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El concepto de ‘guerrita nuclear’ cobra fuerza en EEUU

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Los planes del Pentágono de revisar su doctrina nuclear arriesgan dar luz al fenómeno de las ojivas nucleares admisibles en un conflicto. Esto transformaría el sistema vigente del balance nuclear, advierte un columnista de Sputnik.

La cuestión de las armas nucleares tácticas se está discutiendo en EEUU en el marco de la revisión del potencial nuclear del país.

El estudio, impulsado por el presidente Donald Trump, busca determinar si las fuerzas nucleares norteamericanas corresponden a las amenazas vigentes y los desafíos de Rusia, China, Irán y Corea del Norte, escribe Iliá Plejánov, periodista y escritor especializado en temas militares.

Además de la reciente firma del contrato para el desarrollo de un misil de crucero con capacidad nuclear, el Pentágono va finalizando la nueva versión de su bomba atómica B61-12, destacada por su alta precisión y la capacidad de seleccionar la potencia de la explosión entre un modo ‘táctico’ y ‘estratégico’.

La idea detrás de las versiones tácticas es que “una guerra nuclear limitada” en terceros países no conlleve un conflicto a escala planetaria entre los grandes poseedores de los arsenales estratégicos, explica el autor.

Los militares estadounidenses usan el término de “municiones nucleares tácticas de uso limitado adaptado”, y enumeran entre sus usos hipotéticos los ataques contra las FFAA de los “regímenes pequeños” o como respuesta a un ataque atómico de baja potencia, añade.

La caja de Pandora

Las mayores críticas de este enfoque subrayan que las armas nucleares ‘débiles’ no contribuirán a la contención sino, al contrario, elevarán el peligro de autorizar un ataque nuclear.

“Los que tomen la decisión pensarán que una explosión de 10 o 20 kilotones no es un ataque de destrucción masiva sino un uso ‘aislado’ del arma contra objetivos militares”, advierte Plejánov.

De hecho, el concepto del uso de bombas atómicas tácticas forma parte de las discusiones acerca de los hipotéticos conflictos entre Irán e Israel, China y la India o la India y Pakistán.

Las bombas pequeñas podrían repetir el camino de los drones: los primeros usos serán muy cautelosos, pero con más despliegues crecerá la conciencia, y el arma se usará en masa.

“Tras la primera detonación nuclear contra algunos terroristas en un país del tercer mundo los medios y los defensores de los derechos humanos se volverán locos mientras otros países seguramente condenarán el acto. Con la segunda, la reacción ya será más tranquila. Luego aumentará la potencia de las bombas”, profesa el periodista.

La omnipresente ‘huella rusa’

Sus propios planes para la “contención nuclear adaptada” los militares estadounidenses a veces los vinculan con la doctrina militar de Rusia.

En 2000, la Doctrina estableció la posibilidad de usar armas nucleares “en respuesta a una agresión masiva con el uso de las armas convencionales en una situación crítica para el Estado”, recuerda el autor.

El 2014, lo de “situación crítica” se convirtió en “una amenaza directa a la mera existencia del país”.

“Mientras en EEUU no buscan entender qué es exactamente ‘agresión’ y ‘amenaza directa para la existencia del país’, sus propias explicaciones tratan temas muy vagos, como ‘contención nuclear ampliada’, ‘intereses’ y ‘amenaza para la seguridad nacional'”, apunta Plejánov.

Actualmente, Italia, Alemania, Bélgica, los Países Bajos y Turquía albergan unas 150 bombas atómicas tácticas B61. Hoy en día se puede oír sobre planes similares respecto a Polonia.

“Contra quién serían apuntados estos proyectiles es una cuestión retórica”, concluye el autor.

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