Comparación células sanas (derecha) y células envejecidas (izquierda). Foto: Agencias.

La célebre fórmula de la eterna juventud representa un sueño que el ser humano ha buscado durante siglos. Pero antes de llegar a alcanzar ese increíble remedio que nos mantenga jóvenes, primero debemos bajar a niveles inferiores y aprender las causas por las que envejecen los ladrillos básicos que componen nuestro cuerpo: las células.

Un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de Exeter ha publicado los resultados de un fascinante trabajo en el que han conseguido revertir en su laboratorio los efectos del envejecimiento en células humanas. Para entender este avance, la doctora Lorna Harries, una de las responsables de la publicación, explica que “existen muchas razones por las cuales nuestras células y tejidos dejan de funcionar, y una de estas causas del envejecimiento es la acumulación de células senescentes”

Estas células senescentes son células envejecidas, deterioradas, que no funcionan como deberían, pero que además comprometen el funcionamiento de otras células más jóvenes que están cerca. Esto significa que estas “células senescentes” no solo funcionan de manera incorrecta sino que además afectan y dificultan el trabajo de las otras células operativas que tienen a su alrededor.

Envejecimiento celular. Foto: Yahoo Noticias.

Por otro lado, sabemos gracias a otros estudios que si conseguimos eliminar algunas de estas células viejas disfuncionales mejoramos muchas características del envejecimiento en animales, como la aparición tardía de cataratas. El reto al que se enfrentaban los investigadores de Exeter era conseguir eliminar estas células senescentes en tejidos humanos.

Para su investigación trabajaron con una sustancia química que libera pequeñas cantidades de sulfuro de hidrógeno, una molécula que se encuentra de manera natural en nuestro organismo y que ha demostrado que mejora diferentes características en enfermedades relacionadas con la edad. Por supuesto, el sulfuro de hidrógeno puede ser tóxico en grandes cantidades por lo que los investigadores necesitaban encontrar una manera de depositar la cantidad justa y hacerlo exactamente en la parte de la célula donde se necesita.

Utilizando herramientas de encapsulamiento molecular consiguieron depositar las cantidades justas de sulfuro de hidrógeno en mitocondrias de células endoteliales, las células que recubren y forman las paredes de nuestros vasos sanguíneos y capilares. Al tratar células senescentes con estas pequeñas cantidades de sulfuro de hidrógeno los investigadores afirman que han podido aumentar los niveles de funcionamiento, rejuveneciendo así las células envejecidas.

Evidentemente, estos resultados publicados representan solo un pequeño paso in vitro pero los autores se muestran muy satisfechos y creen que en el futuro eliminar células senescentes en seres humanos permitirá reducir o incluso eliminar los efectos de numerosas enfermedades relacionadas con la edad.

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