La crisis de la democracia burguesa y la necesidad de recuperar la bandera del comunismo

La crisis de la democracia burguesa y la necesidad de recuperar la bandera del comunismo

La democracia burguesa atraviesa una profunda crisis en prácticamente todo el mundo. Una crisis que no nace de la casualidad ni de errores puntuales de gestión, sino de las propias contradicciones internas del sistema capitalista. Cuando un modelo político y económico es incapaz de dar respuesta a los problemas reales de la mayoría social, cuando millones de trabajadores y trabajadoras ven cómo empeoran sus condiciones de vida mientras una minoría acumula cada vez más riqueza, la frustración acaba abriendo las puertas a la reacción, al fascismo y a la ultraderecha.

La historia nos enseña que las crisis no son una anomalía del capitalismo, sino una de sus características esenciales. Son periódicas, inevitables e inherentes a un sistema basado en la explotación del ser humano por el ser humano. Y cuando esas crisis golpean con fuerza, la llamada democracia liberal muestra su verdadera naturaleza.

Porque la democracia burguesa no es el gobierno del pueblo. Es el gobierno de una minoría económica que controla los resortes fundamentales del poder. Nos dicen que vivimos en democracia porque votamos cada cuatro años, pero quienes realmente toman las decisiones fundamentales rara vez aparecen en las papeletas electorales. Son los grandes propietarios, los fondos de inversión, las multinacionales, la banca y los poderes económicos que financian campañas, controlan medios de comunicación y condicionan gobiernos.

Lo que caracteriza el momento actual es una enorme crisis de confianza. Millones de personas han dejado de creer en las instituciones porque las instituciones han dejado de servirles. Se desconfía de los partidos políticos, de los medios de comunicación, de los sindicatos institucionalizados e incluso de la propia capacidad colectiva para transformar la realidad. El sistema ha conseguido inocular la resignación como si fuera una virtud.

Vivimos además una época de prostitución permanente del lenguaje. Palabras que históricamente tenían un significado concreto son vaciadas de contenido para ponerlas al servicio de los intereses de la oligarquía.

Nos hablan constantemente de la «libertad». Pero cuando los poderosos hablan de libertad no suelen referirse a la libertad de vivir dignamente, de acceder a una vivienda, de recibir atención sanitaria o de tener un empleo estable. Hablan de la libertad de los grandes empresarios para despedir, de la libertad de los especuladores para enriquecerse, de la libertad de los fondos buitre para convertir derechos básicos en mercancías.

La llamada «libertad de comercio» no es otra cosa que la libertad para hacer negocio con las necesidades humanas. La libertad para especular con la vivienda, con los alimentos, con la energía o con los recursos esenciales para la vida. Es la libertad de unos pocos para explotar a la inmensa mayoría.

También presumen de la libertad de pensamiento y de expresión. Sin embargo, cualquiera que observe la realidad con honestidad sabe que la libertad formal no garantiza la capacidad real de hacerse escuchar. La protesta social es perseguida, las leyes represivas castigan la movilización y quienes cuestionan seriamente los pilares del sistema son marginados, silenciados o criminalizados.

La llamada «ley mordaza» es uno de los ejemplos más evidentes de cómo la democracia burguesa tolera la discrepancia únicamente mientras esta no cuestione los intereses fundamentales del poder económico.

Lo mismo ocurre con la supuesta libertad de prensa. Nos dicen que existe pluralidad informativa porque cualquier empresario multimillonario puede comprar un periódico, una radio o una cadena de televisión. Pero eso no es libertad de prensa para la clase trabajadora; es la libertad de la oligarquía para imponer su relato.

La inmensa mayoría de los grandes medios de comunicación responden a intereses empresariales concretos. Son herramientas de construcción ideológica destinadas a convertir la mentira en verdad oficial y la explotación en algo natural e inevitable. Su función principal no es informar, sino moldear conciencias y desactivar cualquier cuestionamiento profundo del sistema.

Y mientras tanto nos invitan a elegir entre opciones políticas diferentes en apariencia pero muy similares en lo esencial. Cambian los colores, los logotipos y los discursos de campaña, pero los intereses económicos que condicionan las decisiones de fondo permanecen intactos.

Porque los grandes centros de poder no se presentan a las elecciones. Nadie vota a los consejos de administración de los bancos. Nadie elige a los fondos de inversión internacionales. Nadie deposita una papeleta para decidir quién dirige los organismos financieros internacionales que condicionan las políticas económicas de países enteros.

Sin embargo, esos poderes tienen una capacidad de decisión infinitamente superior a la de millones de ciudadanos que acuden a votar convencidos de estar decidiendo su futuro.

Por eso resulta tan hipócrita que quienes defienden este sistema acusen constantemente al comunismo de ser incompatible con la libertad.

Cuando los comunistas hablamos de la dictadura del proletariado no hablamos de la dictadura de un individuo ni de una élite privilegiada. Hablamos del poder político de la mayoría trabajadora frente a la minoría explotadora. Hablamos de una sociedad donde los intereses colectivos estén por encima del beneficio privado.

Una sociedad donde nadie pueda enriquecerse apropiándose del trabajo ajeno. Donde la economía esté al servicio de las necesidades humanas y no de la acumulación de capital. Donde los sectores estratégicos pertenezcan al conjunto del pueblo y no a grupos privados cuyo único objetivo sea maximizar beneficios.

El comunismo representa la aspiración de construir una sociedad donde toda persona tenga garantizado el derecho a una vida digna por el simple hecho de existir. Donde la vivienda, la sanidad, la educación, el trabajo y los cuidados dejen de ser privilegios sometidos al mercado para convertirse en derechos efectivos.

Esa es la verdadera libertad. La libertad de quien no teme quedarse sin techo. La libertad de quien no depende de la caridad para sobrevivir. La libertad de quien no tiene que vender su dignidad para llegar a fin de mes.

Frente a una izquierda acomplejada que renuncia cada día más a hablar de explotación, de lucha de clases y de socialismo, los comunistas tenemos la obligación de recuperar un lenguaje claro, comprensible y honesto. Debemos dejar de disfrazar nuestras ideas para hacerlas aceptables ante quienes nunca las aceptarán.

La clase trabajadora no necesita discursos vacíos ni campañas de marketing político. Necesita verdad, organización y conciencia.

Por eso es imprescindible que los comunistas demos un paso al frente. Que recuperemos el prestigio de nuestras ideas mediante el ejemplo cotidiano, la coherencia y la lucha. Que volvamos a estar presentes en los centros de trabajo, en los barrios, en los movimientos sociales y en cada conflicto donde exista una injusticia que combatir.

Porque la historia demuestra que ningún derecho fue concedido voluntariamente por los poderosos. Todos fueron conquistados mediante organización, movilización y lucha.

Y porque frente a la barbarie, frente al fascismo y frente a la decadencia de un sistema incapaz de ofrecer un futuro digno a la mayoría, sigue siendo más necesario que nunca levantar la bandera del comunismo y defender sin complejos la emancipación de la clase trabajadora.

 

André Abeledo Fernández

Enviado de Putin: Zelenski prefiere la escalada constante a la paz

Vladímir Zelenski prefiere la escalada constante al mantenimiento de la paz, declaró el enviado especial de la Presidencia rusa para la cooperación en inversión y economía con otros países, Kiril Dmítriev.

«Zelenski prefiere la escalada constante a la búsqueda de la paz. Este enfoque de escalada es erróneo y pone en peligro al mundo», escribió en sus redes sociales.

Dmítriev comentó de esta manera el reciente deterioro de las relaciones entre Polonia y Ucrania.

Carácter neonazi del régimen de Kiev

El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, decidió retirarle la Orden del Águila Blanca al líder del régimen ucraniano, Vladímir Zelenski, y así lo anunció en un video publicado por su gabinete este viernes. La condecoración le había sido otorgada en abril de 2023 por el predecesor de Nawrocki, Andrzej Duda.

El retiro de la orden se produce después que Zelenski, a finales de mayo, denominara al Centro Independiente de Operaciones Especiales Norte de las Fuerzas Armadas de Ucrania como Héroes del UPA (Ejército Insurgente Ucraniano), lo que provocó una ola de indignación en Polonia.

La decisión del líder ucraniano, enfatizó Nawrocki, es «indignante», «incomprensible y profundamente decepcionante», pues «golpea no solo la memoria histórica», sino también la «confianza construida durante años y en los últimos meses», así como el «fundamento de la reconciliación» y la «convicción de que la verdad puede ser un lenguaje común» para ambas naciones.

El Ejército Insurgente Ucraniano (UPA, por sus siglas en ucraniano) era el brazo armado de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN, por sus siglas en ucraniano), que durante la Segunda Guerra Mundial buscó establecer un Estado ucraniano étnica y religiosamente homogéneo.

Las unidades vinculadas al UPA participaron en el pogromo de Lvov de 1941, linchando y asesinando a judíos, y entre 1943 y 1944 perpetraron la masacre de aproximadamente 100.000 civiles polacos en lo que hoy es el oeste de Ucrania. Estas matanzas siguen siendo un punto de fricción entre Polonia y Ucrania en la actualidad y generan tensiones diplomáticas.

A finales de mayo, Zelenski asistió al entierro de Estado de Andréi Mélnik, cofundador de la OUN y rival de Stepán Bandera, otra figura nacionalista ampliamente venerada en la Ucrania actual. Los restos de Mélnik fueron devueltos desde Luxemburgo como parte de lo que Kiev describió como un esfuerzo por construir un «panteón» nacional de héroes.

  • Rusia ha denunciado en reiteradas ocasiones el carácter ilegítimo y neonazi del régimen de Kiev, que copia «abierta y diligentemente a su inspiración ideológica, la Alemania nazi».
  • Los militares ucranianos no renuncian a la simbología nazi y con frecuencia lucen esvásticas, parches con las siglas SS, el emblema de la División Panzer SS Totenkopf (Cabeza Muerta o Calavera) y otros distintivos fascistas.

[Comunicado Conjunto] 1941-2026, 85 aniversario de la Operación Barbarroja, la cruzada europea anticomunista

El domingo 22 de junio de 1941 el III REICH de Adolf Hitler iniciaba la invasión de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sin previa declaración de guerra. En medio de un pacto de no agresión firmado casi dos años antes, el 23 de agosto de 1939.

No es el objetivo de este comunicado analizar los innumerables aspectos de esta guerra total de exterminio, la más mortífera, genocida e implacable de toda la Historia de la Humanidad.

Como revolucionarios y antiimperialistas, nuestro deber es lanzar la señal de alarma sobre los profundos paralelismos y sorprendentes similitudes que tienen estas dos coyunturas: la de de 1941 y la actual, de 2026.

La clave de todo lo que sucede en la superficie de las diferentes formaciones sociales es la crisis general del Capitalismo. Crisis que se manifiesta a su vez en la agresividad creciente del Imperialismo, y más allá, en el hundimiento cultural y moral de la Modernidad Occidental.

Esta es una crisis que marca la agonía del Capitalismo, como muy certeramente analizó Lenin en su libro: «El Imperialismo, fase suprema del Capitalismo.»

Hace 110 años que el Capitalismo Agónico lucha por su supervivencia como modo de producción hegemónico en este planeta. Más de un siglo en que la burguesía imperialista, y su fracción dominante, la oligarquía financiera mundial, luchan a vida o muerte por el dominio mundial, mientras asistimos a la putrefacción gangrenosa de su sistema de explotación.

Esta crisis general del Capitalismo ya ha generado tres guerras mundiales: la Primera, de 1914-1918, la Segunda, de 1939-1945, y la así llamada «Guerra Fría«, de 1945 a 1991.

Ahora nos encontramos a las puertas de otra Guerra Mundial. En este caso, los Estados Unidos de Norteamérica y su cerebro estratégico, el Poder Sionista Global han pasado a la ofensiva en (casi) todos los frentes para mantener su hegemonía a toda costa.

Han cometido un genocidio en Palestina, que sufre desde hace más de un siglo la colonización sionista. Y al mismo tiempo, agreden y atacan a todo el Frente de la Resistencia Antisionista, desde Líbano a Irán, desde Yemen a Irak.

Y no olvidamos que durante los años de Unipolaridad del Imperialismo yanki-sionista, muchos otros países de Asia Occidental y África nororiental fueron invadidos y expoliados: Somalia, Sudán, Libia, Afganistán…

Al mismo tiempo, la OTAN, brazo armado del Imperialismo, ha llevado desde 1999 una política de agresión contra la Federación Rusa. Ya en 1990 la antigua República Democrática de Alemania, RDA, se incorporó a la OTAN, rompiendo todos los acuerdos del fin de la Guerra Fría. En 1999 se sumaron Polonia, Hungría y Chequia. En 2004 se incorporaron Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia. En 2017 Montenegro entra en la Alianza Atlántico, y en 2020, Macedonia.

En 2022, tras el incumplimiento y sabotaje sistemático de los acuerdos de paz de Minsk, la Federación Rusa sale en defensa de las Repúblicas de Donestk y Lugansk y entra en guerra con Ucrania, que se preparaba para entrar en la OTAN, como también lo hacía Georgia, con quien la Federación Rusa tuvo una breve guerra en 2008.

No olvidemos la guerra de la OTAN contra Yugoslavia y más tarde contra Serbia, en los años 90 del siglo XX.

La situación actual de escalada en los dos teatros actuales de la guerra imperialista, Europa Oriental y Asia Occidental nos recuerda a las vísperas de la Operación Barbarroja.

La Unión (Imperialista) Europea está decidida a reeditar la Cruzada Europea contra el Bolchevismo en su versión 2.0, como una lucha de la «democracia» y los «derechos humanos» contra el régimen dictatorial y autoritario de la Rusia de Vladimir Putin. Los países que se preparan para esta nueva guerra son casi exactamente los mismos que en 1941, con el significativo añadido de Gran Bretaña, Portugal, Suecia, Grecia y Suiza.

Lo mismo pasa con la Cruzada Sionista en Asia Occidental, que cuenta con el apoyo de las oligarquías musulmanas sunitas de todo el mundo, desde Marruecos a Indonesia.

La guerra imperialista en todos los frentes (no olvidemos que hay una guerra larvada contra China y Corea del Norte) va a traer paro, miseria, desahucios, precariedad, mayores tasas de explotación, represión, recortes en sanidad, educación y servicios sociales, escasez y racionamiento, y al final, muerte y destrucción.

Hacemos un llamamiento a las clases obreras de nuestras Naciones, y al conjunto de todos los Pueblos Trabajadores de nuestros Países para resistir ante la embestida de la Oligarquía Financiera Mundial, y no caer en los cantos de sirena de su fiel esbirro y msmporrero desde 1914, la Socialdemocracia.

Y no se trata meramente de resistir frente a la ofensiva del Capital. Hay que pasar a la ofensiva. Hay que organizarse y luchar. Hay que demostrar día a día y lucha a lucha que no hay solución posible en el marco del Capitalismo ni a la crisis económica, ni a la ecológica, ni a la social y cultural. El Capitalismo es un monstruo genocida que morirá matando.

Es el momento de proclamar que sin revolución, nuestro futuro como Humanidad es la extinción. Y que esta revolución será una REVOLUCIÓN SOCIALISTA.

EL Ejército Rojo de Obreros y Campesinos derrotó a las hordas nazifascistas en Moscú en 1941, en Stalingrado en 1942, en Kursk en 1943, en la Operación Bagration en 1944, y entró triunfante en Berlín en 1945.

Debemos de aprender de las victorias de la Revolución Rusa, de la URSS, de la Revolución China, Coreana, Cubana, Vietnamita, Nicaragüense y tantas otras.

¡Ni un paso atrás en la lucha antiimperialista!

¡Por la Revolución Socialista!

¡Juntos venceremos!

FIRMANTES:

Comunismo Revolucionario Galego

Crida Comunista

Coordinación de Núcleos Comunistas

Nación Andaluza

Partit Comunista del Poble de Catalunya

Partido Comunista de los Pueblos de España

Cuando el problema no es la prevaricación, sino señalar a la Policía

Cuando el problema no es la prevaricación, sino señalar a la Policía

El Consejo General del Poder Judicial ha decidido abrir un expediente disciplinario al juez Juan Carlos Peinado. A primera vista podría parecer una buena noticia para quienes llevamos meses denunciando las irregularidades, los excesos y las actuaciones más que cuestionables que han rodeado su instrucción contra el entorno del presidente del Gobierno. Pero basta con rascar un poco la superficie para comprobar que no, que una vez más estamos ante una enorme operación de maquillaje institucional.

Porque el expediente no se abre por lo que realmente debería preocupar a cualquier demócrata. No se abre por una instrucción interminable en la que las acusaciones iniciales se han ido transformando constantemente a medida que se caían unas tras otras. No se abre por haber construido una causa a base de titulares, filtraciones y sospechas. No se abre por unas actuaciones que muchos juristas consideran impropias de un Estado de derecho.

No. El problema parece ser que insinuó que los escoltas policiales de la esposa del presidente del Gobierno podrían ayudarle a eludir una actuación judicial.

Es decir, que el problema no sería la posible arbitrariedad de determinadas decisiones judiciales, sino haber puesto en cuestión a la Policía.

Resulta difícil no percibir una enorme contradicción. Durante meses hemos asistido a un espectáculo judicial donde parecía que cualquier hipótesis era válida, cualquier insinuación era suficiente y cualquier titular servía para alimentar una causa política disfrazada de procedimiento judicial. Sin embargo, cuando llega el momento de exigir responsabilidades, el foco no se pone sobre el fondo de la actuación, sino sobre un episodio concreto que afecta a otra institución del Estado.

La sensación que queda es preocupante. Porque transmite la idea de que determinadas actuaciones judiciales pueden desarrollarse con una enorme impunidad siempre que no se moleste a los poderes adecuados. Como si el problema no fuera el posible abuso de poder, sino quién se siente ofendido por ese abuso.

La justicia debe ser independiente, sí. Pero la independencia judicial no puede convertirse en impunidad judicial. Los jueces deben estar protegidos frente a presiones políticas, económicas o mediáticas, pero también deben responder cuando actúan de manera arbitraria o cuando utilizan su posición para impulsar causas basadas más en intereses políticos que en pruebas sólidas.

En una democracia madura, la crítica a los jueces no debería ser un tabú. Del mismo modo que se fiscaliza a los gobiernos, a los parlamentos o a las fuerzas de seguridad, también deben poder fiscalizarse las actuaciones judiciales. Nadie debería estar por encima del escrutinio público.

Lo preocupante de este caso es que da la impresión de que las instituciones vuelven a protegerse entre sí mientras se evita abordar la cuestión de fondo: si determinadas actuaciones judiciales han contribuido a deteriorar la confianza de la ciudadanía en la justicia.

Porque si un juez actúa correctamente, las resoluciones hablan por sí mismas. Pero cuando una instrucción parece convertirse en una búsqueda permanente de nuevos argumentos para sostener una acusación que se desmorona, la sociedad tiene derecho a preguntarse qué está ocurriendo.

Y esa es precisamente la pregunta que muchos ciudadanos siguen esperando que alguien responda.

 

André Abeledo Fernández 

PC de Chile llama a impulsar campaña nacional de apoyo a Cuba

Carmen Esquivel (Prensa Latina).— “Estar con Cuba es estar con la humanidad”, dijo el dirigente en el acto por el 114 aniversario del PCCh, donde denunció que la isla sufre una agresión feroz e inhumana por parte de Estados Unidos y merece toda la solidaridad.

Carmona calificó como un intento de genocidio y un crimen de lesa humanidad el castigo que se impone hoy sobre el país caribeño.

“Se pretende matar un proyecto soberano, revolucionario y humanista sometiendo a todo su pueblo a la hambruna para justificar de esa manera, incluso, acciones militares criminales”, afirmó.

El máximo dirigente del PCCh calificó como una provocación la acusación de Estados Unidos contra el líder de la Revolución, Raúl Castro, quien –dijo- es un impulsor de grandes y profundos procesos de pacificación y de la declaración de América Latina como Zona de Paz.

Trump ataca a Venezuela; presiona a los gobiernos progresistas de México, Colombia, Brasil y Uruguay; amenazan a Bolivia y Perú; y Chile no es una excepción, declaró.

Recordó que el presidente norteamericano abiertamente dice lo que les interesa: el petróleo, el litio, el cobre, los recursos humanos, el agua, los territorios estratégicos, tales como el estrecho de Magallanes y la Antártida y el control absoluto de las rutas bioceánicas.

Desde esta tribuna, llamamos a formar el más amplio movimiento que exija al gobierno mantener la tradición histórica de Chile (solo rota por la dictadura) de respeto a la autodeterminación de los pueblos, al derecho internacional y de condena al bloqueo y al intento de someter a Cuba.

En declaraciones a Prensa Latina, Lautaro recordó la histórica amistad entre el PCCh y el Partido Comunista de Cuba y reivindicó el derecho del país caribeño a construir su futuro.

Durante la ceremonia, efectuada en el Salón de Honor del antiguo Congreso Nacional en Santiago, Carmona demandó el fin del genocidio israelí contra el pueblo Palestino.

También saludó la movilización de este sábado en la capital donde estuvieron tres activistas chilenos que participaron en la Flotilla con ayuda para Gaza y fueron detenidos por Israel.

Al acto por el 114 aniversario del PCCh asistieron militantes del Partido y las Juventudes comunistas, dirigentes de varias organizaciones políticas y sociales, parlamentarios, alcaldes, diplomáticos de Cuba, Vietnam, Rusia, China y de otros países.

Entrevistado por esta agencia, el diputado por la región de Valparaíso Luis Cuello recordó que el PCCh nació de las luchas obreras y ha hecho un aporte muy significativo a la historia de Chile, a la construcción del movimiento popular, a los gobiernos progresistas y también a la defensa de los derechos humanos.

Niños de Minab nos ven y esperan justicia: Desgarrador mensaje de Irán antes de negociar con EE.UU.

X / Iran_in_India

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, emitió una contundente declaración momentos después de aterrizar en la ciudad suiza de Zúrich para participar en las negociaciones con EE.UU.

 

En sus primeras palabras ante la prensa, Ghalibaf afirmó que los «niños oprimidos de Minab» y los mártires de Irán son testigos permanentes de sus actos y decisiones durante este proceso diplomático. «Ellos nos ven y tienen expectativas de nosotros», declaró.

El político iraní concluyó su intervención con un deseo personal cargado de emotividad: «Ojalá no defraude a los mártires oprimidos ni al pueblo de Irán, y pueda reunirme con orgullo con mis compañeros, a quienes espero ver impacientemente».

Según reportes, altos mandos militares estadounidenses se encuentran en la fase final de revisión de una investigación interna sobre el bombardeo mortal de la escuela primaria de Minab, en Irán, el 28 de febrero, el primer día de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, y se preparan para remitir sus resultados al Congreso. El ataque contra la escuela dejó 168 personas muertas, en su mayoría niñas.

Cuando le consultaron el miércoles si asumiría responsabilidades y si haría rendir cuentas a alguien de su Administración por el ataque, el presidente de EE.UU., Donald Trump, respondió que «en la guerra se cometen errores; la guerra es terrible«, y añadió que el caso sigue bajo investigación.

Mientras, desde Irán han denunciado en repetidas ocasiones que los «crímenes descarados» de EE.UU. «en la masacre de inocentes, especialmente los niños y los alumnos de la escuela de Minab, han destruido la credibilidad del mundo occidental en lo que respecta a los valores que dicen defender».

La élite política europea está jugando con fuego nuclear

Andrea Zhok.— La guerra en Ucrania debería haber terminado un mes después de su inicio, cuando se celebraron las primeras negociaciones y ya se había alcanzado un acuerdo prácticamente definitivo.

 

Ucrania seguiría siendo un país, no un montón de escombros despoblado.

Rusia podría haber garantizado que Ucrania se convirtiera en un «estado tapón» con relaciones bilaterales y comercio tanto con Rusia como con Europa.Europa podría haber seguido obteniendo gas y petróleo a precios asequibles.

La civilización europea no habría experimentado esa fase de humillación de sus principios, caracterizada por una ridícula y trágicamente estúpida «caza de rusos», desde el deporte hasta la ópera.

En cambio, cuatro años y cuatro meses después de que las tropas rusas entraran en territorio ucraniano, y doce años después del inicio del conflicto (febrero de 2014), Ucrania se ha transformado por completo en un instrumento militar de la OTAN, sin que nadie consultara a los ciudadanos europeos si querían participar en esta guerra indirecta.

La táctica de la OTAN, ahora más europea que estadounidense, consiste en producir un gran número de drones, principalmente en zonas fuera del territorio ucraniano, y lanzarlos en lo profundo de Rusia.

La idea no es intentar reconquistar el territorio perdido, porque eso requeriría tropas que ni Ucrania ni Europa en su conjunto poseen.

La idea es infligir un daño tan grave a Rusia que provoque una revuelta interna contra Putin.

Obviamente, esta situación conduce las cosas inevitablemente en dos direcciones.

La primera es que las zonas de retaguardia europeas de las tropas ucranianas se han convertido en una parte crucial y decisiva de la guerra; constituyen una amenaza persistente, una amenaza que se mantendría independientemente del resultado del conflicto en Ucrania.

Lo admitamos o no, Europa está en guerra con Rusia, y Rusia lo sabe. El juego europeo se basa enteramente en la suposición de que los países europeos pueden gestionar el conflicto desde una posición de seguridad intocable, protegidos por el Artículo 5 de la OTAN.

Pero todos han comprendido que esta protección es un escudo de origami. Estados Unidos nunca intervendrá para ayudar a un país europeo bajo ataque, al menos no mientras Trump siga siendo presidente. Y sin el apoyo estadounidense, la OTAN en Europa es incapaz de hacer nada más allá de lo que ya hace en su guerra indirecta.

La debilidad europea, el abierto desprecio de la administración estadounidense hacia Europa y el juego de escudarse en el Artículo 5 apuntan en una sola dirección: una escalada que involucre directamente a algún país europeo.

La segunda opción está totalmente ligada a la política interna rusa. Putin, a pesar de la propaganda europea que lo retrata constantemente como un Atila moderno, siempre ha sido un moderado, inclinado al compromiso y esperanzado en la reconciliación con Europa.

Prolongar la guerra en su forma actual, con ataques en zonas periféricas de Moscú y San Petersburgo, debilita objetivamente el liderazgo de Putin. Esto da lugar a un doble escenario: o bien la sustitución de Putin como líder (improbable) o bien la aceptación por parte de Putin de una agenda radical propuesta desde hace tiempo por asesores y coroneles del establishment ruso.

En la situación actual, el enemigo ya no es Ucrania, que es simplemente una plataforma física que proporciona carne de cañón, sino Europa, que en esta situación —con la guerra en el extranjero— se está fortaleciendo militarmente. La pregunta obvia que se hacen muchos líderes rusos es: ¿por qué deberíamos esperar otros 3 ó 4 años a que Europa desarrolle su propio rearme, quizás con un nuevo gobierno estadounidense dispuesto a revitalizar la OTAN?

Putin está apostando todo a una rápida capitulación ucraniana. Solo un resultado así le permitiría a Rusia un horizonte seguro.

Si no se produjera tal capitulación (en un plazo máximo de un año), creo que la lógica interna del conflicto sería inevitable: Europa tendría que ser «puesta en su sitio» mientras su potencial militar es modesto y el apoyo estadounidense es limitado.

Y esto significa guerra, no guerra fría, ni guerra híbrida, ni guerra metafórica. Simplemente guerra.

Y, aunque inicialmente nos enfrentaríamos a una guerra convencional, la pendiente resbaladiza hacia la explotación de la verdadera ventaja estratégica de Rusia —a saber, el poder nuclear— es fatal.

Ucrania es un «campo de pruebas para experimentos biológicos», aseguran expertos

© Sputnik / Pavel Lisitsyn

«El Pentágono cuenta con una importante división de DARPA que lleva a cabo investigaciones a las que se destinan enormes fondos. En el transcurso de estas investigaciones, virus que afectan a los animales, como la gripe aviar y la gripe porcina, se modifican y transforman para infectar a los humanos», subraya.

«Las acusaciones sobre las actividades de los biolaboratorios en Ucrania (…) ponen en entredicho la arquitectura de seguridad global», afirmó la experta en relaciones internacionales Tuba Cebi en diálogo para este medio.

De confirmarse en el marco del derecho internacional, «la cuestión no se limitará a la financiación, sino que se convertirá la salud pública en un instrumento de rivalidad geopolítica».

Erel añadió que las tropas de protección nuclear, biológica y química de Rusia, dirigidas por el general Ígor Kirílov, presentaron previamente documentos que confirmaban lo que ahora afirma Tulsi Gabbard.

Pero el entonces secretario de prensa de la Casa Blanca negó estas afirmaciones, y el propio Kirílov fue asesinado en un atentado en 2024.

«Ucrania está detrás de esto, y detrás de Ucrania están organizaciones de inteligencia como la CIA», concluyó.

Portugal. Tras dos huelgas generales, el Parlamento dijo no a la reforma laboral propuesta por el Gobierno

Fue el viernes, cuando la Asamblea de la República de Portugal rechazó la propuesta de reforma de la ley laboral impulsada por el Ejecutivo conservador del primer ministro Luís Montenegro.

 

La sorpresa parlamentaria estuvo determinada por el voto en contra de la formación de ultraderecha Chega, cuyas intensas negociaciones de última hora con el Gobierno central no llegaron a fructificar. Tras solicitar un receso de media hora en el hemiciclo en un intento por alcanzar un compromiso que permitiera la admisión a trámite del proyecto, el pacto naufragó, lo que llevó a la bancada fascista dirigida por André Ventura a alinear su postura con los partidos de la oposición izquierdista para bloquear de forma definitiva el inicio de la discusión legislativa de la reforma.

Al margen del comportamiento de Chega, se debe subrayar que la reforma de la Ley laboral se encontró con el rechazo frontal de la resistencia política y social en las calles. En el último medio año, los sindicatos mayoritarios del país mostraron su rechazo absoluto mediante la convocatoria de dos huelgas generales.

«Miente de manera crónica»: Canciller cubano arremete contra Rubio por negar el bloqueo de EE.UU.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, arremetió contra el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, acusándolo de mentir «de manera crónica» y contradecir al presidente Donald Trump cuando niega la existencia del bloqueo total contra Cuba.

 

«Cuando el secretario de Estado de EE.UU. hable de incompetencia en Cuba, habría que preguntarle por qué miente de manera crónica y contradice al presidente de EE.UU. [Donald Trump] y a su vocera [Karoline Leavitt] negando la existencia del bloqueo total de combustible que la Casa Blanca reconoce. Si hubiera incompetencia, ¿para qué aplican el cerco petrolero y las sanciones secundarias? En cada referencia suya a la situación en nuestro país, hay un intento por evitar cualquier responsabilidad y presentarse como el salvador», denunció el canciller.

«Pero atentos: su plan de asfixia económica contra Cuba incluye que empresas extranjeras no vendan piezas ni tecnologías para las termoeléctricas cubanas. Impide que cualquier compañía en el mundo venda petróleo a nuestro país y sanciona a CUPET, la empresa cubana que tiene la infraestructura y las capacidades creadas para la logística de los combustibles en Cuba», recordó.

«Su diseño persigue en detalle el desarrollo de nuestra economía y la procedencia de todos sus fondos: sanciona a compañías del níquel; amenaza a empresas extranjeras con negocios en el turismo y la minería; los ciudadanos extranjeros que visiten Cuba pierden derecho a la visa ESTA para entrar en EE.UU.; chantajea y amenaza a los Estados que soberanamente mantienen acuerdos de cooperación con Cuba en materia de salud. Es un bloqueo total, similar a uno de tipo militar. Mientras, llama abiertamente a la subversión del orden constitucional cubano y busca con tesón una intervención militar estadounidense en Cuba», concluyó Rodríguez.

Presiones de EE.UU. contra Cuba

La semana pasada, Washington anunció sanciones contra Unión Cuba-Petróleo (CUPET), encargada de las operaciones de crudo y gas en la isla caribeña.

«Hoy estoy sancionando a la empresa estatal de energía de Cuba, Unión Cuba-Petróleo (CUPET), bajo la Orden Ejecutiva 14404 del presidente [Donald] Trump», afirmó Rubio a través de X, donde añadió que el mandatario estadounidense «quiere un nuevo futuro para el pueblo cubano, con mayor libertad y oportunidad económica y política». Por ello, indicó, continuarán «apuntando a la capacidad» del Gobierno cubano.

La nueva sanción recrudece el bloqueo económico y comercial que mantiene Washington contra la isla hace más de seis décadas. Desde que el presidente de EE.UU., Donald Trump, asumió su segundo mandato en enero de 2025, ha arreciado su política de cerco y asfixia total hacia los cubanos.

Esta política extraterritorial de EE.UU. ha estado acompañada de serias amenazas, en las que el propio Trump ha manifestado que estaría dispuesto a utilizar la fuerza si fuera necesario para derrocar al Gobierno de Cuba, que, por su parte, denuncia esas acciones de Washington como una táctica de «genocidio».

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