Argelia subirá el precio del gas a España por la traición del gobierno a los saharauis

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Será dura la renegociación del contrato de gas argelino-español? Sin juegos de palabras ni metáforas, ésa es la cuestión que se plantea tras la declaración del número 1 de Sonatrach, Tewfik Hakkar, de no “excluir” un nuevo cálculo del precio de venta del gas argelino al cliente español. Si una revisión al alza de la factura es ahora un hecho, como resultado directo del enfrentamiento político y diplomático entre Argel y Madrid sobre la cuestión del Sáhara Occidental, es difícil por el momento conocer la cuantía o las consecuencias en un contexto geoeconómico y geopolítico trastocado.

 

“A partir de ahora, pasarán al mercado al contado”, tronó un ex alto cargo del gobierno [argelino] el 19 de marzo tras la decisión del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, de considerar, un día antes, sin consultar a sus socios de la coalición gobernante ni a Argelia, que la mejor solución al conflicto del Sáhara Occidental es la que pasa por la autonomía del territorio bajo soberanía de Marruecos. “Para el gas argelino en España [el precio de venta] será día a día”, se hizo eco este ex funcionario en una conversación sobre la elección del jefe del gobierno socialista por “su decisión radical de negar la lucha de los saharauis, de pisotear todas las resoluciones de la ONU y de provocar un peligroso desequilibrio comercial entre Madrid y el Magreb”.

A la pregunta de si la probabilidad de que Sonatrach practique con su cliente español las reglas del mercado spot era una “información a tomar en serio”, la respuesta de este ex funcionario fue: “No, es sólo un deseo, pero estoy convencido de que habrá una reacción por parte de nuestras autoridades en cuanto se produzca un incumplimiento y una violación del derecho internacional y de una relación de confianza que se creía más fuerte desde los considerables esfuerzos argelinos por asegurar el suministro de productos energéticos a España y evitar que su Gobierno tenga que afrontar las consecuencias de la ruptura de relaciones con Marruecos en agosto de 2021 y el cierre del gasoducto Magreb-Europa a principios de noviembre de 2021”.

El 25 de marzo de 2022, una fuente oficial argelina declaró de forma anónima que la respuesta de Argelia a la decisión del presidente del gobierno español de abandonar su posición tradicional sobre el Sáhara Occidental y alinearse con las tesis marroquíes sobre este territorio, que es “susceptible de descolonización” según las Naciones Unidas, será general y multiforme. “Ante la negación por parte de España de su posición de neutralidad en la cuestión del Sáhara Occidental y su apoyo explícito a la perpetuación del hecho colonial en este territorio ocupado que escapa a la soberanía marroquí, la respuesta de Argelia será general y se declinará soberanamente y de forma multifacética en muchos aspectos”, dijo esta fuente, alimentando desde entonces las discusiones y previsiones sobre el futuro de la relación bilateral argelino-española.

El jueves 1 de abril, el director general de Sonatrach, Tewfik Hakkar, planteó el escenario de una réplica en lo que ahora puede llamarse el frente energético. “Argelia ha decidido mantener unos precios contractuales relativamente correctos para todos sus clientes. Sin embargo, no se descarta proceder a un recálculo de precios con nuestro cliente español”, advirtió en una entrevista con la agencia de prensa APS. Su afirmación es, evidentemente, menos contundente que la de nuestro antiguo alto funcionario del Estado y la de la fuente oficial argelina sobre la obligación de luchar con el gobierno de Sánchez en Madrid, pero sigue siendo en el sentido claro de que España dejará de beneficiarse de las ventajas que le concedía Argelia antes del 18 de marzo, una elección que considera perjudicial para una relación de confianza que ha construido con este país desde los años 70, si nos referimos a los primeros contratos de compra de gas argelino por parte de empresas españolas.

Así que se acabaron los beneficios y volvemos a la realidad y a la lógica del mercado. ¿Pero cuándo y cómo? La pregunta está permitida, en este caso, por la imprecisión que el jefe de Sonatrach tuvo que aportar sobre la acción que su grupo pretende emprender para revisar los contratos de antes y poner fin a un acuerdo que ha dejado de ser win-win, por razones que no son sólo económicas. También lo autoriza el hecho de que Hakkar parece mencionar una probabilidad de reacción, cuya forma no está del todo especificada por las autoridades argelinas, que no excluyen una rectificación y una renegociación de la relación energética con Madrid, pero que parecen estar todavía en la fase de evaluación de los beneficios y las consecuencias con un socio europeo que, al fin y al cabo, es de primer orden.

En este escenario de prudencia hay que tener en cuenta que la diplomacia argelina, cuya sede en Argel puso fin al mandato de su antiguo embajador Toufik Milat tras sólo dos años de representación en Madrid, que nombró en su lugar a Said Moussi que no tuvo tiempo tras dos meses en el cargo de sondear la intención de cambio de posición de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental ni de verla venir, tiene más que nunca la necesidad de afinar su análisis del escenario político español y de las evoluciones que está experimentando. Más ampliamente, está más que nunca en condiciones de observar la situación internacional y las posiciones que hay que vigilar en función de nuestros intereses. La reevaluación de la política de abastecimiento y del precio del petróleo y del gas en España pasa inevitablemente por este análisis y por las conclusiones que tendrá que aportar a las más altas autoridades, que tuvieron que descifrar bien lo que dijo Pedro Sánchez ante los parlamentarios españoles.

El miércoles 30 de marzo, en la sesión plenaria del Congreso, el presidente del gobierno español señaló que la posición de España sobre la cuestión del Sáhara Occidental está en consonancia con la de sus socios europeos y muchos otros países, indicando que la Comisión Europea y la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores han apoyado la decisión de Madrid. El Presidente del Gobierno español recordó que Francia ha apoyado la propuesta de Marruecos desde hace años, que Alemania ha dado recientemente su apoyo al plan y que Estados Unidos ha expresado constantemente su apoyo al enfoque adoptado por el Reino  [de Marruecos]. Oficialmente, todos estos países, encabezados por Estados Unidos, declaran, no sin hipocresía de política exterior común, que apoyan a las Naciones Unidas. En realidad, todos ellos no ven con buenos ojos la aparición de un Estado soberano en la frontera sur de Marruecos y siguen siendo favorables, si no permisivos, con las tesis marroquíes sobre el Sáhara.

El argumento de “recálculo” que puede esgrimir Sonatrach, como principal suministrador de España, es el de pasar a contratos a corto plazo para recordar al cliente español que siempre ha rechazado los contratos a largo plazo en el pasado y beneficiarse de la actual subida de los precios de los hidrocarburos. Pero una operación de este tipo, aunque no parezca tener connotaciones políticas como sostiene un analista como Tewfik Hasni, no se hace de un plumazo. Requiere un estudio serio en relación con un mercado de petróleo y gas volátil por naturaleza y en relación con la duración o el resultado de la guerra en Ucrania, que se ha convertido en un poderoso combustible para los precios de los hidrocarburos, pero sobre el que sería delicado hacer pronósticos precipitados.

Halim Midouni https://www.reporters.dz/gaz-algerien-pour-lespagne-clash-politique-fin-dun-deal-energetique/

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