El fracaso de la CIA en China es uno de los más estrepitosos del espionaje en décadas. Entre 2010 y 2012, unos 30 espías estadounidenses (o más, según algunas fuentes) fueron detenidos y ejecutados, y la red que la CIA había construido durante décadas en el país asiático fue desmantelada prácticamente por completo.

Las razones fueron investigadas por una comisión especial de la CIA en colaboración con el FBI, que logró identificar tres causas potenciales del histórico fracaso: una traición, un trabajo incorrecto de los propios espías que permitió que los chinos los detectaran y una infracción en el sistema de comunicaciones. Como resultado, los investigadores llegaron a la conclusión de que fue una combinación de los tres factores lo que facilitó que China destruyera la red de espionaje.

Cuando los espías de la CIA comienzan a trabajar con uno nuevo, a menudo recurren al uso de un sistema de comunicación cifrado temporal que es totalmente independiente de la red principal de la CIA, algo que permite garantizar la seguridad en caso de que la persona resulte ser un espía doble.

Durante la investigación se descubrió que el sistema temporal de la CIA contenía un error técnico, a causa del cual se conectaba a la plataforma de comunicaciones principal. La CIA rompió el cortafuegos entre los dos sistemas y los expertos chinos pudieron penetrar en el sistema temporal a través de un espía doble, o del ordenador de una de las fuentes reveladas por un traidor o tras detectar patrones de actividades sospechosas en la red. Desde allí entraron en la base común y descubrir toda la red de espionaje.

Estados Unidos empleó por primera vez el sistema de comunicaciones encubiertas que utilizó en China en zonas de guerra de Oriente Medio, donde los desafíos de seguridad y los objetivos tácticos son diferentes. El sistema no fue diseñado para afrontar un servicio de inteligencia altamente sofisticado como el de China y un entorno digital completamente diferente.

En el desmantelamiento de la red de espionaje estadounidense también influyeron otros factores, incluido el supuesto reclutamiento por parte de China del espía Jerry Chun Shing Lee. Los fiscales federales han acusado a Lee a principios de este año de este asunto.

Lee fue el posible informante de China y estuvo en contacto con el Ministerio de Seguridad del Estado del país por lo menos hasta 2011. China le pagó cientos de miles de dólares por su trabajo.

La CIA cree que China compartió sus hallazgos con Rusia, donde algunas fuentes de la CIA estaban usando un sistema similar de comunicaciones encubiertas. Varias de esas fuentes en Rusia repentinamente cortaron su relación con sus mentores de la CIA en el mismo período en que tuvo lugar el desmantelamiento de la red en el país asiático.

El fracaso del sistema de comunicaciones ha reavivado un debate dentro del espionaje acerca de la conveniencia de recurrir a métodos más antiguos y menos tecnológicos para llevar a cabo interacciones encubiertas con las fuentes.

Los espías de la CIA que operan en China desde aquel fracaso han vuelto a los viejos métodos de comunicación, incluida la interacción subrepticia en persona con las fuentes, pese a que dichos métodos pueden consumir mucho tiempo y conllevan sus propios riesgos.

https://foreignpolicy.com/2018/08/15/botched-cia-communications-system-helped-blow-cover-chinese-agents-intelligence/

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