Estados Unidos también ha empezado a saquear el oro de Venezuela

A principios de marzo de este año, el Secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, visitó Caracas acompañado por representantes de más de dos docenas de empresas mineras estadounidenses, muchas de las cuales habían operado previamente en Venezuela.
El mensaje fue inequívoco: las mineras estadounidenses van a acceder a los recursos estratégicos de Venezuela —oro, coltán, cobre, diamantes, bauxita y tierras raras— que se han convertido en activos estratégicos de primer orden, en parte porque Washington busca cerrar el paso a China.
Se anunció la firma de un contrato, mediado por Washington, entre la minera estatal venezolana Minerven y el gigante de las materias primas Trafigura para la compra de entre 650 y 1.000 kilogramos de lingotes de oro con una pureza aproximada del 98 por cien, un contrato cuyo valor se calcula en unos 165 millones de dólares. El propio Burgum confirmó posteriormente que se había recibido el primer envío físico de oro venezolano, valorado en 100 millones de dólares, el primer envío de metales preciosos entre ambos países en más de dos décadas.
El contrato no ha pasado desapercibido. En abril Ron Wyden, miembro del Comité de Finanzas del Senado, preguntó a Trafigura sobre el contrato. El Departamento del Tesoro, a través de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), actuó en paralelo. Al día siguiente de la visita de Burgum, la OFAC autorizó las actividades relacionadas con el oro venezolano. El 27 de marzo, se amplió para abarcar una gama más amplia de minerales.
El gobierno de Venezuela ha abierto las puertas al saqueo de sus riquezas minerales por Estados Unidos. El 9 de marzo la Asamblea aprobó una nueva ley minera que reemplaza la normativa vigente desde 1999, abriendo el sector al capital privado y extranjero.
Para que el capital estadounidense fluya, el Estado debe garantizar el control de las minas y las rutas, hasta ahora en manos de redes informales. Por eso el ejército venezolano ha retomado el control de minas como Las Claritas y Kilómetro 88 en el sur del estado Bolívar. El exdiputado regional Américo de Grazia afirmó que los militares bombardearon y abrieron fuego contra las minas bajo control informal, obligando a los mineros a huir.
Las intervenciones militares podrían desencadenar desplazamientos masivos. La ONG Provea ha denunciando el riesgo de ejecuciones extrajudiciales y detenciones arbitrarias contra la población civil.
Jefe de Seguridad: Los europeos estarían encantados de arrastrar a Bielorrusia al conflicto

Los líderes europeos estarían encantados de arrastrar a Bielorrusia al conflicto con Ucrania, declaró el secretario del Consejo de Seguridad bielorruso, Alexánder Vólfovich.
«Lo que ocurre hoy en Ucrania ya afecta también a Polonia, Lituania, Letonia incluso Finlandia. Esos mismos vehículos aéreos no tripulados [de Ucrania], que son patrocinados por los líderes europeos, vuelan a través del territorio de los Estados europeos, caen, y esto provoca cierta tensión entre la población civil, y plantea ciertas cuestiones de seguridad para los ciudadanos de esos Estados», señaló Vólfovich en declaraciones a la prensa.
Zelenski contra todos: en una sola entrevista amenaza a Rusia, Bielorrusia y Polonia
El alto funcionario llamó la atención sobre el constante incremento de los presupuestos militares en los países de la Unión Europea. «Solo aumenta los riesgos de que surjan conflictos. No solo en el territorio de Ucrania, Rusia y Bielorrusia, de lo que hablan constantemente los líderes europeos. Ellos estarían encantados de arrastrar a nuestro país a este conflicto, para que también en el territorio de nuestro país estalle un incendio», afirmó Vólfovich.
El secretario del Consejo de Seguridad subrayó que la dirigencia de la nación hace todo lo posible para preservar la paz.
«Bielorrusia está a favor de las relaciones de buena vecindad, del diálogo pacífico, de la solución de todos los problemas en la mesa de negociaciones. Todas esas decisiones de los líderes europeos no aportan estabilidad ni seguridad. Hay que sentarse a la mesa de negociaciones, encontrar vías para el diálogo, detener el conflicto en Ucrania lo antes posible. Pero, desgraciadamente, Europa (lo vemos por sus actos, por sus hechos) no está preparada para ello. Hace todo lo posible para que este conflicto continúe«, concluyó Vólfovich.
- Las afirmaciones de Vólfovich se producen en medio del aumento de tensiones entre Kiev y Minsk debido a las amenazas y acusaciones que lanza Vladímir Zelenski contra el presidente Alexánder Lukashenko. Ya le ha enviado ultimátums en dos ocasiones al líder bielorruso para que retire las tropas de la frontera en el plazo de una semana o cese el apoyo técnico a Moscú; de lo contrario, Kiev responderá con ataques. Mientras, desde Minsk advierten de que «amenazar a Bielorrusia nunca ha terminado bien para nadie».
La embestida contra Rusia
Claudio Katz.— La guerra contra Irán está modificando el otro conflicto bélico actual de gran alcance que se desenvuelve en Ucrania. Allí se agrava la tensión y se debilitan las posibilidades de algún armisticio, a medida que Trump relega su intención de acordar con Putin. La escalada occidental contra Rusia fomenta respuestas, que pueden desembocar en una conflagración general.
UN ACOSO DE LARGA DATA
La guerra contra Rusia es un viejo objetivo de las elites capitalistas de Estados Unidos y Europa, que durante todo el siglo XX apostaron a la demolición de la Unión Soviética para contrarrestar el desafío socialista.
La implosión de la URSS envalentonó a los agresores que intentaron debilitar, dividir o neutralizar a su gran rival euroasiático. Buscaron capturar los inconmensurables recursos naturales y materiales de ese país y estuvieron a punto de conseguir el desmembramiento de Rusia durante el desgobierno de Yeltsin. Posteriormente optaron por una estrategia de provocación y acoso.
Esa ofensiva se consumó mediante la ampliación de la OTAN hacia el Este y el establecimiento de una red de bases militares en las fronteras de Rusia. Esa estrategia fue asumida como una política de Estado por los mandatarios estadounidenses y europeos de distinto signo. En el auge de la unipolaridad se concibió incluso la propia integración de Rusia a la OTAN para precipitar su desmantelamiento (Mearsheimer, 2026). Cuando el Kremlin puso un freno al hostigamiento exigiendo el fin del asedio fronterizo, el conflicto subió de tono y desencadenó la guerra de Ucrania.
Estados Unidos promovió con especial intensidad ese conflicto, para forzar la ruptura de Europa con Rusia y aumentar el padrinazgo norteamericano sobre su socio transatlántico (Coll, 2026). La sangría de Ucrania aceleró drásticamente ese proceso, especialmente en el plano económico, mediante el acompañamiento de Bruselas a las sanciones impuestas por Washington a Moscú.
Ese seguimiento derivó en la asfixia energética que afronta el Viejo Continente, desde el sabotaje de la CIA al gasoducto Nord Stream. Ese atentado detonó un deterioroenergético que ha privado a la Unión Europea del gas barato suministrado por su abastecedor ruso. Las compras de ese origen se desplomaron del 40 % al 9% del total de gas importado y precipitaron dramáticas consecuencias para la industria del continente. La sustitución del combustible barato de Rusia por el encarecido gas licuado estadounidense ha demolido la competitividad de Alemania.
Ese desmoronamiento económico europeo contrasta con la salida que encontró Rusia para lidiar con las sanciones de Occidente. Optó por un drástico giro comercial hacia Oriente, que le permitió sustituir mercados y asegurar el flujo de divisas requerido para financiar la costosa guerra de Ucrania (Ellner, 2026).Mientras que el intercambio de Rusia con Europa decayó del 47 % al 11 % del total comercializado, su vínculo con los países asiáticos saltó del 29 al 66 % (Boron, 2025).
Moscú ha logrado sobrellevar la contienda bélica con nítidas ventajas. Al cabo de cuatro años de mortíferas confrontaciones inclinó la guerra a su favor. Mantiene la supremacía general de los enfrentamientos y fija el ritmo de los desenlaces. La larga trinchera que separa a los contrincantes se mueve con lentitud por decisión del Kremlin, que pospone una drástica ofensiva para ahorrar bajas y evitar una irremontable ruptura con vecinos de su propia configuración.
Putin no ha mostrado ninguna urgencia en demoler a sus enemigos en el campo de batalla, porque apuesta al auto deterioro de su enemigo. Todas las contraofensivas que intentó Zelensky terminaron en fracasos, que acentuaron el declive de esa corrupta presidencia.
El resultado actual del conflicto descoloca a Washington y a Bruselas, que inicialmente esperaban un desplome de Rusia semejante al sufrido en Afganistán y posteriormente apostaron a una mayor capacidad de resistencia de Kiev.
DESVENTURAS Y ESCALADAS
Desde su llegada a la Casa Blanca Trump afronta una interminable sucesión de adversidades para acordar con Putin. Mantuvo encuentros con su par para concertar ese convenio y le propuso un reparto de las riquezas de Ucrania entre las dos potencias. Negoció especialmente el despojo de los recursos naturales, con los ojos puestos en el acervo mineral, las reservas de carbón y las enormes extensiones de tierra del suelo más fértil de Europa.
El magnate concibió, además, un ambicioso programa de privatización de los activos estatales bajo control de empresas estadounidenses, diseñado por el principal fondo de inversión de Occidente (Blackrock). Aprobó un completo plan de remodelación de Ucrania basado en exenciones fiscales, ventajas arancelarias y privilegios monetarios para el dólar (Pont, 2025a).
Su proyecto de reconstrucción abría enormes negocios para las empresas interesadas en lucrar con la rehabilitación de una economía demolida, pero con gran perspectiva de exportación de granos y remate de los activos desvalorizados por la guerra. La condición de esos emprendimientos era la finalización de un conflicto que Trump intentó negociar sin ningún éxito.
Putin simplemente repitió las mismas exigencias que desataron la confrontación. Reclamó la desmilitarización de Ucrania, la reducción del ejército de ese país a una acotada guardia, el explícito alejamiento de la OTAN y la fijación de estrictos límites a la red de misiles instalados en Europa del Este. A esas viejas demandas, añadió la incorporación de los territorios conquistados en el campo de batalla. Los globalistas del Congreso, del gabinete y del “Estado profundo” yanqui vetaron esas tratativas y sepultaron el intento contemporizador de Trump (Gorraiz, 2025).
El magnate tampoco pudo distanciar a Rusia de China para negociar con un interlocutor aislado. Pretendió romper la alianza entre ambas potencias, invirtiendo la jugada que consumaron Nixon y Kissinger en los años 70. Buscó concentrar los esfuerzos norteamericanos contra el rival económico (China), acordando con el adversario geopolítico (Rusia). Y ensayó ese rumbo sabiendo que, a diferencia de la guerra fría Estados Unidos debe lidiar con una ascendente economía asiática y no con la estancada Unión Soviética.
Pero todo el viraje estratégico concebido por Trump para privilegiar la batalla económica contra China quedó diluido. No pudo delegar en Europa el conflicto con Rusia, ni descargar sobre Israel y Arabia Saudita las tensiones de Medio Oriente. Con el fracaso en Ucrania se desmoronó esa remodelación de los tres frentes y se impuso la nueva escalada guerrera, que los globalistas le han impuesto a la Casa Blanca, con el aval, la resistencia o la resignación de Trump.
Esas vertientes ultra belicistas han forzado en el último año una sucesión de ataques, que elevaron sustancialmente la confrontación. Sus embestidas actuales incluyen incursiones contra los centros rusos de alerta nuclear, ataques contra la residencia de Putin y andanadas contra los grandes arsenales.
Ya se verifica, además, un goteo semanal de víctimas civiles por acciones terroristas, que se han cobrado la vida de militares, periodistas y diputados. Trenes, ciudades alejadas y cargueros rusos han recibido los impactos de los drones que Occidente lanza en todo el país, luego de haber fallado en Irán (Poch, 2026). Las últimas dos incursiones a un evento internacional en San Petersburgo y a las refinerías de Moscú han sido provocaciones de una insólita osadía.
El alto mando de la OTAN que organiza y guía esos operativos está rompiendo todas las barreras y es responsable del asesinato de los jóvenes de una residencia estudiantil, que sufrieron un atentado semejante al padecido por los escolares de Irán. El grado de convalidación de Trump a estas agresiones es una incógnita. No cabe duda que contradice su proyecto inicial, pero el magnate es un oportunista consumado que cambia de bando sin ningún escrúpulo.
Distintos analistas consideran que ciertos crímenes (como la primera lluvia de drones ucranianos a los aeródromos e instalaciones ferroviarias rusas) se efectivizaron a espaldas del ocupante de la Casa Blanca(Pont, 2025b), pero otros evaluadores resaltan la aprobación presidencial al giro belicista. En cualquiera de las dos alternativas, la guerra se expande con un gran perdedor en el medio.
LA AUTO DESTRUCCIÓN DE EUROPA
Estados Unidos empujó a Europa al conflicto de Ucrania para agredir a Rusia y acrecentar la dependencia del Viejo Continente del mandante americano. Biden potenció esa estrategia y Trump la extendió a nuevos terrenos. El magnate intenta latinoamericanizar a Europa con exigencias arancelarias, mayor dependencia energética, atadura a las tecnologías digitales y subordinación del euro al dólar.
Trump no oculta su pretensión de reindustrializar a Estados Unidos desindustrializando a sus principales socios de Occidente. Propicia el explícito traslado deplantas fabriles a la otra orilla del Atlántico y promueve el rearme europeo con pertrechos provistos por el complejo industrial-militar norteamericano. Por eso convalida la rusofobia que han sembrado los estrategas yanquis entre las élites europeas, para generalizar el pánico y justificar la militarización.
El potentado de la Casa Blanca apuntala especialmente la red de vasallos ultraderechistas, que erosiona la continuidad de la Unión Europa. Desde Banon hasta Musk, esos emisarios alientan la potencial fractura y la eventual balcanización del Viejo Continente (Godin, 2025). La campaña de Trump para capturar Groenlandia, por ejemplo, apunta a ese sometimiento total de Europa. El magnate ha manejado tres alternativas: comprar, invadir o asociar ese territorio a Estados Unidos, para forzar su entrega por parte de Dinamarca.
En realidad, el Departamento de Estado podría negociar con mucha facilidad la ampliación de las bases militares yanquis y su control de los recursos naturales de la isla más grande del mundo. Ni siquiera el gigantesco y costoso escudo antimisiles que el Pentágono está montando en el Ártico (“cúpula dorada”) requiere la apropiación de Groenlandia. Trump promueve esa captura para exhibir poder humillando a Europa (Aguirre 2026).
Pero esa subordinación -en un clima de inmanejables presiones bélicas- ha creado el mayor escenario de guerra general contra Rusia, desde la mitad del siglo pasado. El socio británico del Pentágono es el principal gestor de esa bomba de tiempo, porque ha diseñado detallados planes de gestación de una gran conflagración para el año 2030.
Siguiendo ese plan, Londres torpedea las negociaciones de paz entre Kiev y Moscú. Los servicios secretos ingleses operan como la mano oculta de los atentados ucranianos contra los uniformados y los civiles al interior de Rusia y la armada británica comanda la creación de una gran flota de Europa del Norte para batallar en el Mar Báltico.
Alemania es el otro pilar de los preparativos bélicos. Toda su economía se está reconvirtiendo velozmente para alumbrar el mayor ejército del continente. Con una penetrante campaña de rusofobia y anticomunismo, el gobierno está borrando la historia del nazismo y en un rapto de amnesia colectiva, vuelve a emerger la potencia que provocó la mayor matanza la historia.
Mientras las plantas automotrices germanas que no puede competir con China son transformadas en fábricas de tanques, se multiplican los proyectos para restaurar el alistamiento masivo, entre la masa de empobrecidos desempleados que provocará la quiebra industrial del país. Una conocida personalidad de la diplomacia y la academia estadounidense acaba de escribir una desesperada carta pública, instando al canciller alemán a frenar esavertiginosa marcha al abismo (Sachs, 2026).
Los países bálticos despuntan como el principal escenario de un conflicto generalizado con Rusia. Occidente ha resuelto sacrificarlos, con el mismo desdén que ultimó a Ucrania. Desde Letonia y Lituania, la OTANlanza provocaciones contra la población rusa, mientras entrega a Polonia un sofisticado armamento. En Rumania ensaya operativos de falsa bandera para evaluar las respuestas de Moscú (Krainer, 2026).
Los belicistas de Bruselas proclaman, una y otra vez, que Europa debe preparase para contener la gran invasión que Rusia perpetraría dentro de pocos años. No brindan datos o indicios de ese peligro, tampoco explican las causas de esa incursión, ni menos aún la lógica o sentido que tendría esa ofensiva. Omiten, además, que si Moscu pretendiera realizar esa agresión la consumaría cuánto antes, sin esperar el rearme de su víctima. Pero todas esas inconsistencias pasan de largo, en el clima de ceguera bélica imperante en la región.
Washington (y no Bruselas) mueve todos los hilos de esta trama. Incrementa la venta de armas a Europa y amolda los pertrechos a las normas del Pentágono, para manejar todas las piezas de un eventual conflicto. La primera línea de tropas polacas, rumanas, ucranianas y bálticas recibe el arsenal que intermedian los europeos, pero fabrican y controlan los norteamericanos.
LA POTENCIAL FRACTURA TRANSATLÁNTICA
Luego de haber padecido dos tragedias bélicas mayúsculas en la centuria pasada, Europa afronta nuevamente la pesadilla de otra sangrienta conflagración. Esa posibilidad reaparece por la desmemoria histórica, la magnitud de la crisis económica y el declive del capitalismo europeo que no asumen los grupos dominantes.
El Viejo Continente se quedó sin oxígeno político luego de la deserción inglesa (Brexit) e ingresó en untobogán descendente desde el estallido de la guerra deUcrania. Bruselas ha perdido toda autoridad y ya no cuenta siquiera, con el protagonismo que exhibió en la década pasada para someter a Grecia.
Esa impotencia se verifica, por ejemplo, en suincapacidad para gestionar los activos financieros rusos,que mantiene congelados desde hace cuatro años. Bruselas no se decide a utilizarlos, devolverlos o confiscarlos por los efectos de cualquiera de esas medidas sobre la estabilidad y confiabilidad del euro (Kersffeld, 2026).
En este marco de incontables vacilaciones, la marea bélica continúa ascendiendo, junto a las voces que alertan del peligro afrontado por Europa, si queda atrapada en la agresión de Estados Unidos contra Rusia. Por el momento se verifica una división interna de tres alineamientos para lidiar con ese contexto.
Los gobiernos austrohúngaros (Eslovaquia, Hungría y quizás Chequia) rechazan la efervescencia militarista, las administraciones mediterráneas (Francia, Italia) objetan ese curso sin contenerlo y sólo los bálticos, polacos y escandinavos parecen embarcados en seguir el libreto bélico que motoriza Inglaterra, convalida Alemania yescribe Estados Unidos.
Pero los nubarrones que genera ese sometimiento a la digitación militarista norteamericana, ya se traducen en una inédita crisis de las relaciones transatlánticas. Esa fractura introduce una controvertida perspectiva que Washington desconsidera, con la misma ceguera que atropella al resto del mundo.
La multiplicación de convenios comerciales de Europa con socios de Asia y los trastornos que afrontan los mismos tratados entre el Viejo y el Nuevo Continente, ilustran la creciente dimensión de las tensiones euroamericanas (Torres López, 2026). Esas divergencias subieron de tono con el distanciamiento generado por la guerra contra Irán. La mayor parte de los gobiernos europeos apoyó inicialmente esa embestida, pero cuando Trump pidió auxilios y especialmente el envío de tropas para abrir el estrecho de Ormuz, todos miraron para otro lado.
La postura explícitamente crítica de España agravóesa disidencia. Sánchez olfateó el rechazo a la guerra y fue observado con cierta sintonía por sus pares de Francia e Italia. Algunos gobiernos negociaron incluso con Irán el tránsito de sus navíos por Ormuz sin pagar en dólares. Percibieron de entrada que la guerra de Trump era unacausa perdida y observan ahora a Rusia para definir los próximos pasos.
DEFINCIONES CRUCIALES
Al cabo de cuatro años y centenares de miles de muertos, la guerra de Ucrania continúa sin definición por la cautela que exhibe Putin, para propinar un golpe fulminante. Mantiene la ofensiva en el campo de batalla y neutraliza parcialmente las operaciones aventureras que lanza Zelensky, para compensar las derrotas ucranianas en el frente.
El Kremlin cuida la retaguardia, mantiene la ofensiva en las trincheras y preserva sus demandas en las negociaciones. Le exige a Occidente la desmilitarización de Ucrania y el fin de la injerencia del Pentágono en Moldavia, Rumania, Georgia, Armenia y Azerbaiyán.
Putin sostiene su estratégica combinación de firmeza diplomática y moderación bélica. Consolidó su prolongado mandato con victorias electorales en el opaco sistema de comicios rusos y usufructúa de una pasividad popular que no fue alterada por la guerra.
El oficialismo ha utilizado el conflicto para recrearlas convocatorias a defender la patria, reclutando jóvenes en las zonas empobrecidas. El líder moscovita reforzó además su autoridad, luego de eliminar al grupo paramilitar que lideraba Prigozhin. Esa limpieza cohesionó la estructura del ejército, que estaba amenazada por el protagonismo de las milicias privadas.
Pero la paciencia de Putin está llegando a un punto límite, frente a la creciente presión del ala dura del gobierno moscovita, que exige respuestas contundentes a las provocaciones de Occidente. Karaganov expone con descarnada crudeza esa demanda. Afirma que Rusia debe restaurar con virulentas amenazas la disuasión nuclear y señala que la pérdida de ese temor ha inducido a los militaristas europeos, a consumar inaceptables ataques al interior de Rusia. Considera incluso que se justifica el uso limitado y puntual de armas atómicas, si Occidente no detiene su escalda (Karaganov, 2026).
Ya hay funcionarios de alto nivel como Medvedev y Lavrov que también reclaman acciones contundentes y esa petición tiene eco en los medios de comunicación(Crooke, 2026). Todos alzan la voz contra la moderación oficial, con propuestas que van desde multiplicar la guerra de drones, hasta la introducir una nueva enmienda en la doctrina nuclear. La lista de instalaciones industriales de Alemania implicadas en incursiones contra territorio ruso -que recientemente publicó el ministerio de Defensa- es una nítida advertencia del Kremlin.
Putin afronta el dilema de subir la apuesta, sopesado todas las consecuencias de cruzar la raya que se autoimpuso. Está convencido de la inconveniencia de un conflicto mayor, pero registra el duro revés que le impusoIrán al Pentágono con drásticas reacciones. En ese balance cobra especial relevancia la postura de China, que ha situado en otro plano su relación con Estados Unidos. Analizaremos ese nuevo dato en nuestro próximo texto.
21-6-2026
RESUMEN
El acoso occidental de larga data contra Rusia escaló con la guerra de Ucrania, que deterioró a la economía europea y aumentó su subordinación a Estados Unidos. Frente al freno ruso de esa embestida y la reorientación de su comercio, los belicistas euro-americanos tantean un conflicto de mayor alcance. Crece la rusofobia que autodestruye al Viejo Continente, pero despunta una inédita crisis transatlántica. Putin sopesa las consecuencias de convalidar la exigencia interna de drásticas respuestas.
REFERENCIAS
-Mearsheimer, John (2026). La Guerra Fría 2.0 y la derrota de la OTAN en Ucrania
-Coll, Andreu (2026). Nuevos imperialismos, nueva geopolítica07/04/2026 https://vientosur.info/de-la-guerra-fria-a-la-guerra-blanca-decadencia-capitalista-e-imperialismos/
-Ellner, Steve (2026). El imperialismo estadounidense entra en una nueva etapa 10/05/2026 https://www.sinpermiso.info/textos/el-imperialismo-estadounidense-entra-en-una-nueva-etapa
-Boron, Atilio (2025). Estados Unidos. Trump desbocado y derrotado https://www.resumenlatinoamericano.org/2025/07/18/estados-unidos-trump-desbocado-y-derrotado/
-Pont, Alejandro Marcó del (2025a). Letra chica, grandes negocios. El acuerdo EEUU-Ucrania https://www.elextremosur.com/nota/53974-letra-chica-grandes-negocios-el-acuerdo-eeuu-ucrania/
-Gorraiz, German (2025) Estados Unidos. ¿Se rendirá Trump a los globalistas? https://www.telesurtv.net/blogs/eeuu-se-rendira-trump-ante-globalistas/
-Poch de Feliu, Rafael (2026). Este año la guerra podría extenderse en Europahttps://www.resumenlatinoamericano.org/2026/05/19/pensamiento-critico-este-ano-la-guerra-podria-extenderse-en-europa/
-Marco del Pont (2025b). ¿Quién controla realmente la política exterior de Estados Unidos? 19/06/2025 https://www.resumenlatinoamericano.org/2025/06/23/pensamiento-critico-quien-controla-realmente-la-politica-exterior-de-eeuu/
-Godin, Romaric (2025) Elon Musk reitera su apoyo a la extrema derecha alemana en su intento de construir un mundo propio https://www.sinpermiso.info/textos/elon-musk-reitera-su-apoyo-a-la-extrema-derecha-alemana-en-su-intento-de-construir-un-mundo-propio
-Aguirre Ernest (2026) Groenlandia es la punta de lanza de Trump para destruir la OTAN y deslegitimar a Europa https://www.eldiarioar.com/mundo/groenlandia-punta-lanza-trump-destruir-otan-deslegitimar-europa_129_12908446.html
-Sachs, Jeffrey D (2026) ¡Evite una guerra abierta con Rusia!, https://ctxt.es/es/20260501/Politica/53552/documentos-ctxt-jeffrey-sachs-canciller-merz-carta-abierta-guerra-rusia.htm
-Krainer, Alex (2026). ¿Rusia ataca a Rumanía? ¿Falsa bandera ucraniana o advertencia rusa? https://www.youtube.com/watch?v=GONBXShsB5M
-Kersffeld, Daniel (2026). La guerra de Ucrania no termina en 2026,https://www.pagina12.com.ar/2025/12/23/la-guerra-de-ucrania-no-termina-en-2026/
-Torres López, Juán (2026). El doloroso declive de los imperios https://rebelion.org/el-doloroso-declive-de-los-imperios/
-Karaganov, Sergey (2026): ataque nuclear a Europa para restaurar la disuasión
-Crooke Alastair (2026). La guerra con Irán redefine la geopolítica mundial https://www.youtube.com/watch?v=iW2ruiJrQlU
Irán informa de un «importante avance» en las negociaciones con EE.UU.
Se han eliminado los aranceles sobre las exportaciones de petróleo iraní, anunció el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, entre otros avances sobre el estrecho de Ormuz.
Detalló que el bloqueo de la vía marítima ha sido levantado y que algunos activos congelados serán liberados, al tiempo que atribuyó este «importante avance» a la «incansable» mediación de Pakistán y Catar.
Entre dichos adelantos, destacó los esfuerzos para poner fin a la guerra en el Líbano, sobre los que indicó que sería la «primera prueba real». Además, declaró que se ha puesto en marcha un importante plan de reconstrucción y desarrollo para Irán.
Las delegaciones mediadoras de Catar y Pakistán emitieron una declaración conjunta en la que anunciaron la conclusión de la primera ronda de conversaciones mantenidas esta jornada entre Estados Unidos e Irán en Suiza.
«La cumbre se desarrolló en una atmosfera positiva y constructiva. Se lograron avances alentadores, incluida la creación de un mecanismo para futuras conversaciones técnicas», se lee en el comunicado.
El nuevo ejército sirio se alza sobre los mismos pilares que Al Qaeda

El nuevo ejército sirio es más internacional que nacional porque se alza sobre los mismos pilares que Al Qaeda, es decir, sobre una amalgama de extranjeros reclutados por todos los rincones del mundo. Cuando finales de 2024 se acabó la guerra, no volvieron a sus lugares de origen; siguen en Siria.
Son los mismos que en su día causaron escándalo por sus atroces matanzas contra la población civil. Antes los llamaban terroristas, pero ahora son soldados de un ejército regular. Algunos de ellos siguen en las listas de los terroristas más buscados. No ha habido desarme, ni depuración, ni juicios.
Unos 3.500 yihadistas extranjeros siguen activos en el nuevo ejército, procedentes principalmente de los estados de Asia Central y el Cáucaso. Por ejemplo, la 84 División opera bajo el mando del terrorista turcomano Abdulaziz Dawud Khudabardi, miembro del Partido Islamista de su país de origen (*).
Algunos de ellos son miembros al Partido Islámico de Turkestán, que está estrechamente asociado con Al Qaeda. Además, hay terroristas chechenos que forman parte del Liwa al-Muhajirin wa-l-Ansar (LMA), que juró lealtad al Califato Islámico.
Las organizaciones que antes los imperialistas catalogaron como terroristas, fueron renombradas, transferidas a nuevas divisiones o incorporadas administrativamente al nuevo ejército sirio sin disolver las afiliaciones previas de sus miembros.
En el nuevo organigrama de mando hay yihadistas, como el egipcio Asim Al Hawari, el jordano Abdulrahman Al Jatib y el turco Umar Jafteshi. Varias unidades representan abiertamente al yihadismo, como las divisiones 52, 54 y 60, dirigidas por los cabecillas de Jabhat Al Nosra, Ahrar Al Sham y Huras Al Din. Al mismo tiempo, sus soldados están compuestos predominantemente por los mismos yihadistas.
La ‘Blackwater de la Yihad’
Muchos yihadistas extranjeros se oponen al intento del nuevo gobierno de Damasco por parecer “moderado”. Especialmente las unidades de la “Blackwater de la Yihad”, que entrenan al ejército sirio como asesores militares privados, rechazan las órdenes y actúan por su cuenta, a pesar de que forman parte del ejército regular.
Esas unidades incluyen las brigadas Amshat y Hamza, que estuvieron involucradas en las masacres de los alauitas en marzo del año pasado, cuando asesinaron a más de 1.200 civiles. Luego reestructuraron las unidades para camuflarlas. El comandante de Hamza, Saif Abu Bakr, ascendió a comandante de la División 76. Numerosos yihadistas uigures, uzbekos y chechenos del nuevo ejército estuvieron involucrados en las matanzas sectarias.
El gobierno sirio se excusa diciendo que esta integración oficial es la única alternativa a la fragmentación al margen del ejército y la formacion de bandas paramilitares. Es mejor tenerlos dentro que fuera, dicen. Así pueden mantenerlos controlados más fácilmente.
Sin embargo, esta estrategia pospone el problema en lugar de resolverlo. A largo plazo no se puede construir un Estado ni organizar un ejército con este tipo de pistoleros. Los yihadistas extranjeros permanecen fieles a su medio de origen.
China teme el regreso de los uigures del nuevo ejército sirio
China tiene localizados a los yihadistas uigures dentro del ejército sirio y teme su retorno. El año pasado el embajador de China en la ONU, Fu Cong, advirtió al Consejo de Seguridad que “las fuerzas terroristas pueden usar el territorio sirio para comprometer la seguridad de otros estados”.
Ahmed Al Sharaa colocó en puestos de responsabilidad a docenas de yihadistas uigures, incluido el Ministerio de Defensa. El comandante del Partido Islámico de Turquestán, Abdulaziz Davud Hudaverdi, fue ascendido a general, aunque es el terrorista más buscado de China. En 2011 fue enviado a Siria por el dirigente de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, con la orden de buscar un refugio para los miembros de la organización terrorista.
El objetivo del Partido Islámico de Turquestán es lograr la independencia de China para crear un califato en Xinjiang.
Un factor de desestabilización interna
La integración oficial de los yihadistas extranjeros es otro de los puntos débiles del nuevo gobierno de Al Sharaa. Las redes yihadistas ni empiezan ni terminan en las fronteras de Siria.
Siria puede convertirse en el centro de todo tipo de organizaciones terroristas internacionales. En internet hay foros en línea que quieren utilizar Siria como plataforma para los nuevos reclutas. No debería sorprender a nadie que el terrorismo yihadista se siga exportando al mundo de nuevo desde Siria.
(*) https://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/syria-military-golani-islamist-fighters-uyghur-b2671918.html
Mediadores: Concluyen primeras conversaciones entre EE.UU. e Irán, se acordó hoja de ruta para acuerdo definitivo
Las delegaciones mediadoras de Catar y Pakistán emitieron una declaración conjunta en la que anunciaron la conclusión de la primera ronda de conversaciones mantenidas esta jornada entre Estados Unidos e Irán en Suiza.
«La cumbre se desarrolló en una atmosfera positiva y constructiva. Se lograron avances alentadores, incluida la creación de un mecanismo para futuras conversaciones técnicas», se lee en el comunicado.
Asimismo, detallaron que, sobre la base del memorando de entendimiento, las partes acordaron establecer un comité de alto nivel que «proporcione supervisión política al proceso de mediación«, dirija grupos de trabajo centrados en cuestiones nucleares, sanciones, monitoreo y resolución de disputas, así como también garantice la «implementación efectiva» del acuerdo.
En este sentido, afirmaron que se acordó «una hoja de ruta para alcanzar un acuerdo final en un plazo de 60 días, sentando las bases para el inicio inmediato de nuevas conversaciones técnicas». Asimismo, indicaron que se estableció una línea de comunicación entre las partes, «con el fin de evitar incidentes y malentendidos», garantizar el paso seguro de embarcaciones comerciales a través del estrecho de Ormuz.
Además, se acordó la creación de una célula de resolución de conflictos entre las partes y el Líbano, para garantizar el cumplimento del cese de las operaciones militares en el país árabe.
«Las partes mediadoras continuarán haciendo todo lo posible para garantizar que las negociaciones se desarrollen en una atmósfera constructiva con el objetivo de alcanzar un acuerdo final«, concluyeron.
«La calma antes de la tormenta». Nueva publicación de la Editorial Unidad y Lucha

Carmelo Suarez (Unidad y Lucha).— La “Editorial Unidad y Lucha” ha publicado recientemente un nuevo libro, siguiendo su línea de compromiso con los temas de mayor actualidad, que determinan los desarrollos de la lucha de clases en las condiciones más concretas y cercanas.
Si anteriormente fue la publicación de la obra del autor cubano Hedelberto López Blanch, sobre el siniestro personaje del Secretario de Estado yanki, Marco Rubio. En esta ocasión la nueva publicación aborda la cuestión de la Inteligencia Artificial.
Su autor es el compañero Sven Tarp, que fue anteriormente Secretario de Relaciones Internacionales del PC de Dinamarca, y que ejerce como profesor universitario en diversos centros. Editorial UyL agradece a Sven su generosa y desinteresada cesión de los derechos de autor para esta edición en castellano. El libro también se publica en danés y en una editorial china.
En un tema tan novedoso e importante el abordaje, con un enfoque riguroso desde el materialismo dialéctico, convierte a este libro en una obra única y del máximo interés.
La maquetación del libro ha de facilitar su lectura, con una explícita marcación de los capítulos y las síntesis de sus contenidos.
La portada es una colaboración del joven arquitecto Asier Centol Ruíz, a título desinteresado igualmente.
Próximamente la obra será presentada, con la participación de su autor, en diversas ciudades. Ello estimulará el acercamiento al contenido del libro, y hará su lectura más amable.
La IA es un salto cualitativo en el desarrollo de las fuerzas productivas, e implicará unos grandes cambios sociales en todos los órdenes. Prepararse para ello es una tarea necesaria para la lucha revolucionaria.
El libro, que tiene 325 páginas, se podrá adquirir, por 15 euros, en La Tienda Roja (https://tiendaroja.es), y en librerías y sedes del Partido.
Moscú repele un ataque masivo de decenas de drones ucranianos
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó la madrugada de este lunes que el régimen ucraniano llevó a cabo un nuevo ataque masivo de drones contra la ciudad.
Desde las 00:00 (hora local), las fuerzas de defensa aérea rusas ya han derribado casi 60 drones enemigos.
- Kiev lleva a cabo constantes ataques selectivos contra la población civil de las provincias fronterizas rusas, al tiempo que lanza múltiples vehículos aéreos no tripulados contra la capital rusa y sus alrededores. Drones y misiles ucranianos impactan contra vehículos, viviendas, zonas de ocio, centros comerciales y otras instalaciones civiles, dejando víctimas.
El Pentágono ha gastado el dinero que tenía presupuestado para sus agresiones militares

El Pentágono se ha quedado sin fondos para las operaciones militares de este verano, razón por la cual ha solicitado una nueva asignación para la guerra de 80.000 millones de dólares, asegura el Wall Street Journal.
Los fondos adicionales son necesarios para cubrir, entre otras cosas, el coste de la guerra contra Irán. El tema surgió esta semana durante las conversaciones entre miembros del Congreso y el subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg.
El ejército tendrá que reducir los ejercicios de entrenamiento y otras prioridades debido a la guerra en Irán y al despliegue de tropas a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos.
A mediados de mayo, el Pentágono estimó el costo de la guerra contra Irán en unos 29.000 millones de dólares, una cifra que ha sido muy cuestionada, porque los cálculos reales son bastante mayores.
Se han alzado voces que critican el uso de una enorme cantidad de municiones por parte del ejército estadounidense durante la agresión a Irán, temiendo escasez y el vaciado de sus arsenales. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó recientemente esta afirmación como una “historia inventada”.
Según el Wall Street Journal, parte de los fondos reclamados se destinarán a operaciones navales, salarios del personal y municiones, entre otros gastos.
Además de la guerra contra Irán, Estados Unidos ha incurrido en gastos militares muy elevados. Una costosa operación en Venezuela, en particular, condujo al secuestro de Maduro.
Desde septiembre Estados Unidos también ha estado realizando ataques contra buques acusados supuestamente de participar en el narcotráfico en el Pacífico y el Caribe.
Según el Wall Street Journal, miembros del Congreso han advertido que no votarán a favor de esta financiación adicional. El gobierno de Trump no solicitó autorización al Congreso para declarar la guerra a Irán y, por lo tanto, es ilegal.















