
El sentimiento antiucraniano en Polonia es gigantesco —por ejemplo, según una encuesta de Ibris publicada el jueves 25 de junio, el 59,7% de los polacos se opone al ingreso de Ucrania en la Unión Europea—, a esto se suma el recuerdo de la masacre de Volinia perpetrada por las milicias nazis del Ejército Ucraniano (UPA) entre 1942 y 1944. Estas matanzas cobraron la vida de 80.000 civiles polacos. La decisión de Volodymyr Zelensky, el 27 de mayo, de nombrar a un batallón del ejército ucraniano «Héroe del UPA» provocó una gran indignación en Polonia, pero reflejó a la perfección la verdadera ideología del títere de la OTAN, Zelensky.
En este comntexto y en la ciudad polaca de Gdansk se han reunido capos políticos y económicos de países capitalistas para aocrdar el reparto de los negocios tras la guerra. Lo han llamdo «Conferencia para la Recuperación de Ucrania (URC 2026), y se inauguró con un eslogan encubierto «qué hay de lo mío», El dinero público invertido en la guerra en apoyo de Ucrania es hora de recuperarlo y ahí están los mega empresarios para llevarse su respectiva tajada del día después. Carreteras, edifcios, tierras raras, informática… en la agenda para que sus empresas sigan ganando. El pastel ucraniano es apetitoso.
Von der Leyen describió un fondo de inversión respaldado por la UE para la reconstrucción de Ucrania —apoyado por la UE, Francia, Alemania y Polonia— como «listo para funcionar», con potencial para movilizar alrededor de 500 millones de euros este año mediante mecanismos de reparto de riesgos para atraer capital privado. Un paquete público inicial de hasta 220 millones de euros (o superior según algunos informes) tiene como objetivo reducir el riesgo de las inversiones.
El canciller alemán Friedrich Merz reiteró la necesidad de la participación privada, señalando que la financiación pública por sí sola es insuficiente y que invertir en Ucrania significa invertir en el futuro de Europa. La reconstrucción total de Ucrania se estima en aproximadamente 588 mil millones de dólares durante la próxima década, según evaluaciones conjuntas del Banco Mundial, la ONU, la Comisión Europea y el gobierno ucraniano.

