Rusia resalta la contribución de sus Fuerzas Armadas en la lucha contra el terrorismo en Siria, que casi ha llegado a su fin.

“Las operaciones militares llevadas a cabo por las fuerzas rusas contra las posiciones de las organizaciones terroristas en Siria acabaron con la vida de 60.318 terroristas, (…) el número de soldados rusos que participaron en las operaciones ascendió a 48.000”, afirmó el viernes el ministro de Defensa de Rusia, Serguei Shoigu.

En una reunión de la cúpula militar rusa, Shoigu alabó, asimismo, el trabajo hecho por los zapadores rusos en limpiar más de 6000 hectáreas, 1410 kilómetros de carreteras y 17.138 edificios repletos de minas.

Cifró en más de 100, los golpes lanzados desde barcos y submarinos rusos durante las “exitosas” operaciones contra las posiciones de los extremistas en el país árabe, para luego agregar que los cazas rusos han realizado más de 60.000 incursiones en el cielo sirio y ocasionado la destrucción de 8000 vehículos blindados de los grupos takfiríes, como EIIL (Daesh, en árabe).

El presidente ruso, Vladimir Putin, también estaba presente en el encuentro y subrayó el “destacado” papel desempeñado por su país en la derrota de los terroristas en Siria.

“En la lucha contra el terrorismo, que supone una amenaza global, los militares rusos han actuado valientemente, de manera profesional y eficiente. Ellos han mostrado la avanzada capacidad de las Fuerzas Armadas rusas, que cada día aumenta más”, resaltó  Putin en alusión a la campaña antiterrorista de Rusia en Siria.

De igual modo, subrayó que las fuerzas rusas han salvado la vida de cientos de miles de sirios y preservado la independencia del país árabe, lo que ha allanado el camino para una solución política a la prolongada crisis que vive Siria.

Damasco califica de “muy constructivos” los ataques antiterroristas de Rusia, una campaña que ha coadyuvado al avance del Ejército sirio en su lucha contra las bandas extremistas.

El Ejército sirio, apoyado por aviación rusa y los combatientes del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), tras acabar con la presencia de Daesh en la provincia de Deir Ezzor y asegurar el mes pasado el control de Abu Kamal, en la frontera compartida con Irak, ha centrado sus esfuerzos en las pocas zonas que quedan en poder de los grupos armados en la provincia de Idlib, Damasco, Hama y en los altos de Golán, donde últimamente han logrado significativos progresos.

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