Las Fuerzas Armadas de Yemen reivindicaron este lunes un ataque con misiles balísticos y drones contra el Aeropuerto Internacional de Abha, en el suroeste de Arabia Saudita, en respuesta al bombardeo que horas antes afectó la pista del Aeropuerto Internacional de Saná, en una nueva escalada de las tensiones entre ambas partes.
El portavoz militar yemení, Yahya Saree, afirmó que la operación tuvo como objetivo la terminal aérea saudí y advirtió a las aerolíneas comerciales que eviten el espacio aéreo del reino «hasta que se levante el bloqueo sobre el aeropuerto de Saná». De acuerdo con el movimiento Ansarolá, el ataque constituye una represalia directa por la ofensiva saudí contra la infraestructura civil de la capital yemení.
Previamente, las autoridades yemeníes denunciaron que la aviación saudí bombardeó la pista del Aeropuerto Internacional de Saná, una acción que calificaron como una violación del derecho internacional humanitario y un nuevo episodio de la política de bloqueo contra el país árabe. Según las fuerzas yemeníes, el ataque buscó impedir el aterrizaje de una aeronave iraní que llevaba a una delegación de Yemen que asistió al funeral del Ayatolá Alí Jamenei en Teherán.
Las Fuerzas Armadas Yemeníes describieron la acción como una «exitosa operación militar» contra el aeropuerto de Abha, ocurrida después de que «el enemigo saudí lanzara un flagrante ataque aéreo contra el aeropuerto internacional de Saná».
Según el comunicado castrense, aviones de guerra saudíes bombardearon la instalación con múltiples bombardeos «en un intento desesperado por cerrar esta vía vital para los vuelos humanitarios que transportan pacientes, personas varadas y quienes necesitan atención médica».
En una «respuesta rápida y contundente a esta agresión criminal saudí», las fuerzas yemeníes atacaron Abha y la operación «logró todos sus objetivos, enviando un claro mensaje de que la agresión contra Yemen no quedará impune».
El gobierno saudí fue declarado «el único responsable de este acto brutal y de todas sus graves consecuencias y repercusiones».
Mohammed Abdul Salam responsabiliza a Riad
El jefe de la delegación negociadora nacional, Mohammed Abdul Salam, responsabilizó plenamente al al reino saudí del bombardeo contra el Aeropuerto Internacional de Saná: «Sin justificación alguna, el régimen saudí bombardeó el Aeropuerto Internacional de Saná con varios ataques aéreos, en una flagrante violación de la soberanía de la República de Yemen y una grave infracción del alto el fuego de 2022», afirmó Abdul Salam.
El dirigente señaló que esta «brutal y directa agresión militar saudí contra una instalación soberana» constituye una continuación de la agresión iniciada en 2015 contra la misma instalación, lo que revela «las verdaderas intenciones de ese régimen, responsable del bloqueo impuesto a Yemen».
Abdul Salam calificó a Riad como un «régimen agresivo que no cree en la paz con sus vecinos yemeníes, sino que desea un vecino sumiso, sin poder de decisión, independencia ni soberanía».
El dirigente denunció además que, desde el acuerdo de tregua «se ha instado repetidamente al régimen saudí a implementar rápidamente la hoja de ruta, pero ha persistido en su dilación, rechazando todas las soluciones para la reapertura del Aeropuerto Internacional de Saná, además de incumplir sus responsabilidades y obligaciones en virtud del acuerdo de paz».
«Consideramos al régimen saudí plenamente responsable de esta nueva agresión, y no quedará impune. Creemos que defenderse a uno mismo, a la patria y al pueblo es un deber religioso, nacional, moral y humanitario, y un derecho legítimo reconocido por la ley islámica y el derecho internacional. El agresor siempre está equivocado», sentenció.
El integrante del buró político del movimiento, Mohammed al-Farah, señaló que, si continúan los ataques, Yemen podría avanzar hacia el cierre del estrecho de Bab al-Mandeb, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial, lo que tendría un fuerte impacto sobre los mercados energéticos internacionales.
Conexiones aéreas entre Irán y Yemen
Los ataques se producen en medio de una creciente disputa sobre las conexiones aéreas directas entre Teherán y Saná, después de que Irán operara un vuelo civil a la capital yemení la semana pasada para transportar a una delegación hutí al funeral del que fuera líder supremo de Irán, Alí Jameneí.
Según informó Hizam al-Assad, miembro destacado del movimiento Ansarolá, los aviones saudíes bombardearon el aeropuerto de Saná «mientras un avión aterrizaba sin problemas y llegaba una delegación».
Un vuelo de la compañía iraní Mahan Air que regresaba desde Teherán a Saná acabó aterrizando en el aeropuerto de Al Hudeida, a orillas del mar Rojo y bajo control de Ansarolá, tras el bombardeo contra la instalación capitalina.
Las Fuerzas Armadas Yemeníes expresaron su «sincero agradecimiento a la República Islámica de Irán por su vital ayuda para contribuir al levantamiento del injusto bloqueo del aeropuerto internacional de Saná y facilitar los vuelos humanitarios desde y hacia dicho aeropuerto».
Movilización popular y advertencia a la aviación civil
En Saná y en las gobernaciones, distritos, pueblos y zonas rurales del país estallaron manifestaciones públicas masivas, con el pueblo yemení saliendo a las calles en muestras de unidad, mientras las tribus yemeníes leales organizaron movilizaciones demostrando su «postura auténtica, basada en la fe y yihadista, en apoyo a la resistencia».
«Yemen se mantiene firme, unido y victorioso junto al Eje de la Resistencia. Se acabaron los días de impunidad saudí-sionista-estadounidense», reza el comunicado castrense.


