Nicaragua declara solidaridad incondicional con Presidente Putin

El régimen de Kiev intentó ejecutar un ataque terrorista con más de 90 vehículos aéreos no tripulados de largo alcance contra la residencia oficial del presidente de Rusia, Vladímir Putin, localizada en la provincia de Nóvgorod, informó este lunes el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov.

 

Según el canciller, el intento de ataque tuvo lugar la noche del 28 al 29 de diciembre con 91 drones de largo alcance.

Detalló que todos los drones fueron derribados por los sistemas de defensa aérea y que no existe información de víctimas ni daños.

En Nicaragua, los Copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo expresaron en el nombre del Pueblo y Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, la más activa solidaridad frente al ataque terrorista de Ucrania contra instalaciones residenciales de su Presidencia.

Managua, 29 de Diciembre, 2025

Compañero
Vladimir Putin
Presidente de la Federación de Rusia
Moscú

Hermano Presidente:

Expresamos a Usted, a nombre de nuestro pueblo y del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, nuestra más activa solidaridad frente al ataque terrorista de Ucrania contra instalaciones residenciales de su Presidencia.

Es apenas lógico que el Fascismo se comporte así, pretendiendo anular la fuerza de las conversaciones que buscan acercar la paz en esa importante región del planeta.

Reconocemos el esfuerzo y la gestión permanente de la Federación de Rusia, con Usted al frente, para garantizar que desde todos los esfuerzos de diálogo y negociación, se haga realidad la paz que tanto necesitamos.

Adelante, hermano Presidente Putin, sus luchas por la paz son reconocidas y respaldadas por los pueblos del mundo.

Pepe Escobar: Un mundo desconocido nacerá cuando termine la guerra en Ucrania

Pepe Escobar.— Este es un momento histórico que podría definir el destino de la humanidad. Lo que acaba de suceder no es simplemente una negociación entre Trump y Zelenski , ni siquiera una partida de ajedrez entre Washington y Moscú. Es el acto final de un orden mundial que agoniza.

 

¿Puede Trump cumplir su promesa de terminar esta guerra o se está dirigiendo hacia la trampa geopolítica más elaborada de la era moderna? El gran tablero, La herencia envenenada de Mackinder .

Para entender la complejidad abismal de lo que está sucediendo, debemos remontarnos a las raíces profundas de esta confrontación. Sir Halford Mackinder, el visionario geógrafo británico, lo vio venir hace más de un siglo. Quien controle el Heartland euroasiático controlará el mundo.

Lo que el Imperio Británico entendía instintivamente, los estrategas estadounidenses lo convirtieron en doctrina después de 1945. La OTAN no fue creada para defender Europa del comunismo soviético. Esa fue solo la narrativa de portada.

La OTAN fue diseñada como el mecanismo de control perpetuo del Heartland, la herramienta para impedir que cualquier potencia euroasiática, fuera de Alemania, Rusia o China, pudiera consolidar un espacio económico integrado que desafiara la supremacía angloamericana.

Durante décadas esta estrategia funcionó a la perfección. La Unión Soviética se desintegró. Alemania se mantuvo como un vasallo próspero, pero subordinado y China parecía destinada a convertirse en la fábrica del mundo occidental.

Pero aquí viene el primer gran error de cálculo de las élites atlantistas. Subestimaron la paciencia estratégica rusa y la visión a largo plazo China. El momento Mackinder llegó en febrero de 2022, cuando Putin lanzó la operación militar especial, no para conquistar Ucrania, como repiten mecánicamente los medios occidentales, sino para impedir que el Heartland fuera completamente cercado por las bases de la OTAN.

Crimea, Donbas, las regiones de Zaporiyia y Jersón no son territorios ocupados. Son las llaves geopolíticas que mantienen abierto el corredor entre Rusia y el mundo multipolar que emerge en el sur global. Putin dicta el ritmo, pero aquí viene la parte más fascinante de esta historia, algo que ningún analista occidental logra comprender.

Desde mi conversación la semana pasada con fuentes de alto nivel en el aparato de inteligencia ruso, una cosa queda absolutamente clara. Putin no quiere un acuerdo. Putin quiere una victoria total que redefina permanentemente el equilibrio de poder mundial y tiene todas las cartas para lograrlo.

Veamos los hechos fríos. Mientras Zelenski ruega por más armas y Trump promete paz instantánea, Rusia ha demostrado una superioridad tecnológica que ha dejado atónitos a los expertos militares de todo el planeta. El misil hipersónico Oreshnik no es solo un arma. Es un mensaje. La era de la invulnerabilidad estadounidense ha terminado para siempre.

Cuando el presidente ruso recibió durante 5 horas a Jared Kushner y Steve Witkoff en el Kremlin, no fue para escuchar propuestas de paz, fue para observar como el imperio más poderoso de la historia le rogaba que aceptara una salida digna a un conflicto que él está ganando sistemáticamente.

La diplomacia rusa filtró que Putin podría estar interesado en un acuerdo, pero cualquier analista serio sabe que esto es pura cortesía protocolar, porque la realidad sobre el terreno es inapelable.

Rusia controla casi el 20% del territorio ucraniano, ha desmilitarizado las fuerzas armadas de Kiev, ha destruido la infraestructura energética del país y ha demostrado que la OTAN es incapaz de fabricar municiones suficientes para sostener una guerra de desgaste prolongada. ¿Por qué habría Putin de negociar desde una posición de fortaleza absoluta?

Las motivaciones secretas, el juego dentro del juego.

Aquí es donde la historia se vuelve verdaderamente maquiavélica y lo que muy pocos entienden es que estamos presenciando no una, sino tres guerras simultáneas.

La primera guerra es la que todos ven, Rusia versus Ucrania, pero esta es solo la superficie mediática, el teatro de operaciones visible. En realidad, Kiev dejó de ser un actor independiente el momento en que su ejército fue integrado a la estructura de comando de la OTAN. Los generales ucranianos reciben órdenes directas del Pentágono. La inteligencia ucraniana opera bajo la supervisión de la CIA y las decisiones estratégicas se toman en Washington, no en Kiev.

Zelenski , en el mejor de los casos, es el rostro público de una operación que trasciende completamente las fronteras ucranianas. Esto explica por qué cada contraofensiva ucraniana sigue exactamente los manuales de guerra de la OTAN.

¿Por qué las tácticas empleadas son idénticas a las que Estados Unidos implementó en Irak y Afganistán? ¿Y por qué el fracaso de estas operaciones ha sido tan estrepitoso? Los generales estadounidenses están aplicando doctrinas militares diseñadas para enfrentar las insurgencias del tercer mundo contra el segundo ejército más poderoso del planeta. Es como intentar cazar un oso siberiano con una resortera de caza

La segunda guerra, mucho más importante, es Estados Unidos versus Europa. Y aquí viene uno de los aspectos más siniestros de toda esta operación. Trump ha logrado lo que generaciones de estrategas estadounidenses soñaron desde el plan Marshall, la desindustrialización completa de Alemania y la subordinación total de Europa occidental.

El sabotaje de los gasoductos Norstream no fue un acto de guerra contra Rusia, fue la decapitación energética de la economía alemana. Piensen en la geometría del poder. Alemania era la economía más competitiva de Europa, precisamente porque combinaba tecnología avanzada con energía barata rusa. Esa combinación representaba una amenaza existencial para la supremacía industrial estadounidense.

Hoy las industrias germanas migran hacia Estados Unidos buscando energía barata, exactamente como planearon los arquitectos del Project for the New American Century hace dos décadas. BASF, el gigante químicos alemán, ha transferido masivamente sus operaciones a China y Estados Unidos. Volkswagen cierra plantas en Alemania por primera vez en su historia,

Pero,  la tercera guerra es la que definirá el futuro de la humanidad, la lucha entre el orden unipolar moribundo y el mundo multipolar que emerge.

Y en esta batalla, Putin y Xi Jing Ping han jugado una partida magistral que podría enseñarse en academias militares durante siglos. El genio de la estrategia ruso-china radica en su perfecta sincronización temporal. Mientras Rusia absorbe la energía militar occidental en Europa del Este, China completa silenciosamente la construcción de la infraestructura económica del siglo XXI.

No es coincidencia que la ruta de la seda haya alcanzado masa crítica precisamente durante los años de máxima tensión en Ucrania. Mientras Washington se obsesionaba con contener militarmente a Rusia , Beijing construyó silenciosamente la infraestructura del nuevo orden mundial.

La ruta de la seda no es un proyecto de desarrollo, es el sistema nervioso de la economía postoccidental. Cada puerto construido en Sri Lanka, cada ferrocarril tendido en África, cada gasoducto instalado en Asia Central es una arteria del nuevo sistema circulatorio global que va y pasa completamente las instituciones occidentales.

Cuando Irán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos se unieron a BRICS Plus, no solo se incorporaron a un club económico, firmaron el certificado de desaparición del petrodólar. Piensen en la geometría del poder energético. Los tres mayores productores de petróleo de Oriente Medio ahora comercian directamente en yuanes, rublos y rupias.

El sistema que Henry Kissinger construyó en 1973, petróleo solo en dólares a cambio de protección militar estadounidense, se está desintegrando en tiempo real. Po, pero aquí viene el detalle que mantiene despiertos a los estrategas en Fort Langley China no necesitó disparar un solo tiro para lograr esta revolución geoeconómica. Utilizó simplemente la lógica aplastante del beneficio mutuo.

¿Por qué Arabia. Saudí seguiría subsidiando el déficit comercial estadounidense cuando puede vender su petróleo directamente a China, su mayor cliente, sin intermediarios financieros occidentales?

Trump entiende esto mejor que nadie. Por eso su obsesión no es realmente Ucrania, es China. Por eso amenaza con aranceles del 100% y controles de exportación masiva, porque sabe que cada día que pasa el poder estadounidense relativa erosión irreversible.

Pero aquí viene la paradoja suprema de la estrategia trumpiana. Mientras más presiona a China comercialmente, más acelera la integración entre China y Rusia. Cada sanción occidental empuja a Moscú y Beijing hacia una alianza más profunda. Cada amenaza comercial fortalece los mecanismos de pago alternativos. Cada escalada militar justifica la expansión de BRICS Plus.

Los estrategas chinos han entendido perfectamente el dilema estadounidense. Estados Unidos no puede permitirse una guerra directa con Rusia porque implicaría un riesgo nuclear inaceptable. no puede ganar una guerra comercial prolongada con China porque la economía china es ya demasiado grande y no puede mantener la lealtad europea indefinidamente porque los costos energéticos están destruyendo la competitividad europea.

Entonces, China hace lo más inteligente posible. espera. Cada mes que pasa, la economía china crece más que la estadounidense. Cada trimestre que transcurre, más países se integran a las instituciones financieras chinas.

Cada año que avanza la ventaja tecnológica occidental se reduce. Xi Ji Ping ha calculado que el tiempo está del lado de Beijing y hasta ahora sus cálculos han sido impecables.

El drama personal de Trump es que llegó al poder prometiendo Make America Great Again, pero heredó un imperio en declive terminal cuya ventana de oportunidad para revertir esa decadencia se cerró hace una década.

La supremacía estadounidense dependía de tres pilares: superioridad tecnológica, control de las rutas comerciales globales y hegemonía del dólar. Los tres pilares están siendo erosionados simultáneamente. Los campos de batalla decisivos más allá de las trincheras. La guerra en Ucrania se está decidiendo en cuatro frentes que van mucho más allá del campo de batalla tradicional.

El frente militar ya está definido. Rusia ha establecido una superioridad aérea casi total. Sus capacidades de guerra electrónica han cegado los sistemas NATO y la superioridad artillera rusa es de 10 a 1 en la mayoría de sectores. Las contraofensivas ucranianas han fracasado estrepitosamente y las líneas del frente se han estabilizado esencialmente donde Putin las quiere.

El frente energético ha sido devastador para Europa. Sin gas ruso barato, la economía alemana entra en recesión técnica. La industria química europea colapsa y los ciudadanos europeos pagan facturas energéticas tres veces más altas que antes de la guerra. Rusia, mientras tanto, ha reorientado sus exportaciones hacia Asia y mantiene ingresos energéticos estables.

El frente financiero está siendo el más revolucionario. El sistema Swift ya no es indispensable. Rusia, China, Irán, India y Brasil comercian cada vez más en monedas nacionales. El yuan ha ganado espacio como moneda de reserva y el oro ruso se negocia libremente en los mercados asiáticos.

La militarización del dólar se ha convertido en la principal motivación para la desdolarizacion global, pero el frente más importante es el diplomático, donde se está librando la verdadera batalla por el alma del sistema internacional.

El 87% de la población mundial, todo el sur global, o apoya a Rusia o mantiene neutralidad. Esto no es casualidad. Para la mayoría de la humanidad, Rusia no es el agresor, sino el país que finalmente se atrevió a desafiar el orden imperial occidental.

El momento Trump entre la realidad y la fantasía. 

Y aquí llegamos al corazón del dilema trumpiano que podría definir no solo su presidencia, sino el lugar de Estados Unidos en la historia. Trump llegó al poder con una narrativa seductora. Él es el negociador supremo, el hombre que puede resolver en 24 horas lo que las burocracias de Washington no han podido arreglar en décadas. Su base electoral lo adora precisamente por esto, por su capacidad aparente de cortar el nudo gordiano con pragmatismo empresarial, pero la realidad geopolítica es infinitamente más compleja que cualquier negocio inmobiliario en Manhattan.

Putin no es un gerente que busca maximizar ganancias trimestrales. Es el líder de una civilización milenaria que ha decidido que el momento histórico ha llegado para revertir 30 años de humillación postsoviética. Y aquí es crucial entender la dimensión nuclear de esta confrontación, algo que los medios occidentales deliberadamente minimizan.

La doctrina militar rusa actualizada por Putin en 2024 establece claramente que cualquier ataque a infraestructura nuclear estratégica rusa será considerado “casus belli” para respuesta nuclear. Los bombardeos ucranianos a bases de bombarderos estratégicos rusos no son ataques tácticos, son, según la doctrina rusa, preludio de guerra nuclear.

Putin está enviando mensajes perfectamente calibrados. El misil Oreshnik no se desplegó para destruir objetivos militares ucranianos. Para eso, Rusia tiene armamento convencional de sobra. Se desplegó para demostrar a Washington que la era de la invulnerabilidad del territorio continental estadounidense ha terminado para siempre. Un solo misil Oreshnik con cabezas nucleares puede destruir cualquier ciudad estadounidense en 15 minutos sin posibilidad de intercepción.

Esta es la carta suprema en la baraja de Putin, la capacidad de elevar cualquier conflicto local al nivel nuclear en cuestión de minutos. Y es precisamente esta capacidad la que hace imposible para Estados Unidos escalar militarmente sin aceptar riesgos existenciales inaceptables para cualquier líder racional.

El presidente ruso ha calculado que Estados Unidos, por poderoso que sea, no está dispuesto a arriesgar la destrucción de Nueva York o Washington por mantener el control de Donetsk y hasta ahora sus cálculos han sido impecables. Cada línea roja estadounidense ha sido cruzada sistemáticamente sin consecuencias nucleares.

Cuando Trump se sentó frente a Zelenski en Mar a Lago, no estaba negociando simplemente el futuro de Ucrania. Esta decidiendo si Estados Unidos acepta la transición hacia un mundo multipolar o si duplica la apuesta imperial con todos los riesgos que eso conlleva.

Porque veamos las opciones realistas que tiene Trump sobre la mesa. Puede obligar a Kiev a aceptar la pérdida territorial y la neutralidad permanente, lo cual sería visto como una humillación histórica por el establishment de Washington. O puede escalar la confrontación proporcionando armas aún más letales a Ucrania, lo cual podría precipitar exactamente el conflicto nuclear que dice querer evitar.

La gran imagen, el nacimiento del mundo multipolar. Lo que la mayoría de los analistas occidentales no logra comprender es que la guerra en Ucrania es simplemente el catalizador de una transformación mucho más profunda, el fin irreversible de cinco siglos de dominación occidental.

Desde 1492, Europa primero y Estados Unidos después han dominado el sistema mundial a través de una combinación de superioridad tecnológica, control de las rutas comerciales y cuando sea necesario, violencia masiva. Ese ciclo histórico está llegando a su fin, no por colapso interno, sino por el surgimiento de alternativas viables. China ya es la economía más grande del mundo. En términos de paridad de poder adquisitivo, India será la tercera economía mundial en la próxima década.

El continente africano está experimentando un renacimiento impresionante. América Latina se libera gradualmente de la tutela de Washington y Rusia ha demostrado que puede resistir y prosperar bajo el máximo de sanciones occidentales.

Este no es el mundo que planearon las élites de Washington, Londres o Bruselas. Es el mundo que emerge cuando el 87% de la humanidad decide que ya no aceptará ser dictado por el 13% que controla las instituciones occidentales.

La paradoja suprema es que Putin puede haber hecho el mayor favor histórico a China sin proponérselo. Mientras Rusia mantiene ocupadas las energías militares y diplomáticas de Occidente en Europa del Este, China consolida silenciosamente su posición como la nueva superpotencia económica mundial.

Para cuando termine la guerra en Ucrania, Beijing habrá completado la transición hacia una economía basada en el consumo interno y la innovación tecnológica, siendo mucho menos vulnerable a las presiones occidentales. El dilema final, la hora de la verdad. Y aquí llegamos a la pregunta que mantiene despiertos por las noches a los estrategas en el Pentágono.

¿Puede Estados Unidos aceptar la transición hacia un orden mundial multipolar o intentará preservar su hegemonía a cualquier precio? La respuesta de Trump a esta pregunta determinará si presenciamos una transición histórica relativamente pacífica o si la humanidad se desliza hacia un conflicto que podría ser el último que libraremos. Putin lo entiende perfectamente, por eso no tiene prisa.

Cada día que pasa, las correlaciones de fuerzas globales se mueven a favor de Rusia y sus aliados. Cada vez que se prolonga la guerra, Europa se debilita más y China se fortalece más.

Cada año que transcurre más países del sur global se integran a las estructuras económicas y financieras alternativas. El presidente ruso ha calculado que el tiempo está de su lado y hasta ahora sus cálculos han sido impecables.

¿Por qué habría de regalar en una mesa de negociaciones lo que puede ganar con paciencia estratégica? Mientras escribo estas líneas desde este café donde Oriente y Occidente se encuentran eternamente, una cosa queda absolutamente clara. El orden mundial que conocemos está muriendo. Lo que emerja de sus cenizas dependerá de si los líderes occidentales tienen la sabiduría de reconocer lo inevitable o la Ubris de resistir lo irresistible.

El encuentro de Trump y Zelenski no será una negociación sobre Ucrania, será un momento de verdad sobre el futuro de la civilización occidental. Y Putin desde su despacho en el Kremlin observa y espera. Sabe que el tiempo, la historia y la geografía están de su lado. Porque hay algo que los analistas occidentales sistemáticamente se niegan a reconocer.

Rusia ya ganó esta guerra, no militarmente, aunque controle el 20% del territorio ucraniano y haya desmilitarizado el ejército de Kiev, no económicamente, aunque haya resistido el paquete de sanciones más severas de la historia y mantenga un crecimiento económico positivo.

Rusia ganó esta guerra geopolíticamente al demostrar que el orden unipolar estadounidense es vulnerable, desafiante y mortal. Cada día que esta guerra continúa, más países del sur global observan y toman nota.

Es posible resistir al imperio. Es posible sobrevivir al aislamiento occidental. Es posible construir alternativas viables al sistema dominado por Washington.

El mensaje que resuena desde Lagos hasta Jakarta, desde Sao Paulo hasta Mumbai es revolucionario. El emperador está desnudo. Estados Unidos puede destruir países, pero ya no puede controlar el sistema mundial. Puede imponer sanciones, pero ya no se puede determinar quién comercia con quién.

La pregunta que queda flotando en el aire frío de este final de diciembre es definitiva. Cuando todo termine, ¿Como será el mundo que hasta ayer conocimos?

Como si Ucrania fuese territorio del Estado español, el Gobierno progre se arroga rechazar un acuerdo de paz con cesiones territoriales

Una de las características de los imperialistas es la arrogancia que transmiten y practican. Este engendro que llamamos España, en su conjunto, es imperialista, y los diferentes (aunque en realidad iguales) gobiernos españoles también; incluido el actual conformado por el PSOE y Sumar, con la participación del PCE a través de la segunda formación política nombrada.

Lo estamos viendo con el caso de Ucrania. Aquí, en estos momentos de negociaciones, el Gobierno español se ha pronunciado a través de su ministra de Defensa, Margarita Robles, como si Ucrania fuera territorio que ella representa.

Esta señora ha rechazado esta mañana un acuerdo de paz para Ucrania si incluye cesiones territoriales. “No puede decidir Putin”, ha expresado la ministra, obviando que en toda negociación de guerra (y en otras también, quien siempre decide es quien la va ganando. Y en la de Ucrania todo el mundo sabe que la está ganando Rusia.

España ha mostrado su rechazo a un eventual acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania si incluye que Kiev ceda la región del Donbás, tal y como, al parecer, ha reclamado el presidente de Rusia, Vladimir Putin. “Las condiciones en las que tiene que producirse la paz no pueden venir dadas por Putin”, ha dicho Robles.

Su opinión la ha expresado a través de una entrevista concedida a “La hora de la 1”, donde ha valorado el encuentro del presidente imperialista yanqui, Donald Trump y su par en Ucrania, el neonazi Volodimir Zelenski para discutir acerca de la paz en ese territorio.

Ante la pregunta de si España daría el visto bueno a las hipotéticas cesiones territoriales a Rusia, Robles ha expresado: “En absoluto”. Y ha añadido: “Esto es una invasión y una guerra ilegítima, Putin ha vulnerado las normas del Derecho Internacional”.

La señora Robles no parece opinar lo mismo de Estados Unidos en su constante agresión a Venezuela, ni tampoco del genocidio Yanqui-sionista en Gaza. Ahí para ella no parece vulnerarse las normas del Derecho Internacional.

«No serán diplomáticas»: Moscú promete respuestas por el ataque a una residencia de Putin

Las aseveraciones del líder del régimen ucraniano, Vladímir Zelenski, sobre la falsedad del ataque masivo a una de las residencias del presidente ruso Vladímir Putin han suscitado comentarios de la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova.

 

«Mentiras son las declaraciones de Zelenski sobre Bucha. Mentiras son las declaraciones de Zelenski sobre los niños supuestamente ‘secuestrados por Rusia’. Mentiras son las declaraciones de Zelenski sobre la falta de voluntad de la parte rusa para negociar», afirmó la vocera en declaraciones al canal Soloviov.Live, citando las narrativas promocionadas por el régimen ucraniano a lo largo del conflicto.

La alta funcionaria resaltó que el régimen ucraniano responderá por este ataque y dio a entender el tipo de la respuesta rusa. «Las respuestas no serán diplomáticas. Que no cuenten con ello», aseguró.

Zajárova señaló el hecho de que el ataque se lanzó mientras continúan las negociaciones con EE.UU. sobre la resolución del conflicto ruso-ucraniano.

«Y justo en este momento, cuando se discuten los puntos, cuando se discuten los planes, cuando se buscan las palabras adecuadas, esta sanguinaria y despiadada chusma terrorista se dedica a socavar los esfuerzos de paz», dijo.

Este lunes, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, informó que el régimen de Kiev intentó ejecutar la noche pasada un ataque terrorista con 91 vehículos aéreos no tripulados de largo alcance contra la residencia oficial del mandatario, ubicada en la provincia de Nóvgorod. Detalló que todos los drones fueron derribados por los sistemas de defensa aérea y que no existe información de víctimas ni daños.

Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, proporcionó sus comentarios sobre el tema. «Acabo de enterarme de eso, en realidad, pero no sé mucho al respecto. Sería una pena«, dijo.

Horas antes, el asesor del presidente ruso, Yuri Ushakov, comentando la reciente conversación telefónica entre los dos líderes, declaró que Trump se mostró «atónito e indignado» por el intento de ataque del régimen de Kiev. Al describir la reacción de Trump, precisó que el mandatario «se mostró conmocionado por esta noticia, literalmente indignado», y aseguró que esto, «sin duda, influirá en el enfoque» de Washington en el contexto de las conversaciones con Zelenski. En este marco, Trump también expresó alivio por que su Administración, «gracias a Dios», no haya proporcionado a Kiev misiles de largo alcance Tomahawk.

““Israel” es inherentemente contrario a la paz”: Irán advierte que el reconocimiento de Somalilandia por parte de “Israel” busca desestabilizar la región

Irán ha condenado una vez más el supuesto reconocimiento de Somalilandia por parte del régimen israelí, calificándola de “fundamentalmente infundada y sin sentido” y de formar parte de una estrategia más amplia destinada a desestabilizar la región.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghai, hizo estas declaraciones durante una conferencia de prensa el lunes, señalando que nadie había respaldado la medida y subrayando que reconocer una parte de un país independiente y una porción del territorio de Somalia carecía de fundamento legal o político.

El funcionario afirmó que la acción, tomada por una entidad que adolece de ilegitimidad, tenía como objetivo fragmentar a los países musulmanes, acelerar la desintegración regional y dejar la región más vulnerable a las ambiciones y agresiones israelíes.

Señaló las declaraciones de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), la Liga Árabe y la Unión Africana, que rechazaron explícitamente el supuesto reconocimiento.

Baghai añadió que no existía fundamento para tal acción ni en el sistema de las Naciones Unidas ni en el derecho internacional, en particular en lo que respecta al respeto a la integridad territorial y la soberanía nacional. Según el funcionario, el asunto trascendió el intento de separar una parte de un país musulmán independiente, sino que formó parte de una estrategia más amplia para desestabilizar una extensa zona geográfica que abarca Asia Occidental, el Cuerno de África y el Mar Rojo.

Baghai concluyó expresando su esperanza de que este acontecimiento sirviera como una llamada de atención para los países de la región y más allá, subrayando la opinión de la República Islámica de que las acciones del régimen israelí eran “inherentemente contrarias a la paz” y tenían como objetivo fomentar la tensión, la división y el conflicto en toda la región.

El régimen anunció el viernes su reconocimiento de la autoproclamada República de Somalilandia como “estado soberano”, lo que generó fuertes críticas internacionales.

“Irán puede superar cualquier desafío”

Baghai, por su parte, subrayó que el régimen sionista buscaba una región “indefensa”, pero declaró, al mismo tiempo, que las naciones de la región ahora coinciden en que “la única manera de lograr una paz y estabilidad duraderas es contener al régimen sionista”.

Al responder a una pregunta sobre la probabilidad de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, presentara al presidente estadounidense, Donald Trump, un nuevo plan para atacar a Irán durante una reunión pendiente en la Casa Blanca, afirmó que la República Islámica no se dejaría influenciar por la guerra psicológica y que las Fuerzas Armadas del país estaban plenamente centradas en fortalecer sus capacidades.

“Con el apoyo de la nación iraní, si Dios quiere, superaremos con éxito cualquier desafío”, señaló.

“El poder y la fuerza de Irán provienen de su pueblo y de todos sus recursos nacionales; por lo tanto, confiamos en nuestra fuerza interna, y lo hemos demostrado también en la práctica”.

Rusia lanza el cubesat “Scorpión” para estudiar la radiación cósmica

Con un reciente lanzamiento desde Vostochni, Rusia puso en órbita a su más grande nanosatélite para estudiar la radiación cósmica.

Los científicos del Instituto de Investigación en Física Nuclear D. V. Skobeltsyn (SINP) de la Universidad Estatal de Moscú (MGU) lanzaron con éxito el mayor nanosatélite (cubesat) de Rusia, llamado “Scorpión”, para estudiar la radiación cósmica y fenómenos astrofísicos.

Los científicos del SINP de la MGU lograron colocar en órbita el cubesat «Scorpión», el mayor satélite del formato 16U en Rusia, constató la agencia TASS.

Un registrador ruso de consecuencias

Creado en el marco de los proyectos educativos Space Pi y de la escuela ‘Cosmos’, el aparato está equipado con un complejo de instrumentos científicos para investigaciones a gran escala de la radiación espacial, los procesos astrofísicos y la influencia de las condiciones cósmicas en muestras biológicas, destacó la MGU.

Tras su lanzamiento el 28 de diciembre desde el cosmódromo de Vostochni, el aparato ya fue colocado en su órbita objetivo y se prepara para iniciar su misión científica.

Durante la creación del satélite, participaron no solo investigadores del SINP de la MGU, sino también estudiantes del Gimnasio Universitario de la MGU.

El funcionamiento del aparato en órbita nos dará, como científicos, muchos descubrimientos útiles e importantes”, afirmó Vladislav Osedlo, curador del proyecto y subdirector del SINP de la MGU.

“Para la Universidad de Moscú, este es un nuevo paso en el estudio del espacio, que abre nuevas oportunidades”.

Un pequeño en guardia con la amenaza

La radiación cósmica se mantiene como una de las principales amenazas para las misiones de larga duración, pues afecta tanto a la electrónica como a la salud de los cosmonautas.

El estudio de fenómenos de alta energía en el Universo, como los estallidos de rayos gamma y los destellos de luz, requiere un monitoreo simultáneo de distintos tipos de radiación, algo que hasta ahora era tarea principalmente de satélites grandes y costosos.

Los científicos esperan que los datos del “Scorpión” ayuden no solo a precisar los modelos de los cinturones de radiación de la Tierra, sino también a identificar correlaciones entre diversos fenómenos cósmicos, lo que podría conducir a nuevos descubrimientos en astrofísica.

Además, los experimentos con muestras biológicas permitirán ensayar métodos para la búsqueda de posibles rastros de vida y evaluar la resistencia de los sistemas vivos en condiciones espaciales, señaló la MGU.

Exclusiva CNN: Putin mató a los renos de Santa

Si Santa Claus no le trajo lo que pidió, la culpa es de Rusia, que provocó la muerte de miles de sus renos voladores 🤪No lo decimos nosotros: lo dice CNN 😬 😅

Regresando del infierno

Rusia planea construir una central eléctrica lunar para 2036

La corporación estatal rusa de actividades espaciales, Roscosmos, firmó en diciembre un contrato para realizar trabajos hasta 2036 destinados a la creación de una central eléctrica lunar rusa, según informó la propia corporación en sus redes sociales.

La central lunar será necesaria para el suministro prolongado de energía a los usuarios del programa lunar ruso, como los vehículos lunares y el observatorio, así como a las instalaciones de infraestructura de la futura estación científica lunar internacional, incluidos los proyectos de socios extranjeros.

Durante la ejecución del proyecto se desarrollarán naves espaciales, se realizarán pruebas de vuelo, se llevarán a cabo ensayos experimentales en tierra y se desplegará la infraestructura en la Luna.

Se señala que el proyecto representará un paso importante hacia la creación de una estación científica lunar de funcionamiento permanente y la transición de misiones puntuales a un programa de investigación lunar a largo plazo.

Fotografía: samuel howell / iStock

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