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El socialismo no divide países, los une

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Es algo habitual dentro de la propaganda anticomunista escuchar eso de que si socialistas y comunistas alcanzasen el poder político, atacarían la cultura y tradiciones propias de las naciones, sus antiguos monumentos, su historia prerrevolucionaria… nada más lejos de la realidad. El propio Lenin insto al pueblo ruso a que, poco después de la revolución, no saquease, no robase ni dañase las estatuas, iglesias ortodoxas y edificios ya que eran parte de la historia de Rusia. La propia Constitución de la Unión Soviética de 1977 establecía en su artículo 68: “Custodiar los monumentos históricos y demás valores culturales es deber y obligación de todos los ciudadanos de la Unión Soviética.

Y que mejor ejemplo que este, el de la extensísima nación soviética para sostener que el socialismo nunca tuvo la intención de dividir o disgregar naciones, sino todo lo contrario. Mientras en la actualidad, vemos como una buena parte de los ucranianos (deliberadamente manipulados por Occidente) reniegan de sus hermanos rusos, de sus antiguos compatriotas, de aquellos con los que han tenido una relación cercana a lo largo de toda su historia. La OTAN jamás se hubiera atrevido a percutir en la Ucrania soviética e incentivar el vergonzante Maidan, aupar y financiar gobiernos antirrusos  (y ultraderechistas) ni a trabajar junto a mercenarios y fascistas para lograr su fin de alejar a Ucrania de la influencia rusa y convertirla en un lacayo útil al imperialismo occidental, sirviendo también de barrera de contención entre Rusia y el oeste, tratando de aislarla.

Ancha era la Unión de la Repúblicas Socialistas Soviéticas. “irrompible unión de repúblicas libres que ha unido por siempre la Gran Rusia”, como rezaba su imponente himno. 15 eran (RSS de Armenia, RSS de Azerbaiyán, RSS de Bielorrusia, RSS de Estonia, RSS de Georgia, RSS de Kazajistán, RSS de Kirguistán, RSS de Letonia, RSS de Lituania, RSS de Moldavia, RSFS de Rusia, RSS de Tayikistán, RSS de Turkmenistán, RSS de Ucrania y RSS de Uzbekistán). Y aunque finalmente no resulto “irrompible”, quedo constatado el hecho de que el socialismo es capaz de unir pueblos y naciones, algunos tan diferentes entre ellos como podrían ser la RSS de Bielorrusia y la RSS de Uzbekistán, por ejemplificar. El primer país socialista de la historia había conseguido unificar a 15 repúblicas y lograr la convivencia y coexistencia pacífica entre tantas culturas y sociedades dispares, situando lo que unía a todos los pueblos soviéticos por encima de lo que les podía separar, amparándose en valores aglutinadores socialistas de solidaridad y cooperación.

Otro buen ejemplo es el de Yugoslavia. Quien diría que en los Balcanes, hoy un auténtico polvorín y donde los conflictos entre serbios, bosnios, croatas y demás nacionalidades exyugoslavas son el pan de cada día, pudo en algún momento reinar la paz y la estabilidad como un mismo país. Pues así es, la República Federativa Socialista de Yugoslavia consiguió este propósito, con sus aciertos y errores, pero logrando una paz duradera y un clima mucho más saludable entre naciones y pueblos balcánicos. La Yugoslavia Socialista estaba compuesta por Bosnia, Croacia, Macedonia, Montenegro, Serbia y Eslovenia. Parece una utopía imaginar una unión medianamente similar en la actualidad bajo este clima de constante tensión y enfrentamientos nacionalistas en los Balcanes. El Mariscal Josip Broz ‘Tito’ y el socialismo yugoslavo consiguieron una unión balcánica sin precedentes, que cuanto más avanza el siglo XXI mas meritoria parece a ojos de la historia.

Los casos de la RDA y Corea del Norte

Habrá quien recurrirá a los casos de la República Democrática Alemana y de la República Popular Democrática de Corea para desdeñar los postulados defendidos en este artículo. Se trata de dos naciones (una pasada y otra actual) que se dividieron en su momento. Esto podría dar a entender que el socialismo ha sido participe de la división y disgregación de un país, pero si valoramos las cuestiones alemanas y coreana un poco más en profundidad, concluiremos que la intención de ambas naciones socialistas fue o es la unificación de sus respectivos países, pese a que no pudieron evitar la división en sí.

La RDA, en varias ocasiones, trato de mejorar las relaciones interalemanas con su vecino occidental e incluso trabajo para la reunificación y la retirada bilateral de todos los pactos militares internacionales y la retirada del armamento nuclear de ambos lados. Sin embargo, estas propuestas fueron rechazadas de manera reiterada por la República Federal Alemana (RFA).

Corea del Norte ha llevado la voz cantante en lo que a la reunificación de la península coreana se refiere y propone la misma bajo el respeto mutuo del sistema socio-político y económico de cada una de las Coreas. La agencia de noticias de Corea del Norte (KCNA) emitió un comunicado el pasado año que decía: “El norte y el sur deben presentar propuestas concretas, apropiadas y correspondientes a los intereses a todos los coreanos para la reunificación de la patria y así asegurar la coexistencia, la prosperidad mutua y los intereses comunes. El mismo texto señalaba que “la unificación podría realizarse en forma de federación, que presupone la existencia de sistemas sociales e ideologías diferentes”, para de esta manera “poner fin a la hostilidad y la confrontación, y crear una atmósfera favorable para el mejoramiento de las relaciones entre el Norte y el Sur”.

Socialismo es unión.

1 Comentario

  1. De la URSS cualquier estado podía tomar la decisión de marcharse. Cuando los capitalistas consiguieron llevar a sus marionetas a las jefaturas de algunos Estados (Rusia, Bielorrusia, Ucrania) estos rompieron la URSS (Tratado de Belavez) contra el mismo mandato del pueblo que en el referendum del mismo año 1991 había votado mayoritariamente por la continuidad de la Unión.

    Curiosamente Bielorrusia pronto volvería al socialismo, mientras en Rusia lo evitó un golpe de estado, la manipulación y el fraude electoral.

    Ucrania, en este tiempo, ha sufrido dos golpes de estado fascistas (el naranja y el euromaidan), el último ante el pronunciado ascenso del partido comunista.

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