
Ante la constante sucesión de acontecimientos de toda índole que condicionan negativamente las condiciones de vida de las masas trabajadoras, es necesario salir de la dinámica acción/reacción con la que se está respondiendo desde el movimiento obrero y popular a las múltiples agresiones del capitalismo, e iniciar un proceso de contraofensiva desde la que empezar a tomar la iniciativa y organizar la resistencia a los más diversos niveles.
En este momento es necesario tener en cuenta que realidades como son la crisis de deuda, la imparable carestía de la vida, el riesgo de quiebra de empresas, la probable ruptura de la cadena de suministros esenciales, el incremento del gasto militar y creciente liquidación de los servicios públicos, así como la desvalorización de la fuerza de trabajo o la crisis de la vivienda – expresión todas ellas de la crisis general del Capitalismo-, muy probablemente, se acelerarán en las próximas semanas y meses como consecuencia de la crisis energética que se deriva de la guerra de los EE.UU y la entidad sionista contra Irán.
Esta situación de extrema gravedad para los intereses populares, que expresa muy claramente lo único que es capaz de ofrecer el capitalismo, no permite seguir confiando ni un minuto más a la burguesía y sus gestores el presente y futuro del pueblo trabajador.
Frente a su fracaso, se impone una nueva forma de organizar la sociedad en la que la participación protagónica de la clase obrera y sus aliados, tomando el poder del Estado, se convierte en la única garantía de no seguir sometidos a las imposiciones de los grandes capitales.
Cuando el sistema dominante – el Capitalismo y su Régimen monárquico–burgués del 78- ya es incapaz de ofrecer soluciones a los problemas reales del día a día de las personas, es necesario que de forma urgente, que el pueblo organizado bajo dirección de la clase obrera y en defensa exclusiva de sus intereses y necesidades, empiece a transitar un camino diferente para construir un futuro distinto fundamentado en el poder obrero y el Socialismo.
Es necesario cambiar el paradigma que rija todas las decisiones económicas, sociales y políticas: primero las personas y no el capital. Es necesario que la crisis capitalista, la paguen los ricos y no la clase obrera. Hay que expropiar la riqueza de las grandes fortunas y ponerlas a servicio del desarrollo de un Programa de Emergencia Social; pero también hay que nacionalizar todo el sector financiero, las empresas energéticas, de la distribución alimentaria, del transporte público y crear un banco de vivienda pública con todos los inmuebles propiedad de la banca y de grandes propietarios.
Solo de esta manera se podrá hacer frente al escenario de creciente pobreza ya existente que acelerará por el cierre de empresas que va a provocar la crisis energética.
Tanto el sector industrial, como el agrícola, pesquero y ganadero, el transporte, el turismo…todo se va a ver afectado por una situación sin marcha atrás que acarrea necesariamente consecuencias económicas y sociales de marcado carácter antiobrero y antipopular que es necesario enfrentar desde una posición de clase.
Es imprescindible que en este escenario de gran depresión económica que está a la vuelta de la esquina y en la que ya no va ser suficiente la manida emisión de deuda para hacerle frente, se imponga un modelo de economía planificada al servicio de las necesidades sociales y no de los capitalistas, con el que hacer frente a la emergencia social.
Frente a la barbarie y el caos; planificación y control obrero construyendo el Socialismo.
Ya no basta con distribuir alimentos mientras las familias no tienen con que llegar a final de mes, es necesario que el pueblo organizado encabezado por su clase obrera tome el control de los barrios y de los centros de trabajo para atender sus necesidades.
Es la responsabilidad que en este momento histórico absolutamente determinante que vivimos, le corresponde asumir a la militancia comunista en un ejercicio concreto de dirección política de masas organizando el sujeto revolucionario en una lucha existencial entre la Vida y la Muerte.
Hoy le corresponde a las masas trabajadoras, lideradas por la clase obrera, sustituir a la burguesía en la dirección del Estado, en un proceso de acumulación de fuerzas y generación de estructuras de contrapoder con el que enfrentar la represión del Estado y la reacción.
¡Todo el poder para la clase obrera!
NO A LA GUERRA IMPERIALISTA.
La guerra no responde a hechos puntuales, ni a determinados liderazgos, tal y como lo presentan las diversas facciones del capitalismo. Tanto la derecha más reaccionaria, como la socialdemocracia en todas sus versiones, sitúan la guerra como un acontecimiento puntual a corregir manteniendo el capitalismo.
Sin embargo, la guerra imperialista -que es como se debe adjetivar-, responde plenamente a la lógica de dominación y saqueo que el capitalismo desarrolla desde sus albores. En este momento histórico, marcado por el carácter estructural de la crisis general que padece, la decadencia occidental y una compleja realidad multipolar que se expresa ya en una confrontación directa armada y a todos los niveles entre el imperialismo yanqui/sionista y la triada RP China, Federación rusa y la República Islámica de Irán, la guerra no es más que una herramienta más en manos del Capital para tratar de recomponer su tasa de ganancia y, al mismo tiempo, destruir cualquier oposición a su dominación genocida.
Por todo ello, la articulación de un amplio Frente Mundial Antiimperialista que enfrente en la trinchera de la lucha de clases la dominación imperialista, requiere de un compromiso firme con la Resistencia de los pueblos y un rechazo activo a todos los organismos e instituciones imperialistas. La denuncia de la OTAN y las bases militares, así como de la UE y sus políticas belicistas, exige posiciones concretas que materialicen la lucha por la Paz en hechos concretos y no en una mera proclama vaciada de contenidos prácticos.
La necesidad de confrontar con los liderazgos y el discurso de la socialdemocracia que se desarrollan en el sentido antes denunciado, nos obliga a estar atentos a todas las propuestas que se generan desde ese espacio político con la amplia cobertura mediática de los medios de propaganda a su servicio y confrontarlas. Para no caer en posiciones subordinadas a estas dinámicas, es necesario que todo el espacio internacionalista y de lucha por la Paz, se desarrolle desde estructuras de base que, en un progresivo proceso de coordinación a los más diversos niveles, construyan un espacio plural y unitario fundamentado en la participación militante de sus miembros.
Por último, en la coyuntura actual de guerra imperialista global y permanente, se impone denunciar firmemente:
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La agresión genocida de los EE.UU y la entidad sionista contra la República Islámica de Irán y el pueblo libanés y su integridad territorial.
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La continuidad de la ilegítima ocupación de Palestina y el genocidio diario contra su población.
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Las amenazas de invasión a Cuba y de magnicidio contra sus dirigentes, es un ataque inaceptable contra la opción soberana del pueblo cubano de construir su presente y futuro en Revolución y con la dirección política del Partido Comunista de Cuba. La defensa de Cuba, es una trinchera que obliga a toda la Humanidad.
LA CRISIS DEL SISTEMA QUE LA PAGUEN LOS RICOS Y NO LA CLASE OBRERA.
PAZ, TECHO Y TRABAJO
TU LUCHA DECIDE
17 de mayo de 2026
V Pleno del XII Congreso del Comité Central del PCPE

