O labirinto do INSS: cando o Estado abandona á clase traballadora
Hai unha mentira que se repite constantemente en España: que vivimos nun Estado do benestar que protexe ás persoas máis vulnerables. É unha frase fermosa para os discursos institucionais, para as campañas electorais e para as roldas de prensa dos gobernos de quenda. Porén, cando un traballador enferma, cando xa non pode seguir cargando pesos, pasando horas de pé ou soportando o desgaste físico acumulado durante décadas de traballo, a realidade aparece con toda a súa crueza.
O Instituto Nacional da Seguridade Social, que debería ser unha ferramenta de protección para a clase traballadora, convértese demasiadas veces nun auténtico labirinto burocrático destinado a aforrar cartos a costa do sufrimento das persoas.
Miles de traballadores e traballadoras chegan á incapacidade permanente despois de anos deixando a saúde nos seus postos de traballo. Son persoas que cotizaron durante décadas, que contribuíron ao sostemento do sistema e que fixeron todo o que a sociedade lles pediu. Pero cando chega o momento de recibir protección, atopan portas pechadas, requisitos absurdos e prestacións insuficientes.
Un dos maiores exemplos desta inxustiza é a norma que condena ás persoas menores de 55 anos cunha incapacidade permanente total a percibir unicamente o 55% da súa base reguladora. Segundo a lóxica dos despachos, ata os 55 anos existen posibilidades reais de atopar outro emprego compatible coas limitacións físicas da persoa afectada.
Pero esa lóxica non ten nada que ver coa realidade.
Que empresario está disposto a contratar unha persoa de máis de cincuenta anos con problemas crónicos de columna, tendinites, lesións permanentes ou doenzas que limitan seriamente a súa capacidade física? En que país viven os responsables destas normas? En que mercado laboral cren que vivimos?
Mentres tanto, as facturas seguen chegando. Os fillos seguen necesitando alimentos, roupa e educación. Os alugueiros non baixan. A electricidade non se abarata. O supermercado non fai descontos porque unha persoa estea incapacitada.
A pobreza non espera aos 55 anos.
Como tampouco espera a burocracia cando unha familia intenta acceder ao Ingreso Mínimo Vital. O que debería ser unha ferramenta de protección converteuse nunha carreira de obstáculos que castiga precisamente a quen máis necesita axuda.
Os criterios sobre unidades de convivencia e composición dos fogares son tan ríxidos e afastados da realidade que acaban penalizando a solidariedade familiar. Persoas que comparten vivenda para sobrevivir son tratadas como se dispuxesen de recursos suficientes. Familias que se apoian mutuamente son castigadas administrativamente por facelo.
O resultado é perverso: moitas persoas vulnerables vense obrigadas a escoller entre manter a estabilidade familiar ou poder acceder a prestacións que lles permitan sobrevivir.
Non estamos falando de privilexios. Estamos falando de dereitos.
Do dereito a unha vida digna despois de anos de traballo. Do dereito a non caer na pobreza por culpa dunha enfermidade. Do dereito dos menores a crecer nun fogar con estabilidade económica. Do dereito a que as administracións públicas actúen como mecanismos de protección e non como instrumentos de exclusión.
A verdadeira grandeza dun Estado non se mide polos discursos dos seus gobernantes, senón pola forma en que trata ás persoas máis vulnerables. E cando un traballador enfermo ten que dedicar máis enerxías a loitar contra a burocracia que a recuperarse das súas doenzas, algo está profundamente mal.
É necesario reformar estas normativas. É necesario adaptar as prestacións á realidade social e económica das familias. É necesario abandonar criterios arbitrarios baseados exclusivamente na idade ou en conceptos burocráticos de convivencia que non responden ás necesidades reais da xente.
Porque a protección social non pode ser un privilexio reservado para quen consegue superar un labirinto administrativo.
Debe ser un dereito garantido para toda a clase traballadora.
Alina Perera Robbio (Granma).— Para conmemorar el aniversario 105 de la fundación del Partido Comunista de China y el aniversario 90 de la victoria de la Gran Marcha –sucesos de indudable relevancia en la historia de la República Popular China y del mundo–, tuvo lugar en la tarde de este lunes, desde el Palacio de la Revolución y con la presencia del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el acto oficial cuyo espíritu fue el de hermandad entre dos naciones.
Era lo que decía, desde el Salón Portocarrero, el compañero Hua Xin, embajador extraordinario y plenipotenciario de la República Popular China en Cuba: la fe común y las experiencias de lucha unen estrechamente a dos países socialistas; ambos, dirigidos por partidos comunistas.
«El Partido Comunista de China siempre estará al lado del Partido Comunista de Cuba», afirmó el diplomático en una jornada que también contó con la presencia, por parte de la Mayor de las Antillas, de miembros del Buró Político; dirigentes del Partido, el Estado, el Gobierno, la Unión de Jóvenes Comunistas, las organizaciones de masas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, entre otros invitados a la conmemoración.
También confluyeron en el hermoso salón, por parte del gigante asiático, funcionarios de la Embajada china en Cuba, estudiantes, y representantes de empresas chinas radicadas en la Isla; así como embajadores y otros representantes del Cuerpo Diplomático acreditado en el país caribeño.
En una intervención marcada por la gratitud, la evocación y la firmeza, el compañero Hua Xin enunció: «El Primero de julio celebraremos el 105 aniversario de la fundación del Partido Comunista de China. En nombre de la Embajada de China en Cuba, agradezco al Comité Central del Partido Comunista de Cuba por organizar esta actividad conmemorativa, y expreso mis más sinceros saludos y agradecimientos al Partido, al Gobierno y a los amigos de todos los sectores de Cuba que han apoyado de manera constante la amistad entre nuestros partidos y países».
El amigo recordó el proceso de fundación del Partido Comunista de China, cómo «sus pioneros dieron vida a un gran espíritu fundacional: la adhesión a la verdad, la defensa de los ideales, el cumplimiento de las aspiraciones originales, la asunción de las misiones históricas, la disposición al sacrificio, la lucha heroica, la lealtad y el compromiso con el pueblo».
Ese espíritu constituye –significó– «la fuente espiritual del Partido Comunista de China».
En otro momento de su intervención, el embajador comentó que «uno de los factores decisivos para que el Partido Comunista de China haya alcanzado grandes logros ha sido su empeño constante en fortalecer su propia construcción». Y recalcó que se ha llevado adelante una profunda síntesis de más de cien años de experiencia, lo cual ha incluido ideas novedosas, enfoques y estrategias donde el pensamiento de Xi Jinping ha jugado un papel muy importante, y donde ha quedado claro que «la conducción del Partido es la característica esencial del socialismo con peculiaridades chinas».
Más adelante en sus palabras el compañero Hua Xin enfatizó: «Hoy, frente a la escalada del bloqueo impuesto por Estados Unidos, así como sus amenazas militares, el Partido, el Gobierno y el pueblo de Cuba mantienen firme su convicción, no se doblegan ante las presiones y defienden con determinación la soberanía nacional y la causa socialista». E hizo hincapié:
«Nos oponemos categóricamente a las sanciones unilaterales ilegales y a cualquier forma de intervención militar; exigimos que Estados Unidos ponga fin de inmediato al bloqueo y a toda forma de coerción, y que deje de violar el derecho del pueblo cubano a la supervivencia y al desarrollo.
«Apoyamos con firmeza a Cuba en la exploración de un camino de desarrollo socialista, acorde con sus condiciones nacionales; y valoramos altamente la decisión del Partido Comunista de Cuba de impulsar con valentía medidas de transformación económica y social. Confiamos en que, bajo la dirección del Partido Comunista de Cuba, el heroico pueblo cubano sabrá superar las dificultades actuales y conquistar nuevas victorias en la construcción socialista».
A cargo del miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y jefe de su Departamento de Relaciones Internacionales, Emilio Lozada García, estuvieron las palabras centrales del Acto de conmemoración. En su alocución recordó a los pioneros de la organización política de vanguardia en la nación hermana; y valoró: «Aquellos 50 valerosos militantes comunistas se han multiplicado y hoy son más de cien millones, lo que los ha convertido en el Partido Comunista más numeroso del mundo actual».
En un recuento de victorias, Emilio Lozada dijo: «Han sido múltiples los logros del Partido Comunista de China en los últimos 105 años». Y trajo a colación que «en la historia de su lucha, sobresale la conducción de la heroica hazaña de la Gran Marcha por parte del Ejército Rojo, entre octubre de 1934 y octubre de 1936, que dio un nuevo y definitivo rumbo a la guerra, y que demostró lo que es capaz de hacer un pueblo guiado certeramente por su Partido Comunista».
No tiene precedente –destacó el dirigente partidista– «el liderazgo desempeñado por la organización comunista china durante más de setenta años en la conducción del largo y complejo proceso de construcción del socialismo».
En otra parte de su intervención Lozada expresó que «en el orden internacional, los comunistas chinos han promovido la paz, el multilateralismo, la defensa del derecho internacional y de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas».
«Han sido relevantes en los últimos años las iniciativas promovidas por el Secretario General del Partido, compañero Xi Jinping, sobre la Franja y la Ruta de la Seda, la Construcción de una Comunidad de Futuro Compartido para la Humanidad, así como las iniciativas de Seguridad, Desarrollo, Civilización y Gobernanza globales».
Actualmente –destacó Emilio Lozada– «el Partido Comunista de Cuba y el Partido Comunista de China trabajan en la construcción de una Comunidad de Futuro Compartido bilateral». Y seguidamente subrayó:
«Agradecemos el firme e invariable apoyo del Partido Comunista de China en contra del bloqueo económico, comercial, financiero, y el cerco energético impuesto por el gobierno de Estados Unidos, así como contra la infame acusación al General de Ejército, Raúl Castro Ruz».
El dirigente cubano significó también: «El Partido Comunista de Cuba agradece el permanente acompañamiento y apoyo del Partido Comunista de China, especialmente en las circunstancias actuales de castigo colectivo y genocidio silencioso contra el pueblo cubano». Y más adelante recalcó: «El Partido Comunista de China es hoy un referente indispensable en el proceso de construcción del socialismo y ha demostrado que el sistema socialista es una alternativa viable al capitalismo salvaje que intentan imponernos desde el Norte».
«Su vocación dirigida a lograr un orden internacional más justo, democrático y equitativo reafirma que un mundo mejor es posible».
Era el año 1991 cuando terminé el doctorado. Ese mismo año me fui a Cuba porque el motivo de mi tesis tenía que ver con ese país. Allí viví un tiempo largo, investigando y viviendo literalmente, en el sentido de vivir y de empaparme de un país, de una cultura, de una idiosincrasia como hay pocas en el mundo. Viví el tiempo duro, durísimo, del «período especial» como consecuencia de la desaparición de la Unión Soviética y viví lo que hoy también se vive: cómo la Rusia de Yeltsin, amparada y protegida por Occidente, abandonaba a Cuba a su suerte.
Allí conocí y conviví con personalidades relevantes del socialismo latinoamericano como José Bell Lara, todavía vivo y uno de los impulsores de una revista pionera en el desarrollo del pensamiento político y social de la Cuba revolucionaria que se llamó «Pensamiento Crítico» (1967-1971); Cintio Vitier (muerto en 2009), impulsor de la revista cultural «Orígenes», un referente en el compromiso político y social de la cultura latinoamericana; Carlos Tablada, que tenía sus más y sus menoscon el gobierno porque acababa de publicar «El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara»; Marta Harnecker, mi «madre» y la de muchos cuando nos iniciamos en el estudio del marxismo (y aquí tenéis lo que escribí en su muerte); Ernesto Gómez Abascal, el imprescindible embajador cubano en Oriente Próximo y otro maestro que me enseñó mucho de esos lugares (también escribí en su muerte)…, en fin, mucha gente.
Como consecuencia de mi estancia y de mis investigaciones escribí un extenso artículo en una revista ya desaparecida, «África-América Latina. Cuadernos» (el último número se editó en 2013, pero ha sido la mejor en este terreno con mucha diferencia), que no tuvo término medio: o fue alabado profusamente o denostado con ferocidad. De las alabanzas no hay que hablar, de las denostaciones sí porque provinieron fundamentalmente de los de siempre, de los trostkistas que por aquel entonces solo bebían de lo que publicaba Janette Habel (todavía vive) sobre el desastre que era Cuba y para quien vaticinaba un desastre inminente en la revista «Inprecor» y que creo que sigue existiendo al menos en Francia. El vaticinio no pudo ser más demoledor: «el artículo es una mierda y a Cuba le quedan seis meses». Puede que mi artículo fuese una mierda, pero Cuba no cayó en seis meses y 34 años más tarde sigue dando guerra. Una buena muestra del ojo clínico y capacidad de análisis de esta peña.
Ya entonces se comenzaba a discutir sobre las reformas económicas que había que impulsar para salir de la situación y se comenzaban a vislumbrar dos bandos, incluso tres: el que miraba a la socialdemocracia europea, sobre todo la española, con quien fue ministro de Exteriores a la cabeza, Roberto Robaina, al que le gustaba vestir bien y vivir mejor, o Carlos Lage, vicepresidente del Consejo de Estado y en muy buenas relaciones con la burguesía vasca de Neguri; quienes apostaban por el modelo vietnamita, y quienes lo hacían por el modelo chino.
Descartados los «proeuropeos» (Lage fue depuesto en 2009, Robaina en 1999), quedaban los pro vietnamitas que tuvieron un momento de gloria al rebufo del proceso «Doi Moi» («Renovación») de Vietnam (2011) en el que se proclamaba la «economía de mercado de orientación socialista». Y hubo varios intentos de implementar ese modelo, aunque con muchas dudas y cautelas. Algo de esto fue lo que impulsó Raúl Castro cuando quedó formalmente al mando del país tras la renuncia de Fidel (2008) y no lo hizo mal. Varias de esas reformas fueron incluidas en la Constitución Cubana en 2019, que es la que está vigente. Fue entonces cuando se introdujo el reconocimiento a la propiedad privada, la inversión extranjera y el libre mercado, aspectos que se han ido ampliando a través de leyes económicas posteriores.
Ahora se está en una situación tan difícil o más que la de 1991, y nos encontramos con lo mismo que me encontré con el famoso artículo: hay quien ya da por perdida a Cuba. Y en esta ocasión ya no ponen plazos de seis meses, sino de ya mismo. No tan rápido.
Resulta curioso, pero que muy curioso, que quienes llevan años desproticando contra China por capitalismo ahora salgan en defensa de Cuba cuando está comenzando a hacer lo mismo que hizo China. Lo mismo. Porque ha llegado la hora de los prochinos en Cuba. Así hay que interpretar los cambios profundos que se están realizando en el modelo económico cubano: un programa de 23 ejes estratégicos y 176 medidas aprobado por unanimidad este mes por la Asamblea Nacional.
Prochinos y fidelistas, puesto que aquí está Fidel redivivo cuando decía que hay que ver cada crisis como una oportunidad para adoptar la evolución necesaria para preservar la esencia de la Revolución: una soberanía basada en tener en cuenta las necesidades de los más vulnerables, los más desfavorecidos, los que más sufren los efectos de la crisis. Se están interpretando estas reformas como el fin de la Revolución cubana, pero sin escuchar lo que dicen los cubanos. Es una situación excepcional y se están aplicando medidas urgentes pero que siguen la misma lógica que las impulsadas por Raúl en estos últimos quince años: el uso controlado de los mercados y la inversión extranjera para desarrollar las fuerzas productivas, mientras el Partido Comunista conserva el poder político y la propiedad pública de los sectores estratégicos. No es una retirada ni un abandono, es mirar definitivamente al modelo chino y no solo a nivel teórico sino porque es China, y no Rusia, quien está realmente siendo solidaria con Cuba en materia de energía, alimentación y relaciones interpartidistas.
Perder de vista el contexto histórico que provoca o acelera estas reformas es no tener en cuenta cómo se originan y algo peor: no tener ni idea de geopolítica, ni de historia, ni de nada. Cuba está haciendo lo que otros estados socialistas asediados hicieron para defenderse: desarrollar sus fuerzas productivas, en sus propios términos, pero bajo condiciones que no eligió. En eso tanto China como Vietnam son dos ejemplos, especialmente China. Porque aquí es donde con mayor claridad el Partido Comunista conserva el poder político y la propiedad pública de los sectores estratégicos.
Lo que acaba de aprobar la Asamblea Nacional, y el texto completo lo tenéis aquí, es que se abandona el requisito de que los inversionistas extranjeros se asocien con una empresa estatal, se permite la operación de grandes empresas privadas, se autorizará a los bancos privados, se fomentará el desarrollo inmobiliario privado y se facilitará que inversionistas nacionales y extranjeros adquieran participaciones en empresas estatales, algunas de las cuales se transformarán en sociedades anónimas. Al mismo tiempo, se incentivará activamente a los cubanos residentes en el extranjero a invertir, donar, importar tecnología y establecer empresas en su país. Las empresas estatales, que siguen siendo el pilar de la economía, gozarán de mayor autonomía en materia de inversión, contratación, fijación de precios y gestión financiera, mientras que los municipios contarán con mayores facultades para promover el desarrollo local. También se eliminará el tope salarial, que ha provocado la emigración de muchos profesionales cualificados.
La agricultura, el sector más afectado por la crisis actual, está recibiendo una atención especial. Se asignarán tierras en barbecho a quienes deseen cultivarlas, se ampliarán los sistemas de usufructo y los productores se beneficiarán de un mejor acceso a semillas, equipos y fertilizantes importados, así como del derecho a participar directamente en las exportaciones. Fundamentalmente, la tierra sigue siendo propiedad nacional: lo que se amplía es el derecho a usarla e invertir en ella, no el derecho a acumularla. El sector financiero se abrirá a una mayor participación privada y extranjera bajo regulación estatal; el sector energético se está reorientando fuertemente hacia las energías renovables; y las tecnologías digitales, el software y la inteligencia artificial se aplicarán a la agricultura, la sanidad, la logística, el turismo y el comercio.
Se acaban las subvenciones generalizadas y serán sustituidas por ayudas específicas para los más vulnerables (pensionistas, familias con hijos que padecen enfermedades crónicas y barrios desfavorecidos), pero la responsabilidad del Estado en materia de sanidad, educación, seguridad social y protección social se mantiene inalterada.
Al contrario que el «período especial», ahora no hay vías de escape por el férreo cerco y bloqueo de EEUU. Pero no por eso hay que desesperar, y ya os lo comenté también, porque el gobierno está dando la cara. Y gracias a las medidas impulsadas por Raúl Castro, hay ya un camino trazado aunque ahora lo que se hace es asfaltarlo y ensancharlo. No se puede defender a Cuba y criticar a China. Aunque hay una diferencia esencial: Cuba no es China ni tiene sus recursos. Y tampoco el entorno es favorable, con un nazismo creciente en todas las partes del mundo.
Los caminos de China, de Vietnam, de Corea del Norte, de Laos (los otros cuatro países que se definen socialistas hoy en día) tienen una raíz común: la Nueva Política Económica impulsada por Lenin en 1921 que se basaba en los mercados y la iniciativa privada para reactivar una economía devastada por la guerra civil impulsada por los occidentales (11 países acudieron en ayuda de los contrarrevolucionarios «blancos»), mientras los bolcheviques conservaban el poder estatal y la supremacía industrial. Sobre esto escribí en 2020 titulándolo «Evitar las ilusiones». Aunque claro, siempre hay audaces que se atreven a criticar a Lenin y a quien haga falta, viviendo en sus pequeños grupos y anclados en el pasado. Son como si alguien hubiese acompañado a Darwin en su viaje y al llegar a las islas Galápagos solo hubiese visto unas tortugas centenarias en lugar de darse cuenta de la evolución.
El PC cubano sigue siendo el factor determinante del Estado, un estado que controla el sistema bancario, las posiciones estratégicas y la facultad de recaudar impuestos, regular y redistribuir la riqueza. Mal que les pese a muchos, incluidos los supuestamente «progres», Cuba no sigue la «perestroika». Y eso es una garantía de supervivencia.
Si os preguntáis el por qué del título de esta entrega, la respuesta en la segunda parte. Como aperitivo sobre lo que aquí se dice y lo que vendrá en esa segunda entrega, aquí tenéis un coloquio en la televisión cubana sin tapujos y sin pelos en la lengua.
El cuerpo cósmico de Tunguska que impactó en Siberia Oriental en 1908 no fue un meteorito sino un fragmento del núcleo de un cometa que se evaporó explosivamente en la atmósfera terrestre, informó el astrónomo Serguéi Yázev, doctor en ciencias físico-matemáticas y profesor, a la agencia RIA Novosti este martes, con motivo del Día del Meteorito.
«Según la hipótesis principal de los científicos, el cuerpo cósmico de Tunguska no fue un meteorito, sino que un fragmento del núcleo helado de un cometa se acercó a la Tierra y se evaporó explosivamente en su atmósfera», explicó Yázev.
El experto señaló que los astrónomos denominan meteorito al cuerpo celeste que cae a tierra, mientras que en vuelo debe llamarse asteroide. El fragmento de cometa liberó una energía equivalente a una explosión de 10-15 megatones de TNT, comparable a mil bombas como la lanzada sobre Hiroshima.
En 1970 Nixon inició la “guerra contra las drogas” y en 2001 Bush comenzó la “guerra contra el terrorismo”. Luego ambas se fusionaron y apareció un neologismo que ahora está de moda, el narcoterrorismo, para justificar cualquier matanza en cualquier lugar del mundo.
En diciembre de 2001, tres meses después de los ataques del 11 de septiembre, Bush proclamó que el tráfico de drogas financiaba el terrorismo. Los que abandonaban el consumo de drogas, dejaban de financiar el terrorismo, dijo.
Si Estados Unidos puede matar a un terrorista en cualquier parte del mundo, también puede asesinar a un traficante de drogas. Así se justifican los asesinatos de cientos de personas en las costas de América del sur, que ya no son un asunto policial sino militar.
Las etiquetas las ponen los imperialistas, como el secretario de Guerra, Pete Hegseth, que ha dado un paso más en este fraude político al proclamar que las drogas son “equivalentes a armas químicas”.
El primer ataque de Hegseth en las costas de Venezuela ocurrió el 2 de septiembre del año pasado. Incluyendo el segundo ataque para asesinar a los supervivientes, el ataque dejó 11 cadáveres. No hubo detenidos, ni acusaciones, ni defensa, ni juicio.
Trump anunció que las víctimas fueron “identificadas positivamente como narcoterroristas del Tren de Aragua”. Por lo tanto, tenían licencia para matar porque se trataba de miembros de una “organización terrorista extranjera”.
Era falso. Los mataron porque estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado.
El Reino Unido destinará más de 5.000 millones de libras (alrededor de 6.600 millones de dólares) en los próximos cuatro años a una transformación basada en drones y sistemas autónomos de sus Fuerzas Armadas, anunció el primer ministro británico este martes al presentar el Plan de Inversión en Defensa.
«La mayor inversión en drones de la historia de las Fuerzas Armadas del Reino Unido», señala el comunicado de prensa. El programa incluye la creación de una Armada híbrida con buques tripulados y no tripulados, hasta 24 drones de ataque autónomos que operarán junto a helicópteros Apache del Ejército para 2030, y cazas autónomos que acompañarán a aviones tripulados de la Fuerza Aérea.
No hay ideología más vilipendiada y deformada por la burguesía que el comunismo. Cada año, la burguesía, gasta infinidad de recursos en la batalla ideológica, que es la única que le sostiene, para alargar un poco más la agonía de su sistema económico caduco. Frente a esto, los comunistas decimos que el comunismo es una teoría política, económica y social desarrollada principalmente por Karl Marx y Friedrich Engels durante el siglo XIX. Según esta concepción, la historia de las sociedades está marcada por la lucha entre clases sociales con intereses opuestos. En las sociedades capitalistas, esta contradicción se expresa entre la burguesía, propietaria de los medios de producción, y el proletariado, que vende su fuerza de trabajo para subsistir cuando todo lo produce. El objetivo final es la construcción de una sociedad sin clases sociales, sin explotación económica y basada en la propiedad colectiva de los medios de producción. En esta sociedad, la riqueza producida será distribuida según las necesidades de cada persona y no según su capacidad de compra o su posición económica.
Como ya dijimos, la burguesía critica ferozmente al comunismo cuando es un estadio final que todavía no se ha alcanzado en la historia de la humanidad. El comunismo no surge de manera inmediata. Primero es necesario superar el sistema capitalista mediante una transformación revolucionaria dirigida por la clase obrera. Tras esta revolución se establecerá una etapa de transición conocida como socialismo, durante la cual los principales medios de producción pasarán a ser de propiedad social y se reorganizará la economía para satisfacer las necesidades sociales y no el lucro privado de una minoría parasitaria que nada produce.
Marx y Engels sostenían que, a medida que desaparecieran las diferencias entre clases sociales y se eliminaran las condiciones que generan explotación y conflicto económico, el Estado perdería progresivamente su razón de ser. Desde esta perspectiva, el Estado es visto como un instrumento histórico de dominación de una clase sobre otra. Cuando ya no existan clases enfrentadas, tampoco será necesario un aparato estatal encargado de mantener ese orden social. Este proceso es conocido como la extinción o desaparición del Estado. No se tratará de una abolición inmediata, como defienden los anarquistas, sino de un debilitamiento gradual de sus funciones coercitivas. En la fase comunista plenamente desarrollada, la administración de los asuntos colectivos sustituirá al gobierno de una clase sobre otra, y la organización social se basará en la cooperación libre y la gestión común de los recursos.
En resumen, el comunismo, es una sociedad sin clases sociales y sin propiedad privada de los medios de producción. Para alcanzarla será necesario atravesar una etapa de transformación socialista que elimine las bases económicas de la división de clases. Una vez desaparecidas estas diferencias, el Estado dejará de cumplir una función de dominación y se extinguirá gradualmente, dando paso a una forma de organización social basada en la cooperación y la igualdad. Desde el PCOE trabajamos para construir esta fase histórica que, además, es inevitable por las contradicciones intrínsecas del sistema económico capitalista, por ello te llamamos a engrosar sus filas.
¡Por la emancipación de la clase obrera! ¡Por la dictadura del proletariado! ¡Socialismo o barbarie!
Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)
María Corina Machado: Venezuela necesita solidaridad, no oportunismo político
Cuando un pueblo sufre una tragedia, cuando miles de familias lo pierden todo y la prioridad debería ser salvar vidas, reconstruir hogares y devolver la esperanza a quienes han sido golpeados por la desgracia, es cuando se pone a prueba la verdadera talla moral de los dirigentes políticos.
Venezuela atraviesa momentos extremadamente difíciles y, sin embargo, algunos parecen más preocupados por seguir librando su batalla política que por contribuir a aliviar el sufrimiento de la población. Durante años hemos escuchado a María Corina Machado presentarse ante el mundo como la voz legítima del pueblo venezolano. Sin embargo, son muchos los venezolanos que se preguntan qué ha aportado realmente su estrategia al bienestar de la mayoría social.
La oposición tiene todo el derecho a defender sus ideas y a aspirar a gobernar. Eso forma parte de cualquier sistema político. Lo que resulta legítimo cuestionar es una línea de actuación que ha apostado reiteradamente por la presión internacional, las sanciones y el aislamiento de Venezuela. Medidas que, lejos de golpear a los poderosos, suelen terminar afectando a quienes viven de su salario, a los pensionistas, a las familias humildes y a quienes dependen de unos servicios públicos ya sometidos a enormes dificultades.
Mientras el pueblo venezolano necesita ayuda, recursos y solidaridad internacional, continúa el espectáculo mediático de quienes buscan convertir cada crisis en una oportunidad para reforzar su posición política. Y esa actitud genera un rechazo creciente entre quienes consideran que la prioridad debería ser otra: ayudar a Venezuela y a los venezolanos.
Hoy el país necesita reconstrucción, cooperación y estabilidad. Necesita que se levanten todos los obstáculos que dificultan su recuperación económica. Necesita menos consignas y más soluciones. Menos propaganda y más compromiso real con la gente que lo está pasando mal.
Porque la política debería servir para mejorar la vida de las personas, no para utilizar su sufrimiento como arma arrojadiza. Los pueblos pueden soportar enormes dificultades, pero rara vez perdonan a quienes intentan sacar ventaja de sus desgracias.
La historia acaba poniendo a cada cual en su lugar. Y cuando pase el tiempo, lo que quedará no serán los discursos grandilocuentes ni las campañas mediáticas, sino quién estuvo al lado de la gente cuando más lo necesitaba y quién prefirió seguir alimentando la confrontación.
Venezuela necesita solidaridad. Necesita reconstrucción. Necesita esperanza. Y, sobre todo, necesita que el interés del pueblo esté por encima de cualquier cálculo político.
La escuela secundaria de East Brook, ubicada en la ciudad de Nueva Jersey (EE.UU.), tuvo que retirar de circulación su recién publicado anuario, tras enterarse de que una fotografía de Adolf Hitler de bebé había sido incluida, recoge Fox News.
«Hoy mismo, después que los alumnos recibieran sus anuarios, nos enteramos de que la sección de fotos de bebés contenía una imagen que posteriormente se identificó como una fotografía de Adolf Hitler de pequeño«, escribió el director de la institución, Ryan Aupperlee, en una carta dirigida a los padres.
Así, afirmó que aunque la imagen no resultara inmediatamente reconocible para quienes hojearan el libro, su inclusión allí «supone una grave violación» de los valores del colegio. «Quiero ser claro: la presencia de esa imagen es inaceptable«, aseveró.
Aupperlee aseguró que los anuarios fueron «recogidos inmediatamente» para que la imagen no siguiera en circulación, y que se puso en contacto con el superintendente de las escuelas y el jefe de la policía para investigar el incidente. Se espera que el distrito decida los pasos a seguir tras analizar cómo apareció la foto en la publicación estudiantil.
María Corina Machado: Venezuela necesita solidariedade, non oportunismo político
Cando un pobo sofre unha traxedia, cando milleiros de familias o perden todo e a prioridade debería ser salvar vidas, reconstruír fogares e devolver a esperanza a quen foi golpeado pola desgraza, é cando se pon a proba a verdadeira talla moral dos dirixentes políticos.
Venezuela atravesa momentos extremadamente difíciles e, porén, algúns parecen máis preocupados por seguir librando a súa batalla política que por contribuír a aliviar o sufrimento da poboación. Durante anos escoitamos a María Corina Machado presentarse ante o mundo como a voz lexítima do pobo venezolano. Porén, son moitos os venezolanos que se preguntan que achegou realmente a súa estratexia ao benestar da maioría social.
A oposición ten todo o dereito a defender as súas ideas e a aspirar a gobernar. Iso forma parte de calquera sistema político. O que resulta lexítimo cuestionar é unha liña de actuación que apostou reiteradamente pola presión internacional, as sancións e o illamento de Venezuela. Medidas que, lonxe de golpear aos poderosos, adoitan acabar afectando a quen vive do seu salario, aos pensionistas, ás familias humildes e a quen depende duns servizos públicos xa sometidos a enormes dificultades.
Mentres o pobo venezolano necesita axuda, recursos e solidariedade internacional, continúa o espectáculo mediático de quen busca converter cada crise nunha oportunidade para reforzar a súa posición política. E esa actitude xera un rexeitamento crecente entre quen considera que a prioridade debería ser outra: axudar a Venezuela e aos venezolanos.
Hoxe o país necesita reconstrución, cooperación e estabilidade. Necesita que se levanten todos os obstáculos que dificultan a súa recuperación económica. Necesita menos consignas e máis solucións. Menos propaganda e máis compromiso real coa xente que o está pasando mal.
Porque a política debería servir para mellorar a vida das persoas, non para utilizar o seu sufrimento como arma arreboladiza. Os pobos poden soportar enormes dificultades, pero rara vez perdoan a quen intenta sacar vantaxe das súas desgrazas.
A historia acaba poñendo a cada quen no seu lugar. E cando pase o tempo, o que quedará non serán os discursos grandilocuentes nin as campañas mediáticas, senón quen estivo ao lado da xente cando máis o necesitaba e quen preferiu seguir alimentando a confrontación.
Venezuela necesita solidariedade. Necesita reconstrución. Necesita esperanza. E, sobre todo, necesita que o interese do pobo estea por riba de calquera cálculo político.
Huelga en los centros de trabajo de Correos de la Comunidad de Madrid. La Confederación General del Trabajo (CGT) ha convocado huelga en todos los centros y turnos de trabajo de la compañía postal pública en la comunidad autónoma entre el 1 de julio y el 30 de septiembre.
Desde su fundación, la OTAN se ha tenido que reinventar repetidamente. No siempre ha justificado su existencia con los mismos pretextos. Primero tuvo que defender al mundo libre de la amenaza soviética y comunista, que intentaban expandirse, según la propaganda de la época.
No quieren que la clase trabajadora gobierne
Nunca me he considerado un político. Participé una vez como cabeza de lista en unas elecciones municipales porque...