España sigue creciendo, a pesar de no tener Gobierno

La pareja llegó hace casi un año a Vigo procedente de Barcelona con la ilusión de buscar un trabajo y asentarse en la tierra de él.
Pero las cosas no les salieron como esperaban y Arantxa C, D. y José A. I., de 37 y 38 años, no solo se gastaron los ahorros que traían de Cataluña, sino que se quedaron en la calle. Han tenido que entregar a sus dos hijos a una institución a través de la Xunta. Ahora viven en un inmueble en ruinas, sin agua ni luz, pero prefieren que no se desvele el sitio por temor a que los echen.
«En Barcelona trabajé en una empresa de hostelería y cuando falleció mi abuela en Vigo, que era la persona que me cuidó a mí, decidí volver. Las cosas se torcieron y al nacer mi tercera hija en el Álvaro Cunqueiro hace once meses, ya se fue directa a una institución con su hermano de dos años. La mayor vive con los abuelos», comenta Jose desesperado.
En el tiempo que lleva en la ciudad ha pegado carteles por la calle y entregado currículos en varios negocios. Estaría dispuesto a hacer de todo, lo primero que le saliera, pero siempre le dicen que ya le llamarán. «Lo mío es la logística, por ejemplo reparto con furgón, pero si tengo que desbrozar o despegar chicles del suelo encantado, me pongo de rodillas, y mi mujer es auxiliar de geriatría y puede cuidar a personas mayores, hacer limpieza».
ras quedarse sin dinero en Vigo se trasladaron al albergue municipal, donde estuvieron en dos ocasiones. «Había muchos problemas, peleas. Nosotros intentamos estar en la vida normal. Además, como solo dejan estar diez días seguidos, pedimos prórroga y no nos la dieron».
A través de la gestión de una asistente social, que les tramitó una ayuda de emergencia, el Concello les pagó 150 euros durante tres meses para el alquiler de una habitación. Finalizada esa subvención y a la espera de que les concedieran otra, la pareja se quedó de nuevo en la calle. La risga que habían solicitado a la Xunta les llegó denegada por no llevar empadronados en Vigo el tiempo estipulado. «La denegación nos llegó seis meses después y para entonces ya llevábamos empadronados el tiempo necesario, pero tuvimos que recurrir. Ahora estamos esperando a ver si nos la dan», indica Jose. Su ilusión sería tener vivienda y trabajo para poder recuperar a sus hijos, a los que ahora solo puede visitar dos días a la semana.
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EEUU busca segundo frente desesperadamente

«He ordenado poner en máxima alerta de combate a todas las unidades en la frontera administrativa con Crimea y a lo largo de toda la línea de separación de fuerzas en el Donbas (este de Ucrania)», escribe este jueves en su cuenta de Twitter el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko.

La medida, según Poroshenko, fue adoptada después de reunirse con la jefatura de las fuerzas de seguridad y de los Ministerios de Defensa y Exteriores.

La decisión viene debido a la nueva tensión generada entre Ucrania y Rusia después de que Moscú denunciara el miércoles ataques de sabotaje en Crimea planeados por la inteligencia militar ucraniana con el fin de atentar contra «infraestructuras vitales de la península».

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha acusado a Kiev de recurrir “al terror” y ha advertido que Moscú no dejará «pasar estas cosas».

En reacción, Poroshenko ha tachado de «cínicas» las acusaciones rusas y aseguró que se trata de «fantasías que (los rusos) usan como pretexto para lanzar nuevas amenazas militares a Ucrania».

Tanto Rusia como Ucrania han anunciado refuerzos de sus dispositivos de seguridad en la línea que separa la península de Ucrania.

La misma jornada de este jueves, Putin se ha entrevistado con miembros del Consejo de Seguridad de Rusia para debatir medidas adicionales dirigidas a reforzar la defensa de Crimea.

Kiev, por su parte, ha denunciado el despliegue de «unidades de élite dotadas de armamento moderno” en la frontera con Crimea por parte de Moscú y ha expresado su preocupación de que unidades ordinarias son reemplazadas por fuerzas especiales.

La península de Crimea eligió en 2014 mediante referéndum (no reconocido por Kiev) independizarse de Ucrania e incorporarse a la Federación rusa durante el conflicto del este de Ucrania, a raíz del cual se han deteriorado las relaciones entre Rusia y el Occidente.

Hispan TV

l8gzavjp

Crimen nazi de Lesa Humanidad

Nadie a nivel importante dice nada porque los medios de información están en manos de unas pocas familias, tan fascistas como los sionistas. ¿No se te encoge el corazón viendo llorar a ese niño que tendrá unos cinco años? Hijos de puta… millones de bombas le cayeran encima a Tel Aviv…

La cuestión campesina; Stalin, 1924

«Analizaré cuatro cuestiones de este tema: 1) planteamiento de la cuestión; 2) el campesinado durante la revolución democrático-burguesa; 3) el campesinado durante la revolución proletaria; 4) el campesinado después de la consolidación del poder.

Planteamiento de la cuestión

Algunos piensan que lo fundamental en el leninismo es la cuestión campesina, que el punto de partida del leninismo es la cuestión del campesinado, de su papel, de su peso específico. Eso es completamente falso. La cuestión fundamental del leninismo, su punto de partida, no es la cuestión campesina, sino la cuestión de la dictadura del proletariado, de las condiciones en que ésta se conquista y de las condiciones en que se consolida. La cuestión campesina, como cuestión del aliado del proletariado en su lucha por el poder, es una cuestión derivada.

Sin embargo, esta circunstancia no reduce en lo más mínimo la grande y candente importancia que tiene, sin duda, esta cuestión para la revolución proletaria. Es sabido que, entre los marxistas rusos, la cuestión campesina empezó a estudiarse a fondo en vísperas precisamente de la primera revolución de 1905, cuando el derrocamiento del zarismo y la realización de la hegemonía del proletariado se plantearon en toda su magnitud ante el partido y la cuestión del aliado del proletariado en la revolución burguesa inminente adquirió un carácter palpitante. Es sabido también que la cuestión campesina cobró en Rusia mayor actualidad todavía durante la revolución proletaria, cuando la cuestión de la dictadura del proletariado, de su conquista y de su mantenimiento planteó el problema de los aliados del proletariado en la revolución proletaria inminente. Es comprensible: quien marcha hacia el poder y se prepara para él, no puede dejar de interesarse por el problema de sus verdaderos aliados.

En este sentido, la cuestión campesina es una parte de la cuestión general de la dictadura del proletariado y, como tal, una de las cuestiones más palpitantes del leninismo.

La indiferencia, e incluso la actitud francamente negativa de los partidos de la II Internacional ante la cuestión campesina, no se debe sólo a las condiciones específicas del desarrollo en el occidente Se debe, ante todo, a que esos partidos no creen en la dictadura del proletariado, temen la revolución y no piensan en llevar al proletariado al poder. Y quien teme la revolución, quien no quiere llevar a los proletarios al poder, no puede interesarse por la cuestión de los aliados del proletariado en la revolución; para esa gente, la cuestión de los aliados es una cuestión sin importancia, sin ninguna actualidad. Los héroes de la II Internacional consideran su actitud irónica hacia la cuestión campesina como de buen tono como marxismo «auténtico». En realidad, esta actitud no tiene ni un ápice de marxismo, pues la indiferencia ante una cuestión tan importante como la campesina, en vísperas de la revolución proletaria, es el reverso de la negación de la dictadura del proletariado, un síntoma indudable de franca traición al marxismo.

La cuestión se plantea así: ¿están ya agotadas las posibilidades revolucionarias que, como resultado de determinadas condiciones de su existencia, encierra en su seno la masa campesina o no lo están? Y, si no lo están, ¿hay la esperanza de aprovechar estas posibilidades para la revolución proletaria, de convertir al campesinado, a su mayoría explotada, de reserva de la burguesía, como lo fue durante las revoluciones burguesas del Occidente y lo sigue siendo en la actualidad, en reserva del proletariado, en aliado de éste?, ¿hay fundamento para ello?

El leninismo da a esta pregunta una respuesta afirmativa, es decir, reconoce la existencia de una capacidad revolucionaria en la mayoría de los campesinos y la posibilidad de aprovechar esa capacidad en interés de la dictadura del proletariado.

La historia de tres revoluciones en Rusia confirma plenamente las conclusiones del leninismo a este respecto.

De aquí la conclusión práctica de apoyar a las masas trabajadoras del campo en su lucha contra el sojuzgamiento y la explotación, en su lucha por redimirse de la opresión y de la miseria. Esto no significa, naturalmente, que el proletariado deba apoyar todo movimiento campesino. Debe apoyar, concretamente, los movimientos y las luchas de los campesinos que contribuyan directa o indirectamente al movimiento de liberación del proletariado, que, de una u otra forma, lleven el agua al molino de la revolución proletaria, que contribuyan a convertir a los campesinos en reserva y aliado de la clase obrera.

El campesinado durante la revolución democrático-burguesa

Este período se extiende de la primera revolución rusa de 1905 a la segunda de febrero de 1917 inclusive. El rasgo característico de este período consiste en que los campesinos se emancipan de la influencia de la burguesía liberal, en que los campesinos se apartan de los demócratas constitucionalistas, en que giran hacia el proletariado, hacia el Partido Bolchevique. La historia de este período es la historia de la lucha entre los demócratas constitucionalistas –burguesía liberal– y los bolcheviques –proletariado– por conquistar a los campesinos. La suerte de esta lucha la decidió el período de las Dumas, pues el período de las cuatro Dumas fue para los campesinos una lección palmaria, y esa lección les hizo ver con toda nitidez que de manos de los demócratas constitucionalistas no recibirían ni la tierra ni la libertad, que el zar se hallaba por entero al lado de los terratenientes y que los demócratas constitucionalistas apoyaban al zar; que la única fuerza con cuya ayuda podrían contar eran los obreros de la ciudad, el proletariado. La guerra imperialista no hizo más que confirmar la lección del período de las Dumas, apartando definitivamente a los campesinos de la burguesía, aislando definitivamente a la burguesía liberal, pues los años de guerra demostraron qué vano y qué ilusorio era esperar la paz de manos del zar y de sus aliados burgueses. Sin las palmarias enseñanzas del período de las Dumas hubiera sido imposible la hegemonía del proletariado.


Así fue como se llegó a la alianza de los obreros y los campesinos en la revolución democrático-burguesa. Así fue como se llegó a la hegemonía –dirección– del proletariado en la lucha conjunta por el derrocamiento del zarismo, hegemonía que llevó a la revolución de febrero de 1917.

Las revoluciones burguesas del Occidente –Inglaterra, Francia, Alemania, Austria– siguieron, como es sabido, otro camino. Allí la hegemonía no perteneció al proletariado, que por su debilidad no era ni podía ser una fuerza política independiente, sino a la burguesía liberal. Allí, los campesinos no obtuvieron su liberación del régimen de servidumbre de manos del proletariado, poco numeroso y mal organizado, sino de manos de la burguesía. Allí, los campesinos marchaban contra el antiguo orden de cosas al lado de la burguesía liberal. Allí, los campesinos eran una reserva de la burguesía. Allí, la revolución se tradujo, por las causas señaladas, en un enorme aumento del peso político de la burguesía.

En Rusia, por el contrario, la revolución burguesa tuvo resultados diametralmente opuestos. En Rusia, la revolución no se tradujo en el fortalecimiento, sino en el debilitamiento de la burguesía como fuerza política; no aumentó sus reservas políticas, sino que le hizo perder su reserva fundamental: el campesinado. En Rusia, la revolución burguesa no colocó en primer plano a la burguesía liberal, sino al proletariado revolucionario, agrupando en torno a éste a los millones y millones de campesinos.

A ésta, entre otras razones, se debe el que la revolución burguesa en Rusia se transformase, en un plazo relativamente breve, en revolución proletaria. La hegemonía del proletariado fue el germen de su dictadura, el peldaño que llevó hasta ella.

¿A qué se debe este fenómeno peculiar de la revolución rusa, este fenómeno sin precedente en la historia de las revoluciones burguesas del Occidente? ¿Cuál es el origen de esta peculiaridad?

Se debe a que la revolución burguesa tuvo lugar en Rusia en condiciones de un mayor desarrollo de la lucha de clases que en el Occidente, a que el proletariado ruso constituía ya, a la sazón, una fuerza política independiente, mientras que la burguesía liberal, asustada por el espíritu revolucionario del proletariado, había perdido todo tinte revolucionario –particularmente después de las enseñanzas de 1905– y había girado hacia una alianza con el zar y con los terratenientes contra la revolución, contra los obreros y los campesinos.

Conviene fijar la atención en las siguientes circunstancias, que determinaron el carácter peculiar de la revolución burguesa rusa:

a) La extraordinaria concentración de la industria rusa en vísperas de la revolución. Es sabido, por ejemplo, que el 54% de todos los obreros de Rusia trabajaban en empresas de más de 500 obreros, mientras que en un país tan desarrollado como los Estados Unidos sólo trabajaban en empresas análogas el 33% de los obreros. No creo que sea necesario demostrar que ya esta sola circunstancia, unida a la existencia de un partido tan revolucionario como el Partido Bolchevique, hacía de la clase obrera de Rusia la fuerza más importante en la vida política del país.

b) Las escandalosas formas de explotación que imperaban en las empresas, unidas al intolerable régimen policíaco de los esbirros zaristas, hacían de toda huelga importante de los obreros un acto político formidable y templaban a la clase obrera como una fuerza consecuentemente revolucionaria.

c) La flaqueza política de la burguesía rusa, que después de la revolución de 1905 se transformó en servilismo ante la autocracia zarista y en contrarrevolución manifiesta, no sólo porque el espíritu revolucionario del proletariado ruso hizo a la burguesía rusa lanzarse en brazos del zarismo, sino también porque esta burguesía dependía directamente de los encargos del gobierno.

d) La existencia de los vestigios más escandalosos y más intolerables del feudalismo en el campo, complementados por la omnipotencia de los terratenientes, circunstancia que echó a los campesinos en brazos de la revolución.

e) El zarismo, que ahogaba todo lo vivo e intensificaba con sus arbitrariedades la opresión ejercida por los capitalistas y los terratenientes, circunstancia que fundió la lucha de los obreros y de los campesinos en un solo torrente revolucionario.

f) La guerra imperialista, que fundió todas estas contradicciones de la vida política de Rusia en una profunda crisis revolucionaria y dio al empuje de la revolución una fuerza increíble.

En estas condiciones, ¿hacia dónde podían orientarse los campesinos? ¿En quién iban a buscar apoyo contra la omnipotencia de los terratenientes, contra las arbitrariedades del zar, contra la guerra desastrosa, que arruinaba sus haciendas? ¿En la burguesía liberal? La burguesía liberal era enemiga; así lo había demostrado la larga experiencia de las cuatro Dumas. ¿En los eseristas? Los eseristas eran, naturalmente, «mejores» que los demócratas constitucionalistas y tenían un programa «aceptable», casi campesino; pero ¿qué podían darles los eseristas, si pensaban apoyarse sólo en los campesinos y eran débiles en la ciudad, de donde, ante todo, sacaba sus fuerzas el enemigo? ¿Dónde estaba la nueva fuerza que no se detendría ante nada, ni en el campo ni en la ciudad, que se situaría valientemente en las primeras filas en la lucha contra el zar y los terratenientes, que ayudaría al campesinado a romper las cadenas de la esclavitud, de la falta de tierra, de la opresión, de la guerra? ¿Existía, en general, en Rusia semejante fuerza? Si, si que existía. Era el proletariado ruso, que había puesto ya de manifiesto en 1905 su fuerza, su capacidad para lucha hasta el fin, su valentía, su espíritu revolucionario.

En todo caso, no existía ninguna otra fuerza semejante, no había de dónde sacarla.

Por eso, los campesinos, después de apartarse de los demócratas constitucionalistas y de acercarse a los eseristas, llegaron a comprender la necesidad de someterse a la dirección de un jefe de la revolución tan valiente como el proletariado ruso.

Tales fueron las circunstancias que determinaron el carácter peculiar de la revolución burguesa en Rusia.

El campesinado durante la revolución proletaria

Este período se extiende de la revolución de febrero de 1917 a la Revolución de octubre de 1917. Es un período relativamente breve, en total ocho meses, pero, desde el punto de vista de la formación política y de la educación revolucionaria de las masas, esos ocho meses bien pueden ser equiparados a largos decenios de desarrollo constitucional ordinario, pues son ocho meses de revolución. El rasgo característico de este período es que los campesinos se hacen más revolucionarios, se desengañan de los eseristas, se apartan de ellos y dan un nuevo viraje para agruparse de manera directa en torno al proletariado, como única fuerza revolucionaria consecuente hasta el fin, capaz de llevar al país a la paz. La historia de este período es la historia de la lucha de los eseristas –democracia pequeño burguesa– y de los bolcheviques –democracia proletaria– por conquistar a los campesinos, por ganarse a la mayoría de los campesinos. Decidieron la suerte de esta lucha el período de la coalición, el período de la kerenskiada, la negativa de los eseristas y los mencheviques a confiscar las tierras de los terratenientes, la lucha de los eseristas y los mencheviques por la continuación de la guerra, la ofensiva de junio de 1917 en el frente, la pena de muerte para los soldados y la sublevación de Kornílov.

Si antes, en el período anterior, la cuestión fundamental de la revolución era derrocar al zar y el poder de los terratenientes, ahora, en el período siguiente a la revolución de febrero, en el que ya no había zar, y la guerra, interminable, daba el golpe de gracia a la economía del país, arruinando enteramente a los campesinos, la cuestión fundamental de la revolución era acabar con la guerra. El centro de gravedad se había desplazado, sin dejar lugar a dudas, de las cuestiones de carácter puramente interior a la cuestión fundamental: a la cuestión de la guerra. «Poner fin a la guerra», «librarse de la guerra»: tal era el clamor general del país extenuado y, sobre todo, de los campesinos.

Ahora bien, para librarse de la guerra, había que derrocar al gobierno provisional, había que derrocar el poder de la burguesía, había que derrocar el poder de los eseristas y los mencheviques, porque eran ellos, y sólo ellos, quienes dilataban la guerra hasta «la victoria final». En realidad, no había más camino para salir de la guerra que el derrocamiento de la burguesía.

Fue aquélla una nueva revolución, una revolución proletaria, porque arrojaba del poder a la última fracción, a la fracción de extrema izquierda de la burguesía imperialista, a los partidos eseristas y mencheviques, para crear un nuevo poder, un poder proletario, el poder de los soviets, para llevar al poder al partido del proletariado revolucionario, al Partido Bolchevique, al partido de la lucha revolucionaria contra la guerra imperialista y por una paz democrática. La mayoría de los campesinos apoyó la lucha de los obreros por la paz, por el poder de los soviets.

Para los campesinos no había otra salida. No podía haber otra salida.

El período de la kerenskiada fue, por tanto, la enseñanza más palmaria para las masas trabajadoras del campo, pues demostró evidentemente que, bajo el poder de los eseristas y de los mencheviques, el país no se libraría de la guerra y los campesinos no obtendrían ni la tierra ni la libertad; que los mencheviques y los eseristas sólo se distinguían de los demócratas constitucionalistas por sus discursos melifluos y sus promesas engañosas, practicando, en realidad, la misma política imperialista que los demócratas constitucionalistas; que el único poder capaz de sacar al país del atolladero era el poder de los soviets. La prolongación de la guerra no hizo más que confirmar lo acertado de esta lección, espoleando la revolución e impulsando a millones y millones de campesinos y soldados a agruparse de manera directa en torno a la revolución proletaria. El aislamiento de los eseristas y de los mencheviques llegó a ser un hecho indudable. Sin las enseñanzas palmarias del período de la coalición, no hubiera sido posible la dictadura del proletariado.

Tales fueron las circunstancias que facilitaron el proceso de transformación de la revolución burguesa en revolución proletaria.

Así se llegó en Rusia a la dictadura del proletariado.

El campesinado después de la consolidación del poder soviético

Si antes, en el primer período de la revolución, la cuestión consistía principalmente en derrocar el zarismo, y más tarde, después de la revolución de febrero, consistía, ante todo, en salir de la guerra imperialista mediante el derrocamiento de la burguesía, ahora, después de terminada la guerra civil y consolidado el poder soviético, pasan a primer plano las cuestiones de la edificación económica. Reforzar y desarrollar la industria nacionalizada; ligar, a este efecto, la industria con la economía campesina a través del comercio regulado por el Estado; sustituir el sistema de contingentación por el impuesto en especie, para luego, disminuyendo gradualmente este impuesto, pasar al cambio de artículos industriales por productos de la economía campesina; reanimar el comercio y desarrollar la cooperación, atrayendo a ésta a millones de campesinos: así esbozaba Lenin las tareas inmediatas de la edificación económica, encaminada a sentar los cimientos de la economía socialista.

Dicen que esta tarea puede ser superior a las fuerzas de un país campesino como Rusia. Algunos escépticos llegan incluso a afirmar que esta tarea es puramente utópica, irrealizable, porque los campesinos son campesinos, es decir, pequeños productores, y no pueden, por tanto, ser utilizados para organizar los cimientos de la producción socialista.

Pero los escépticos se equivocan, porque no toman en consideración algunas circunstancias que tienen, en este caso, una importancia decisiva. Veamos las principales.

Primera. No hay que confundir al campesinado de la Unión Soviética con el campesinado del Occidente. Un campesinado que ha pasado por la escuela de tres revoluciones, que ha luchado del brazo del proletariado y bajo la dirección del proletariado contra el zar y el poder burgués, un campesinado que ha recibido de manos de la revolución proletaria la tierra y la paz y que, por ello se ha convertido en reserva del proletariado, este campesinado no puede por menos de diferenciarse del campesinado que ha luchado en la revolución burguesa bajo la dirección de la burguesía liberal, ha recibido la tierra de manos de esta burguesía y se ha convertido por ello, en reserva de la burguesía. Huelga demostrar que el campesino soviético, acostumbrado a apreciar la amistad política y la colaboración política del proletariado y que debe su libertad a esta amistad y a esta colaboración, no puede por menos de estar extraordinariamente predispuesto a colaborar económicamente con el proletariado.

Engels decía que:

«La conquista del poder político por el partido socialista se ha ido dibujando como una meta próxima, que, para conquistar el poder político, este partido tiene antes que ir de la ciudad al campo y convertirse aquí en una potencia». (Friedrich Engels; El problema campesino en Francia y Alemania, 1894)

Engels escribió estas palabras en el último decenio del siglo pasado, refiriéndose a los campesinos del Occidente. ¿Es necesario demostrar que los comunistas rusos, que han llevado a cabo en este terreno una labor gigantesca en el Transcurso de tres revoluciones, han conseguido crearse ya en el campo una influencia y un apoyo con los que nuestros compañeros del Occidente no pueden ni siquiera soñar? ¿Cómo es posible negar que esta circunstancia no puede por menos de facilitar de modo radical el establecimiento de la colaboración económica entre la clase obrera y los campesinos de Rusia?

Los escépticos repiten machaconamente que los pequeños campesinos son un factor incompatible con la edificación socialista. Pero escuchad lo que dice Engels a propósito de los pequeños campesinos del Occidente:

«Nosotros estamos resueltamente de parte del pequeño campesino: haremos todo cuanto sea admisible para hacer más llevadera su suerte, para hacerle más fácil el paso al régimen cooperativo, caso de que se decida a el, e incluso para facilitarle un largo plazo de tiempo para que lo piense en su parcela, si no se decide a tomar todavía esta determinación. Y lo hacemos así, no sólo porque consideramos posible el paso a nuestro lado del pequeño campesino que trabaja su tierra, sino además por un interés directo de partido. Cuanto mayor sea el número de campesinos a quienes ahorremos su caída efectiva en el proletariado, a quienes podamos ganar ya para nosotros como campesinos, más rápida y fácilmente se llevará a cabo la transformación social. No está en nuestro interés el tener que esperar, para esta transformación, a que se desarrolle en todas partes, hasta sus últimas consecuencias, la producción capitalista, a que hayan caído en las garras de la gran producción capitalista hasta el último pequeño artesano y el último pequeño campesino. Los sacrificios materiales que haya que hacer en este sentido en interés de los campesinos, a costa de los fondos públicos, podrán ser considerados, desde el punto de vista de la economía capitalista, como dinero tirado, pero serán, a pesar de eso, una excelente inversión, pues ahorrarán, tal vez, una cantidad decuplicada en los gastos de la reorganización de la sociedad en general. Por tanto, en este sentido podremos proceder con los campesinos muy generosamente». (Friedrich Engels; El problema campesino en Francia y Alemania, 1894)

Así hablaba Engels, refiriéndose a los campesinos del Occidente. Pero ¿no está claro, acaso, que lo que Engels dice no puede llevarse a cabo en ningún sitio con tanta facilidad ni plenitud como en el país de la dictadura del proletariado? ¿Acaso no está claro que sólo en la Rusia soviética puede darse sin dilación e íntegramente «el paso a nuestro lado del pequeño campesino que trabaja por su cuenta» y que los «sacrificios materiales» y la «generosidad respecto a los campesinos», necesarios para ello, así como otras medidas análogas en beneficio de los campesinos, se aplican ya en Rusia? ¿Cómo puede negarse que esta circunstancia tiene, a su vez, que facilitar e impulsar la edificación económica del país soviético?

Segunda. No hay que confundir la agricultura de Rusia con la del Occidente. En el Occidente la agricultura se desarrolla siguiendo la ruta habitual del capitalismo, en medio de una profunda diferenciación de los campesinos, con grandes fincas y latifundios privados capitalistas, en uno de los polos y, en el otro, pauperismo, miseria y esclavitud asalariada. Allí son completamente naturales, a consecuencia de ello, la disgregación y la descomposición. No sucede así en Rusia. En nuestro país, la agricultura no puede desarrollarse siguiendo esa ruta, ya que la existencia del poder soviético y la nacionalización de los instrumentos y medios de producción fundamentales no permiten semejante desarrollo. En Rusia el desarrollo de la agricultura debe seguir otro camino, el camino de la cooperación de millones de campesinos pequeños y medios, el camino del desarrollo de la cooperación en masa en el campo, fomentada por el Estado mediante créditos concedidos en condiciones ventajosas. Lenin indicaba acertadamente, en sus artículos sobre la cooperación, que el desarrollo de la agricultura de nuestro país debía seguir un camino nuevo, incorporando a la mayoría de los campesinos a la edificación socialista a través de la cooperación, introduciendo gradualmente en la economía rural el principio del colectivismo, primero en la venta de los productos agrícolas y después en su producción.

En este sentido, son sumamente interesantes algunos fenómenos nuevos que se presentan en el campo, en relación con la cooperación agrícola. Es sabido que en el seno de la Unión de Cooperativas Agrícolas han surgido, en diferentes ramas de la economía rural –en la producción de lino, de patata, de manteca, etc.–, nuevas y fuertes organizaciones con un gran porvenir. Entre ellas figura, por ejemplo, la Cooperativa Central del Lino, que agrupa a toda una red de cooperativas campesinas de producción de lino. La Cooperativa Central del Lino se ocupa de suministrar a los campesinos semillas e instrumentos de producción, compra después a los mismos campesinos toda su producción de lino, la vende en gran escala en el mercado, garantiza a los campesinos una participación en los beneficios y, de este modo, liga la economía campesina, a través de la Unión de Cooperativas Agrícolas, con la industria del Estado. ¿Qué nombre debe darse a semejante forma de organización de la producción? Se trata, a mi juicio, de un sistema doméstico de gran producción agrícola socialista de Estado. Hablo de un sistema doméstico de producción socialista de Estado por analogía con el sistema de trabajo a domicilio del capitalismo, por ejemplo, en la industria textil, donde los artesanos, que recibían del capitalismo la materia prima y los instrumentos de trabajo y le entregaban toda su producción, eran de hecho obreros semiasalariados a domicilio. Este es uno de los numerosos ejemplos indicadores del camino que debe seguir en nuestro país el desarrollo de la agricultura. Ya no hablo aquí de otros ejemplos de la misma índole en otras ramas de la agricultura.

No creo que sea necesario demostrar que la inmensa mayoría de los campesinos seguirán de buen grado esta nueva vía de desarrollo, rechazando la vía de los latifundios privados capitalistas y de la esclavitud asalariada, la vía de la miseria y de la ruina.

He aquí lo que dice Lenin de las vías del desarrollo de nuestra agricultura:

«Todos los grandes medios de producción en poder del Estado y el poder del Estado en manos del proletariado; la alianza de este proletariado con millones y millones de pequeños y muy pequeños campesinos; asegurar la dirección de los campesinos por el proletariado, etc., ¿acaso no es esto todo lo que se necesita para edificar la sociedad socialista completa partiendo de la cooperación, y nada más que de la cooperación, a la que antes tratábamos de mercantilista y que ahora, bajo la NEP, merece también, en cierto modo, el mismo trato; acaso no es esto todo lo imprescindible para edificar la sociedad socialista completa? Eso no es todavía la edificación de la sociedad socialista, pero sí todo lo imprescindible y lo suficiente para esta edificación». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Sobre la cooperación, 1923)

Hablando más adelante de la necesidad de prestar apoyo financiero y de toda otra índole a la cooperación, como a un «nuevo principio de organización de la población» y a un nuevo «régimen social» bajo la dictadura del proletariado, Lenin dice:

«Todo régimen social surge exclusivamente con el apoyo financiero de una clase determinada. Huelga recordar los centenares y centenares de millones de rublos que costó el nacimiento del «libre» capitalismo. Ahora debemos comprender, para obrar en consecuencia, que el régimen social al que en el presente debemos prestar un apoyo extraordinario es el régimen cooperativo. Pero hay que apoyarlo en el verdadero sentido de la palabra, es decir, no basta con entender por tal apoyo la ayuda prestada a cualquier cambio cooperativo, sino que por tal apoyo hay que entender el prestado a un cambio cooperativo en el que participen efectivamente verdaderas masas de la población». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Sobre la cooperación, 1923)

¿Qué nos dicen todas estas circunstancias?

Nos dicen que los escépticos no tienen razón.

Nos dicen que quien tiene razón es el leninismo, que ve en las masas trabajadoras del campo la reserva del proletariado.

Nos dicen que el proletariado en el poder puede y debe utilizar esta reserva, para vincular la industria a la agricultura, para impulsar la construcción socialista y dar a la dictadura del proletariado la base que necesita y sin la cual es imposible el paso a la economía socialista. (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Los fundamentos del leninismo, 1924)

Yugoslavia en la Segunda Guerra Mundial. Del Corán y el Mein Kampf. Al-Hossaini,el muftí del Holocausto.Tercera Parte.Bosnia

Desgraciadamente la  21 división Skandenberg de las Waffen SS no fue la única.  Bajo la dirección de Al Hussayni se crearon dos  divisiones más, la 13 División de Montaña Handschar y la 23 División Kama. Ambas hacían referencia con sus nombres a terribles dagas que el ejército otomano ya había utilizado con profusión  durante siglos en sus políticas de limpieza étnica  y conversión al Islam sobre las poblaciones ortodoxas de los Balcanes y  cuyos filos volverían a empapar de sangre durante toda la contienda. Un período este, el  de 1941 a 1945 imprescindible para la comprensión de lo que sucedería medio siglo después, en la guerra de Bosnia de 1992 a 1995.

El 10 de Abril de 1941 Slavko Kvaternik proclamó la creación del títere Estado Independiente de Croacia (NDH)dirigida por el genocida Ante Pavelic tras la invasión italiana y alemana de Yugoslavia. Abarcaba los territorios de Croacia, Bosnia Herzegovina y algunas partes de Serbia.

Los ustasi serían los encargados de regir la creación «nacional»nazi-fascista. Aunque este régimen fue de signo predominantemente fascista y fundamentalista católico, con la entregada colaboración del Vaticano,  los musulmanes de Bosnia fueron también parte constitutiva del mismo.

Y de una importancia muchas veces relativizada por la historiografía imperante. Habida cuenta que el Vicepresidente del Estado Croata durante más de cuatro años fue el bosnio-musulmán Dzafer Kulenovic, también Presidente de la Organización musulmana de Yugoslavia y líder de los musulmanes bosnios.

Las piedras fundacionales del NDH,tanto para croatas como para bosnio-musulmanas eran las mismas; a saber el exterminio de la población judía, genocidio contra el serbo-ortodoxos y la erradicación del comunismo. Estas eran sus máximas aspiraciones y su principal programa político, y así lo dejaron patente desde un buen principio. Firmaron  conjuntamente  como órgano de régimen que eran, el decreto ley  el 25 de Septiembre por el cual aprobaban los trabajos forzados para indeseables y personas peligrosas para el nuevo Estado Croata. Habían sentado las bases del campo de exterminio de Jasenovac.

 

 

Haj_Amin_al-Husseini_and_Mile_Budak
Haj_Amin_al-Husseini_con _Mile_Budak

 

Mile Budak, ideólogo del movimiento ustacha  mano izquierda de Ante Pavelic y escritor , idolatrado en  la Croacia actual supo expresar la sintonía entre croatas y musulmanes dentro del nuevo estado fascista Croata:

«La base del movimiento ustacha es la religión. Para las minorías como los serbios, judíos y gitanos, disponemos de tres millones de balas…

El Nuevo estado independiente de Croacia es cristiano, pero existe también un estado musulmán, en el cual nuestra gente puede procesar su fe mahometana»

Dos semanas después de estas declaraciones en la hoy heroica ciudad de Vukovar, el 14 de Agosto de 1941 Ante Pavelic dejó bien claro la naturaleza política de la  supuesta Croacia independiente:

«Croacia debe ser «limpiada» de serbios y judíos. No habrá lugar para ninguno de ellos entre nosotros. No quedará piedra sobre piedra de sus pertenencias.

La población judía de Sarajevo era con mucho, la más numerosa de Bosnia Herzegovina, ya que de los 14,000 bosnios de religión hebrea, 10,500 vivían en la ciudad. Sólo sobrevivieron ochocientos.

Con la invasión nazi, los mandos militares alemanes tomaron el poder y la organización militar de las vasallas tropas del Nuevo Estado Croata. Y en sus directrices figuraba el exterminio. Las tropas locales ayudaron a la detención y traslado de 5500 judíos yugoslavos al campo de exterminio de Auswich. El primer edificio en sufrir la política oficial nazi de la capital bosnia, fue la sinagoga sefardí, destruida por las tropas bosnio-musulmanas, Similar suerte sufrió el centro de estudios antiguos sefardís de la ciudad que fue incendiado por las tropas nazi-musulmanas, con la que celebraron la unión política de Bosnia y Croacia dentro del Nuevo Estado tras el breve vació de poder que ocasionó la mutilación del estado yugoslavo.

Las masacres de ciudadanos serbios y judíos se sucedieron en la región de Sarajevo a manos de croatas y musulmanes. Mujeres y niños fueron las víctimas más numerosas en las matanzas cometidas en las ciudades de Bihac, Brcko y Doboj, glosadas por el historiador  recientemente fallecido Martin Gilbert .

Cien mil reclutas musulmanes estaban encuadrados en las formaciones militares del Tercer Reich, apenas unos meses después de la aparición del nuevo estado croata. Formaban parte de los escuadrones de la muerte Ustachas, los Domobranci,del ejército Croata y las legiones fascistas , unidades de infantería bajo mando nazi.

Varios de estos regimientos lucharon con las tropas nazis en el Frente Ruso. Integrados por croatas, bosnio-musulmanes e italianos, estos cuerpos participaron en la invasión de la Unión Soviética y tuvieron un justo final. Fueron aniquilados en Stalingrado y destrozados en la retirada del Don.

Todo esto sucedió años antes que  que Hitler diera el visto bueno en 1944 para la constitución de las divisiones SS reseñadas al inicio del artículo. Su principal utilidad  fue el de la anti-insurgencia partisana que permitieron también una reorganización de las castigadas tropas nazis, ya que tanto la ferocidad como el número de estas fuerzas de choque musulmanas fueron un elemento crucial para el éxito del  genocidio serbio y del Holocausto en Yugoslavia.

En la segunda visita  de tres días que el Muftí de Jerusalén despachó en enero de 1944 a la división SS Handzar División, hizo una declaración sobre cuales debían ser los principios que guiaran no sólo a los bosnio musulmanes que integraban esta división sino a los musulmanes de todo el mundo:

Esta división de bosnio musulmanes consolidada gracias a la ayuda de la Gran Alemania, es un ejemplo para todos los países musulmanes. No existe otro modo de liberación de la opresión imperialista que la dura lucha para preservar nuestras tierras y fe.

Existe una multitud de intereses comunes entre la Alemania y el mundo islámico. El Reich lucha contra los mismos enemigos quienes han arrebatado a los musulmanes sus países y eliminado su fe de Asia, África y Europa. Alemania es la única gran potencia que nunca ha atacado a un país islámico.

Además el Partido Nacional Socialista alemán lucha contra el judaísmo mundial.

El Corán dice Verás que los judíos son los peores enemigos de los musulmanes».

Otras similitudes coinciden entre los principios de ambos movimientos: la reafirmación de la guerra y la camaradería , la disciplina, liderazgo, el orden, y el alto concepto del trabajo como medios para obtener la victoria. Esto acerca a nuestras ideologías y facilita nuestra colaboración. Me alegra ver que esta división es una muestra visible de la expresión de ambas ideologías.

Tanto la división Hanchar como la Kama estaban adoctrinadas en el asesinato de judíos y serbo ortodoxos, que engrosaban las filas de los partisanos y la resistencia antifascista. Los centros de formación nazi fomentaron la propaganda islámica y el supremacismo ario en aras de la convivencia militar y el exterminio de los judíos. Especial trascendencia tuvieron las escuelas creadas para tal fin por el Muftí en Dresden y Goettingen.

Los jerarcas nazis, no veían en el Islam, más que un motivo de júbilo continuo. Himmler dijo a Joseph Goebbels que personalmente no tenía nada contra el Islam, porque educaba a los soldados por él, les prometía el cielo por luchar y morir en combate, una religión muy atractiva y sumamente práctica para los soldados.

La alta oficialidad nazi, no tuvo más que seguir el modelo colonial austro-húngaro de privilegios para tener de su parte a los soldados musulmanes. Que los preceptos de su fe y sus particularidades fuesen contemplados y respetados. Lo que hoy llaman multiculturalidad y prodigan en centros y espacios públicos, los autodenominados «progresistas».

Himmler, máximo jefe de las SS cuidó también otros aspectos, y pese a que el elemento bosnio-musulmán siempre fue mayoritario en estas divisiones, nominalmente eran croatas, y debían jurar lealtad eterna al Nuevo Estado Independiente de Croacia. Pavelic quiso que primara el movimiento ustacha sobre el islamismo, tanto en símbolos como en poder político, pero el mando alemán lo impidió. Incluso se dieron luchas por el poder en áreas controladas por la Hanchar y desacato a las ordenes croatas.

La razón estaba en que los croatas eran menos considerados que los muy respetuosos nazis respecto al alcohol, el cerdo, o los oficios religiosos.

Las divisiones Handzar y Kama fueron asistidas por los Zeleni Kadar, (Cuadros verdes)  formadas por  al menos 6000 desertores de las milicias croatas. Mandadas por el un fanático pro nazi bosnio musulmán abogaban por el completo y absoluto exterminio de la población serbia en Bosnia y Herzegovina.

La brutalidad , la violencia extrema del Daech de hoy o los islamistas de la guerra de Bosnia de los años noventa, ya estaban determinados por los crímenes rituales de las tropas islámicas bosnias que no hacían sino seguir una tradición de siglos atrás , entre las huestes mahometanas. Las sevicias de las tropas musulmanas, especialmente a cuchillo tuvieron un fuerte impacto entre la oficialía nazi que las dirigía, tanto por no dejar supervivientes como por el saqueo sistemático y la asolación total de las zonas serbias. Pese a su extrema brutalidad que repudiaban por modales, los nazis se felicitaban por la eficacia de sus tropas y sus tácticas de tierra quemada y población degollada.

Estas prácticas tuvieron un enorme impacto en la demografía de Bosnia Herzegovina y determinaron la geografía y estrategia de la guerra que acaeció medio siglo después, tan falseada por los medios de comunicación.

Los días de Hussayni no terminaron con el fin de la segunda guerra Mundial. Pese a que su sueño de bombardear Tel Aviv que Hitler no cumplió, pese a sus encarecidas peticiones, sus actividades para la destrucción del pueblo judío no cesaron.

Incomprensiblemente y pese a ser el más encarnizado defensor de la solución final y criminal de guerra reconocido, no fue juzgado en Núremberg. Pesó más el no enojar al mundo musulmán que la justicia y los centenares de miles de víctimas. Tras ser rechazado por Suiza, fue otra vez recluido por las autoridades francesas, de las que se escapó para recalar en Egipto. Allí su lucha contra la creación del estado de Israel se vería reforzada por sus contactos con los hermanos musulmanes a los que asesoró con prácticas y experiencias adquiridas de sus aliados nazis. Fue nombrado la máxima autoridad palestina, y Presidente del Consejo Islámico Mundial. Brindo su apoyo entusiasta a la primera guerra árabe contra Israel en 1948.

Recibió reconocimiento de Stalin durante el proceso antisemita que llevo a cabo contra «los médicos judíos» que la  oportuna muerte del dictador soviético truncó, los parabienes de Eichman por su papel en la convivencia entre musulmanes y no musulmanes. Su apoyo a la causa palestina, fue total y entregado, como correspondía a alguien que quería eliminar al pueblo judío y extender el islamismo. Su trascendencia política fue enorme hasta que llego la victoria de 1973 de Israel en la guerra de Yom Kippur. Murió poco después en Beirut en 1974 , exiliado de su amado Jerusalén, Las autoridades israelís no dejaron que su cuerpo fuese enterrado en la capital israelí.

Su sobrino, prosiguió con sus objetivos, si bien levemente barnizados por la coyuntura de bloques  y la geopolítica. Le fueron de gran ayuda su hábil manejo de los medios e intervenciones en foros internacionales que sirvieron para enmascarar el terrorismo e islamismo con las causas de la liberación de los pueblos. Pero sin perder nunca las esencias ni el objetivo final. Se llamaba Yasser Arafat.

El Departamento de Estado parece un circo, más que un edificio

De esta nueva payasada se desprende que estamos ante armas «humanitarias» que matan a los sirios evitándoles así el sufrimiento de morir mutilados a manos de los colegas de la CIA y el Pentágono.

La MUD debería ser declarada banda terrorista internacional

“Lo que estamos pidiendo es que el pueblo sea consultado, pero si la burocracia cobarde del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) sigue obstinada en que no lo haga, debemos buscar la manera de que ese inmenso país que quiere cambio pueda mostrar al Gobierno, y también al mundo, su inmenso tamaño”, indica un comunicado de la oposición.

La nota, emitida el lunes por el secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús ‘Chúo’ Torrealba, advierte de la celebración, para el próximo 1 de septiembre, de una marcha bautizada como ‘Toma de Caracas’, si el Consejo Nacional Electoral (CNE) no inicia para finales de agosto la IIª fase de activación del referéndum contra Maduro.

A este respecto, detalla que esta “convocatoria unitaria” no es inmediata ni una “respuesta reactiva” que forme parte de una estrategia, para después agregar que la oposición tendrá “mucho trabajo” y seguirá con sus luchas, sus protestas y sus movilizaciones para conseguir su objetivo.

Hispan TV

El rol geopolítico de Cuba en el escenario post Obama

Las medidas cosméticas tomadas por la Administración Obama en su Primer Mandato Presidencial siguiendo la estela de la Administración Clinton (relajación de las comunicaciones y el aumento del envío de remesas a la isla así como el inicio de una ronda de conversaciones sobre temas de inmigración), dejaban intacto al bloqueo y no cambian sustancialmente la política de Washington, aunque reflejaban el consenso de amplios sectores del pueblo norteamericano a favor de un cambio de política hacia la Isla auspiciado por la decisión del régimen cubano de terminar con el paternalismo estatal y permitir la libre iniciativa y el trabajo por cuenta propia. Sin embargo, la renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla atentarían contra el vigente sistema financiero y político internacional y podrían suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 50.000 millones de $, abocando al régimen de Raúl Castro a la asfixia económica, por lo que la Administración Obama habría empezado a moverse entre bambalinas para lograr instaurar las bases de una nueva doctrina “interpares” en las relaciones bilaterales EEUU-Cuba. Obama habría encontrado en el Papa Francisco un estrecho colaborador en su ardua tarea de sustituir la diplomacia de las armas por el diálogo y el consenso. y no ha ocultado el afecto que siente por el Papa y le ha llamado un «líder transformador» cuya influencia ha trascendido a la comunidad católica. Así, el Papa ha adoptado muchas de los temas que Obama ha tratado de avanzar, incluyendo el calentamiento global, la pobreza y el enfoque diplomático con Cuba, Sira e Irán.

En concreto, Bergoglio habría participado discretamente en la secreta negociación llevada a cabo entre Cuba y EEUU para romper el deshielo entre ambos países mediante el intercambio de Alan Gross y un oficial estadounidense por tres miembros de “Los 5”, seguido de la desaparición de Cuba de la lista estadounidense de Países Terroristas y de la posterior apertura de Embajadas aunque en la agenda Obama estaría apuntado como “perentorio”, el finiquito de un bloqueo que dura ya 53 años y que corre el riesgo de convertirse en endémico, con las perniciosos efectos colaterales que ello podría conllevar. El cese del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, exigido por vigésimo cuarto año consecutivo en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y aprobado de forma abrumadora por 191 votos a favor y 2 en contra (EEUU e Israel), reafirma la libertad de comercio y navegación ante un bloqueo anacrónico instaurado por Kennedy en 1.962 y que habría supuesto para la Isla unas pérdidas directas e indirectas estimadas en 110.000 millones $ según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y más de un Billón $ según el Gobierno cubano). Así, según Prensa Latina, entre mayo de 2012 y abril de 2013, las perdidas causadas por el bloqueo a la salud pública cubana serían de 39 millones $ debido a la imperiosa necesidad de adquirir medicamentos e instrumental en mercados lejanos.

Venezuela y el Petrocaribe

En Venezuela asistimos a una imposible cohabitación política y a una división casi simétrica de la sociedad venezolana que será aprovechado por EEUU para implantar “el caos constructivo de Brzezinski” mediante una sistemática e intensa campaña desestabilizadora que incluirá el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad, la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana, el intento de revocación del mandato presidencial de Maduro y la posterior petición al Ejército para que se erija en “salvador de la Patria”, plan diseñado por la CIA y que contando con la inestimable ayuda logística de Colombia (convertida en el portaaviones continental de EEUU), podría llegar a finiquitar el régimen post-chavista. Así, el acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China, por lo que en el 2017 podríamos asistir a un intento de golpe de mano de la CIA contra Maduro para finiquitar el legado chavista, logrando de paso EEUU la desaparición del cordón umbilical energético que mantenía la llama bolivariana en los países de América Central y Caribe.

Petrocaribe fue creado en 2005 por iniciativa de Venezuela con el objetivo de suministrar combustibles a los países miembros en condiciones ventajosas de pago, como créditos blandos y bajas tasas de interés y estaría integrado por 18 países (incluidos Honduras, Guatemala, Cuba, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Belice y una decena de islas del Caribe) y según las autoridades venezolanas, el país exportaba 100.000 barriles diarios a los países del bloque que generaban una factura de 4.000 millones de dólares, de la cual una parte se paga en «efectivo» y el resto estaría subsidiado. Sin embargo, la nueva estrategia de EEUU sería estrechar lazos comerciales y militares con los países de Petrocaribe ante el peligro de contagio mimético de los ideales revolucionarios chavistas al depender en exclusiva de la venezolana Petrocaribe para su abastecimiento energético, empezando por el presidente dominicano Danilo Medina. Así, según la agencia EFE, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, en una conferencia sobre energía y cambio climático en el centro de estudios Atlantic Council de Washington afirmó que “si Petrocaribe llegara a caer debido a los acontecimientos en Venezuela, podríamos acabar con una grave crisis humanitaria en nuestra región» y el pasado enero, el Gobierno estadounidense celebró una Cumbre de Seguridad Energética en el Caribe en la que instó a los países de la región a diversificar sus fuentes de energía, confiar más en las inversiones privadas y reducir así su dependencia de Petrocaribe. Todo ello serían esbozos del nuevo boceto que se estaría ya perfilando para América Latina en el nuevo escenario post-Obama y en el que EEUU procederá a implementar la política del Big Stick o “Gran Garrote”, sistema que desde principios del siglo XX ha regido la política hegemónica de Estados Unidos sobre América Latina, siguiendo la Doctrina Monroe ,“América para los Americanos”. Estaríamos pues en vísperas de la irrupción en el escenario geopolítico de América Latina de una nueva ola desestabilizadora cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en esta década) y que tendrán a Honduras, Paraguay y Brasil como paradigmas de los llamados “golpes virtuales o postmodernos “que protagonizará EEUU en esta década en el nuevo escenario panamericano y que podrían tener su continuidad con la inhabilitación de Maduro en el 2017.

Nueva estrategia de Putin en el Caribe

Moscú es actualmente el noveno socio comercial de la Habana con intercambios valorados en 224 millones de dólares en 2011 y y como prólogo a su visita, la Duma rusa habría ratificado la condonación de la deuda de Cuba con la URSS estimada en 35.200 millones $ y el resto (3.520 millones $ será abonado por Cuba en diez años y reinvertido por Rusia en la economía cubana. Putin se reunió con Raúl y Fidel Castro para abordar temas concernientes a la cooperación técnico-militar entre Moscú y La Habana y tratar asimismo temas como la cooperación energética, transporte, aviación, espacio y salud además de firmar varios acuerdos. Según rt.com, Rusia estaría negociando instalar sus bases militares con Cuba, Venezuela y Nicaragua con el objetivo inequívoco de ampliar el radio militar ruso, pues según el analista Lajos Szaszdi ”la apertura de la bases en el exterior es necesaria para la disuasión estratégica de Rusia, la inteligencia, así como para verificar los acuerdos del desarme y también determinar qué planes hay de parte del Pentágono en caso de operaciones o intervenciones en el extranjero» y tras el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría con EEUU, Putin ha empezado a mover las piezas para desestabilizar el llamado “patio trasero” de EEUU. Asíla renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla atentarían contra el vigente sistema financiero y político internacional y podrían suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 50.000 millones de $, abocando al régimen de Raúl Castro a la asfixia económica por lo que podría surgir el desapego afectivo del régimen cubano respecto a Obama. Caso de producirse la desafección de Cuba respecto a EEUU, dicho vacío será aprovechado por Putin para firmar un nuevo tratado de colaboración militar ruso-cubana (rememorando el Pacto Secreto firmado en 1.960 en Moscú entre Raúl Castro y Jruschov)que incluiría la instalación de una base de Radares en la abandonada base militar de Lourdes para escuchar cómodamente los susurros de Washington y la instalación de bases dotadas con misiles Iskander, pudiendo revivirse la Crisis de los Misiles Kennedy-Jruschev (octubre, 1.962) y la posterior firma con Jrushchov del Acuerdo de Suspensión de Pruebas Nucleares (1962), con lo que la Isla se verá obligada a refugiarse de nuevo en una hermética y autocrática insularidad que le volvería a aislar de la escena internacional hasta la muerte de Fidel y Raúl Castro.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

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