
Desde su creación en 2011, el Fondo Verde para el Clima de la ONU ha recibido y gastado más de 20.000 millones de dólares, y a ellos seguirán pronto otros mil millones. Pero, como cabía esperar, el dinero ni es “verde” ni atiende al clima. En su mayor parte, proporciona la ayuda al desarrollo de siempre, que los países donantes también podrían hacer por sí mismos.
Una gran parte del dinero “de adaptación al cambio climático” financia proyectos de modernización de las explotaciones agrarias existentes o de supuesta “protección” contra inundaciones en zonas propensas, como los cauces de los ríos.
También financia numerosos sistemas de abastecimiento de agua en los países áridos para hacer frente a una situación que siempre ha existido. Un buen ejemplo es su mayor partida hasta la fecha: el gigantesco proyecto de desalinización de Jordania. El Fondo afirma que Jordania es uno de los países más áridos del mundo y, por lo tanto, necesita agua. Pero Jordania siempre ha sido un país árido, por lo que el proyecto no tiene nada que ver con ningún “cambio” climático.
Por lo demás, la desaladora aumenta de las emisiones de CO2, por lo que tampoco se puede llamar “verde”. Como otras plantas parecidas, consume mucha electricidad, y en Jordania la generación de electricidad se produce a partir de los combustibles llamados “fósiles”, principalmente a partir de gas. Aunque el proyecto incluye una instalación fotovoltaica simbólica, cubre solo una pequeña fracción de la energía requerida durante todo el día para la desalinización del agua de mar y el bombeo del agua a los consumidores, la mayoría de los cuales viven por encima del nivel de la planta.
Por lo demás, la desaladora no es un proyecto del Fondo y las cifras exactas de dinero invertido no son difíciles de determinar. El presupuesto es de 6.000 millones de dólares y el Fondo solo aporta un 5 por cien. El resto proviene de un grupo internacional de proveedores de ayuda extranjera comunes, incluidos los bancos de desarrollo y los países individuales.
Normalmente, el Fondo sólo cofinancia proyectos con una participación minoritaria. En muchos casos, los cofinanciadores son fuentes tradicionales de ayuda al desarrollo. Esto podría explicar por qué muchos de los proyectos financiados por el Fondo ni son ecológicos ni están relacionados con el clima.
Los países donantes prefieren entregar una parte de la llamada “ayuda al desarrollo” a través del Fondo, a pesar de la ineptitud de sus dirigentes. El Fondo es la típica burocracia que devora el dinero para pagarse a sí misma.
Una red de 158 instituciones parasitarias
Tampoco financia directamente los proyectos, sino a través de las llamadas “instituciones acreditadas”, que son 158 instituciones aprobadas por los jefes. La red incluye una amplia gama de órganos, como ministerios, bancos nacionales de desarrollo, bancos multilaterales y comerciales, organismos de la ONU, instituciones financieras internacionales y ONG nacionales e internacionales.
Estos organismos presentan proyectos propuestos al Fondo y repiten el fraude: se quedan con una parte del dinero. Sus honorarios están incluidos en el presupuesto, lo que puede ser considerable. La acreditación en sí misma es un proceso elaborado que se paga a precio de oro.
Pero todo burocracia crea un laberinto. Las propuestas de proyectos y el proceso de solicitud son tan complejos que el Fondo tiene un programa para financiar su preparación, que se llama la “Oficina de Preparación de Proyectos”.
“La Oficina de Preparación de un Proyecto (PPF) proporciona apoyo financiero y técnico a través de subvenciones reembolsables y no reembolsables, así como equidad, para promover el desarrollo de propuestas de financiación de alta calidad para proyectos y programas para su presentación al Fondo Verde para el Clima (GCF)”.
Luego la burocracia crea sus tentáculos en varios países en desarrollo para mantener las alarmas sobre el cambio climático permanentemente. Se crea así una entelequia de parásitos que viven de predicar el calentamiento y de dar cursillos a los funcionarios públicos locales.
⟶https://www.cfact.org/2026/08/11/the-un-green-climate-fund-is-a-wasteful-fraud/

