El Sáhara Occidental: la vergüenza perpetua de un Estado traidor.
Por André Abeledo Fernández
La historia de los pueblos es la historia de sus luchas, pero también la de las traiciones de sus gobernantes. El caso del Sáhara Occidental es, sin duda, una de las páginas más negras, deshonestas y vergonzosas de la historia del Estado español. Una traición criminal que comenzó en 1975 con los Acuerdos Tripartitos de Madrid y que, lejos de corregirse, se perpetúa hoy con la complicidad y el cinismo de los sucesivos gobiernos de turno.
No importa el color del partido que ocupe la Moncloa; la sumisión ante el régimen feudal y chantajista del majzén marroquí permanece intacta. España sigue siendo, ante el derecho internacional, la potencia administradora de iure de un territorio que abandonó a su suerte bajo los bombardeos de fósforo blanco y la ocupación militar de una dictadura expansionista. El pueblo saharaui fue vendido por intereses geopolíticos y comerciales, y hoy sigue pagando el precio del exilio en la dura hamada argelina o sufriendo la represión feroz, la tortura y el apartheid en las zonas ocupadas.
Existe un silencio mediático deliberado, una cortina de humo impuesta por los grandes medios de comunicación para que la clase trabajadora no mire hacia el sur. Lo que ocurre en el Sáhara Occidental es un calco exacto de la estrategia criminal que el Estado sionista de Israel ejecuta contra el pueblo palestino: muros de la vergüenza, colonización ilegal, expolio flagrante de recursos naturales que pertenecen a los legítimos dueños de la tierra y persecución política sistemática.
La última infamia la sufrimos en casa, donde las leyes de extranjería y los procesos de regularización extraordinaria se diseñan a la medida de los pactos ocultos con Rabat, excluyendo conscientemente de los procesos de asilo a los apátridas saharauis. Es la doble traición: se les roba el futuro en su tierra y se les niegan los derechos más fundamentales en el Estado que los abandonó.
Como comunistas, como internacionalistas y como clase trabajadora, no podemos ser cómplices del silencio de nuestros gobernantes. La libertad de un pueblo no se negocia ni se subasta al mejor postor imperialista. El derecho a la autodeterminación es inalienable. Desde Galicia, y desde cada rincón del Estado, nuestra obligación moral e histórica es señalar a los traidores, romper el bloqueo informativo y movilizarnos codo con codo junto al Frente Polisario.
¡Frente al imperialismo y la complicidad del Estado español, defendamos la dignidad de los pueblos!
¡Sáhara Libre ya!
André Abeledo Fernández

