…, predominan en cada sociedad las ideas de la clase dominante.

El deporte – un nuevo pasatiempo de la burguesía durante la industrialización que la clase obrera acaba de descubrir a finales del siglo XIX y principio del XX. Fue entonces cuando surgieron las primeras asociaciones deportivas de obreras y obreros, con unas ideas y fines muy diferentes a las de clase dominante.

El deporte de los trabajadores nace en el seno de los sindicatos. En los barrios obreros, un deporte informal se inscribía, por tanto, en todo un ambiente, una cultura, una socialización fundada sobre la pertenencia de clase. La actividad física se sentía como una necesidad que alimentaba los lazos sociales, la necesidad de estar juntos.

Los trabajadores asociaban la actividad deportiva con el espíritu fraternal, con la solidaridad y la asistencia mutua. Así, sobre estas bases, desde la década de 1890, los clubes obreros se multiplican (fútbol o ciclismo) y se desarrollarán más tarde en los barrios “rojos”. Desde sus inicios tuvo el propósito de unirse para educar y desarrollar la conciencia con la actividad política en los encuentros deportivos. La Unión Deportiva Socialista en Francia afirmaba la necesidad de “hacerse conocer” y los centros deportivos sean también lugares de propaganda y reclutamiento.

Las carreras ciclistas por etapas evolucionaron rápidamente hacía el deporte de masas, primero el Tour de Francia y más tarde el Giro de Italia o la Vuelta Ciclista a España y, sin duda, la más famosa carrera de no-profesionales que organizaron los países socialistas (Polonia, Checoslovaquia y República Democrática de Alemania RDA) en los años después de la 2ª Guerra Mundial: La Carrera de la Paz2 a menudo se dice que fue la copia del Tour de Francia, pero ¡nada más lejos! Course de la Paix tiene un peso especial, por sus circunstancias, su esencia y su simbología de una época fundamental de la historia contemporánea. La clase dominante en los países de los fundadores fue la clase obrera y por tanto hubo otras ideas y otros valores que determinaron esta aventura en medio de las ruinas y la recuperación después de la guerra.

Quizá la única coincidencia es que fueron periódicos los que gestaron la idea de una carrera ciclista por etapas, pero aquí acaba la similitud: La carrera de la paz la impulsaron y organizaron dos (más tarde tres) periódicos comunistas y por tanto perseguían otros objetivos y pretendían transmitir otros valores que la comercial Tour de Francia.

Efectivamente, atraía en mayo de cada año masas de espectadores en las salidas3 y llegadas de las etapas y a lo largo del recorrido, en Polonia y Checoslovaquia y a partir de 1950 también en la Alemania socialista, pero con un propósito diferente: mejorar las relaciones entre los pueblos, promocionar la amistad después de la guerra y la ocupación fascista. La vuelta tuvo lugar cada año en primavera, pero la fecha elegida no era casual. Muchas veces la carrera salió el 1 de mayo y se celebró también el Día Internacional de los y las Trabajadoras. El 8 de mayo el Tour de la Paz conmemoró la victoria del ejército soviético sobre el fascismo. Las etapas pasaron por paisajes primaverales y marcados por las heridas de las batallas de la guerra, por carreteras destrozadas y los escombros en las ciudades.

La Carrera de la Paz transmitió valores precisamente opuestas al sistema capitalista que junto con el fascismo causó el sufrimiento de millones de seres humanos: fraternidad y solidaridad, respeto y ayuda mutua, los logros colectivos y el éxito individual, convivencia y compañerismo. El resultado de cada edición de este evento deportivo fueron los ganadores individuales y los equipos que triunfaron. Los jerséis con la paloma: el amarillo para el ganador individual fue tan cotizado como el azul para las victorias de los equipos nacionales.

Los dueños del Tour de Francia

El objetivo del primer Tour en 1903 fue puramente mercantil, pues la idea surge en el periódico L’Auto para aumentar la tirada y para poder competir con su rival el diario deportivo Le Velo. Las gacetas deportivas fueron en su momento los medios para informar de cualquier acontecimiento deportivo; llegaron a tener tiradas diarias de hasta 100.000 ejemplares. Con la organización del Tour, L’Auto consigue doblar la tirada en el mes de julio y subir los precios de los anuncios publicitarios. Nadie se esperaba un éxito económico tan rotundo, además, la intención de la creación del Tour de Francia fue hundir la competencia. Efectivamente, el rotativo Le Velo cerró un año más tarde (1904).

Hasta la 2ª GM el dueño del Tour fue L’Auto y después de la guerra, desde 1947 hasta 1965, otro periódico deportivo Le Equipe y el diario Le Parisien libéré. Los dos periódicos pertenecen a la multinacional francesa “Groupe Aumary” que a su vez fundó en 1992 “Amaury Sport Organisation” (A.S.O) que se dedica a organizar y gestionar grandes eventos deportivos, entre otros el Tour de Francia y desde 2014 también la Vuelta Ciclista a España. Desde el año 1930 han ido aumentando los ingresos hasta doblarse las ganancias4 de los dueños del Tour: hoy las compañías pagan entre 200.000 y 500.000 € para formar parte de la caravana publicitaria que acompaña todo el recorrido; las ciudades también pagan por estar en el Tour como lugar de salida o llegada de las etapas; pero los mayores ingresos los proporcionan los derechos de retransmisión.

El comienzo del deporte de masas cae en la misma época que el inicio de los juegos olímpicos modernos, pero los esfuerzos de Pierre de Coubertin para crear una pedagogía deportiva humanista han fracasado. El deporte amateur ha sucumbido ante el saqueo capitalista. El deportista es el instrumento de la ganancia y el espectador el gran consumidor del espectáculo. Por eso la Carrera de la Paz destaca desde el principio como acontecimiento deportivo no comercial.

El anticomunismo occidental despreciaba La Carrera de la Paz constantemente y la difamaba por ser la idea de comunistas, pero al mismo tiempo participaron muchos equipos de los países capitalistas, pues la carrera desde su inicio estaba abierta a todos los equipos no- profesionales. El intento de la RFA de organizar en Berlín-Oeste otra carrera ciclista fracasó estrepitosamente, incluso los ciclistas de la RFA preferían participar en el Tour de la Paz. Muchas de las estrellas del deporte ciclista con ánimo de lucro participaron antes de adquirir el estatus del profesional: Miguel Indurain (1984), Dan Guillaume, Jan Ulrich, Laurent Fignon, Eric Zabel, etc. Ya en 1955 habló en Praga el presidente de la Unión Ciclista Internacional en la salida de la Carrera de la Paz alabando el objetivo y la excelente organización5

Las ideas humanistas del ciclismo comunista

En los pocos artículos o libros de historia que mencionan La Carrera de la Paz6, la competición ciclista más importante de no-profesionales a nivel mundial, se ha omitido los iniciadores del año 1947. El redactor jefe del periódico del Partido Comunista de Polonia Glos Ludu (La Voz del pueblo) buscaba un evento deportivo que según sus ideas debía servir para mejorar las relaciones entre polacos, checos y eslovacos. Tan pocos años después de la guerra reinaba aún el temor y la desconfianza. A partir de 1948 el periódico polaco Trybuna Ludu (Polonia 1948 – 1989) junto con el del Partido Comunista de Checoslovaquia Rude Bravo organizaban cada año la Carrera de la Paz. Su objetivo era después de la catástrofe, del sufrimiento, dolor, destrucción y desolación, con la fuerza y la popularidad del ciclismo, promocionar la lucha por la paz. La Paloma de Picasso fue el emblema del evento y lo llevaron en los diferentes maillots.

El objetivo de la Carrera de la paz

El primer artículo del reglamento estípula: “La Carrera de la Paz Internacional relaciona la competición deportiva con la aspiración de los pueblos de consolidar la paz mundial y establecer la coexistencia pacífica como fundamento de las relaciones entre estados con distintos modelos de orden social. La Carrera de la Paz Internacional manifiesta la firme determinación de todos sus participantes interceder por la paz duradera, la seguridad y la cooperación de los pueblos; profundiza la solidaridad internacional de los deportistas, difunde y promociona el deporte no-profesional.” El artículo 24 del reglamento prohíbe el doping por motivos de salud. Para cuidar el bienestar de los deportistas, desde el año 1986 fue el único evento deportivo con un laboratorio anti-doping ambulante que realizaba cada día pruebas anunciadas y por sorpresa.

La fama y su atractivo tanto para los deportistas como para el público no fueron las estrellas del ciclismo – que también acudieron – sino su carácter internacional.

Diariamente competían los equipos por la gloria del triunfo, muy duramente a veces porque los trofeos de la carrera de la paz gozaban en el mundo del ciclismo de gran prestigio, pero por encima de todo afán deportista dominaba el espirito humanista de la carrera. Muchos deportistas, periodistas o funcionarios de las asociaciones nacionales del ciclismo acudieron al evento que se dio cita desde 1948 en mayo de cada año a los aficionados y los ciclistas no-profesionales y muchos – que vinieron con clichés antisocialistas en mente – se preguntaron ¿quiénes corren con los gastos de una organización tan enorme y tan perfecta? ¿quiénes son los patrocinadores? En una carrera que no hace publicidad ni promociona la moda actual ni electrodomésticos – y sólo se muestra publicidad para la paz mundial.

El cronista y jefe de la sección deportes del periódico Neues Deutschland, quien cubría cada año un evento de tal importancia, cuenta la siguiente anécdota de la carrera del año 1955: “El equipo francés trajo el mecánico de un famoso ciclista profesional, un especialista con mucha experiencia. A la salida en Praga se enteró, muy sorprendido, que el reglamento estipula que el mecánico que destaca por ayudar a los ciclistas de otro equipo recibe también un premio. No pudo creerlo, dijo: ‘¡Imposible! Esto daña a la reputación de las productoras de bicicletas. El percance del otro es nuestra ventaja.’ Hasta que el final de la carrera cambió su veredicto, incluso le fue concedido un premio. ‘Fui arrastrado por el ambiente amistoso y cooperativo’ explicó así su cambio de opinión.”

Llamamiento de los ciclistas en 1983 antes salir en Varsovia: “Nuestra carrera reúne atletas de diferentes razas, nacionalidades, religiones y cosmovisiones. En su nombre expresamos aquí nuestra profunda preocupación por el futuro de nuestro planeta, que está siendo amenazado por una guerra nuclear. Aquí en esta ciudad, que tuvo que sufrir mucho durante la 2ª Guerra Mundial, el nombre de nuestra carrera suena como un símbolo. El inicio de la carrera dedicamos a la noble tarea de dirigirnos a los deportistas de todos los continentes y pedirles expresar juntos con nosotros su firme decisión de apoyar la campaña de la Naciones Unidas por el desarme.”

 

  • En esta época el nombre adecuado para la bicicleta: Sacudidor de huesos
  • Nombre oficial según la Unión Ciclista Internacional UCI: Course de la Paix
  • En 1972 la carrera empieza con un contrarreloj en el estadio de Berlín al que asistieron unos 120.000 espectadores.
  • Ingreso de la empresa Amaury Sport Organisation ASO en 2019: unos 239 000 0000 €, ganancia neta para la familia Amaury unos 55 000 000 €
  • En 1987 en Berlín hizo lo mismo el presidente de la UCI el español Luis Puig por la 40ª Carrera.
  • Dan Guillaume ganó la Carrera de la Paz en 1969 y cuando participó más tarde en el Tour de Francia ganó alguna etapa, pero en las entrevistas siempre resaltó que para él lo más emocionante de su carrera como ciclista fue ganar la Carrera de la Paz en 1969. La entrada actual de Wikipedia de Guillaume no menciona para nada su participación ni su victoria de 1969.

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