Varias personas salieron el lunes a las calles de la ciudad canadiense de Toronto, anfitrión de la cumbre de ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de los Siete (G7), para condenar el reciente ataque de Estados Unidos, el Reino Unido y Francia contra Siria.

Es el primer encuentro de alto nivel del G7 (Alemania, Canadá, Japón, EE.UU., Francia, Italia y el Reino Unido) desde que EE.UU. y sus aliados lanzaron la madrugada del pasado 14 de abril misiles contra Siria, so pretexto de un presunto ataque químico en la localidad siria de Duma, en la región de Guta Oriental, del que acusan al Gobierno sirio sin ofrecer pruebas.

Los manifestantes en Toronto expresaron su rechazo a la presencia de los militares estadounidenses en Siria y condenaron los bombardeos efectuados contra el país árabe sin el aval del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) y antes de que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) iniciara sus investigaciones sobre el supuesto ataque químico en Duma.

Los congregados llevaban pancartas en las que se leía “manos fuera de Siria”, “tropas estadounidenses salgan de Siria”, “yankee vete a casa, no a la guerra sucia en Siria” y “terminen los ataques contra Siria”.

Se manifiestan en Toronto (Canadá) contra ataques de EE.UU. y sus aliados a Siria, 22 de abril de 2018.

Estados Unidos llevó a cabo el ataque contra Siria, junto con sus aliados, mientras el país árabe —que desde marzo de 2011 es escenario de sangrientos conflictos armados protagonizados por varios grupos terroristas con el apoyo de ciertos países regionales y occidentales— recientemente ha conseguido logros destacados en su lucha antiterrorista.

Aun cuando Siria ha quedado devastada por la guerra, sus aliados, entre ellos Irán y Rusia, han expresado su disposición a cooperar con Damasco para la reconstrucción del país árabe, no obstante, Estados Unidos dice que no tiene como objetivo ayudar al Gobierno de Bashar al-Asad para la recuperación del territorio sirio.

Así lo anunció el domingo un alto funcionario del Departamento de Estado estadounidense, que habló con los periodistas bajo condición de anonimato tras una reunión ministerial del G7.

“Estados Unidos no cree que ninguna ayuda a la reconstrucción debe dirigirse a ninguna zona bajo el control del Gobierno de Al-Asad”, sostuvo.

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