Los migrantes no son el problema, pero existen responsables de nuestros problemas.
Existe un tema en que estamos de acuerdo desde la iglesia, pasando por la socialdemocracia, hasta llegar a la izquierda, todos estamos de acuerdo en que la regulación extraordinaria de migrantes en el Estado español es necesaria, es justa, es humanitaria y es buena para la sociedad. Los únicos que no están de acuerdo son la derecha y la ultraderecha.
La derecha habla ahora de un nuevo invento anticonstitucional y absurdo llamado «pacto de prioridad nacional». Lo que en traducción de facha a idioma normalizado viene siendo que el PPVOX pretende primero joder a los migrantes y después a todos los trabajadores.
Los migrantes no son los culpables de que existan empresarios explotadores que abusan de su indefensión, no son los culpables de que la vida suba más que los salarios o de que la vivienda sea objeto de especulación y abuso.
El llamado escudo social está hecho de plástico malo, en la práctica es simplemente publicidad, son anuncios vacios para salir en los medios y hacer publicaciones en redes sociales. Lo que existe realmente es una desigualdad que crece año tras año.
La derecha miente cuando afirma que existen ayudas para migrantes, para los sin papeles no hay ayudas ni derechos, no hay nada. Lo sé muy bien porque tampoco las hay para los nacionales.
La regularización extraordinaria es positiva para la inmensa mayoría de la sociedad, por mucho que cosas como la exigencia de un informe de vulnerabilidad sea un absurdo que parece más un palo en las ruedas del migrante o un tiro en el pié de la administración. ¿Como no va a ser vulnerable alguien que no tiene documentos en regla, ni todos los derechos, ni permiso de trabajo?.
Cosas increíbles e indignantes que pasan a migrantes como a españoles, pongo el ejemplo del Ingreso mínimo vital, como su nombre dice lo «mínimo» para vivir, pero; ¿cuantos trabajadores y familias sobreviven con la mitad o menos de ese ingreso considerado mínimo?.
PPVOX dice que hay que priorizar a los que cotizan en España, pero deberían medir sus palabras porque por esa regla de tres a quienes debemos deportar primero es a Santiago Abascal y a la mayoría de sus cargos.
Al actual gobierno progresista también hay que recordarle que un derecho no debe ser algo que hay que mendigar, ni debería ser algo que hay que solicitar, los derechos no son una limosna, un derecho es lo que un Estado debe garantizar a los ciudadanos y también facilitar.
No espero que la derecha haga nada a favor de los trabajadores, pero de quien se dice de izquierdas espero hechos y no palabras.
Usando las matemáticas simples, si doblas el salario mínimo pero se triplican los gastos de una familia la clase trabajadora se empobrece. Y eso es lo que está ocurriendo por eso el Estado debe intervenir en el mercado de los productos básicos o de la vivienda, por un interés general, para defender los intereses de la inmensa mayoría de la ciudadanía.
Cuando en una sociedad tener un salario o una pensión no garantiza la vida digna o no permite sobrevivir podemos hablar de una sociedad fracasada. Cuando una generación no es capaz de dejar a la siguiente una sociedad mejor podemos hablar de una sociedad que ha fracasado.
Algo tan fundamental como la justicia ha demostrado estar en manos de la derecha y ser profundamente clasista, un privilegio para ricos, una justicia que imparten las élites y sufren los pueblo. «La justicia es como las serpientes y solo muerde a los descalzos».
Una sanidad lenta es siempre mala porque llega tarde, lo mismo que ocurre con un escudo social y con unas ayudas con burocracia lenta y difícil que parecen buscar que el ciudadano desista, se equivoque o no se entere de que tiene unos derechos y de como exigirlos.
Contar la verdad es siempre lo correcto, el problema es que moleste tanto que se diga la verdad y que exijan silencio por una malentendida lealtad.
La política burguesa es un medio de control social, de mantenimiento de los privilegios y de las injusticias, el sistema tiene amos. No soy muy listo, aún menos un ideólogo, pero no soy un borrego y no permito que me digan lo que tengo que pensar o me exijan sumisión.
Lo que no nos pueden robar y no tiene precio es la dignidad, nada es más valioso que lo que no tiene precio y no se puede comprar por eso debemos defender nuestra dignidad como el más grande y valioso de los tesoros.
André Abeledo Fernández

