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Sobre el Tribunal Penal Internacional y Ratko Mladic

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El Tribunal Penal Internacional pasa por momentos díficiles. Y ha sido África, el actor más ignorado e inesperado quien le ha dado un sonoro albodonazo. El pasado mes de Octubre, el Presidente de la minúscula república de Burundi,Pierre Nkurunziza firmó un tratado por el cual el país dejaba de pertenecer a la jurisdicción internacional de la Corte Penal Internacional. Y lo hizo con el  total apoyo de su parlamento. Si bien pueden aducirse las terribles violencias que han sacudido el país tras el anuncio del tercer mandato del presidente, lo cierto es que en toda África se repiten las voces que claman contra la parcialidad del Tribunal y que la gran mayoría de los acusados son negros.

En el trasfondo de la salida de Burundi y las acusaciones contra el Presidente esta presente también la campaña tutsi apoyada por Ruanda, Uganda y Estados Unidos contra Nkurunziza que es hutu, y a quien se acusa de nuevo de estar planeando otro genocidio contra los tutsis. También cabe decir que el presidente burundés ha mantenido ultimamente una versión muy crítica al respecto del este genocidio  y de la política del presidente ruandés, Paul Kagame, el hombre de Washington en el Africa central.

Pero el gobierno de Sudáfrica, el titán económico africano también se ha retirado del TPI. Sus pasos han  sido seguidos por Gambia, Namibia y Uganda.  Chad y Djibuti están en trámites para hacerlo. Además de la propia protección de sus parcelas de poder, del racismo ya comentado, pesa que más del 70% del presupuesto del TPI sea aportado por los países occidentales.

Vladimir Putin se sumó el pasado 16 de Noviembre  al fin de la colaboración de Rusia con la Corte Penal Internacional porqué :

“La Corte Penal Internacional no cumplió con las expectativas y no pudo convertirse en un órgano de justicia verdaderamente independiente y prestigioso”, según un comunicado del Ministerio.
Aunque realmente ni Rusia ,Estados Unidos ni China han firmado los acuerdos con el TPI que permitan que sus políticos o militares sean juzgados por este Tribunal.

En el caso ruso estas declaraciones han sido favorecidas por el recelo, censura y bloqueos de la comunidad internacional  contra Moscú por su papel en Siria. Sin olvidar la reacción internacional en 2008, cuando las tropas georgianas masacraron a más de una docena de soldados rusos en misión de paz en Osetia del Sur, que desencadenó la respuesta rusa contra el gobierno del hoy político “ucraniano”  y siempre atlantista Mijeil Saakhasvili, gobernador de Odesa,  acusado por el gobierno georgiano desde 2015 por crímenes contra la humanidad.

 

Sin embargo la justicia sigue su curso. Al menos la dada por el Tribunal de la Haya. Y su maquinaria procesal nunca se detiene cuando esta Serbia y la guerra de Yugoslavia en el banquillos de los acusados.

En su apelación del pasado 4 de Diciembre Radovan Karadzic,  ya condenado  a 40 años de prisión por el genocidio de Srebrenica y crímenes contra la humanidad, siempre atento a la actualidad; decía que veredictos injustos como el suyo, sólo facilitaban la salida de países del TPI como Sudáfrica y Rusia, debido al doble rasero. Esto destruye la posibilidad de una justicia internacional.

Hay testimonios menos dolientes y más displicentes hacia los magistrados y la Corte misma, como es el caso del General Rako Mladic. Ha sido acusado de ser el responsable de asesinatos en masa en Srebrenica, (cargo por el que ha sido sentenciado Karadzic) crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad hasta sumar once causas. El militar serbio, lejos de mostrar preocupación, con mejor aspecto físico que en otras ocasiones dado su cáncer, recibe con altiva indiferencia y bravuconería las intervenciones de jueces y fiscales . Estos piden cadena perpetua para el “carnicero de los Balcanes” como recoge la acusación. Título “honorifico”, al parecer heredado tras el fallecimiento de Slobodan Milosevic. El proceso que lleva más de cuatro años no verá su fin, según estiman fuentes del ICTY hasta Noviembre del 2017. Y un mes más tarde , el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia cerrará sus puertas. Una versión reducida del mismo resolverá las apelaciones.

Queda patente que los posibles juicios contra Hashim Tachi  y Nasser Oric no se celebrarán, así como los procesos en ciernes contra responsables militares de alta graduación de crímenes de guerra croata, si es que queda alguno sin cargo gubernamental. Esta vez los medios justifican el fin.

No perdamos de vista el juicio contra Mladic, por expresar nuestra opinión, es La Haya el escenario de nuestra atención, allí dónde lo hacen los fiscales y jueces. Y preocupantemente por encima del sentido común mas en una Europa ensangrentada por el terrorismo islámico.Han consternado especialmente las palabras de la defensa en las que se presentó a los bosnio-musulmanes como al Daech o ISI. Esto es algo incierto, ya que quizá el paralelismo más próximo sería  Al-qaeda. Con el difunto Ben Laden a la cabeza  nacionalizado bosnio por el mismo Alija Izetbegovic, Presidente de Bosnia .

La  internacional islamista auspiciada por Estados Unidos  por la que tanto luchó el saudí, y tanto apoyo recibió por parte de todo el  mundo musulmán ,tomó cuerpo con dos temibles divisiones de integristas islámicos fogueados en Afganistán ,Palestina y  Argelia  que sembrarían de cadáveres, mutilarían, esclavizarían y crucificarían a la población serbia (y también croata o bosnio-musulmana laica) por millares, en crímenes rituales nada diferentes de los que nos traen las noticias desde Siria (cada vez menos) e Iraq.

Desgraciadamente no hablamos de ninguna fantasía, como tampoco lo fueron los crímenes islamistas cometidos en la segunda guerra Mundial en suelo yugoslavo, ni el continuo enblanquecimiento por parte bosnio-musulmana y europea de la salvaje dominación turca en los Balcanes.

Que un tribunal del siglo XXI, occidental siga acudiendo a justificaciones del victimismo bosnio-musulmán para dictar sentencias, y revocar defensas no da lugar a la confianza en la imparcialidad deseable a todo juicio. Como el mismo tribunal reconoce, todas las partes cometieron delitos. Pero dos, parecen desmarcar a lo humano y comprensible de lo diabólico e injustificable. Hablamos de Srebrenica y Sarajevo. Sobre al asedio de la capital  por parte de los serbo-bosnios, el Tribunal no acepta la mayor. Y mientras el fiscal Jefe Serge Brammertz denuncia en la Haya la falta de cooperación de Belgrado( que entregó a sus tres máximos dirigentes debido a las enormes presiones y recompensas), testimonios de miembros del gobierno bosnio o de las Naciones Unidas son ignorados respecto a la presencia y uso de artillería pesada bosnio-musulmana al poco de iniciarse el cerco, visto por el bando musulmán como ofensivo, y por el grueso de la población serbo-bosnia de Sarajevo como defensiva. Una vez se enconaron los combates, la carnicería se agravó durante cuatro largos años, en los que no hubo ningún interés por parte de Sarajevo en frenar la guerra y salvar Sarajevo. Su destino como frente principal y ciudad mártir ya estaba acordado.

Respecto al espinoso y doloroso episodio de Srebrenica y su explotación por parte de las autoridades islamistas bosnias y su alto Representante, hay que aceptar pese a su dureza, que constituye la  verdadera argamasa de la “nación” de Bosnia y Herzegovina como cada año se encargan en difundir los medios de comunicación repitiendo los mismos mantras e informaciones sesgadas, la defensa de Ratko  Mladic alega cuestiones muy importantes , nunca recogidas por el periodismo occidental.

¿ Por qué la Unprofor  no tiene responsabilidad penal sobre los crímenes cometidos por la 28 división bosnio musulmana en un area desmilitarizada de Srebrenica ?

Por el contrario el contingente holandés si la tuvo, y merecidamente por su abandono y entrega de personal a su cargo que fue ejecutado.

Este es otro aspecto a valorar, siendo uno de los jueces holandés , Alphons Orie en el juicio contra Ratko Mladic, porque no se da o siquiera presume un posible conflicto de intereses.

Que la defensa del general serbo-bosnio se queje de reiterados ataques a sus ordenadores mientras el resto de la sala no los sufra, es otro aunque muy nimio detalle de los interrogantes e inclinaciones del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia.

 

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