
NO LUCHAMOS POR UN NUEVO 15M.
ES NECESARIO ORGANIZAR A LA CLASE OBRERA Y AL PUEBLO TRABAJADOR EN SU CONJUNTO POR UNA HUELGA GENERAL QUE PARALICE LA PRODUCCIÓN Y EL PAÍS EN DEFENSA DE SUS DERECHOS LABORALES Y CIVILES, CONTRA LOS RECORTES SOCIALES, LA REPRESIÓN, Y EN SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS QUE LUCHAN.
POR LA PAZ Y CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA.
DECLARACIÓN DEL COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA-PCPE
Posicionarse coherentemente ante la sucesión de acontecimientos que aceleradamente se producen en las últimas semanas, tanto en el Estado español, como en Europa y a nivel mundial, exige hacerlo desde el punto de vista exclusivo de la defensa de los intereses y necesidades de las masas trabajadoras.
Un análisis necesariamente anticapitalista e internacionalista que, partiendo de la incapacidad manifiesta del Capitalismo para ofrecer nada distinto al ya conocido saqueo de los recursos públicos, incremento de la violencia y la represión y un constante aumento de las tasas de explotación, solo puede situarse en la consideración de la movilización social como la justa y necesaria respuesta de la clase obrera y los sectores populares a las agresiones del Capitalismo dominante en su fase actual de desarrollo imperialista.
En consecuencia un análisis que, más allá de dinámicas coyunturales como las actuales, huye conscientemente de las exigencias que tratan de imponer los diversos actores políticos y mediáticos del Sistema y sitúa una propuesta orientada a superar los actuales marcos de la movilización, transformándolos en la verdadera semilla de organización y consolidación del proceso de contraofensiva obrera y popular que exige una respuesta acorde a la actual violencia y agresión capitalista.
Por todo ello:
Desde el reconocimiento y respaldo a la lucha de quienes se movilizan en las plazas, entendemos necesario situar una crítica profunda a determinadas dinámicas de proyección de la movilización orientadas a reeditar un nuevo 15M repitiendo un modelo que ya se sabe dónde y cómo acabó y, las consecuencias que ha conllevado.
Crítica que incluye a las diversas opciones de la socialdemocracia que las dinamiza situando el conflicto únicamente en el contexto de una confrontación entre inquilino y propietario, entre comprador y promotor; en definitiva, en un conflicto de consumidores y, consecuentemente, situando la solución del problema en una gestión diferente de la problemática desde las instituciones mediante el cumplimiento de la Constitución del 78.
Para nada, de ninguna de las maneras, el problema de la vivienda, que es real y afecta a sectores cada vez más amplios de la población, especialmente masas trabajadoras precarias que porcentualmente son mayoritarias entre la población migrante, las mujeres, la juventud y familias con un único salario, tiene solución dentro del Capitalismo y del Régimen del 78. En consecuencia, no solo es necesario afirmarlo con contundencia cuantas veces sea necesario, sino que es preciso denunciar a quienes prometen resolverlo en el marco constitucional y en su acción de gobierno porque, una vez más, mienten y desmovilizan.
Es preciso situar el centro del debate en la lucha de clases, en el contexto de la confrontación entre burgueses y proletarios y su desarrollo a través de las herramientas propias de la clase obrera (partidos y sindicatos de clase ); entre quienes venden su fuerza de trabajo y quienes les explotan. Un escenario diferente al que solo propone una lucha parcial de marcado carácter interclasista en el manipulable marco de unas asambleas muy determinadas por algunos de sus convocantes.
En ese sentido, consideramos que trascender las consignas y objetivos actuales de la movilización, exige también desbordar los marcos que se proponen y llevarlos a la organización de la lucha a todos los niveles sectoriales y generales. Lo que se precisa es un verdadero otoño caliente en las empresas y en los centros de estudio para encender la calle y organizar una Huelga General que de verdad paralice la producción y el país y no se limite a una jornada de movilización que sirva de palanca y aval electoral a la socialdemocracia.
Para ello el PCPE y su Juventud, la JCPE, en estas semanas de movilización que se avecinan, trabajará decididamente por la organización en los centros de trabajo de comités de huelga unitarios, así como en los barrios, ciudades y centros de estudios de amplias asambleas de trabajadores, trabajadoras y estudiantespor la Huelga General.
Proponemos una participación que, desde la crítica, se sitúe a la ofensiva, buscando dejar un poso organizativo con el que continuar en la lucha. Un compromiso que no rehuye la crítica frontal a quienes banalizando totalmente el concepto de Huelga General, la convocan con el único objetivo de ampliar y sostener la movilización que permita a la socialdemocracia un mejor escenario electoral.
Al mismo tiempo, además de ese debate necesario que hay que dar en todos los espacios de intervención, hay que dejar bien claro que no es posible limitar el problema de la vivienda a la usura de los especuladores, rentistas y los fondos de inversión, pues es necesario situar que, además del factor salarial que es el central en este conflicto vital por el derecho al Techo de los trabajadores y trabajadoras, no se puede dejar de considerar que:
- El carácter especulativo y parasitario del Capitalismo que históricamente invierte en la vivienda como un negocio, responde la búsqueda de inversiones más rentables en ese sector que no en el sector productivo. No es cuestión de ser mejores o peores personas, es la simple exigencia de la inversión capitalista que busca sus mayores tasas de ganancia allá donde las encuentra. La vivienda es un factor más de expropiación de las rentas del trabajo a favor de las rentas del capital.
- Si un objetivo estratégico de la economía española defendido por el gobierno actual es llegar a la cifra de 100 millones de turistas ¿cómo es posible que se critique la existencia de pisos turísticos en las ciudades que reciben masivamente a esos “clientes”? Es necesario sacarle los colores a quienes se sientan en el Consejo de Ministros y, al mismo tiempo, salen a la calle agitando las llaves.
- Por otra parte, en medio de una crisis internacional de magnitudes como la actual, el incremento imparable de los precios de los materiales de construcción hace que el coste de entrada de la vivienda se encarezca permanentemente.
Es la realidad del Capitalismo la que determina y condiciona todo el problema de la vivienda y, o se toman en cuenta todos estos elementos, y se deja bien claro que en el Capitalismo la vivienda nunca será un derecho o solo se estará engañando a quienes luchan.
Solo en el Socialismo, como ya quedó demostrado en las experiencias socialista europeas y en la China actual, el problema de la vivienda se puede resolver atendiendo las verdaderas necesidades del pueblo trabajador. Solo en el Socialismo la vivienda es un derecho y no un negocio.
En consecuencia con este escenario, es preciso dejar claro que hoy la tarea es compleja y requiere de inteligencia colectiva, temple y tenacidad para no dejarse engañar por ensoñaciones propias de los destellos que producen estos fogonazos de movilización popular que si no cuentan con una dirección política revolucionaria, no irán más allá de lo que ya conocemos de la experiencia del 15M. Hoy se precisa de los sectores de vanguardia, una actitud a la ofensiva capaz de deslindar posiciones con las diversas opciones de la socialdemocracia que en gran medida hoy aún lideran las movilizaciones y cuya única meta aspiracional se limita a la gestión del Sistema.
Igualmente, y por último, en esta batalla política e ideológica de largo recorrido pergeñada en gran medida desde los centros de Inteligencia del Estado, con la participación protagónica de toda la socialdemocracia política, sindical y social, es necesario desenmascarar también a las organizaciones que cubren su flanco izquierdo. Fundamentalmente, estructuras juveniles de orientación trotskista que con un discurso izquierdista y la cobertura mediática de los medios de propaganda del Sistema, hacen de ariete contra la organización de estructuras de base del movimiento obrero y popular, pretendiéndolas instrumentalizar y tratando de arrogarse el papel del sujeto revolucionario.
Comité Ejecutivo del PCPE

