El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró el domingo que, bajo órdenes suyas y del primer ministro Benjamin Netanyahu, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) acelerarán la demolición de viviendas en las aldeas fronterizas del Líbano, «siguiendo el modelo que aplicamos en Rafah y Beit Hanoun, en la Franja de Gaza”, devastada tras dos años de bombardeos y ataques artilleros y de drones indiscriminados.
Las FDI atacaron en esta jornada el puente Qasmiyeh, una importante vía costera que conecta con la ciudad sureña de Tiro, dejando incomunicada esa localidad, la más importante de la región, y gran parte del sur libanés.
Al denunciar el bombardeo israelí que destruyó la vía de comunicación, el presidente de Líbano, Joseph Aoun, alertó de que supone “el preludio de una invasión terrestre”.
La destrucción de puentes, incluido el Qasmiyeh, sobre el río Litani —clave para la agricultura, el abastecimiento de agua y la generación de energía hidroeléctrica—, “amenaza la integridad territorial del país y pone en riesgo la vida de los civiles en la región”, advirtió Aoun y afirmó que “los ataques representan una peligrosa escalada y una flagrante violación de la soberanía del Líbano”.
El presidente libanés declaró, además, que los ataques conllevan una destrucción sistemática de infraestructura, instalaciones civiles y zonas residenciales en pueblos libaneses, y los calificó como una forma de castigo colectivo contra la población civil y una violación del derecho internacional humanitario.
Activistas de derechos humanos calificaron la destrucción de aldeas y el desplazamiento humano resultante como crimen de guerra. Añadieron que la destrucción de puentes sobre el río Litani, dejando aislada la región sur del resto del país, generará una catástrofe humanitaria, pues los residentes en el sur no podrán acceder a alimentos, medicinas ni otras necesidades básicas.
Este fin de semana, el jefe del Estado Mayor de Israel, Eyal Zamir, aprobó los planes para ampliar la ofensiva terrestre en el Líbano y afirmó que las fuerzas armadas israelíes están preparadas para una operación “prolongada”.
En declaraciones grabadas en vídeo, Zamir afirmó que la ofensiva contra Hizbulá “apenas ha comenzado” y la describió como un escenario central interconectado con la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Cientos de muertos y un millón de desplazados en Líbano
La actual oleada de ataques israelíes es el evento más mortífero en el país desde la guerra de 1975-1990. El Ministerio de Salud del Líbano ha informado que los ataques aéreos israelíes han causado la muerte de más de 1.000 personas, incluidos 118 niños (además de más de 350 menores heridos), y el desplazamiento de al menos 1.049.000 libaneses.
Al menos 65 escuelas han sido ya afectadas por los ataques, causando víctimas entre docentes y alumnado. El coordinador humanitario de la ONU en Líbano, Imran Riza, describió un éxodo masivo y desordenado.
“Ha habido toda una serie de órdenes de desplazamiento. Las recibimos casi a diario. Cubren una parte cada vez mayor del territorio libanés, lo que ejerce una presión considerable sobre las comunidades de acogida que también intentan ayudar a los desplazados”, narró Riza.
A esa situación se suma la intensificación de los ataques aéreos, a veces llevados a cabo sin previo aviso. “Muchas de estas operaciones tuvieron lugar sin advertencia ni orden de evacuación”, dijo.
Según la ONU, alrededor de 1.500 kilómetros cuadrados —una porción significativa del territorio libanés— están ahora afectados.
Unicef dijo que cientos de miles de niños han huido de sus hogares en pocos días, a menudo sin llevar nada. Algunos han recorrido horas de carretera para llegar a Beirut, antes de pasar su primera noche a la intemperie, con frío.
La Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres del Líbano informó que 119.700 personas desplazadas están actualmente alojadas en 567 albergues colectivos.
La escalada bélica y la crisis de desplazados en Líbano ocurren en medio de la intensificación de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, la continuación de las violaciones del alto el fuego israelíes y asesinatos de civiles por soldados sionistas en Gaza.
Se añade la expansión de las colonias ilegales y la creciente violencia de los colonos israelíes —apoyados por las fuerzas de ocupación— en Cisjordania, donde más de 36.000 palestinos han sido desplazados por la fuerza.


